El blog del Dr. Enrique Rubio

Categoría: MICROSBIOS (Página 1 de 5)

EL VIRUS DE EPSTEIN-BARR Y LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

EL VIRUS DE EPSTEIN-BARR Y LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

Herpesvirus

Virus de la familia Herpesviridae, con genoma constituido por un fragmento grande y lineal de DNA bicatenario de 100-230 Kb. Es un virus de la clase I, según la clasificación de Baltimore. Los viriones están constituidos por una cápside icosaédrica, rodeada de una envoltura lipoproteica, que contiene glucoproteínas, con un tamaño aproximado de 150 nm.

El espacio que existe entre la cápside y la envoltura se denomina matriz y contiene proteínas y enzimas de origen viral. Como todos los virus con envoltura, los herpesvirus son sensibles a los ácidos, disolventes y detergentes, y a la desecación. Frecuentemente, el genoma posee algunas secuencias del DNA repetidas e invertidas, que flaquean algunas de sus regiones. Esto posibilita que se puedan invertir, de forma independiente, dichas regiones, dando lugar a distintas configuraciones o isómeros genómicos diferentes. Los herpesvirus son ubicuos, se transmiten principalmente por el contacto íntimo y muchas personas sufren la infección a una edad temprana. Pueden causar infecciones líticas, persistentes, latentes o con transformación celular. Infectan células mucoepiteliales (herpesvirus neurotrópicos) o del sistema inmune (herpesvirus linfotrópicos).

Entran en la célula por la fusión de la envoltura vírica con la membrana plasmática celular o por endocitosis.

El genoma viral se replica y las partículas virales se ensamblan en el núcleo celular. La envoltura vírica proviene de la membrana nuclear de la célula. El virus se libera por exocitosis o por lisis celular. Además, son comunes a todos los herpesvirus las siguientes características: la capacidad de diseminación de célula a célula, de establecer infecciones latentes, de reactivarse en condiciones de inmunodepresión y de causar una inmunodepresión temporal en el hospedador. Existen seis tipos de herpesvirus humanos:

1) el herpes simple (HSV) causa infecciones líticas en la mayoría de las células, infecciones persistentes en linfocitos y monocitos e infecciones latentes en neuronas. Existen dos tipos de HSV que, aunque comparten muchos antígenos comunes, se diferencian en las glucoproteínas de la envoltura y en la gran cantidad de rasgos biológicos.

2) El HSV-I se asocia habitualmente a infecciones que afectan a regiones corporales situadas por encima de la cintura.

3) El HSV-II, a las que se encuentran por debajo (zona genital y perianal). El HSV suele causar infecciones localizadas y recurrentes. Penetra en el organismo a través de la mucosa, donde puede replicarse de forma activa y provocar lesiones vesiculares.

El fluido vesicular contiene un gran número de viriones activos. A partir de estas lesiones, que pueden curar sin dejar cicatriz, el virus se disemina hacia las células adyacentes y hacia las neuronas que las inervan. En las neuronas, la partícula viral es transportada al núcleo y se inicia una infección latente. Distintos estímulos (estrés, fiebre, inmunodepresión, ciclo menstrual, frío, radiaciones solares…) pueden activar el virus latente en la neurona, de forma que este regresa por el nervio a la zona cutánea correspondiente, causando de nuevo lesiones vesiculares. Causan estomatitis, queratitis, eczemas y panadizos, lesiones genitales y meningitis. El aciclovir, que inhibe el DNA polimerasa viral, es el medicamento más eficaz frente al HSV.

4) El herpesvirus de la varicela-zóster (VZV) causa la varicela, y su recidiva, el herpes zóster. Posee muchos rasgos comunes con el HSV, pero, a diferencia de este, la vía de contagio más habitual del VZV es la respiratoria. La varicela comienza como una infección primaria, en la mucosa respiratoria, y, mediante el torrente circulatorio y linfático, llega a las células del sistema retículoendotelial. La infección continúa con la típica erupción dérmica vesicular generalizada, que se desarrolla en brotes sucesivos. Los niños con varicela no requieren ningún tipo de tratamiento. Sin embargo, esta infección primaria, en el adulto suele ser más acentuada que la del niño, pudiéndose agravar con cuadros de neumonía intersticial. Tras la infección primaria, el VZV entra en una fase de latencia en neuronas. En personas de edad o en pacientes inmunodeprimidos, el VZV puede reactivarse y emigrar, a lo largo de los nervios, hasta la piel, donde causa una erupción vesicular dolorosa conocida como herpes zóster. Se observa, por tanto, en personas que ya han padecido la varicela.

5) El virus de Epstein-Barr (EBV) es la causa principal de la mononucleosis infecciosa, y parece ser que interviene como cofactor en la patogenia del linfoma de Burkitt africano y en otros carcinomas. El receptor celular para el EBV se corresponde con el receptor para el componente C3d del sistema del complemento. Por ello, este virus infecta principalmente a linfocitos B, aunque también puede afectar a células epiteliales de la faringe. El virus activo es excretado por las células epiteliales de la faringe, hacia la sangre y la saliva. La infección se transmite a través de la saliva. El EBV actúa como agente mitogénico de linfocitos B, capaz de inmortalizar dichas células. Los linfocitos T supresores se activan y proliferan en respuesta a los linfocitos B, infectados por el EBV. Estos linfocitos T atípicos (denominados células de Downey) se ven en gran número en la sangre de las personas con mononucleosis infecciosa y su presencia suele ser la base del diagnóstico de la enfermedad. Además, la intensa respuesta de linfocitos T causa el característico aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, bazo e hígado, que se observa durante la infección.

6) El citomegalovirus (CMV) es un patógeno humano, bastante frecuente, que resulta especialmente importante en pacientes inmunodeprimidos. Infecta células epiteliales y puede permanecer latente en monocitos y leucocitos. Se puede transmitir por el contacto íntimo, trasplantes y transfusiones.

Ilustración del virus de Epstein-Barr

FUENTE DE LA IMAGEN,SCIENCE PHOTO LIBRARY

Ilustración del virus de Epstein-Barr. Este virus se transmite principalmente a través de la saliva, por el beso o beber del mismo vaso.

Desde hace mucho tiempo se sospechaba que el virus común de Epstein-Barr (VEB) puede desencadenar la esclerosis múltiple.

Un nuevo estudio de científicos de la Universidad de Harvard en Estados Unidos provee la evidencia más sólida hasta la fecha de que efectivamente juega un papel clave como desencadenante de esa enfermedad.

Una investigación llevada a cabo con más de 10 millones de reclutas militares estadounidenses mostró que prácticamente todos los casos de esclerosis múltple están precedidos por una infección con el virus.

Alberto Ascherio, profesor de epidemiología y nutrición en la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard afirma: «Este es un gran paso porque sugiere que la mayoría de los casos de esclerosis múltiple podrían prevenirse al detener la infección por VEB, y que enfocarse en el VEB podría conducir al descubrimiento de una cura para la esclerosis múltiple».

EL VEB Y LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

La esclerosis múltiple, que afecta a 2,8 millones de personas en el mundo, es una enfermedad inflamatoria crónica del sistema nervioso central en el que el sistema inmune ataca las vainas de mielina que protegen las neuronas del cerebro y la médula espinal. Cuando esta cubierta de los nervios se daña, los impulsos nerviosos disminuyen o se detienen.

Ilustración de la mielina dañada en una neurona de una persona con esclerosis múltiple

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

En la esclerosis múltiple hay daños en las vainas de mielina que protegen las neuronas del cerebro y la médula espinal.

Es una afección de por vida que puede llegar a causar una discapacidad seria, aunque en ocasiones puede ser leve.

Aunque su causa no se conoce, uno de los principales sospechosos es el VEB, un tipo de virus del herpes que infecta aproximadamente al 95% de los adultos.

El virus de Epstein-Barr se transmite principalmente a través de la saliva, por ejemplo, al besar o beber del mismo vaso.

Este virus es la causa de la mononucleosis, también conocida como fiebre glandular o «enfermedad del beso», y establece una infección latente de por vida en el huésped.

La dificultad para establecer una relación causal entre el virus de Epstein-Barr y la esclerosis múltiple es que este virus infecta aproximadamente al 95% de la población.

La esclerosis múltiple, en cambio es relativamente rara y la aparición de los síntomas comienza unos 10 años después de la infección por el virus de Epstein-Barr, según señaló en un comunicado la Escuela de Salud Pública T.H. Chan.

Se requieren estudios de grandes cantidades de individuos para establecer si personas que no han sido infectadas con el virus tienen menos probabilidades de desarrollar esclerosis múltiple.

Para determinar la conexión entre el virus y la esclerosis múltiple, los investigadores analizaron muestras de suero tomadas cada dos años a los reclutas.

De esta manera determinaron el estado del virus de Epstein-Bar de los reclutas en el momento de la primera muestra y la relación entre la infección por el virus y la aparición de la esclerosis múltiple durante el periodo de servicio activo.

Los niveles séricos de la cadena ligera de neurofilamentos, un biomarcador de la degeneración nerviosa típica de la esclerosis múltiple, solo aumentaron tras la infección por el VEB.

Estos resultados, «no pueden explicarse por ningún factor de riesgo conocido de la esclerosis múltiple y sugieren que el VEB es la principal causa» de esa enfermedad, de acuerdo a los investigadores. FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

La esclerosis múltiple es una afección de por vida que puede llegar a causar una discapacidad seria, aunque en ocasiones puede ser leve.

El riesgo de esclerosis múltiple aumentó 32 veces después de la infección por el VEB, pero no cambió después de la infección por otros virus.

Ascherio señaló que el retraso entre la infección por VEB y la aparición de la esclerosis múltiple puede deberse en parte a que los síntomas de la enfermedad no se detectaron durante las primeras etapas y en parte a la relación en evolución entre el VEB y el sistema inmunitario del huésped, que se estimula repetidamente cada vez que el virus latente se reactiva.

«Actualmente no hay forma de prevenir o tratar eficazmente la infección por VEB, pero una vacuna contra el VEB o medicamentos antivirales específicos que ataquen el virus podrían, en última instancia, prevenir o curar la esclerosis múltiple», afirmó Ascherio.

Los investigadores William Robinson y Lawrence Steinman, de la Universidad de Stanford, escribieron un artículo de comentario que acompaña al estudio.

Robinson y Steinman señalan que «estos hallazgos brindan datos convincentes que implican al virus de Epstein-Barr como el desencadenante del desarrollo de la esclerosis múltiple».

No existe actualmente una vacuna contra el virus Epstein-Barr, pero varios laboratorios, incluyendo Moderna, trabajan en una vacuna de ese tipo.

Para Clare Walton, investigadora principal de la Sociedad de Esclerosis Múltiple en Reino Unido, MS Society, el estudio no prueba en forma concluyente una relación de casualidad.

«Ahora hay evidencia sustancial que sugiere un vínculo entre el virus de Epstein-Barr y la esclerosis múltiple, especialmente cuando se observa una infección sintomática (es decir, fiebre glandular o mononucleosis infecciosa)», afirmó Walton en un comunicado.

«Como muestra este nuevo estudio, también está surgiendo evidencia que sugiere que el vínculo puede ser causal. Sin embargo, se deben requerir uno o más factores adicionales para desencadenar la esclerosis múltiple ya que a pesar de que 9 de cada 10 personas en todo el mundo están infectadas con VEB, la mayoría no desarrolla esclerosis múltiple».

La investigadora señaló que, en su opinión, «en última instancia, no podremos estar seguros de que el VEB esté causando la esclerosis múltiple hasta que podamos ver qué impacto tiene la prevención de la infección por VEB en la incidencia de la esclerosis mútiple».

«Y aunque la investigación sobre las vacunas contra el VEB está en marcha, todavía se encuentra en una etapa inicial. Es genial ver que la investigación sobre este tema crucial está cobrando impulso».

Pero esta vez está claro que el virus de Epstein bar interviene en la esclerosis múltiple que tanto lesiona y daña.

La forma de cómo actúa el virus y por porque demora su actuación aún no es conocida, y seguro que necesita de otras oportunidades para actuar. Pero ya tenemos algo concreto y la posibilidad de que una vacuna termine con esta enfermedad.

Ya es bastante

Bibliografia.

– Clare Walton, investigadora principal de la Sociedad de Esclerosis Múltiple en Reino Unido, MS Society

-Alberto Ascherio, profesor de epidemiología y nutrición en la Escuela de Salud Pública

– Chan William Robinson y Lawrence Steinman, de la Universidad de Stanford

Línea

 

ES REALMENTE TAN PELIGROSA LA NUEVA VARIANTE ÓMICRON?

Que no cunda el pánico por favor

Estamos muy sensibilizados a las malas noticias y nos hacen sufrir sin la menor de las dudas y agregan un componente emocional a los que ya tenemos.

Hace falta estar atento pero no más asustados

La respuesta frente a la nueva variante ha de ser reducir al máximo la exposición al virus y aumentar la población inmunizada en todos los países del planeta, limitando las oportunidades de que aparezcan nuevas mutaciones en el virus.

Los 7 tipos de coronavirus que infectan humanos

istockphoto Fernando González Candelas 29/11/2021

La identificación de una nueva variante del SARS-CoV-2 en Sudáfrica, caracterizada por un gran número de mutaciones (55 en todo el genoma, 32 en la proteína S o espícula) y el aumento vertiginoso de su incidencia relativa en esa población ha disparado una vez más las alertas a escala mundial. Varios países han cerrado el tráfico aéreo con Sudáfrica y hay expertos que indican que es “la variante más preocupante que hemos visto hasta la fecha”. La OMS la ha elevado a la categoría de “variante preocupante” y la ha designado con la letra griega “ ómicron”.

Pero, con los datos disponibles, ¿podemos aceptar la pertinencia de estas afirmaciones?, ¿se basan en demostraciones o son conjeturas?, ¿cuándo podemos definir una nueva variante como de preocupación y qué consecuencias tiene eso sobre nuestra estrategia frente a la pandemia? Intentaré en los siguientes párrafos arrojar un poco de luz sobre estos temas.

La secuencia genómica de la variante ómicron (linaje B.1.1.529 en el sistema PANGO, o linaje 21K de NextStrain) muestra 55 mutaciones respecto al virus original de Wuhan, 32 de ellas situadas en la proteína S o espícula, la más importante por su papel en la infección de las células y la respuesta inmunitaria.

Muchas de esas mutaciones se han detectado previamente en variantes de preocupación (VOCs) o de interés (VOIs) del virus, como las mutaciones N501Y (presente en las VOCs alfa, beta y gamma), las T95I, T478K y G142D (todas en delta), o se ha demostrado su papel en la interacción con el receptor celular ACE2 (S477N, Q498R), o se encuentran en regiones de unión de algunos anticuerpos (G339D, S371L, S373P, S375F).

Esta acumulación de mutaciones con efectos conocidos ya es motivo de interés y preocupación, pero todavía se tienen que realizar los experimentos adecuados para demostrar sus efectos cuando se encuentran simultáneamente.

Los efectos de dos mutaciones no son siempre aditivos y las interacciones (epistasias en lenguaje técnico) pueden ser tanto en sentido positivo (aumentando el efecto de cada una) como negativo (disminuyéndolo).

Hasta que no dispongamos de resultados de laboratorio y de datos epidemiológicos y de vigilancia genómica que nos demuestren una mayor transmisibilidad o mayores posibilidades de escape frente a la respuesta inmunitaria no es razonable pasar de vigilancia a alerta o, menos aún, a alarma.

SOBRE EL ADN MENSAJERO

SOBRE EL ADN MENSAJERO

Katalin Karikó, la bioquímica que entendió cómo utilizar el ARN mensajero

Una vacuna es un fármaco que actúa entrenando a nuestro sistema inmunitario para responder ante un patógeno. Para ello, lo que suele hacer es enseñarle a nuestras defensas de forma controlada un señuelo, un compuesto que se parezca al patógeno o esté presente en él, de forma que cuando éste aparezca en su forma completa, nuestro cuerpo lo reconozca y ya sepa cómo vencerlo. Las vacunas son un asombroso ejemplo de lo que la ciencia ha sido capaz de entender y hacer en las últimas décadas.

I

Imagen obtenida con microscopio electrónico de barrido que muestra el virus SARS-CoV-2 (en amarillo).
Wikimedia Commons.

Hasta ahora, las vacunas contenían o bien el propio patógeno atenuado o desactivado por distintos mecanismos, o bien una proteína del patógeno que nuestro sistema inmunitario pudiese reconocer. Pero varias de las actuales vacunas contra el SARS-CoV-2, el coronavirus causante de la COVID-19, se basan en una estrategia distinta, nunca empleada todavía. Son las llamadas vacunas de ARN mensajero, en las que una molécula de ARN se inyecta en nuestro cuerpo y se introduce en nuestras células para que sea su maquinaria celular la que produzca la proteína que debe entrenar a nuestras defensas. No se introduce virus ni proteína del virus. Solo las instrucciones para producirla, y lo demás ocurre ya en nuestras células.

Esto tiene varias ventajas. Por un lado son vacunas más rápidas de producir, algo crucial en medio de una pandemia mundial. Por otro, son más sencillas de modificar si el virus muta, algo que todos los virus hacen y que con el SARS-CoV-2 estamos viendo casi en tiempo real. Según todos los datos disponibles por ahora, son vacunas seguras. Y no, no suponen un riesgo de volvernos transgénicos, como temen algunos, ya que el ARN no se introduce en nuestro ADN ni lo modifica de ninguna forma.

De una década de rechazos a la esperanza frente a la COVID-19

Si estas vacunas son ya una realidad es porque existe el trabajo que Katalin Karikó lleva toda su vida realizando y a pesar de que esta bioquímica húngara se pasó la década de los 90 recibiendo una carta tras otra de rechazo de financiación para sus investigaciones. Esas investigaciones son hoy la base de las vacunas que, todos esperamos, nos ayudarán a dejar atrás la pandemia de COVID-19 y a volver a nuestra vida normal prepandémica.

Karikó nació en 1955 en la ciudad húngara de Szolnok. En una entrevista al periódico El País ha contado que su infancia fue feliz, que su padre era carnicero y que ella disfrutaba viéndole trabajar, observando las vísceras de los animales que despiezaba y que de ahí surgió su vocación científica. 

Katalin Karikó (1980). Estudió ciencias y comenzó a investigar en el Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad de Szeged, donde obtuvo su doctorado en bioquímica. Pero investigar en la Hungría comunista no era sencillo, así que en 1985 aceptó una invitación para ocupar una plaza postdoctoral en una Universidad de Temple, en Filadelfia. Su marido y ella vendieron su coche y guardaron el dinero en el osito de peluche de su hija con la idea de irse y no volver a Hungría.

Cómo usar el ARN mensajero para curar enfermedades

En Temple, continuó con sus investigaciones, que consistían en utilizar moléculas de ARN para curar enfermedades. El ARN es la molécula encargada de trasladar las instrucciones consignadas en el ADN a la maquinaria celular para que lleve a cabo su función específica, para que genere las proteínas que le tocan dentro del gran engranaje que es el organismo.

SU IDEA ERA INTRODUCIR EN LOS ENFERMOS UNA MOLÉCULA DE ARN CON LAS INSTRUCCIONES QUE ENSEÑASEN A SUS CÉLULAS A PRODUCIR LAS PROTEÍNAS QUE PUDIESEN CURARLES. POR ENTONCES KARIKÓ SE CENTRABA EN CURAR, NO EN INMUNIZAR.

Durante años lo intentó con nulo éxito. Como decíamos, los años 90 fueron de continuo rechazo a su idea, demasiado innovadora por el momento. Eran los años de la terapia génica, del intento por solucionar los problemas de salud congénitos yendo directamente a la fuente, manipulando el ADN.

En 1995, tras varios rechazos de financiación fue degradada de rango en la Universidad de Pensilvania, donde se encontraba de trabajando. También le diagnosticaron un cáncer. Estuvo a punto de abandonar, de buscar otra cosa que hacer en otro sitio. “Pensé que tal vez no era lo suficientemente buena, no lo suficientemente inteligente”. Ante la necesidad de tener un trabajo para renovar su visa en Estados Unidos, aceptó ese puesto más bajo y con un sueldo menor.

Unos años después, un encuentro casual junto a una fotocopiadora de la universidad dio la vuelta a la situación de Karikó y de sus perspectivas científicas. Drew Weissman, inmunólogo recién llegado proveniente del equipo de Anthony Fauci, estaba buscando la vacuna contra el sida y quería que Karikó lo intentase con su ARN mensajero.

Pero las vacunas de ARN tenían algunos inconvenientes. Por un lado, no conseguían que el cuerpo generase bastante proteína como para conseguir una respuesta inmune suficientemente potente. Por otro, el ARN mensajero podía causar una fuerte inflamación, una respuesta defensiva del sistema inmunitario al considerar que el ARN introducido era de un virus. La solución a ambos problemas resultó ser la misma: en 2005 descubrieron que cambiando una letra de la secuencia genética del ARN se evitaba la respuesta inmune exagerada y además se aumentaba la producción de la proteína deseada. Los ensayos con animales daban resultados cada vez mejores.

Drew Weissman y Katalin Karikó (2015). Imagen: Katalin Karikó.

En 2010 una empresa dedicada a la investigación del tratamiento de enfermedades infecciosas con ARN mensajero compró los derechos sobre las patentes que habían registrado Karikó y Weissman. Se llamaba ModeRNA, acrónimo de “ARN modificado”. Casi a la vez, una pequeña empresa alemana fundada por dos inmigrantes de origen turco, BioNTech, adquirió otras patentes de los mismos investigadores orientadas al uso de ARN modificado para desarrollar vacunas contra el cáncer. En 2013, BioNTech contrataba a Karikó, que hoy ocupa el puesto de vicepresidenta senior.

Una vez en la empresa, Karikó siguió investigando para mejorar la técnica de ARN mensajero. Era necesario, por ejemplo, proteger de alguna forma las moléculas de ARN para que durasen más tiempo, ya que éstas son muy frágiles y se desechan enseguida, reduciendo así la eficacia de este tipo de fármacos. En 2015, Karikó comprobó que recubriéndolas de nanopartículas lipídicas se evita que se degraden demasiado rápido y se facilita su entrada en las células.

Ambas empresas, BioNtech y ModeRNA, son conocidas hoy mundialmente por su contribución al desarrollo de vacunas contra la COVID-19 utilizando la tecnología de ARN mensajero que Karikó se empeñó en desarrollar a pesar de las dificultades. “Esto es algo increíble, porque significa que todo el trabajo que estuve realizando años enteros, durante la década de los 90, y convencer a la gente de que tal vez el ARNm sería bueno, valió la pena”. 21 enero, 20216 Comentarios 

Los investigadores están en Oviedo para recoger el viernes el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica han destacado las enormes posibilidades de los procedimientos basados en ARN mensajero, sobre todo, en el caso de las vacunas por su rapidez, potencia y seguridad. “Cuando tuvimos la secuencia del virus en unas horas conseguimos empezar a generar el ARNm”. Y han sido claros al señalar que “si la vacuna no llega a todo el mundo no controlaremos la pandemia”.

Así lo ha señalado en Oviedo Drew Weissman, inmunólogo, que trabaja en la Universidad de Pensilvania junto a otra de las galardonadas Katalin Karikó, bioquímica, pionera en el estudio de las posibilidades terapéuticas de esta molécula y considerada la madre de este tipo de vacunas. Ambos llevan décadas trabajando en vacunas basadas en ARNm y vieron que esta molécula provocaba fuertes reacciones inflamatorias porque el sistema inmunitario la detectaba como intrusa.

La accesibilidad de la vacuna no es un problema de fabricación sino de factores políticos

Weissman destacó la rapidez con la que permiten avanzar las investigaciones basadas en ARNm frente a las estrategias que trabajan con virus inactivados. “El ADN codifica todas las proteínas que forman la vida y para ese proceso las células realizan una copia del ADN utilizando el ARNm que es leído por una especie de máquina que es el ribosoma, de modo que se produce la proteína a partir del mismo código”. Las vacunas que utilizan esta tecnología se basan en que el cuerpo reconoce esa proteína como ajena y así se genera la respuesta inmunitaria.

La principal ventaja de este procedimiento, según ha señalado Weissman, es la velocidad frente al mayor tiempo de investigación que necesitan las estrategias basadas en virus inactivados, “que requieren aislar el virus, cultivarlo y aprender a inactivarlo”.

“Con ARN solo necesitamos la secuencia y saber la proteína que nos interesa. Con coronavirus llevábamos mucho tiempo trabajando por eso este segundo aspecto ya lo sabíamos y en cuanto tuvimos la secuencia nos llevó unas pocas horas empezar a generar el ARN, de ahí la rápida velocidad de producción, ha explicado Weissman.

Protección potente y seguridad

Otras de las ventajas destacadas por este investigador han sido “la protección muy potente y la seguridad, con más de mil millones de personas vacunadas y ningún efecto adverso grave”.

En la misma línea se pronunció Katalin Karikó quien explicó que con las vacunas de ARN se utiliza la misma configuración de laboratorio para cualquier secuencia de codificación y cualquier vacuna, de ahí la rapidez, “algo muy importante en momentos de pandemia”.

Si la vacuna no llega a todo el mundo no se controlará la pandemia

Con respecto a la administración de una tercera dosis y las dificultades de aún muchos países para administrar la primera vacuna Weissman ha explicado que “llevamos muchos trabajando por la igualdad en el acceso a las vacunas, desde mucho antes de la pandemia por Covid-19”, y ha sido claro al decir que “hasta que no consigamos que todo el mundo se vacune no acabaremos por controlar la infección”.

Según sus palabras la tercera dosis es precisa para conseguir la inmunidad necesaria frente a la infección “pero si el resto del mundo no pone en marcha el programa de vacunación no controlaremos la epidemia”.

Factores políticos, no problemas de producción

Por su parte Philip Felgner, inmunólogo de la Universidad de California, ha sido claro y contundente al señalar que los problemas en la accesibilidad a las vacunas frente al coronavirus no están relacionados con la fabricación del producto sino “con factores políticos”.

Karikó respaldó sus palabras y matizó que, aunque la fabricación inicial llevó un tiempo y por eso en primera instancia no había tantas vacunas disponibles como era deseable, “ahora ya se ha cogido el ritmo y cada vez habrá más”.

Posibilidades infinitas del ARNm

Sobre la utilidad de las técnicas basadas en ARNm esta experta señaló que son “ilimitadas”. Entre ellas citó los ensayos que se están ya llevando a cabo para codificar una proteína que genera nuevos vasos sanguíneos cuando se inyecta en el corazón, así como las investigaciones con distintas citokinas en tratamientos oncológicos. Grandes y pequeñas diferencias de las primeras vacunas contra la covid-19

La inmunidad esterilizante, reto esquivo en la I+D de vacunas contra la covid-19

Más rápido, mejor y más económico

Felgner ha explicado que la denominación que se le dan a estas nuevas estrategias es el de tecnología disruptiva pero lo que hace es permitirnos trabajar “más rápido, mejor y de una forma más económica” y comparó la situación a la vivida hace unos años con los anticuerpos monoclonales.

Respecto a la técnica de microarrays en la que es experto, Felgner señaló que se utilizan para medir la respuesta de anticuerpos relacionados con infecciones o vacunas. “Cuando llegó este coronavirus teníamos una micromatriz que medía ya 88 virus respiratorios a la vez”. Los resultados de los ensayos para conseguir la inmunidad colectiva fueron sorprendentes, “impresionantes. No lo podíamos creer y tuvimos que esperar a una segunda fase del análisis para estar convenidos de que era verdad, que funcionaba y eso es lo que ahora nos ha traído hasta aquí”.

Felgner, Karikó y Weissman recogerán el viernes en Asturias el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, junto a Uğur Şahin, Özlem Türeci, Derrick Rossi y Sarah Gilbert, por su contribución de forma independiente a las vacunas conseguidas hasta la fecha.

 “Cuando tuvimos la secuencia del virus en unas horas conseguimos empezar a generar el ARNm”. Y han sido claros al señalar que “si la vacuna no llega a todo el mundo no controlaremos la pandemia”.

Así lo ha señalado en Oviedo Drew Weissman, inmunólogo, que trabaja en la Universidad de Pensilvania junto a otra de las galardonadas Katalin Karikó, bioquímica, pionera en el estudio de las posibilidades terapéuticas de esta molécula y considerada la madre de este tipo de vacunas. Ambos llevan décadas trabajando en vacunas basadas en ARNm y vieron que esta molécula provocaba fuertes reacciones inflamatorias porque el sistema inmunitario la detectaba como intrusa.

La accesibilidad de la vacuna no es un problema de fabricación sino de factores políticos

Weissman destacó la rapidez con la que permiten avanzar las investigaciones basadas en ARNm frente a las estrategias que trabajan con virus inactivados. “El ADN codifica todas las proteínas que forman la vida y para ese proceso las células realizan una copia del ADN utilizando el ARNm que es leído por una especie de máquina que es el ribosoma, de modo que se produce la proteína a partir del mismo código”. Las vacunas que utilizan esta tecnología se basan en que el cuerpo reconoce esa proteína como ajena y así se genera la respuesta inmunitaria.

La principal ventaja de este procedimiento, según ha señalado Weissman, es la velocidad frente al mayor tiempo de investigación que necesitan las estrategias basadas en virus inactivados, “QUE REQUIEREN AISLAR EL VIRUS, CULTIVARLO Y APRENDER A INACTIVARLO”.

“Con ARN solo necesitamos la secuencia y saber la proteína que nos interesa. Con coronavirus llevábamos mucho tiempo trabajando por eso este segundo aspecto ya lo sabíamos y en cuanto tuvimos la secuencia nos llevó unas pocas horas empezar a generar el ARN, de ahí la rápida velocidad de producción, ha explicado Weissman.

Otras de las ventajas destacadas por este investigador han sido “la protección muy potente y la seguridad, con más de mil millones de personas vacunadas y ningún efecto adverso grave”.

En la misma línea se pronunció Katalin Karikó quien explicó que con las vacunas de ARN se utiliza la misma configuración de laboratorio para cualquier secuencia de codificación y cualquier vacuna, de ahí la rapidez, “algo muy importante en momentos de pandemia”.

Si la vacuna no llega a todo el mundo no se controlará la pandemia

Con respecto a la administración de una tercera dosis y las dificultades de aún muchos países para administrar la primera vacuna Weissman ha explicado que “llevamos muchos trabajando por la igualdad en el acceso a las vacunas, desde mucho antes de la pandemia por Covid-19”, y ha sido claro al decir que “hasta que no consigamos que todo el mundo se vacune no acabaremos por controlar la infección”.

Según sus palabras la tercera dosis es precisa para conseguir la inmunidad necesaria frente a la infección “pero si el resto del mundo no pone en marcha el programa de vacunación no controlaremos la epidemia”.

Factores políticos, no problemas de producción

Por su parte Philip Felgner, inmunólogo de la Universidad de California, ha sido claro y contundente al señalar que los problemas en la accesibilidad a las vacunas frente al coronavirus no están relacionados con la fabricación del producto sino “con factores políticos”.

Karikó respaldó sus palabras y matizó que, aunque la fabricación inicial llevó un tiempo y por eso en primera instancia no había tantas vacunas disponibles como era deseable, “ahora ya se ha cogido el ritmo y cada vez habrá más”.

Posibilidades infinitas del ARNm

Sobre la utilidad de las técnicas basadas en ARNm esta experta señaló que son “ilimitadas”. Entre ellas citó los ensayos que se están ya llevando a cabo para codificar una proteína que genera nuevos vasos sanguíneos cuando se inyecta en el corazón, así como las investigaciones con distintas citokinas en tratamientos oncológicos.

Felgner ha explicado que la denominación que se le dan a estas nuevas estrategias es el de tecnología disruptiva pero lo que hace es permitirnos trabajar “más rápido, mejor y de una forma más económica” y comparó la situación a la vivida hace unos años con los anticuerpos monoclonales.

Respecto a la técnica de microarrays en la que es experto, Felgner señaló que se utilizan para medir la respuesta de anticuerpos relacionados con infecciones o vacunas. “Cuando llegó este coronavirus teníamos una micromatriz que medía ya 88 virus respiratorios a la vez”. Los resultados de los ensayos para conseguir la inmunidad colectiva fueron sorprendentes, “impresionantes. No lo podíamos creer y tuvimos que esperar a una segunda fase del análisis para estar convenidos de que era verdad, que funcionaba y eso es lo que ahora nos ha traído hasta aquí”.

Felgner, Karikó y Weissman recogerán el viernes en Asturias el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, junto a Uğur Şahin, Özlem Türeci, Derrick Rossi y Sarah Gilbert, por su contribución de forma independiente a las vacunas conseguidas hasta la fecha.
EL DIRECTOR MÉDICO DE MODERNA NO «HA ADMITIDO» QUE LA VACUNA «EXPERIMENTAL» DE ARN MENSAJERO «MODIFICA EL ADN»

Está circulando un contenido de la web nosmintieron.tv que afirma en el titular: «El director médico de Moderna admite que la vacuna experimental de ARNm modifica el ADN». Sin embargo, se trata de un bulo. El contenido se basa en una TED Talk de 2017 en la que el director médico de Moderna, Tal Zaks, explica en qué consisten las vacunas de ARN mensajero o ARNm. Cuando Zacks habla de «cambiar el código» no se refiere al ADN, sino al ARNm. Como ya os hemos explicado en Maldita Ciencia, este tipo vacunas, como la de Moderna contra la COVID-19, no alteran el ADN humano.

Esta verificación ha sido realizada en el marco del proyecto #VACÚNAte que Maldita.es y la agencia de noticias Servimedia desarrollan contra la desinformación sobre las vacunas de la COVID-19 con el apoyo de Google News Initiative.

El bulo se basa en una charla de Tal Zacks de 2017 en la que no afirma en ningún momento que las vacunas de ARN mensajero modifiquen el ADN

El contenido afirma que el director médico de Moderna, Tal Zacks ha dicho que «la inyección de ARNm experimental actual para el coronavirus, también conocida como COVID-19, podría alterar el código genético o el ADN». Supuestamente, «confirmó» esto en una charla TEDx Beacon Street. Pero, para empezar, esta charla TED tuvo lugar en 2017, mucho antes del inicio de la pandemia, por lo que Zacks en ningún momento hace referencia al coronavirus o la COVID-19.

En esta charla, Zacks hablaba sobre el funcionamiento de las vacunas de ARN mensajero y cómo se podrían desarrollar para tratar enfermedades como la gripe, el cáncer o la acidemia metilmalónica (MMA por sus siglas en inglés). Pero el director médico de Moderna no dice que este tipo de vacunas alteren nuestro ADN en ningún momento.

Al inicio de su presentación,  explica lo siguiente:

«Nuestro cuerpo está hecho de órganos, nuestros órganos están hechos de células y en cada célula hay algo llamado ARN mensajero o ARNm, para abreviar, que transmite la información más importante del ADN de nuestros genes a la proteína, que es realmente la materia de la que todos estamos hechos. Esta es la información que determina lo que realmente hará una célula. Entonces pensamos en él como un sistema operativo (…) si realmente pudieras cambiar eso, lo que llamamos el software de la vida, si pudieras introducir una línea de código o cambiar una línea de código, resulta que tiene profundas implicaciones para todo, desde la gripe hasta el cáncer.»

Según el contenido que está circulando, cuando Zacks habla de cambiar una línea de código «se refiere al ADN», pero no es así. Zacks se refiere al ARN mensajero, que es el responsable de llevar la información genética del ADN a la maquinaria celular responsable de sintetizar las proteínas. Como ya os explicamos en Maldita Ciencia, lo que hacen las vacunas de ARN mensajero es aprovecharse de este sistema y, en vez de introducir en el organismo un patógeno atenuado o una parte de este, introducen las instrucciones para que sea nuestro propio organismo el que produzca el antígeno (en este caso una proteína) que desencadene la reacción del sistema inmune.

Más adelante, minuto 1:55 aproximadamente, Zacks explica cómo funciona este tipo de vacunas en el caso de la gripe:

«¿Qué es una vacuna? Es una inyección en nuestro brazo donde obtenemos partes del virus, las proteínas, que le enseña a nuestro sistema inmunológico a reconocer el virus y, así, cuando nos infectamos no estamos enfermos. Ahora, imagínese si en lugar de dar la proteína, le diera las instrucciones sobre cómo producir la proteína y sobre cómo el cuerpo puede producir su propia vacuna. Eso es una vacuna de ARN mensajero.»

Además, no hemos encontrado ninguna declaración pública de Tal Zacks en la que «admita» que la vacuna de ARN mensajero contra la COVID-19 «modifica el ADN», como sostiene el titular del contenido que está circulando.

No es cierto que las vacunas de ARN mensajero sean una terapia génica experimental que puede alterar el ADN humano

Como ya os explicamos, las vacunas contra el coronavirus de ARN mensajero, como las de Pfizer/BioNTech y las de Modernano pueden alterar nuestro ADN: sólo hacen que produzcamos una proteína del virus. En el caso del coronavirus SARS-CoV-2, la vacuna de ARN mensajero provoca que se produzca la proteína S de la superficie del virus y así entrena a nuestro sistema inmune frente al coronavirus antes de que ocurra la infección.

Como explicó a Maldita Ciencia Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología y presidente del Comité de Ética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), «al utilizar ARN mensajero estas vacunas le están proporcionando a las células las instrucciones para que estas fabriquen proteína S del coronavirus. Nada más. Estas moléculas de ARN mensajero son extraordinariamente lábiles [frágiles], y desaparecen muy rápidamente tras ser usadas para producir proteína S. Por eso hay que mantenerlas congeladas a tan baja temperatura».

Montoliu descartó que estas moléculas vayan «a insertarse en nuestro ADN, que sería la única manera de que nuestras células acabaran modificadas genéticamente, es decir, que se convirtieran en transgénicas. El ARN se administra, se usa y desaparece, se destruye y degrada por la propia célula, y ahí acaba su viaje».

Referencias

Fernando Fuentes, Katalin Karikó: De inmigrante ignorada a madre de la vacuna contra la COVID-19, La Tercera, 2 enero 2021

Nuño Domínguez, La madre de la vacuna contra la covid: “En verano podremos, probablemente, volver a la vida normal”, El País, 20 diciembre 2020

Julia Kollewe, Covid vaccine technology pioneer: ‘I never doubted it would work’, The Guardian, 1 noviembre 2020

Aria Bendix, BioNTech scientist Katalin Karikó risked her career to develop mRNA vaccines, Business Insider, 12 diciembre 2020

OTROS VIRUS RESPIRATORIOS,

OTROS VIRUS RESPIRATORIOS,.

Desde hace años, otros cuatro coronavirus, de entre los conocidos, circulan peligrosamente entre los humanos.

Estamos rodeados de virus que cada día nos asustan más, cuya única terapia contra estos mil

Con un mundo medio paralizado y obsesionado con el Covid-19, parecería que es el único virus capaz de llevarse a alguien por delante. Sin menospreciar su elevada capacidad de contagio, los expertos intentan llamar a la calma y algunos ya advierten de que, a pesar de las medidas de contención, el nuevo coronavirus acabará entrando en la ‘cartera’ anual de virus respiratorios que circulan estacionalmente originando neumonías de diversa gravedad y afectando sobre todo a las personas más frágiles; es decir, habrá que ‘acostumbrarse’ a él inmunológicamente y confiar en que, tras su agresiva irrupción, las mutaciones lo debiliten y ‘aprenda’ a convivir con los humanos.

En una carta que se publica en Eurosurveillance, la revista semanal del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades, el equipo de Didier Raoult, del Instituto Mediterráneo de Infección de la Universidad Aix-Marsella, resume su experiencia diagnóstica con diversos virus infecciosos. En la epidemia del coronavirus del Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS) en 2012, “observamos la ausencia de diagnóstico de este virus entre los viajeros que regresaban de la peregrinación del Hajj, lo que contrastaba con la considerable ansiedad relacionada con esta infección emergente y su riesgo de propagación en Francia”. En lugar del coronavirus MERS, detectaron virus de la influenza A y B. Aquello “ilustró la importante desconexión entre el miedo a una propagación hipotética en Francia de un virus emergente en el Medio Oriente y la realidad de la ausencia de casos diagnosticados”. Al igual que ahora, se ignoró en gran medida la incidencia de virus respiratorios comunes y su mortalidad asociada.

“En nuestro instituto de referencia para enfermedades infecciosas -explican-, hemos estado aplicando desde finales de enero de 2020 la detección por PCR del ARN del SARS-CoV-2 (Covid-19) utilizando varios sistemas”. Hasta el 19 de febrero, analizaron 4.084 muestras respiratorias por PCR: todas fueron negativas para el nuevo coronavirus. Entre las muestras había 32 casos sospechosos de Covid-19, otras 337 personas repatriadas a principios de febrero de 2020 desde China, 164 pacientes que murieron en hospitales públicos en Marsella entre 2014 y 2019 de los cuales se enviaron muestras respiratorias a nuestro laboratorio, y también 3.214 muestras enviadas desde enero de 2020 para buscar una etiología viral. “En contraste, hemos analizado 5.080 muestras respiratorias para detectar infecciones virales respiratorias sospechosas desde el 1 de enero de 2020 e identificado en 3.380 casos virus respiratorios”. En orden decreciente de frecuencia, fueron: virus de influenza A (794), virus de influenza B (588), rinovirus (567), virus sincitial respiratorio (361), adenovirus (226), metapneumovirus (192), enterovirus (171), bocavirus (83), virus de parainfluenza (24) y parechovirus (8). Entre los virus diagnosticados también había 373 coronavirus humanos (HCoV) comunes: 205 HCoV-HKU1, 94 HCoV-NL63, 46 HCoV-OC43 y 28 HCoV-229E. “El análisis de la mortalidad asociada con estos virus ha podido mostrar que desde el 1 de enero de 2020 un paciente murió después de ser diagnosticado con HCoV-HKU1 y se encontraron virus respiratorios en otros 13 pacientes que murieron por influenza A ( 3 casos), virus sincitial respiratorio (3 casos), rinovirus (5 casos), adenovirus (1 caso) y metapneumovirus (1 caso)”. Retrospectivamente, “el análisis de estos pacientes ha demostrado que al menos nueve murieron entre 2017 y 2019 después de ser diagnosticados con uno de los cuatro coronavirus que circulan comúnmente en humanos”.

Por lo tanto, y sin haber tenido en cuenta la proliferación de casos de las tres últimas semanas, los expertos franceses concluyen que “es sorprendente ver que toda la atención se centra en un virus cuya mortalidad en última instancia parece ser del mismo orden de magnitud que la de los coronavirus comunes u otros virus respiratorios como la gripe, mientras que los cuatro HCoV comunes que se diagnosticaron pasan desapercibidos, aunque su incidencia es relativamente alta. De hecho, los cuatro HCoV comunes a menudo ni siquiera se identifican en el diagnóstico de rutina en la mayoría de los laboratorios”.

José R. Zárate 6 marzo, 2020

NO SE NOS TUVO EN CUENTA CON EL COVID

“A los epidemiólogos, microbiólogos… no se nos tuvo en cuenta en absoluto”

Magda Campins, un referente en la pandemia, lamenta especialmente que no todas las decisiones se hayan basado en el criterio científico.

Magda Campins es jefa de Medicina Preventiva y Epidemiología en el Vall d'Hebron.
Magda Campins es jefa de Medicina Preventiva y Epidemiología en el Vall d’Hebron.

Que hacer para la proxima. Dra.

Francisco Juan Martínez Mojica

Eso le pasa por estar todo el dia trabajando en el laboratorio y no tener alguna participacion en politica. Pero no es España sino en el mundo. Acuerdese de nuestro compatriota creador del CRISPR 9. Francisco Juan Martínez Mojica. no solo no le dan el Nobel, sino que ni lo mencionan.

Pero que sepan usted y todos como los que actuan, que tienen el agradecimieno, de todos los que nos beneficiamos, con su experimentos e inventos, que son los que utilizan los colocados, para vivir, simplemente vivir. esto no es mas que la vida.

Pero querida Dra: Usted es la que crea

Ahora me parece muy honrado por su parte que lo cuente

La voz de Magda Campins, jefa del Servicio de Epidemiología y Medicina Preventiva del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, era ya respetada mucho antes de la pandemia, pero durante esta ha sobresalido por su criterio técnico y su tono sereno, nada fácil en medio de la crispación y las polémicas estériles.

Pregunta: ¿Qué nos faltó, que parece que nos pilló el toro?
Respuesta: Era previsible para epidemiólogos y salubristas, aunque se esperaba una de gripe, como la de gripe A, que tuvo poca afectación finalmente. Pero como teníamos sistemas sanitarios potentes, lo que no podíamos era esperar lo que ha pasado, y para lo que no estábamos preparados desde el punto de vista de la vigilancia epidemiológica. Lo podíamos haber frenado con una buena vigilancia epidemiológica, con rastreo y con laboratorios preparados y conectados a la asistencia. Ahora sí tenemos todo eso.

P: En la primera ola hubo días en que morían hasta 600 personas en residencias de mayores en España. ¿Se podría haber evitado?
R: Se hubiese podido evitar con un nivel de conocimiento y formación del personal. A las residencias, al no depender de la sanidad, llegaron tarde los protocolos. Cuando fuimos de los centros sanitarios a darles apoyo, nos encontramos con que no tenían equipos de protección individual (EPI), no separaban a infectados y sospechosos del resto, si había sanitarios no estaban integrados en el sistema… Y se tendría que haber previsto porque se trata de personas frágiles en entornos cerrados.

P: ¿Diría que se escuchó desde el principio a los epidemiólogos, microbiólogos, infectólogos…?
R: No se nos tuvo en cuenta en absoluto. En Cataluña, debíamos seguir de forma estricta los protocolos de Salud Pública del Departamento de Salud de la Generalitat, que no permitían un diagnóstico rápido de los casos sospechosos y no se actualizaban con la velocidad necesaria. Nosotros, en los hospitales, reclamábamos poder hacer el diagnóstico de los casos (PCR) en nuestros propios laboratorios (algunos ya teníamos capacidad para hacerlo), pero no nos hacían caso; todos los hospitales teníamos que derivar las muestras de los pacientes sospechosos al Hospital Clínic de Barcelona, cuyo laboratorio estaba colapsado. Eso nos obligaba a tener a personas aisladas a la espera. Epidemiólogos e infectólogos pedimos que nos dejasen tomar decisiones, pero no nos dejaban salirnos del protocolo, lo que creó un cuello de botella. Nos rebelamos porque no podíamos seguir en aquella línea y, finalmente, pusimos la directa: a cada paciente con posible neumonía le hacíamos una PCR y casi siempre el resultado era positivo: teníamos ya transmisión comunitaria.

P: Los políticos que han formado parte de la gestión de la pandemia en el Gobierno y las comunidades autónomas, ¿han estado a la altura? ¿Qué opina del trabajo del Consejo Interterritorial?
R: En esto no se pueden tomar decisiones políticas ni desde un partido u otro porque nos jugamos la salud de las personas y la economía. Hay que trabajar todos a una y escuchar a los técnicos, dejarse asesorar. Se han tomado decisiones que no puede ser que las hayan recomendado técnicos. Las confrontaciones políticas que se han dado han sido muy perjudiciales y han creado confusión entre los ciudadanos. En el Consejo Interterritorial se tenían que tomar acuerdos en base a indicadores epidemiológicos para que las comunidades autónomas los tuviesen que aplicar en función de su situación. Eso se hizo, pero no se ha aplicado de forma homogénea. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, con las restricciones más laxas ha tenido los peores indicadores. Esto se ha hecho mal. Y la población no lo ha entendido. Se ha perdido la credibilidad de los políticos. Los sanitarios nos hemos ganado el respeto y la confianza de la población; pero en el caso de los políticos no sucede lo mismo.

P: Forma parte del mayor hospital de Cataluña: ¿qué le resultó más complejo hasta que lograron reorganizarse para hacer frente a la avalancha de pacientes con covid-19?
R: Lo más difícil no fue reorganizar todo el hospital porque todo el mundo se ofreció a hacer lo que hiciera falta, con mucha solidaridad y entrega; yo esto no lo había visto nunca. Así se convirtió rápidamente todo el centro en un hospital para covid-19. Lo más difícil fue la gestión de los EPI y la avalancha de pacientes. Como temíamos no disponer de suficientes EPI para tanta actividad, nos pusimos a hacer durante varios días pruebas para esterilizarlos y poderlos reutilizar con garantías. Eso nos ayudó muchísimo, pero al principio hubo profesionales que no se sentían seguros, y tuvimos que hacer muchas reuniones informativas, en plantas de hospitalización y en las UCI. La comunicación es esencial en una crisis como ésta. A mí, personalmente, ese problema me generó mucha ansiedad.

P: ¿En algún momento pensó en tirar la toalla? Muchos sanitarios arrastran secuelas psicológicas y emocionales por lo sucedido en la primera ola.
R: He estado muy cansada y he sufrido insomnio y mucha angustia por la situación. También he sentido miedo en algunos momentos de no ser capaces de poder atender al gran volumen de pacientes que llegaban a urgencias, de infectarme y de contagiar a la familia. Pero no he necesitado apoyo psicológico; quizá la experiencia profesional de muchos años de trabajo me haya ayudado.

P: Se desconocía todo sobre esta enfermedad y sobre cómo tratarla, parece que de los grupos de WhatsApp salía humo…
R: Ayudaron mucho los grupos de WhatsApp y hablar con la gente de otros hospitales, incluidos los de Italia, con los que tuvimos mucho contacto porque ellos iban 10 o 15 días por delante. Nosotros creamos en el hospital desde el principio de la primera ola un comité de crisis en el que participamos profesionales de diferentes servicios, junto a la Dirección asistencial, lo que nos dio mucha confianza y nos reforzaba; tomar decisiones consensuadas nos dio seguridad.

P: Se publicó mucho desde el principio pero en preprint. ¿Eso ayudó o complicó más, si cabe, las cosas?
R: Ayudó. Había algunas publicaciones en preprint que no tenían valor y que pudieron confundir, pero en general ayudaron a poder ver resultados de estudios de forma muy rápida, que era importante puesto que no podíamos esperar el tiempo que suele tardar en ver la luz una publicación convencional.

P: ¿Qué opina de la campaña de vacunación y de la polémica constante en torno a la vacuna de AstraZeneca? ¿No hubiese sido mejor de entrada una primera dosis para muchos?
R: Se tendría que haber seguido el modelo inglés: alargar el plazo entre la primera y la segunda dosis. Lo confirman los resultados en Reino Unido e Israel. Con la primera dosis ya hay un 80% de protección. Así iríamos más rápido con la vacunación y su impacto en hospitalizaciones y fallecimientos. Esto está demostrado. Alemania y Francia, entre otros países, ya han alargado el plazo.
La vacuna de AstraZeneca ha suscitado mucha polémica las últimas semanas, pero tiene una efectividad muy alta. Su efectividad en Reino Unido para prevenir hospitalizaciones y casos graves ha sido del 90%, superior a lo observado en los ensayos clínicos en fase III. Es cierto que se asocia a un riesgo muy bajo de un tipo infrecuente de trombosis de senos cerebrales, pero como digo, los beneficios superan a los riesgos. Este riesgo aparece en especial en personas jóvenes y en primera dosis. En segundas dosis, la incidencia es similar a la de la población no vacunada. No hay que causar alarma con ello, lo está afirmando cada día la EMA. ¿Por qué no hacemos caso a las agencias reguladoras? Pasan cosas que no se entienden. Tenemos que ir todos a una y no cada país por su cuenta. La vacuna de AstraZeneca se ha desprestigiado y eso es muy lamentable. Hay que administrar ya las segundas dosis que han quedado atrasadas de AstraZeneca.

P: ¿Se le está prestando suficiente atención sanitaria a la covid-19 persistente?
R: No está bien organizada aún la atención de estos pacientes; tendría que haber dispositivos bien montados en atención primaria. Sé que en Cataluña se está trabajando mucho para lograrlo, pero aún no está totalmente puesto en marcha.

P: ¿Viviremos una quinta ola o la vacunación masiva lo va a impedir?
R: Quizá sí, pero no con la presión asistencial de las anteriores, excepto que surja alguna variante que escape al efecto de las vacunas. Puede haber aumento en el número de casos, pero la afectación del sistema sanitario será menor, ya que las personas con mayor riesgo de hospitalización y complicaciones están vacunadas. No obstante, hasta que estemos todos vacunados, mejor que seamos prudentes.

P: ¿Se están vigilando bien las mutaciones del SARS-CoV-2? ¿Puede haber sorpresas?
R: Estamos secuenciando poco en España; el 10% es lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud, y estamos por debajo. También es importante cómo se hace la selección para ese 10%, que no solo puede ser aleatoria; hay que secuenciar casos de personas vacunadas que se han infectado, casos de brotes importantes, casos importados o de viajeros recientes… Quizás aún no se está secuenciando el número necesario para tener un buen conocimiento de la situación.

P: ¿Qué opina de los test de antígenos?
R: Un test rápido en un asintomático de manera aislada tiene poco valor porque la sensibilidad es baja. La PCR es una técnica mucho más sensible que nos permite detectar más casos, en especial cuando se trata de casos asintomáticos. Si esos test se hacen de manera repetida, entonces aumenta la sensibilidad. Habría que ir a una estrategia de este tipo. Y también habría que autorizar a las oficinas de farmacia a su venta y a formar a la población sobre cómo tomarse la muestra. Registrar el resultado después también es muy importante porque hay que hacer rastreo de contactos de positivos.

P: ¿Y del pasaporte covid-19 que la UE quiere tener en marcha para este verano?
R: Sería útil para reactivar la economía y el turismo, pero crea desigualdades importantes y cuestionables éticamente.

P: ¿Deben suspenderse temporalmente las patentes de la vacunas contra la covid-19?
R: Estamos en un mundo globalizado y hay que intentar que estemos todos vacunados para controlar de forma eficaz la circulación del virus. Hay países a los que no ha llegado ni una sola vacuna. Estoy absolutamente de acuerdo con que, en una situación excepcional como es esta, hay que liberarlas.

P: ¿El SARS-CoV-2 ha llegado para quedarse?
R: Es probable que sí, se quedará y se convertirá en endémico. Irá circulando y, dependiendo del nivel de circulación que tenga y de la duración de la protección conferida por las vacunas, nos tendremos que ir revacunando. Pfizer ya ha dicho que sería oportuna una revacunación a los 9 meses. El comportamiento del virus y el aumento de circulación estará probablemente vinculado a los inviernos. Pero falta más evidencia científica para hacer predicciones a largo plazo.

Carmen Fernández. Barcelona Jue, 10/06/2021 – 09:00

NEUROGENESIS EN EL NERVIO OLFATORIO

LAS CÉLULAS MADRE NEURALES DEL BULBO OLFATORIO GENERAN NEURONAS EN LA ETAPA ADULTA

La neurogénesis en el hombre es un problema muy discutido

Hasta ahora solo determinadas zonas del diencéfalo relacionadas con la memoria, parecía claro que generan nuevas neuronas. La zona subgranular del giro dentado del hipocampo y la zona subventricular

Neurona (verde) generada a partir de células madre neurales del bulbo olfatorio, con botones sinápticos formados por la proteína sinapsina (en rojo), lo que indica contactos sinápticos (C. Vicario et al.).

Un estudio coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha identificado un nicho de células madre neurales (NSC, por sus siglas en inglés) en la zona central del bulbo olfatorio del cerebro. Estas células generan neuronas en un proceso llamado neurogénesis adulta. El hallazgo, que se publica en la revista Stem Cells, aumenta el conocimiento de la plasticidad estructural de esta región del cerebro.

La neurogénesis adulta, proceso mediante el que se generan nuevas neuronas en la edad adulta a partir de células madre neurales, no ocurre en todo el encéfalo. Hasta ahora se apuntaba solo a dos regiones: la zona subgranular del giro dentado del hipocampo y la zona subventricular.

“Aunque estudios previos ya sugerían la existencia de células madre neurales en el bulbo olfatorio, su localización, identidad y capacidad de generar neuronas in vivo ha sido poco explorada”, apunta Carlos Vicario, investigador del CSIC en el Instituto Cajal (IC-CSIC) y director del trabajo. “Nuestros resultados muestran, por primera vez, que se generan nuevas neuronas y que éstas se incorporan activamente a los circuitos sinápticos del bulbo olfatorio”.

Helena Mira, científica del CSIC en el Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV-CSIC) y coautora del artículo, señala que “el bulbo olfatorio de los mamíferos es una estructura muy plástica que juega un papel fundamental en la transmisión de información olfativa. Esta plasticidad se basa, en gran medida, en la neurogénesis que tiene lugar en la zona subventricular y, como mostramos en nuestro estudio, también podría depender de las células madre neurales locales del bulbo olfatorio”.

La mitad de los infectados por el SARS-CoV-2 pierden el olfato y el gusto

Transición fluorescente

Los investigadores han podido marcar las células madre neurales inyectando partículas retrovirales portadoras de la proteína verde fluorescente (GFP, por sus siglas en inglés) en el bulbo olfatorio. “Gracias a la proteína GFP, y a través de la microscopía confocal y técnicas de análisis de imagen, no solo hemos podido ver la formación de neuronas a partir de dichas células, sino que hemos seguido y analizado la transición desde la célula madre neural a la neurona inmadura, y de esta a la neurona madura. La colaboración y experiencia en microscopía electrónica de Carlos Crespo, de la Universidad de Valencia, ha sido fundamental para demostrar que las nuevas neuronas establecen sinapsis”, comenta Vicario.

“Dado que no se ha detectado neurogénesis en el bulbo olfatorio humano en la totalidad de estudios que se han realizado hasta la fecha, no se puede descartar que este proceso tenga lugar en unas circunstancias determinadas y pueda estar condicionado bien por la estimulación olfativa o la respuesta a un daño producido por una lesión o una infección, como puede ser la provocada por el coronavirus SARS-CoV-2, que afecta al olfato”, concluye el investigador.

Este estudio parece claro. La neurogénesis además de aparecer en circuitos de la memoria, se producen también en el bulbo olfatorio.

Los autores, con precaución admiten la posibilidad que determinadas condiciones especiales den lugar a esta neurogénesis, de nuevo el coronavirus puede hacer cosas distintas a las conocidas

No obstante es positivo que se puedan encontrar nuevos lugares de neurogénesis, y aunque sean producto de las circunstancias, como el Coronavirus, abren la posibilidad de que de alguna manera se puede inducir neurogénesis.

Como siempre hacen falta mas trabajos que repitan el hallazgo. Y esperara que desaparezca el coronavirus y ver si se repite el hallazgo

Bibliografía

Stem Cells, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) 

Carlos Crespo, Universidad de Valencia

ATAXIA CEREBELOSA AGUDA:

ATAXIA CEREBELOSA AGUDA:

Las Ataxias, agudas son graves, no por ellas en si, sino son secundarias a procesos severos, pero no ocupan un numero grande en la practica diaria.

Lo que si es un problema son las ataxias cronicas, son mas discretas y suaves, pero hacen perder el equilibrio y dar lugar a caidas, con lo que ello trae consigo sobre todo en personas añosas.

Empezare primero por las agudas y en otro capitulo hablare de las cronicas, y para ello hace falta un estudio delicado del sistema vestibulo cerebeloso y la inervasion que estos hacen en nuestra economia

En pacientes neuroquirúrgicos  con procesos de fosa posterior, la ataxia solo es perceptible. en los tumores de crecimiento lento. Y suele tener poca expresión.

Los procesos agudos son tan  dramáticos y severos  que ocultan la ataxia. No se la tiene muy en cuenta. Lo importante es la hipertensión endocraneal.

La ataxia cerebelosa es un término que comprende un amplio espectro de trastornos neurológicos con la ataxia como síntoma principal, y denota clínicamente la pérdida de equilibrio y coordinación. Además, la ataxia puede ser causada por alteraciones en varias partes del sistema nervioso (por ejemplo, cerebelo, tronco encefálico, médula espinal y nervios periféricos)1. Los síndromes cerebelos agudos generalmente se adquieren, no son  genéticos

La ataxia cerebelosa es un hallazgo común en la práctica neurológica y tiene una amplia variedad de causas. Las ataxias se pueden subdividir en seis grupos principales: ataxias spinocerebellar dominantes autosómicas, ataxias recesivas autosómicas, ataxias congénitas, ataxias mitocondriales, ataxias cerebelosas vinculadas a X y ataxias esporádicas o adquiridas1,2.

Las ataxias cerebelosas agudas (ACA) son más comunes en la infancia, a menudo presentándose como un trastorno post-infeccioso4. El grupo principal de enfermedades que pueden causar ACA discutido en este artículo se enumeran en el Cuadro 1  e incluyen: accidente cerebrovascular, infeccioso, tóxico, inmuno-mediado, paraneoplástico, deficiencia de vitaminas, enfermedades estructurales y metabólicas3.

Las ataxias cerebelosas agudas secundarias a enfermedades infecciosas implican con mayor frecuencia la fosa posterior.La cerebelitis aguda representa un trastorno inflamatorio que resulta de una inflamación parafe infecciosa, post-infecciosa o postvacunas. La evidencia de infección directa del sistema nervioso central rara vez se encuentra6. La cerebelitis post-infecciosa aguda es más frecuente en niños y adultos jóvenes. Es un síndrome cerebelo puro con imágenes de resonancia magnética cerebral (RM) normales o anormales al principio. Las infecciones notificadas anteriormente incluyen: virus Epstein-Barr, gripe A y B, paperas, virus de la varicela-zóster, virus coxsackie, rotavirus, ecovirus,  Mycoplasma pneumoniae  e inmunización.. En general, el 91% se recuperó por completo, incluidos todos los niños con varicela7. Otras infecciones que pueden estar relacionadas con aca incluyen hepatitis A, herpesvirus humano 7, paperas y parvovirus humano B193. Los casos graves de cerebelitis aguda pueden presentar manifestaciones clínicas relacionadas con el aumento de la presión intracraneal resultante de hinchazón cerebelosa e hidrocefalia aguda, que eclipsan las manifestaciones de disfunción cerebelosa y pueden necesitar descompresión neuroquirúrgica urgente3.

Infección bacteriana Cualquier infección bacteriana que cause meningoencefalitis puede resultar en signos y síntomas cerebelosas, incluida la ACA. La micoplasma pneumoniae  también se ha asociado con un síndrome cerebelar durante o justo después de la enfermedad aguda. Teniendo en cuenta la rhombencephalitis,  Listeria monocytogenes  es el agente causal más común2.

Ataxia aguda en síndromes de inmunodeficiencia adquirida En pacientes con síndromes de inmunodeficiencia adquiridos, la ACA puede estar relacionada con M. pneumoniae,el virus Epstein-Barr, el virus del herpes simple y la toxoplasmosis.

Los pacientes con enfermedad de Lyme, enfermedad de Whipple y enfermedad de Creutzfeldt-Jakob también pueden desarrollar ataxia, y esta puede ser la manifestación inicial3. Los hongos, en particular la especie Aspergillus,  también pueden causar ACA debido a su tendencia a causar la enfermedad parenquimal invasiva posterior de la fosa5. También se ha notificado que la infección sífilis meningovascular causa aca en el establecimiento de un infarto cerebeloso inferior bilateral

El alcohol puede causar efectos tóxicos en los sistemas nerviosos central y periférico. La degeneración cerebelosa alcohólica está relacionada con un efecto alcohólico tóxico directo en las células de Purkinje y deficiencia de vitamina B1 (ver sección de deficiencia de vitaminas)8. Por lo general, la ataxia tiene una progresión rápida (semanas o meses), pero puede producirse una progresión más lenta. Las características neurológicas generalmente incluyen ataxia grave de marcha y extremidades inferiores con una afectación relativamente leve de las extremidades superiores. Curiosamente, el habla y la motilidad ocular generalmente se conservan. El tratamiento de la degeneración cerebelosa alcohólica consiste en abstinencia del alcohol y suplementos de vitamina B12,8.

Ataxia aguda inducida por antibióticos Semanas después del inicio del metronidazol, puede ocurrir una encefalopatía acompañada de signos cerebelos y anomalías en la RMN cerebral. Se caracteriza por disfunción cerebelosa, convulsiones raras y anomalías de EEG no específicas. La toxicidad del metronidazol da lugar a anomalías características de la señal de RMN reversible en los núcleos de dentario cerebeloso, tronco dorsal o esplenio del cuerpo calloso. Tanto el aumento como la disminución de la difusividad se han observado en la RMN, lo que sugiere la presencia variable de edema vasogénico y citotóxico, respectivamente9.

Varios medicamentos pueden causar ataxia tóxica, dependiendo de la dosificación y el momento de su uso. Los principales agentes incluyen anticonvulsivos (carbamazepina, fenobarbital, vigabatrina, gabapentina, lamotrigina y fenitoína), antineoplastics (5-fluorouracil, citosina arabinoside, capecitabina, metotrexato), litio y amiodarona. Es importante mencionar que la interacción entre medicamentos puede aumentar el nivel plasmático de estos agentes2,8. Las toxinas químicas relacionadas con la exposición ambiental también pueden causar ataxia aguda e incluyen: dióxido de carbono, picadura de escorpión, insecticidas/herbicidas (organofosfato), tolueno, derivado de benceno y metales pesados (mercurio, talio, manganeso, plomo y cobre)2,11. El abuso de drogas como la cocaína, la heroína, la metadona y la fencyclidina también son causas importantes de las ataxias tóxicas11.

Las ataxias mediadas por el sistema inmunitario pueden causar ataxia aguda, subaute o crónica. En este tema, nos centraremos en las ataxias autoinmunes agudas y subaute no relacionadas con una enfermedad desmielinizante, como la esclerosis múltiple.

La encefalopatía sensible a los esteroides asociada con la tiroiditis autoinmune es un trastorno autoinmune caracterizado por anomalías conductuales, convulsiones, ataxia, mioclono, episodios similares a accidentes cerebrovasculares y altos niveles séricos de anticuerpos tiroideos12. La encefalopatía sensible a los esteroides asociada con la tiroiditis autoinmune casi nunca se presenta con un síndrome de ataxia pura y generalmente se asocia con un fenotipo más complejo con encefalopatía.

La enfermedad celíaca es enteropatía crónica mediada por el sistema inmunitario precipitada por la exposición al gluten en pacientes portadores de HLADQ2 y/o alelos DQ814. Los pacientes pueden desarrollar anticuerpos contra la transglutaminasa y el endomysio.

Ataxia anti-GAD Los síndromes neurológicos del anticuerpo de descarboxilasa de ácido glutámico (GAD-Ab) comprenden ataxia cerebelosa, encefalitis límbica, síndrome de persona rígida y epilepsia autoinmune16,17. El espectro clínico de ataxia asociado con anti-GAD-Ab comprende el síndrome de ataxia cerebelosa subacute o crónica que evoluciona a lo largo de meses o años, asociado con la atrofia cerebelosa en la RMN cerebral. El análisis de líquido cefalorraquídeo frecuentemente representa bandas oligoclonales

Encefalitis autoinmune La ataxia aguda y subaute es un síntoma frecuente en pacientes con encefalitis autoinmune. Receptor de glutamato metabotrópico 1 (mGluR1) es un receptor acoplado a proteínaS G, implicado en la depresión a largo plazo de la fibra paralela–Sinapsis celulares Purkinje. Los pacientes con encefalitis anti-CAPSR-2 pueden presentar ataxia, encefalitis límbica e hiperexcitabilidad del nervio periférico. La encefalitis anti-GABA(B) puede presentarse como ataxia aguda junto o no con encefalitis límbica y convulsiones. Otros anticuerpos asociados con la ataxia incluyen anti-GABA(A), proteína anti-dipeptidil-peptidase-como 6 y anticuerpos contra el miembro de la familia IgLON 5 proteína21.

El síndrome de Miller-Fisher es una variante del síndrome de Guillain-Barré, caracterizado por ataxia aguda, areflexia y oftalmoplejia, generalmente con una infección anterior. El líquido cefalorraquídeo muestra disociación citológica proteica, la resonancia magnética cerebral es normal y el anticuerpo anti-GQ1b puede ser positivo. La evidencia actual sugiere que un ataque de anticuerpos de raíz dorsal puede explicar la ataxia cerebelosa22.

La degeneración cerebelosa paraneoplástica (PCD) tiene una asociación con multiples tumores  tumores La degeneración cerebelosa paraneoplástica se observa en aproximadamente el 20% de los síndromes neurológicos paraneoplásicos y por lo general afecta a más mujeres que a los hombres.el ovario y la mama, cáncer de pulmón de células pequeñas y linfoma de Hodgkin, pero también se ha divulgado en asociación con muchos otros tipos de tumores. Los síntomas de la ataxia pueden ser parte del síndrome de opsoclonus-myoclonus. En este síndrome, opsoclonus se asocia con ataxia truncal, mioclono difuso o focal, vértigo, disartria y encefalopatía. En los niños, puede estar asociado con neuroblastoma o ganglioeuroma, y en adultos con cáncer de pulmón o teratoma ovárico

Imagen que contiene interior, tabla, plato, cubierto

Descripción generada automáticamente

Paciente con ataxia aguda y cáncer de mama. Se diagnosticó degeneración cerebelosa paraneoplástica. La resonancia magnética cerebral ponderada por FLAIR axial reveló señal marcada de hiperintienda en la vermis superior. 

El tratamiento suele no tener éxito, aunque puede producirse una mejora o estabilización de los síntomas neurológicos después de la resección quirúrgica del tumor. Otras opciones de tratamiento son terapias inmunosupresoras con corticosteroides, inmunoglobulina intravenosa, ciclofosfamida, tacrolimus, micofenolato y, más recientemente, rituximab (anti-CD20)28.

Las deficiencias de vitamina B1 (tiamina) y B12 pueden causar ACA o ataxia subacute. Deficiencia de tiamina puede causar encefalopatía wernicke (ataxia, confusión y oftalmoparesia), una condición generalmente observada en los alcohólicos

Figura 3 Paciente con ataxia sensorial aguda relacionada con deficiencia de vitamina B12. La RESONANCIA MAGNÉTICA de la columna T2 ponderada muestra la señal de hiperintienda en la columna posterior de la médula espinal. 

El accidente cerebrovascular cerebelar representa aproximadamente 2% a 3% de todos los accidentes cerebrovasculares. Pueden manifestarse con ataxia, vértigo, disartria, náuseas, vómitos y, a menudo, un dolor de cabeza prominente.. Aproximadamente el 20% de los pacientes con accidente cerebrovascular cerebelar desarrollan signos de deterioro clínico y radiográfico debido al efecto de masa. La isquemia del cerebelo puede coexistir con isquemia del tronco encefálico debido a la anormalidad patológica en las arterias vetebrales y cerebral posterior. Los pacientes con pequeños accidentes cerebrovasculares cerebelosos pueden presentar síntomas cerebelosos clásicos y aquellos con accidentes cerebrovasculares más graves pueden  desarrollar daños  del tronco encefálico e hidrocefalia.

Los tumores cerebrales primarios, como meningiomas y gliomas, así como tumores metastásicos secundarios al melanoma, el cáncer de mama y pulmón, pueden presentar ataxia aguda(Figura 5)3. Del mismo modo, otros tumores cerebrales de fosa posterior pediátrica, incluyendo astrocitoma cerebeloso y medulloblastoma, pueden presentar ACA e hidrocefalia de cuarta obstrucción de salida del ventrículo35. Otras lesiones que ocupan espacio, como lesiones cerebelosas, abscesos y malformaciones arteriovenosas que sufren transformación hemorrágica, pueden manifestarse con ataxia aguda. Las etiologías menos comunes para las lesiones cerebelosas que ocupan espacio incluyen placas gigantes de esclerosis múltiple y lesiones de esclerosis múltiple tumefactive, hematoma subdural traumático y leucoencefalopatía multi-focal progresiva. Los pacientes con Chiari casi nunca presentan ataxia aguda o subacute.  La resonancia magnética cerebral es el método estándar de oro para el diagnóstico.

Las enfermedades metabólicas y genéticas asociadas con las ataxias agudas se observan con mayor frecuencia en los niños, y casi nunca ocurren en adultos. La deficiencia de biotinidasa es un trastorno hereditario asociado con la presencia de convulsiones, hipotonía, problemas respiratorios, pérdida de audición y atrofia óptica La enfermedad de la orina del jarabe de arce es una aminoocidopatía autosómica recesiva. La enfermedad lleva el nombre de la presencia de orina dulce y los pacientes afectados frecuentemente presentan eventos intermitentes de ataxia aguda, somnolencia y convulsiones38.

Síndromes periódicos infantiles , anteriormente llamados «síndromes periódicos infantiles que son comúnmente precursores de la migraña» en la Clasificación Internacional de Trastornos del Dolor de Cabeza (ICHD)-II o coloquialmente «síndromes periódicos infantiles», estos trastornos fueron rebautizados como «síndromes episódicos que pueden estar asociados con la migraña» en la beta ICHD-III. Los cólicos infantiles afectan a bebés pequeños, torticollis paroxísticas benignas para bebés mayores, el vértigo paroxístico benigno suele afectar a niños en edad preescolar, la migraña abdominal y los vómitos cíclicos afectan a los niños en edad escolar alrededor de los seis o siete años de edad41.

Los trastornos del movimiento psicogénico pueden presentar un amplio espectro de fenomenología que puede parecerse, pero se puede diferenciar de, trastornos del movimiento orgánico por antecedentes cuidadosos y examen, a veces complementado con pruebas auxiliares44. Los trastornos psicogénicos de la marcha pueden tener varias presentaciones clínicas, como la ataxia. El patrón más frecuente es astasia-abasia, caracterizado por extrañas contorsiones y balanceo de lado a lado de sus cuerpos, generalmente acompañado de pandeo en las rodillas, manteniendo un buen equilibrio e incluso siendo capaces de realizar la marcha tándem. Los pacientes pueden tener una mejoría espontánea, pero la recurrencia o un trastorno crónico psicogénico de la marcha también pueden ocurrir45.

La migraña con aura brainstem, anteriormente llamada migraña basilar o migraña de tipo basilar, es una subcategoría de migraña con aura. La ataxia aparece entre los síntomas del tronco encefálico que pueden ocurrir durante un ataque, junto con disartria, vértigo, tinnitus, hipoacusis, diplopia y disminución del nivel de conciencia. Una respuesta terapéutica a un medicamento que previene dolores de cabeza por migraña puede ayudar a ratificar el diagnóstico de ACA secundario a la migraña basilar46.

Referencias

1 Klockgether T. Ataxia esporádica con inicio adulto: criterios de clasificación y diagnóstico. Lancet Neurol. 2010 Ene;9(1):94-104. https://doi.org/10.1016/S1474-4422(09)70305-9  [  Enlaces  ]

2 Barsottini OG, Albuquerque MV, Braga-Neto P, Pedroso JL. Ataxias esporádicas de inicio adulto: un desafío diagnóstico. Arq Neuropsiquiatr. 2014 Mar;72(3):232-40. https://doi.org/10.1590/0004-282X20130242  [  Enlaces  ]

3 Javalkar V, Kelley RE, Gonzalez-Toledo E, McGee J, Minagar A. Ataxias agudas: diagnóstico diferencial y enfoque de tratamiento. Clin neurol. 2014 Nov;32(4):881-91. https://doi.org/10.1016/j.ncl.2014.07.004  [  Enlaces  ]

4 Caffarelli M, Kimia AA, Torres AR. Ataxia aguda en niños: una revisión del diagnóstico diferencial y la evaluación en el departamento de emergencias. Pediatr Neurol. 2016 Dic;65:14-30. https://doi.org/10.1016/j.pediatrneurol.2016.08.025  [  Enlaces  ]

5 Pruitt AA. Infecciones del cerebelo. Clin neurol. 2014 Nov;32(4):1117-31. https://doi.org/10.1016/j.ncl.2014.07.009  [  Enlaces  ]

6 Desai J, Mitchell WG. Ataxia cerebelosa aguda, cerebelitis aguda y síndrome de opsoclonus-myoclonus. J. Neurol Infantil 2012 Nov;27(11):1482-8. https://doi.org/10.1177/0883073812450318  [  Enlaces  ]

7 Connolly AM, Dodson WE, Prensky AL, Rust RS. Curso y resultado de ataxia cerebelosa aguda. Ann Neurol. 1994 Jun;35(6):673-9. https://doi.org/10.1002/ana.410350607  [  Enlaces  ]

8 Nachbauer W, Eigentler A, Boesch S. Adquirió ataxias: el espectro clínico, el diagnóstico y la gestión. J. Neurol. 2015 Mayo;262(5):1385-93. https://doi.org/10.1007/s00415-015-7685-8  [  Enlaces  ]

9 Bhattacharyya S, Darby RR, Raibagkar P, Gonzalez Castro LN, Berkowitz AL. encefalopatía asociada a antibióticos. neurología. 2016 Mar;86(10):963-71. https://doi.org/10.1212/WNL.0000000000002455  [  Enlaces  ]

10 Falagas ME, Kasiakou SK. Toxicidad de las polimixinas: una revisión sistemática de las pruebas de estudios antiguos y recientes. Cuidado de críticos. 2006 Febrero;10(1):R27. https://doi.org/10.1186/cc3995  [  Enlaces  ]

11 Manto M, Perrotta G. Síndrome cerebelar inducido por tóxicos: desde el período fetal hasta los ancianos. 2018;155:333-52. https://doi.org/10.1016/B978-0-444-64189-2.00022-6  [  Enlaces  ]

12 Grommes C, Griffin C, Downes KA, Lerner AJ. Encefalopatía sensible a los esteroides asociada con tiroiditis autoinmune que presenta cambios de imágenes por RMN de difusión. AJNR Am J Neuroradiol. 2008 Sep;29(8):1550-1. https://doi.org/10.3174/ajnr.A1113  [  Enlaces  ]

13 Zhou JY, Xu B, Lopes J, Blamoun J, Li L. Hashimoto encefalopatía: revisión de la literatura. Acta Neurol Escaneado. 2017 Mar;135(3):285-90. https://doi.org/10.1111/ane.12618  [  Enlaces  ]

14 Briani C, Samaroo D, Enfermedad de Alaedini A. Celíaca: del gluten a la autoinmunidad. Autoinmun Rev. 2008 Sep;7(8):644-50. https://doi.org/10.1016/j.autrev.2008.05.006  [  Enlaces  ]

15 Bürk K, Farecki ML, Lamprecht G, Roth G, Decker P, Weller M, et al. Síntomas neurológicos en pacientes con biopsia probada enfermedad celíaca. Mov Disord. 2009 Dic;24(16):2358-62. https://doi.org/10.1002/mds.22821  [  Enlaces  ]

16 Pedroso JL, Braga-Neto P, Dutra LA, Barsottini OG. Ataxia cerebelosa asociada al autoanticuerpo de ácido anti glutámico decarboxilasa (ant-GAD): mejora parcial con la terapia de inmunoglobulina intravenosa. Arq Neuropsiquiatr. 2011 Dic;69(6):993. https://doi.org/10.1590/S0004-282X2011000700030  [  Enlaces  ]

17 Vale TC, Pedroso JL, Alquéres RA, Dutra LA, Barsottini OG. Nistagmo espontáneo como pista para el diagnóstico de ataxia asociada con anticuerpos anti-GAD. J. Neurol Sci. 2015 Dic;359(1-2):21-3.  https://doi.org/10.1016/j.jns.2015.10.024  [  Enlaces  ]

18 Ariño H, Gresa-Arribas N, Blanco Y, Martínez-Hernández E, Sabater L, Petit-Pedrol M, et al. Ataxia cerebellar y anticuerpos glutámicos ácido descarboxilasse: perfil inmunológico y efecto a largo plazo de la inmunoterapia. JAMA Neurol. 2014 Ago;71(8):1009-16.  https://doi.org/10.1001/jamaneurol.2014.1011  [  Enlaces  ]

19 López-Chiriboga AS, Komorowski L, Kümpfel T, Probst C, Hinson SR, Pittock SJ, et al. Receptor de glutamato metaotrópico tipo 1 autoinmunidad: características clínicas y resultados del tratamiento. neurología. 2016 Mar;86(11):1009-13. https://doi.org/10.1212/WNL.0000000000002476  [  Enlaces  ]

20 Pedroso JL, Dutra LA, Espay AJ, Höftberger R, Barsottini OG. Video NeuroImages: titubación de la cabeza en cerebellitis autoantibodyasociada anti-mGluR1. neurología. 2018 Abr;90(16):746-7. https://doi.org/10.1212/WNL.0000000000005338  [  Enlaces  ]

21 Heidbreder A, enfermedad de Philipp K. Anti-IgLON 5. Opciones de tratamiento de curr Neurol. 2018;20(8):29. https://doi.org/10.1007/s11940-018-0515-4  [  Enlaces  ]

22 Kuwabara S. [Fisiopatología de la ataxia en el síndrome de Fisher]. Nervio cerebral. 2016 Dic;68(12):1411-4. Japonés. https://doi.org/10.11477/mf.1416200610  [  Enlaces  ]

23 Degeneración cerebelosa paraneoplástica Vernino S. Paraneoplástico. 2012;103:215-23. https://doi.org/10.1016/B978-0-444-51892-7.00013-9  [  Enlaces  ]

24 Leypoldt F, Wandinger KP. Síndromes neurológicos paraneoplásicos. Clin Exp Immunol. 2014 Mar;175(3):336-48. https://doi.org/10.1111/cei.12185  [  Enlaces  ]

25 Meena JP, Seth R, Chakrabarty B, Gulati S, Agrawala S, Naranje P. Neuroblastoma presentando como opsoclonus-myoclonus: Una serie de seis casos y revisión de la literatura. J Pediatr Neurosci. 2016 Octubre-Diciembre;11(4):373-7. https://doi.org/10.4103/1817-1745.199462  [  Enlaces  ]

26 Höftberger R, Rosenfeld MR, Dalmau J. Actualización sobre síndromes neurológicos paraneoplásicos. Curr Opin Oncol. 2015 Nov;27(6):489-95. https://doi.org/10.1097/CCO.0000000000000222  [  Enlaces  ]

27 Ducray F, Demarquay G, Graus F, Decullier E, Antoine JC, Giometto B, et al. Degeneración cerebelosa paraneoplástica seronegativa: la experiencia PNS Euronetwork. Eur J Neurol. 2014 Mayo;21(5):731-5. https://doi.org/10.1111/ene.12368  [  Enlaces  ]

28 Mitoma H, Hadjivassiliou M, Honnorat J. Directrices para el tratamiento de las ataxias cerebelosas mediadas por el sistema inmunitario. Ataxias cerebelosas. 2015 Nov;2(1):14. https://doi.org/10.1186/s40673-015-0034-y  [  Enlaces  ]

29 Espinazzi M, Angelini C, Patrini C. Subacute ataxia sensorial y neuropatía óptica con deficiencia de tiamina. Nat Rev Neurol. 2010 Mayo;6(5):288-93. https://doi.org/10.1038/nrneurol.2010.16  [  Enlaces  ]

30 Martínez Estrada KM, Cadabal Rodríguez T, Miguens Blanco I, García Méndez L. [Signos neurológicos debido a deficiencia aislada de vitamina B12]. 2013 Jul-Aug;39(5):e8-11. Español.  https://doi.org/10.1016/j.semerg.2012.06.006  [  Enlaces  ]

31 Harding AE, Muller DP, Thomas PK, Willison HJ. Degeneración spinocerebellar secundaria a la malabsorción intestinal crónica: un síndrome de deficiencia de vitamina E. Ann Neurol. 1982 Nov;12(5):419-24. https://doi.org/10.1002/ana.410120503  [  Enlaces  ]

32 Datar S, Rabinstein AA. Infarto cerebelo. Clin neurol. 2014 Nov;32(4):979-91. https://doi.org/10.1016/j.ncl.2014.07.007  [  Enlaces  ]

33 Infarto cerebelario de ocupación espacial Neugebauer H, Witsch J, Zweckberger K, Jüttler E. Infarto cerebelario de ocupación espacial: complicaciones, tratamiento y resultado. Enfoque neurosurg. 2013 Mayo;34(5):E8. https://doi.org/10.3171/2013.2.FOCUS12363  [  Enlaces  ]

34 Datar S, Rabinstein AA. Hemorragia cerebelosa. Clin neurol. 2014 Nov;32(4):993-1007. https://doi.org/10.1016/j.ncl.2014.07.006  [  Enlaces  ]

35 Lyons MK, Kelly PJ. Fossa ependymomas posteriores: informe de 30 casos y revisión de la literatura. neurocirugía. 1991 mayo;28(5):659-64. https://doi.org/10.1227/00006123-199105000-00004  [  Enlaces  ]

36 Wu YW, Chin CT, Chan KM, Barkovich AJ, Ferriero DM. Malformaciones pediátricas de Chiari I: hacer características clínicas y radiológicas se correlacionan. neurología. 1999;53(6):1271-6. https://doi.org/10.1212/WNL.53.6.1271  [  Enlaces  ]

37 Rahman S, Standing S, Dalton RN, Pike MG. Presentación tardía de deficiencia de biotinidasa con pérdida visual aguda y alteración de la marcha. Dev Med Child Neurol. 1997 Dic;39(12):830-1. https://doi.org/10.1111/j.1469-8749.1997.tb07552.x  [  Enlaces  ]

38 Sitta A, Ribas GS, Mescka CP, Barschak AG, Wajner M, Vargas CR. Daño neurológico en MSUD: el papel del estrés oxidativo. Neurobiol Mol celular. 2014 Mar;34(2):157-65. https://doi.org/10.1007/s10571-013-0002-0  [  Enlaces  ]

39 Winchester S, Singh PK, Mikati MA. ataxia. 2013;112:1213-7. https://doi.org/10.1016/B978-0-444-52910-7.00043-X  [  Enlaces  ]

40 Choi KD, Choi JH. Ataxias episódicas: características clínicas y genéticas. J Mov Disord. 2016 Sep;9(3):129-35. https://doi.org/10.14802/jmd.16028PMID:27667184 [  Enlaces  ]

41 Subcomité de Clasificación de Dolor de Cabeza de la Sociedad Internacional del Dolor de Cabeza. Clasificación Internacional de Trastornos del Dolor de Cabeza, 3ª edición (versión beta). dolor de cabeza. 2013; 33(9):629-808. https://doi.org/10.1177/0333102413485658  [  Enlaces  ]

42 Hadjipanayis A, Efstathiou E, Neubauer D. Torticollis paroxística benigna de la infancia: una condición mal diagnosticada. J Paediatr Salud Infantil. 2015 Jul;51(7):674-8. https://doi.org/10.1111/jpc.12841  [  Enlaces  ]

43 Fernández-Álvarez E, Pérez-Dueñas B. Trastornos del movimiento paroxímico y ataxias episódicas. Handb Clin Neurol. 2013;112:847-52. https://doi.org/10.1016/B978-0-444-52910-7.00004-0  [  Enlaces  ]

44 Thenganatt MA, Jankovic J. Trastornos del movimiento psicogénico. Clin neurol. 2015 Feb;33(1):205-24. https://doi.org/10.1016/j.ncl.2014.09.013  [  Enlaces  ]

45 Sudarsky L. Trastornos psicogénicos de la marcha. Semin Neurol. 2006 Jul;26(3):351-6. https://doi.org/10.1055/s-2006-945523  [  Enlaces  ]

46 Kaniecki RG. Migraña tipo basilar. Curr Pain Headache Rep. 2009 Jun;13(3):217-20. https://doi.org/10.1007/s11916-009-0036-7  [  Enlaces  ]

47 Bisdorff A, Von Brevern M, Lempert T, Newman-Toker DE. Clasificación de síntomas vestibulares: hacia una clasificación internacional de trastornos vestibulares. J Vestib Res. 2009;19(1-2):1-13. [  Enlaces  ]

VIRUS CONTRA VIRUS. VIRÓFAGOS

VIRUS CONTRA VIRUS. VIRÓFAGOS

Virus englobando a otro virus

Cuando en medio de la pandemia por coronavirus, disminuye marcadamente el número de infecciones. Es natural que la curiosidad nos lleve a pensar “qué está pasando “.

Las medidas de prevención que estamos utilizando, son las causantes de esta desaparición o mengua las infecciones, como la gripe y otras  varias.

y sí lo son, por qué no responden de igual manera a las rigurosas prevenciones que estamos utilizando para los coronavirus.

Hay algo más que se nos escapa y por ello copio este articulo sobre los pocos conocidos virofagos.

Según el Comité Internacional de Taxonomía Vírica, un virus es un biosistema elemental que posee algunas de las propiedades de sistemas vivientes: genoma y capacidad de adaptación a cambios medioambientales. Sin embargo, un virus no puede capturar y almacenar energía libre y no es funcionalmente activo fuera de su célula hospedadora diana. Dicho de otro modo, un virus no tiene metabolismo y, por ello, no es un ser vivo, sino que, como parásito intracelular obligado, toma prestadas las características de los verdaderos seres vivos: desde las bacterias –incluso las que viven en condiciones extremas de temperatura, presión o salinidad- hasta nosotros mismos .

Virófagos. Virus come virus

Por lo tanto, parece lógico pensar que sólo las entidades biológicas con capacidad replicativa y metabolismo propio pueden ser depredadas por virus infecciosos, ¿o no? Pues a juzgar por estudios llevados a cabo en los últimos años en diferentes laboratorios, agentes víricos infecciosos complejos, grandes, muy grandes, recientemente analizados, podrían ser sorprendentes dianas de otros virus “comedores” de virus: los Virófagos. A continuación se describe el artículo recientemente publicado por el autor presente Post en El Cultural:

Giruses

Algunas de las especies de virus con ADN como genoma más grandes conocidos, como el de la viruela -prácticamente desaparecido a la espera de que la OMS decida qué hacer con las últimas muestras congeladas-, o el de la peste porcina africana, pueden acercarse a los 400 nm de tamaño y prescindir de muchos de los componentes y factores celulares implicados en replicación. Incluso pueden replicar en el citoplasma, lejos del núcleo donde necesitan acudir la mayoría de virus ADN. Sin embargo, hace dos décadas se descubrieron otras entidades víricas gigantes –Giant Viruses o Giruses– capaces de infectar amebas y otros organismos simples. Estas entidades, como las del género Mimivirus, poseen los genomas y cápsidas más grandes y complejos conocidos: hasta 1.2 Mb –más que muchas bacterias- y cerca de la micra –es decir, dentro del rango del microscopio óptico convencional-, respectivamente. Otros ejemplos de virus muy grandes a destacar serían el agente que infecta zooplancton, Virus Cafeteria roenbergensis (CRV), o ciertos destructores de algas de la familia Phycodnaviridae. Aunque no son entidades biológicas independientes, están “a un hervor” de la vida. En su conjunto, todos estos virus grandes se engloban dentro de los denominados Virus ADN Grandes Nucleocitoplásmicos (NCLDV, en inglés). Desde la Universidad del Mediterráneo, en Marsella, el equipo de científicos que participó en la caracterización de los primeros mimivirus anunció en el último congreso europeo –EuroVirology– el proyecto Tara-Girus, un barco-laboratorio que pretende recoger y analizar virus gigantes a lo largo del mundo. Estos giruses, como se verá a continuación, podrían poseer una característica compartida: sus propios parásitos “intravíricos” o virófagos mencionados anteriormente. Por ello, una pregunta que muchos científicos se plantean sería: ¿siguen siendo los NCLDV o giruses organismos no-vivos?

Virus comedores de virus 

Los virófagos son parásitos conocidos solamente desde hace un par de años. En 2008, el mismo grupo de investigadores que había caracterizado los mimivirus, descubrió el primero de estos virus comedores de virus, apodado Sputnik, en una torre de refrigeración de agua en París. Desde entonces, tal y como auguró Christelle Desnues, microbióloga del Centro Nacional de Investigación Científica de Marsella, nuevos virófagos han ido apareciendo, como el marino Mavirus, capaz de infectar al CRV, predador de especies integrantes del zooplancton ya mencionado. De hecho, en este último caso y según publican en Science científicos de la Universidad de Columbia Británica de Vancouver, Canadá, el genoma del mavirus sería similar al de algunos transposones eucarióticos. Los transposones son elementos genéticos que pueden “saltar” y moverse entre diferentes partes del ADN. Si su inserción se produce en un sitio sensible, pueden producir mutaciones incompatibles con la viabilidad celular o, como en el caso que nos ocupa, vírica. Quizá, ya puestos a especular, algunos transposones pudieran haber derivado de antiguos virófagos pasando a ser elementos utilizados por células superiores como protección frente a determinados giruses. Extrapolando estos resultados, además de permitir proteger a las especies de zooplancton, virus anti-virus podrían, en un futuro, ser utilizados en terapias en seres superiores -¿por qué no en humanos, tal y como se pensó con los bacteriófagos, virus infecciosos en bacterias, antes del desarrollo de los antibióticos?

El último de los virófagos descubierto acaba de ser descrito en las prestigiosas Proceedings of the National Academy of Sciences y Nature. El nuevo miembro de este grupo de parásitos se encontró por casualidad en el inhóspito Lago Orgánico del Éste Antártico mientras se estudiaban otras formas biológicas. De hecho, los autores del trabajo -Escuela de Ciencias Biotecnológicas y Biomoleculares de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia-, coordinados por Ricardo Cavicchioli, sugieren que estas formas orgánicas son más frecuentes de lo que se pensaba. El virófago se denomina OLV (Virófago del Lago Orgánico).

Tal y como se comentó anteriormente, estos virus depredan virus gigantes como sería el caso de los ficodnavirus. Al atacar a estos giruses, OLV estaría protegiendo a sus víctimas, esto es, a diversas especies de algas. De hecho, el genoma de OLV se identificó dentro de la secuencia de su hospedador. Para Cavicchioli, por lo tanto, OLV podría estar colaborando con la supervivencia de algunas especies de algas antárticas –al menos durante los meses del deshielo-.

El hecho de que todos los virus que actúan como hospedadores de virófagos pertenezcan al grupo de los NCLDV, parece significativo de la complejidad estructural y funcional de estas últimas entidades. Finalmente señalar que, además de los extraordinarios lagos antárticos, genes que codifican proteínas virales –principalmente de la cápsida- han sido encontrados dentro de hospedadores de los más diversos ambientes, como un lago salino de las islas Galápagos, un estuario de Nueva Jersey, en EE.UU., u otro lago en Panamá, apoyando nuevamente la idea, según comenta Virginia Gewin en Nature, que la expansión de estos comedores de virus podría ser amplia.

El origen de los virus

Tal y como se ha mostrado, nuevas entidades infecciosas capaces de atacar los organismos más variados están emergiendo incluso de los entornos más inhóspitos, como, por ejemplo, los lagos antárticos. Y mientras todo esto ocurre, el origen y evolución de los primeros virus sigue siendo un misterio. Tres parecen ser las opciones más plausibles, no excluyentes entre sí: evolución retrógrada, por la cual, algún virus complejo podría haber sido originariamente una célula pequeña, simple –procariota probablemente- que tras parasitar otra de mayor complejidad fue especializándose y perdiendo autonomía. Otra opción apunta a un posible material celular que habría escapado al control de la división para perpetuarse de forma independiente. Por último, la tercera hipótesis –que no tiene por qué ser la menos probable- hablaría de una evolución independiente de los virus desde un mundo primitivo rico en ARN dentro de un océano prebiótico. Algunas de estas moléculas de ARN aprenderían a perpetuarse en el interior de las primeras células a medida que iban surgiendo.

¿Dónde encajarían los nuevos virófagos en toda esta vorágine infectivo-biológica? Pues no se sabe. Quizás sean el resultado lógico de una evolución reduccionista a varias bandas: células simples que pasarían a virus gigantes y parásitos suyos previos que co-evolucionarían a virófagos. Sea como fuere, el descubrimiento y posterior caracterización de nuevas formas infecciosas abre nuevas perspectivas en materia de evolución –tal y como ya ocurrió con los retrovirusribozimas y priones– y desdibujan aún más la delicada frontera entre la vida y lo simplemente orgánico.

Para terminar, podríamos explicar la disminución de enfermedades infecciosas en tiempo de pandemia por coronavirus, Porque estos bichos se comen entre sí .
lo mas probable que la cosa no sea así, ´pero y si lo es.

Lo que aprenderiamos

Publicado por JAL el 21 mayo, 2011

Tweet

IMAGEN REAL DEL CORONAVIRUS EN 3 DIMENSIONES

LA PRIMERA IMAGEN REAL DEL CORONAVIRUS EN 3 DIMENSIONES

Esta claro que los avances en tecnología, nos permiten ver cosas y pequeñeces hasta ahora inimaginables

La imagen real del coronavirus en tres dimensiones me parece un regalo.

Ni siquiera imagino, como se puede hacer estas cosas. No se pueden ver en un microscopio tampoco en un modelo computerizado. Lo que un equipo de investigadores en tres países ha logrado es la primera imagen real y en tres dimensiones del SARS-CoV-2, un avance que puede ayudar a los científicos a luchar contra él.

«Es lo más cercano a mostrar la apariencia real del virus que hemos logrado hasta ahora. Con la tecnología actual, no se puede mostrar una imagen más real”

Para obtener la imagen se usó la técnica de tomografía crioelectrónica, en el que la muestra congelada se va escaneando desde distintos ángulos usando un microscopio electrónico

Primera imagen real y en tres dimensiones del coronavirus. NANOGRAPHICS EFE

Última hora. Coronavirus España hoy, en directo

No es una foto (no se puede fotografiar a un virus), pero tampoco en un modelo computerizado. Lo que un equipo de investigadores en tres países ha logrado es la primera imagen real y en tres dimensiones del SARS-CoV-2, un avance que puede ayudar a los científicos a luchar contra él.

«Es lo más cercano a mostrar la apariencia real del virus que hemos logrado hasta ahora. Con la tecnología actual, no se puede mostrar una imagen más real», resume para Efe Peter Mindek, director de tecnología de Nanographics, la empresa austríaca que ha creado la imagen, junto a centros universitarios de China y Arabia Saudí.

Para obtener la imagen, un objeto esférico del que surgen las famosas espículas, se usó la técnica de tomografía crioelectrónica, en el que la muestra congelada se va escaneando desde distintos ángulos usando un microscopio electrónico.

Los datos obtenidos se transforman en imágenes tridimensionales usando algoritmos.

Primera imagen real y en tres dimensiones del coronavirus.NANOGRAPHICSEFE

La tomografía se realizó en la Universidad Tsinghua, en China, y los datos obtenidos fueron segmentados luego por expertos de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá.

Finalmente, Nanographics, fundada por científicos de la Universidad Técnica de Viena, eliminó el ruido de la imagen original, la renderizó y le asignó propiedades ópticas y colores.

Mindek recuerda que un virus es más pequeño que la longitud de onda de la luz visible, por lo que, por ejemplo, ni siquiera tiene color.

COLOR FALSO PERO FORMA REAL

Por eso, los tonos rosas y azules usados en la imagen son, como él dice, «falsos», con el propósito de ayudar a representar mejor la forma y las distintas partes del virus.

Lo que sí es real es la forma del virus, algo que tiene mucha importancia para los científicos que buscan formas de combatirlo. «Los científicos que investigan vacunas y curas necesitan saber la forma de las moléculas. Si lo ven en 3D, es más fácil saber cómo funcionan», explica Mindek.

ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS | EFE

Viena

EL CONTAGIO DE LOS VIRUS SARS-CoV-2

EL CONTAGIO DE LOS VIRUS SARS-CoV-2

Aunque hemos oído hablar muchas veces de las gotitas que transportan los Virus SARS-CoV-2 en esta terrible enfermedad, está claro el tamaño de la gota el peso de la misma la duración en la atmósfera que nos rodea y el tiempo de exposición  son importantes. 

No solo importa el tamaño de las gotas: los flujos y partículas aéreas están sometidos a muchos fenómenos. Solo así se explica el ‘éxito’ del coronavirus.

Ya  tenemos algunas cosas claras.

 Las personas agrupadas en un lugar con poca ventilación son las fuentes mayor de contagio 

Los hospitales,  la residencia de ancianos  y los grupos de persona aislado en un lugar con poca ventilación se contagian sistemáticamente y supone un porcentaje más de 50% de los contagios.Los sanitarios y mayores lo tienen mal.

Sentados en la calle con Con 2 metros de distancia entre personas y mascarilla y sobre todo si hay una buena ventilación. el aire de la calle,  la  infección es claramente  menor,

Viene el problema,  de si los virus se transmiten además de otras formas que no conocemos. Lo que sí vemos con claridad es que tras una festividad donde la gente se agrupa mucho el contagio está asegurado.

SARS-CoV-2Transmisión aérea de partículas y gotas.Mantener la distancia es importante, pero hay que tener en cuenta otros factores de protección para salvarse del contagio.

Un equipo internacional y multidisciplinar coordinado por Julian W. Tang, de la Universidad de Leicester, y Stephanie J. Dancer, de la Universidad de Edimburgo, explican y refutan en el número de enero de The Journal of Hospital Infection seis mitos o malentendidos sobre la difusión del coronavirus. Entre los firmantes figuran expertos en aerosoles, ventilación, ingeniería, física, epidemiología, virología y medicina clínica de varias universidades de todo el mundo.

ESTOS ANCIANOS ESTAN MAS ESPUESTOS A CONTAGIO
AQUI ES MAS DIFICIL

Comprender los mecanismos de transmisión del SARS-CoV-2 es clave para prevenir su propagación, pero hasta mediados del año pasado no quedó claro el poder aerotransportado del virus y aún hoy sigue habiendo confusión sobre la infectividad de aerosoles, gotas, gotículas y partículas.

No hay duda -dicen- de que el SARS-CoV-2 se transmite a través de una gama variable de tamaños de partículas en el aire sujetas a parámetros de ventilación y de comportamiento humano. Reconocen sin embargo la escasez de pruebas sólidas sobre la infectividad en algunos escenarios, como el de los polémicos fómites o las partículas muy pequeñas, y la dificultad, por sus fallos y su coste, de seguir los contagios a través de adecuadas secuenciaciones genómicas que detecten el origen exacto en una superficie, una mano o un aerosol.

Cada uno de los mitos que analizan se deriva de estudios con cierta evidencia y de su experiencia en cada una de las disciplinas científicas. “Esperamos facilitar la comprensión de por qué algunas declaraciones comunes están obsoletas y por qué las pruebas actuales apuntan en una dirección diferente”.

Mito 1: «Los aerosoles son gotas con un diámetro de 5 micrómetros (µm) o menos»

Este mito se originó a partir de una definición históricamente incorrecta y recogida por la Organización Mundial de la Salud: «… las gotas de <5 µm de diámetro se conocen como núcleos de gotas o aerosoles».

Las gotas respiratorias, formadas a partir de secreciones respiratorias y saliva, se emiten a través del habla, las toses, los estornudos e incluso la respiración. Sus diámetros abarcan un espectro de <1 a >100 µm. Las más pequeños se secan rápidamente al 20-40% de su diámetro original, dejando residuos llamados «núcleos de gotas», que la mayoría de los médicos creen que son sinónimos de «aerosoles».

Con una amplia gama de diámetros, esas gotas exhaladas pueden permanecer suspendidas en el aire y considerarse aerosoles. No es posible especificar un punto de corte para el diámetro de las partículas en el aire porque la capacidad de una partícula para permanecer suspendida depende de muchos factores distintos del tamaño, incluyendo la fuerza con la que se expulsan, y las características del flujo de aire circundante (velocidad, turbulencia, dirección, temperatura y humedad relativa).

Dependiendo de esas condiciones, muchas partículas que previamente habrían sido clasificadas como ‘grandes’ (diámetro >5 µm) pueden viajar mucho más lejos que la distancia ‘mítica’ de 1-2 metros, dentro de la cual se afirma que tales partículas caen al suelo. Así que teniendo esto en cuenta, incluso las partículas grandes también pueden comportarse como ‘aerosoles’ tradicionales. Tanto los ‘aerosoles’ como las ‘gotas’ deben considerarse como extremos de un rango de tamaño para el que su patrón aerotransportado variará en función de las condiciones ambientales.

Los autores definen las ‘gotas’ como partículas que caen al suelo (o cualquier superficie incluyendo las verticales) bajo la influencia de la gravedad o el impulso del aire exhalado de una persona infectada, y los ‘aerosoles’ como partículas que permanecen suspendidas debido al tamaño o las condiciones ambientales. El término ‘partículas’ designa tanto gotas como aerosoles.

A efectos de la transmisión, un umbral de tamaño más racional para distinguir las gotas de los aerosoles, en términos de su comportamiento físico y de su vía de exposición, es de 100 µm.

Mito 2: «Todas las partículas de más de 5 µm caen a 1-2 metros de la fuente»

Es una afirmación muy repetida, pero científicamente falsa. Las partículas exhaladas de 5-10 µm de diámetro caen lentamente al suelo bajo la influencia de la gravedad en el aire interior. Esto supone de 8 a 30 minutos desde una altura de 1,5 m. Sin embargo, la mayoría de las habitaciones tienen corrientes de aire ambiente de 0,1-0,2 m/s, lo que significa que estas partículas son demasiado pequeñas para asentarse en el suelo dentro de esa distancia de 1-2 m de la fuente.

Una gota debe ser mayor que 50-100 µm para tener una alta probabilidad de aterrizaje a esos 1-2 m de la fuente emisora en interiores. Los flujos de aire pueden extender este tiempo de suspensión por más tiempo. Y esas gotas de más de 50-100 µm pueden recorrer más de dos metros impulsadas por toses o estornudos.

Las partículas que son demasiado pequeñas para asentarse rápidamente por la gravedad pueden moverse hacia arriba en el penacho térmico de una persona, la columna de aire caliente en movimiento ascendente producida por el calor corporal. Estas partículas pueden verse influenciadas por otros flujos de aire generados por la ventilación, el tráfico de personas, los movimientos de las puertas y los flujos convectivos (por ejemplo, corrientes de aire producidas por equipos eléctricos y cuerpos calientes), antes de ser finalmente inhaladas. Tales flujos son especialmente importantes para las partículas de <5-10 µm, que se pueden transportar a distancias de más de dos metros.

En el aire quieto, las partículas de diferentes tamaños tienen diferentes tiempos de sedimentación en función de leyes físicas, como la de Stokes. Así, los cálculos muestran que incluso las partículas con un diámetro de alrededor de 50 µm tardarán unos 20 segundos en asentarse a partir de una altura de 1,5 m y deben considerarse como aerosoles. Las ligeras turbulencias en las salas de hospitales pueden hacer que partículas de ese tamaño aguanten más tiempo en el aire y sean capaces de viajar más de 2 metros desde la fuente.

El período de tiempo clínicamente relevante para las partículas suspendidas en el aire depende de la ventilación. Los sistemas de ventilación de un hospital suministran aire limpio de forma continua. Si la habitación tiene una tasa de intercambio de aire de 6 cambios por hora (ACH), entonces la duración de interés es de 10-30 minutos. Si la tasa es de 12 ACH, entonces la duración baja a 5-15 minutos. Si el hospital no tiene sistemas de ventilación mecánica y en ausencia de ventanas o puertas abiertas, las partículas podrían tardar horas en asentarse en el suelo.

Mito 3: «Si es de corto alcance, entonces no puede ser aerosol»

La distancia social de 1-2 m, distancia conversacional, es la que define el corto y el largo alcance. Comúnmente se piensa que la transmisión de largo alcance es una prueba de transmisión en el aire, pero la ausencia de transmisión de largo alcance detectable no excluye la transmisión aérea.

El contagio del agente infeccioso por medio de la inhalación puede ocurrir a cualquier distancia, si bien es más probable que ocurra a corta distancia pues los aerosoles se concentran cerca de la fuente. Basta observar cómo se disipa el humo de un fumador. Un fenómeno similar se puede experimentar por el olfato, por ejemplo, si se está lo suficientemente cerca de alguien que ha comido ajo o bebido alcohol o se ha perfumado: el olor se desvanece a medida que uno se aleja. Sin embargo, si la respiración exhalada sigue difuminando olores perceptibles, entonces también se puede estar inhalando cualquier virus presente en ese aliento exhalado. Muchos brotes son difíciles de explicar sin esa inhalación de SARS-CoV-2 aerosolizado.

Los aerosoles se concentran obviamente a corta distancia del emisor infeccioso (<1 m): desde gotas grandes balísticas hasta aerosoles diminutos. Que haya transmisión en rangos mayores (más allá de 1-2 m) depende de varios parámetros: cantidad de viriones en el aire producidos por la fuente; distribución de viriones transportados por diferentes tamaños de partículas; patrones de flujo de aire en el entorno; tasa de descomposición de la infectividad del virus; dosis infecciosa necesaria para causar una infección; dilución del inóculo a distancia; y eliminación oportuna por aire fresco, ventilación o limpieza del aire.

El riesgo de transmisión de mayor alcance (>2 m) es menor en comparación con el de corta distancia (<1 m), pero puede ocurrir. Desafortunadamente, los eventos de transmisión de gran alcance pueden ser muy difíciles de probar cuando ese patógeno ya está muy extendido en la comunidad, con múltiples fuentes capaces de emitir el virus a varias distancias.

Mito 4: «Si el número reproductivo básico, R0, no es tan grande como para el sarampión, entonces no puede ser aerosol”

El número reproductivo básico o R0 se define como el número medio de casos secundarios derivados de un único caso índice infectado en una población distribuida uniformemente y totalmente susceptible. El problema es que este R0 no está directamente relacionado con si una enfermedad se transmite o no por inhalación de aerosoles.

Diversos microbios pueden diseminarse por vía aerotransportada, pero no se transmiten necesariamente de persona a persona. Por ejemplo, los hantavirus y el Bacillus anthracis, causante del ántrax, tienen reservorios animales y ambos se adquieren por inhalación, pero no se transmiten de persona a persona. Tienen un R0=0 y, sin embargo, se consideran enfermedades transmitidas por el aire.

En el caso de los virus aéreos, como el sarampión y la varicela, la identificación precisa de los casos es relativamente sencilla porque estos virus causan una patología cutánea distintiva en el 99% de los infectados. Y pueden diagnosticarse sin pruebas de laboratorio. Las estimaciones del R0 son, por lo tanto, mucho más precisas. Dado que muchos casos de covid-19 son asintomáticos, el R0 es mucho más difícil de evaluar.

Cuando los pacientes presentan una ‘enfermedad similar a la gripe’, con síntomas leves o ninguno en absoluto, el alcance de cualquier brote y, en consecuencia, el número de casos secundarios, es mucho más difícil de determinar. Las personas no necesariamente sabrán que han estado expuestas o serán conscientes de su capacidad para transmitir la infección a otros. No se autoaislarán y no se contarán como posibles casos secundarios.

Esto hace que sea imposible el rastreo de contactos y el seguimiento de todos los involucrados en un evento de exposición específico, a menos que haya un registro muy detallado. Además, no se pueden excluir otros contactos que podrían haber contagiado desde una fuente diferente. Incluso en los casos en los que un único brote pueda asociarse a una fuente concreta, esa misma fuente puede haber propagado ya otros casos secundarios que no se puedan rastrear ni contabilizar. Puede haber una cantidad sustancial de transmisión presinstomática y además no todos los infectados son igualmente contagiosos.

Mito 5a: «Si es un aerosol, entonces las mascarillas no sirven»

Esta afirmación es falsa porque se presenta esencialmente como un escenario binario simplificado, es decir, las mascarillas funcionan (completamente) o no funcionan (en absoluto) contra virus en partículas respiratorias.

Varios estudios de laboratorio ya han demostrado que las mascarillas quirúrgicas y caseras son algo eficaces tanto para frenar las partículas exhaladas como para proteger de la inhalación de partículas ajenas. Contienen y reducen esas partículas hasta 3-4 veces (es decir, ∼67-75%), e incluso el 100% en el caso de coronavirus estacionales. Además, cuando un contagiado usa una mascarilla, el tamaño de su penacho exhalado también se reduce.

Las mascarillas quirúrgicas protegen al usuario al reducir la exposición a las gotas entrantes y aerosoles de infectados en un promedio de seis veces en función de su capacidad de filtración. Incluso las de tela caseras pueden reducir la exposición de las partículas entrantes hasta en 2-4 veces (es decir, ∼50-75%). La experiencia con el SARS-CoV-2 recomienda los modelos N95/FFP2/FFP3 para los sanitarios de primera línea. Para los que no pueden tolerar esas mascarillas durante largos períodos, las quirúrgicas ofrecen cierta protección pero no son tan efectivas.

Mito 5b: «Si el virus solo mide 100 nanómetros (0,1 µm), las mascarillas y los filtros no funcionan»

Hay dos malentendidos en este asunto. En primer lugar, hay una falta de comprensión de cómo funcionan realmente los filtros de alta eficiencia. No actúan como simples cedazos o coladores, sino que eliminan físicamente las partículas utilizando una combinación de impacto e interceptación (donde las partículas en movimiento más rápido golpean y se pegan a las fibras de la mascarilla a través de una colisión directa); tamización (donde las partículas en movimiento más lento tocan y se adhieren a las fibras de la mascarilla); y fuerzas electrostáticas (donde las partículas de carga opuesta y las fibras de la mascarilla se adhieren entre sí). Juntos, estos factores crean una «trampa de colisión dinámica» a medida que las partículas pasan a través de la red de canales de aire entre fibras a varias velocidades.

La eficiencia mínima de filtración se produce típicamente para partículas de unos 0,3 µm de diámetro. Aquellas más pequeñas se capturan con mayor eficiencia porque su movimiento browniano (que permite la difusión a nivel atómico) hace que colisionen con las fibras del filtro a una alta velocidad. Y las partículas más grandes que este diámetro se eliminan a través del impacto y la interceptación.

En segundo lugar, los virus no suelen ir ‘desnudos’ por el aire. Son expulsados en gotas que contienen agua, sal, proteínas y otros componentes de las secreciones respiratorias. Las gotas salivales y mucosas son mucho más grandes que el virus, y es el tamaño total el que determina cómo se mueven las gotas y aerosoles y son capturados por las mascarillas y los filtros.

Los filtros de aire de alta eficiencia (HEPA) pueden atrapar el 99,97 % o más de partículas de 0,3 µm (300 nanómetros) de diámetro. Las gotas salivales/mucosas exhaladas comienzan a partir de un tamaño de 0,5 µm y se eliminan por completo mediante filtros HEPA. De hecho, la filtración HEPA no es estrictamente necesaria en los sistemas de ventilación de la mayoría de los edificios comerciales, aunque sí en los hospitalarios. Los limpiadores de aire ‘portátiles’ que filtran el aire de una sala a través de filtros HEPA integrados son una opción para áreas no especializadas, como oficinas y aulas, aunque su rendimiento puede estar limitado por mezclas imperfectas, ruidos y corrientes.

Mito 6: «A menos que crezca en cultivos, no es infeccioso»

El cultivo viral es sorprendentemente difícil, una de las razones por las que el aislamiento de virus en cultivo celular es mucho menos sensible que su detección por métodos moleculares. Esto se debe en parte a que se necesita más de un virus para infectar con éxito un cultivo celular. Por ejemplo, con la gripe la cantidad de virus necesaria para infectar el 50% de una monocapa celular in vitro es de unas 300 copias de su genoma.

Esta diferencia de sensibilidad se ve agravada por las técnicas de muestreo de aire disponibles actualmente. La mayoría de los estudios utilizan sistemas de alta velocidad que succionan cualquier virus en el aire a un medio de cultivo de líquidos burbujeantes. Sin embargo, estos dispositivos de muestreo de aire generan altas fuerzas de cizallamiento que pueden dañar las proteínas virales de la superficie y evitar que crezcan en el cultivo.

Por el contrario, las velocidades naturales de exhalación humana y flujo de inhalación son mucho más lentas, lo que las hace menos propensas a deteriorar los virus. Es decir, nuestras tecnologías de muestreo de aire no replican con precisión los mecanismos que conducen a la infección respiratoria humana por inhalación.

Como consecuencia, la falta de detección de virus viables en muestras de aire no prueba necesariamente la ausencia de virus vivos en muestras donde el ARN viral se detecta por métodos moleculares. Encontrar ARN viral en muestras de aire debe interpretarse como presencia de virus vivos, según el principio de precaución, que siempre debe reforzar el control eficaz de la infección. Para el SARS-CoV-2, dos grupos de investigación han demostrado la presencia de virus infecciosos en muestras de aerosoles de salas de pacientes. Por las razones antes mencionadas, es muy probable que estos estudios subestimen la cantidad de aerosoles viables e inhalables.

En resumen: no hay que despreciar la capacidad infecciosa de la exposición a pequeñas partículas en el aire, que puede ser igual de probable que la transmisión más aceptada a través de gotas respiratorias más grandes o del contacto directo con personas infectadas o superficies contaminadas. Las pruebas que se van acumulando refuerzan la necesidad de equipos de protección personal, de ventilación suficiente y eficaz, de control de hacinamientos en atención sanitaria, transportes e interiores, y de estrategias de higiene, desinfección, filtración y limpieza ambiental

José R. Zárate Mar, 19/01/2021 – 08:00

« Entradas anteriores