El blog del Dr. Enrique Rubio

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LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE «UN ASESINO INVISIBLE

LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE «UN ASESINO INVISIBLE»

Antes de publicar este artículo he tenido una charla con mi querido amigo el profesor don Manuel Cruz Hernández, que ha su muy buena edad todavía lee mis trabajos y los comenta.

Querido don Manuel que Dios te bendiga y conserve ese cerebro privilegiado que te ha dado y tu interés por el conocimiento.

Don Manuel y yo nos llamamos don para igualar a los médicos de Jerez de la Frontera que se llamaban respetuosamente “don” aunque fueran muy amigos.

Don Manuel que Dios te bendiga.

La directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la doctora española María Neira, ha alertado este jueves que la contaminación del aire es «un asesino invisible» que mata a 7 millones de personas al año y es responsable de muchos millones más de enfermedades crónicas. Barcelona, 12 may (EFE).-

La doctora ha recordado que la contaminación atmosférica es responsable de 7 millones de muertos al año y de «millones y millones» de enfermedades crónicas como el asma.

Hasta hace muy poco tiempo, se denominó “ADN Basura” a los segmentos de ADN que no contienen información. Esto es, que no codifican proteínas. Al no codificar, se pensó que su utilidad era nula, pues no tendrían ninguna función. Hoy se esta seguro que este ADN basura regula en forma de Epigenetica el funcionamiento del ADN y sobre todo lo activa o desactiva y que además es enormemente sensible al medio polucionado

La contaminación del aire, lesiona severamente los ecosistemas con los riesgos asociados para la producción de alimentos o la aparición de nuevas enfermedades zoonóticas-,

Los resultados a largo plazo son impredecibles, pero es de suponer que serán gravísimos.

Las enfermedades degenerativas que padecemos son en gran parte causado por la polución en general.

«Hay una pandemia que es la de las enfermedades crónicas, las no transmisibles. La diabetes, la hipertensión y el cáncer. Que son producidas e influidas por la contaminación ambiental.

Contaminación hídrica - Wikipedia, la enciclopedia libre

La contaminación atmosférica durante los primeros años de vida modifica la estructura del cerebro

Estar expuesto a la polución atmosférica desde el vientre materno y durante los primeros años de vida altera la estructura cerebral. En concreto, respirar cantidades elevadas de determinados contaminantes ambientales, como dióxido de nitrógeno (NO2) y partículas finas en suspensión de menos de 2,5 micras (PM2,5), modifica el volumen de algunas áreas cerebrales que, cuando están alteradas, se asocian a trastornos mentales, así como al desarrollo de la materia blanca, implicada en cómo funciona y aprende el cerebro.El impacto perjudicial es mayor cuando esa exposición se produce durante los cinco primeros años de vida y cuanto mayores son los niveles de contaminación.

La contaminación atmosférica es responsable de siete millones de muertes prematuras al año. Foto: Fernando Calzada.

Son los resultados de un estudio liderado por el Instituto de Salud Global, publicados en Environmental Pollution, que por primera vez identifican cuáles son los periodos de mayor vulnerabilidad del cerebro a los efectos de la contaminación atmosférica y suman nueva evidencia a la ya existente sobre la acción negativa de la polución en la salud global humana y en la cognición.

Una cohorte de 3.515 niños y niñas holandeses ha permitido a los investigadores estimar los niveles diarios de contaminantes a los que habían estado expuestos en el vientre de sus madres hasta que tenían 8,5 años. Cuando tenían entre 9 y 12 años, les tomaron una serie de imágenes cerebrales mediante resonancia magnética para calcular el volumen de distintas áreas del cerebro y la conectividad de la materia blanca.

Tras el análisis de los datos, los investigadores identificaron que los contaminantes que tenían un efecto claro directo sobre el cerebro eran NO2, muy frecuente en las áreas urbanas asociado al tráfico, y las PM2,5, procedentes sobre todo de la combustión de vehículos diésel. Los niveles de ambos contaminantes registrados en el estudio superaban las recomendaciones actuales de la Organización Mundial de la Salud .

Al analizar los datos, concluyen que existe una relación entre la exposición a partículas finas y el volumen de una estructura del cerebro llamada putamen, que está implicada en la función motora y en los procesos de aprendizaje, entre otros. Cuanto mayor es la exposición a estas partículas sobre todo durante los dos primeros años de vida, el volumen del putamen es mayor.

Es muy posible que esto sea solo una parte, si la polucion es capaz de lesionar “Al Putamen”, no hay motivos, para que deje indemne a otras estructuras vitales y próximas a este núcleo.

Concretamente a todo el DIENCEFALO, lleno anillos que repiten lo mismo. “Memoria y emociones”, antes de enviarlas a la corteza del cerebro

Asimismo, el estudio también ha encontrado una asociación entre niveles elevados de estos contaminantes y cambios en la estructura de la materia blanca. El periodo de mayor susceptibilidad parece ser durante la mielinización del cerebro, a partir de las 20 semanas de gestación y hasta los cinco años.

“La concepción, el embarazo, y la infancia son periodos de mucha vulnerabilidad frente a la contaminación para el desarrollo del cerebro”, Sin embargo autores como Binter remarca que en el estudio no se ha hallado ninguna asociación entre esos cambios en estructuras cerebrales y trastornos mentales de ningún tipo.

Esto desde Pineas Gage, se sabe que no es asi. Una lesión frontal, desvirtúa todo el pensamiento de un paciente al mismo tiempo que deja de afectarle su dolor.

Revision del tema.

Una de las primeras llamadas de alerta sobre los efectos negativos para la salud de los campos electromagnéticos (CEM) data de 1972 cuando científicos de la antigua Unión Soviética comunican extrañas alteraciones en los trabajadores eléctricos expuestos habitualmente a altos niveles de campos electromagnéticos. Los trabajadores tenían un aumento de enfermedades cardíacas, alteraciones de la tensión arterial, cefaleas recurrentes, fatiga, estrés y depresión crónica.

 

Aunque ya había previamente sospechas fundadas, uno de los primeros estudios epidemiológicos que indicaron riesgos para la salud fue el realizado por los Dres. Nancy Wertheimer y Ed Leeper donde referían un aumento entre dos y tres veces mayor de muertes por cáncer entre los niños que vivían cerca de líneas de alta tensión en Denver, Colorado.

En noviembre de 1986, el Dr. David Savitz, de la Universidad de Carolina del Norte, comunicó los resultados de un estudio que formaba parte del Proyecto de Líneas de Alta Tensión del Estado de Nueva York. En este estudio se confirmaban los hallazgos de Wertheimer y Leeper apareciendo una incidencia mayor de cáncer y leucemia en niños asociada a exposiciones a CEM superiores a 2,5 mG. El informe final del Dr. Savitz dirigido al Departamento de Salud del Estado de Nueva York afirmaba: «el grado de confianza de estos hallazgos está abierto a muchas interpretaciones, pero lo cierto es que el estudio apoya como conclusión un vínculo entre la exposición a CEM y el riesgo de cáncer».

 

El Dr. David Carpenter, Secretario Ejecutivo del Proyecto de Líneas de Alta Tensión del Estado de Nueva York, en respuesta a las afirmaciones y comentarios como que el Proyecto «no revelaba evidencia alguna de que los CEM constituyeran un peligro para la salud», manifestó:»cualquier persona lógica no puede concluir que esos efectos no existen». Y también añadió:»es simplemente erróneo deducir que no hay peligros». Muy poco tiempo después se diseñó un segundo Proyecto de Líneas de Alta Tensión.

 

Los hallazgos de los estudios de Wertheimer & Leeper y Savitz se confirmaron en 1991 en otro estudio de S.J. London y cols. publicado en el American Journal of Epidemiology.

 

Un estudio de la Southern California University llevado a cabo por John Peters y cols. y publicado en noviembre de 1991 en el American Journal of Epidemiology también confirmó esos hallazgos. La revista Public Power Weekly publicó el 28 de enero de 1992: «el estudio más amplio llevado a cabo hasta la fecha sobre la leucemia infantil y la exposición a CEM refuerza la evidencia de que la proximidad a las líneas de alta tensión puede incrementar el riesgo de leucemia».

 

Cuando se utilizaba la carga histórica de la línea para medir la exposición, el riesgo de leucemia entre los niños con exposición máxima a CEM se cifraba en casi el doble cuando se comparaba con el riesgo de leucemia entre niños con mínimo riesgo.

 

No existía una clara asociación si se utilizaban medidas directas de CEM en las viviendas de los niños como indicadores de la exposición. Sin embargo, las discrepancias entre los resultados basados en las medidas directas y los que utilizaban como elemento de referencia la carga histórica de la línea, pueden significar, de acuerdo con los investigadores, que la carga histórica de la línea sea un predictor más fiable de campos magnéticos.

 

Estas observaciones fueron confirmadas posteriormente en un estudio sueco de 1992 realizado por Maria Feychting y Anders Ahlbom que comunicaron un aumento del riesgo relativo para la leucemia infantil y la leucemia en adultos de 2,7 y 1,7 veces, respectivamente, en los sujetos expuestos a CEM mayores que los medidos en el grupo control.

 

A través del análisis por ordenador de los registros de voltaje de 26 años atrás, junto con los casos de cáncer desde 1960 a 1985, investigaron la posible relación entre cáncer y CEM. Entre casos de cáncer y controles estudiaron a más de 500.000 personas. Esta metodología fue capaz de discriminar con gran exactitud el nivel medio de exposición a los CEM de todas las víctimas de cáncer. Sus resultados mostraron una clara relación dosis-respuesta entre exposición a los CEM (incluso a dosis bajas) y desarrollo de cáncer, especialmente leucemia mieloide aguda y leucemia mieloide crónica.

 

Otro estudio sueco ha confirmado que la larga exposición a campos electromagnéticos fue un factor crítico en el desarrollo de enfermedades, entre ellas tumores malignos. María Feychting, científica del Instituto Karolinska de Estocolmo estudió a 127.000 niños que vivieron durante 25 años en la proximidad de líneas de AT encontrando que el riesgo de leucemia se multiplicaba por dos.

 

Christine Gorman en el número de 26 de octubre de 1992 de la revista Time, afirmaba: «uno de los resultados más elocuentes era que el riesgo de cáncer crecía conforme a la potencia del campo electromagnético». La redactora refería que los niños con exposiciones constantes a campos muy débiles (menores de 1 mG) tenían un menor índice de cáncer. Los expuestos a campos de 2 mG tenían un incremento de riesgo de leucemia multiplicado por tres y en los expuestos a 3 mG se multiplicaba por cuatro. Gorman manifestaba que «esa clara progresión hacía muy difícil rebatir que factores distintos a la exposición a CEM fueran los responsables del aumento de los casos de leucemia».

 

Asimismo, un estudio danés de 1992 realizado por el Dr. Jorgen H. Olsen encontró un aumento de riesgo de leucemia infantil, linfomas y tumores cerebrales cinco veces mayor en niños que vivían cerca de líneas de alta tensión expuestos a CEM de 4 mG.

 

Un estudio reciente publicado en febrero de 1998 en la revista Journal of Occupational and Environmental Medicine refería un aumento de riesgo de contraer leucemia entre los niños que vivían cerca de líneas de alta tensión en el área metropolitana de Taipei, Taiwan. El estudio recogió los datos del registro nacional de tumores de Taiwan entre los años 1987 y 1992. Los niños que vivían a menos de 100 metros de una línea de alta tensión tenían una tasa de leucemias 2,7 veces mayor que la general de los niños de Taiwan. El riesgo para cáncer era 2,4 veces mayor que para otros niños de la misma zona no expuestos al campo electromagnético.

 

Los niños no son los únicos que tienen riesgo. La revista Microwave News en su número de marzo/abril 1990 afirmaba: «hay hasta el momento al menos 12 estudios que apuntan a un mayor riesgo de tumores cerebrales como consecuencia de la exposición a CEM». El investigador Samuel Milham Jr. concluía: «Hay demasiados estudios positivos como para eludir la conexión de los CEM con los tumores cerebrales».

 

De igual forma, Microwave News afirmaba en su número de julio/agosto 1990 que epidemiólogos del Fred Hutchinson Cancer Research Center de Seattle, Estado de Washington, habían descubierto nuevas evidencias de la asociación entre exposiciones

ocupacionales a CEM y el desarrollo de cáncer de mama en varones. El estudio apoya los hallazgos preliminares de otro estudio de la Johns Hopkins University publicado el año pasado que mostraba un mayor riesgo en varones de cáncer de mama entre los telefonistas jóvenes de Nueva York.

Paul Demers, que trabaja con el equipo investigador del Dr. David Thomas en el Fred Hutchinson Cancer Research Center, ha encontrado que los telefonistas, electricistas y mantenedores de líneas de alta tensión tienen hasta seis veces más riesgo de padecer cáncer de mama que lo que cabría esperar (aumento estadísticamente significativo). En los trabajadores de radio y comunicaciones el riesgo casi se triplicaba. En conjunto, había el doble de riesgo de cáncer entre los trabajadores expuestos a CEM.

 

Un estudio noruego publicado posteriormente encontró el doble de la tasa esperada de cáncer de mama entre los varones que trabajaban en oficios con exposición a CEM.

 

También un estudio de la Universidad de Carolina del Norte realizado por Dana Loomis y publicado el 15 de junio de 1994 en el Journal of the National Cancer Institute, encontró que las mujeres relacionadas con trabajos eléctricos tenían un 38% más de probabilidades de morir por cáncer de mama que otras trabajadoras. El estudio encontró que la tasa de mortalidad por cáncer de mama era más del doble entre las instaladoras de teléfonos, técnicas de reparaciones y mantenedoras de línea cuando se comparaban con otro tipo de trabajadoras no relacionadas con ocupaciones eléctricas. Los resultados apoyan los de cuatro estudios previos que encontraron tasas elevadas de cáncer de mama entre los hombres vinculados a trabajos en contacto con la electricidad.

 

Otro estudio, dirigido por la Dra. Tora Tynes del Registro de Cáncer de Noruega, encontró en una muestra de 2.000 mujeres operadoras de radio naval nacidas entre 1934 y 1969, que el riesgo de desarrollar cáncer de mama era casi el doble que el de otras mujeres noruegas.

 

Un tercer estudio epidemiológico ha relacionado los CEM al cáncer de mama. El estudio fue publicado en el número de septiembre de 1996 de la revista Epidemiology y fue llevado a cabo por la Dra. Patricia Coogan y cols. en la Escuela de Salud Pública de la Boston University.

 

Encontraron un 43% de incremento de cáncer de mama entre las mujeres con alto potencial ocupacional de exposición a CEM, especialmente entre las que trabajaban con grandes ordenadores.

 

Cindy Sage, en una comunicación al Primer Congreso Mundial sobre Cáncer de Mama, destacó la evidencia recogida en unos 100 estudios epidemiológicos que muestran una asociación entre la exposición ocupacional y residencial a CEM y varios tipos de cáncer, y que existen datos de al menos media docena de estudios que muestran una asociación entre la exposición a CEM y el cáncer de mama.

Los factores de riesgo medioambiental, incluidos los CEM, fueron discutidos en

una conferencia celebrada en Kingston, Ontario, Canadá en julio de 1997. Una de las

recomendaciones de la conferencia era que la ausencia de evidencias científicas concluyentes no eran óbice para establecer medidas generales de evitación prudente en relación con la exposición a CEM.

 

Otro estudio ocupacional, patrocinado por Hydro-Quebec, Ontario Hydro y Electricité de France, fue publicado en marzo de 1994. En él se halló un vínculo entre los campos magnéticos generados por corrientes eléctricas y la leucemia que padecían algunos trabajadores. Estos hallazgos confirman los resultados de un estudio realizado en 1991 por Geneviève Matanoski que observó entre los telefonistas de AT&T con exposiciones elevadas a CEM una tasa de leucemia 2,5 veces mayor que la misma tasa entre empleados con bajas exposiciones.

 

El estudio de la Escuela de Salud Pública de Carolina del Norte dirigido por los Dres. David Savitz y Dana P. Loomis y publicado en enero de 1995 en el American Journal of Epidemiology encontró que los trabajadores expuestos a CEM potentes tenían más de 2 veces y media de probabilidades de morir por un tumor cerebral que los trabajadores menos expuestos. Los investigadores también observaron una fuerte relación exposición-respuesta para los tumores cerebrales.

 

Otro trabajo de 1996 realizado por investigadores de la Universidad de Toronto entre trabajadores de centrales hidroeléctricas sugiere que la exposición a campos eléctricos puede ser cancerígena.

 

Los estudios previos estaban enfocados hacia los campos magnéticos. El investigador principal es el Dr. Anthony Miller, catedrático de Medicina Preventiva y Bioestadística de la Universidad de Toronto. En este estudio se incluyeron 30.000 empleados de centrales hidroeléctricas entre trabajadores en activo y jubilados.

 

Miller y colaboradores encontraron un aumento de riesgo de leucemia asociado con la elevada exposición a campos eléctricos y magnéticos. El riesgo de leucemia en los más altos niveles de exposición a campos eléctricos era 4 veces superior al del nivel más bajo; y en ciertos subgrupos de trabajadores que tenían las máximas exposiciones a CEM, estos investigadores refieren tasas de leucemia 11 veces superiores a las encontradas en la población trabajadora normal.

 

La mayor novedad del estudio es que también se sugiere un aumento de riesgo de cáncer de pulmón aunque los resultados no son estadísticamente significativos.

Alrededor de 40 estudios ocupacionales han mostrado que las personas expuestas rutinariamente a altos niveles de CEM durante su trabajo, tenían una probabilidad significativamente mayor de morir por cáncer cuando se las comparaba con el resto de trabajadores.

 

En el libro The Great Power-Line Cover-Up, publicado en 1993, Paul Brodeur cita una revisión de 51 estudios epidemiológicos sobre la exposición a CEM y riesgo de cáncer publicada en el libro del Departamento de Servicios de Salud de California. En esta revisión, 28 estudios (55%) encontraban un riesgo estadísticamente significativo, 15 estudios (29%) hallaban un riesgo elevado pero no estadísticamente significativo y 8 estudios (16%) no observaban asociación alguna.

 

Paul Brodeur afirma: «teniendo en cuenta la consistencia de los resultados de la mayoría de los estudios sobre cáncer infantil y de los más de dos docenas de estudios ocupacionales, el peso de la evidencia claramente muestra que las personas expuestas a CEM, tanto en casa como en el trabajo, están sometidas a un aumento del riesgo de padecer leucemia y tumores cerebrales. Hay estudios recientes que señalan un aumento de cáncer de mama entre los varones expuestos a CEM durante su trabajo, estudios particularmente alarmantes si se demuestra que el cáncer de mama y otros cánceres del aparato reproductor femenino también se asocian con la exposición a CEM. En ese caso, las naciones se van a encontrar con un grave problema de salud pública. No hacer nada al respecto es inaceptable, porque estamos como hace 25 años cuando se empezó a hablar de los riesgos del tabaco».

 

En 1994 se publicaron tres nuevos estudios. Uno de ellos indicaba una relación entre la exposición ocupacional a CEM y la Enfermedad de Alzheimer (Dr. Eugene Sobel de la Facultad de Medicina de la Southern California University), otro indicaba una correlación significativa con el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (Coghill Research Labs, Londres) y un tercero relacionaba la exposición a CEM con la Esclerosis Lateral Amiotrófica.

 

Investigadores neozelandeses también han encontrado una relación entre las líneas de alta tensión como desencadenantes de asma y depresión en adultos. Según lo publicado el 12 de mayo de 1997 en el New Zealand Herald, los que viven a menos de 20 metros de cables de alta tensión tienen 3 veces más posibilidades de padecer asma y 2 veces más de sufrir depresión que la población no expuesta. El estudio también indica que estos sujetos tienen mayores posibilidades de tener enfermedades relacionadas con el sistema inmunitario como alergia, dermatitis de contacto e incluso diabetes. El trabajo se titula Chronic Health Problems in Adults Living Near High-Voltage Transmission Lines: Evidence for a Dose-Response Relationship with Magnetic Field Exposure y se llevó a cabo por los Departamentos de Psicología y Medicina Molecular de la Universidad de Auckland y el Grupo de Investigación del Asma de la Wellington Medical School.

 

Los estudios de laboratorio también han mostrado efectos sobre la salud derivados de los CEM. Cass Peterson, redactor del Washington Post afirma: «numerosos estudios en animales han demostrado alteraciones neurológicas y de la reprodución derivadas de los CEM. Los embriones de pollo muestran una tasa mayor de malformaciones cuando se exponen a CEM, los ratones sufren un mayor porcentaje de abortos y fetos malformados cuando se exponen a frecuencias moderadamente elevadas, similares a las que emiten los monitores de video de los ordenadores». Peterson también afirma: «en distintos experimentos, los científicos del Centro para el Tratamiento e Investigación del Cáncer en San Antonio descubrieron que células malignas humanas expuestas a campos de 60 Hz (la frecuencia de una línea de alta tensión) crecían hasta 24 veces más rápido que las no expuestas, mostrando además un aumento de la resistencia a la destrucción por las células del sistema inmunitario».

 

También se están llevando a cabo investigaciones sobre cómo se liga la exposición a CEM y el desarrollo del cáncer. Por ejemplo, el Dr. Russell Reiter cree que un buen número de cánceres pueden ser causados por CEM. En un trabajo presentado en noviembre de 1993 en la reunión del Departamento de Energía de los Estados Unidos, explicaba que la disminución de la secreción de melatonina inducida por los CEM podría dar lugar a un aumento de la incidencia de cáncer en cualquier tejido. Este efecto podría aclarar uno de los misterios de la relación cáncer/CEM. El informe del Consejo Nacional sobre Protección contra la Radiación de Estados Unidos apoya esta

teoría.

 

La hipótesis de la melatonina se vió reforzada cuando la revista Cancer Research sacó en portada al investigador Richard Stevens en su número de julio de 1996 junto con un diagrama que explicaba la hipótesis de la relación melatonina/CEM/cáncer. Los resultados de un importante estudio epidemiológico que investiga esta teoría, dirigido por los Dres. Stevens y Scott Davis del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, están a punto de ser publicados. Existe un buen número de estudios en relación con los CEM y su influencia en la secreción de melatonina que están recogidos en Electromagnetics Forum, cuyo editor es Don Maisch. En ellos se pone de manifiesto la relación entre el cáncer de mama y la exposición a CEM con la supresión de la secreción nocturna de melatonina como telón de fondo.

 

Un estudio británico sugiere otra causa. El trabajo dirigido por Denis Henshaw y cols. en la Universidad de Bristol y publicado el 14 de febrero de 1996 en el International Journal of Radiation Biology encontró que las líneas de alta tensión atraen partículas procedentes del gas radón, un conocido carcinógeno. Encontraron evidencias de que alrededor de las líneas de alta tensión podían estar presentes concentraciones peligrosas de radón. Los CEM emanados de las líneas podrían, por tanto, concentrar un cocktail de carcinógenos potenciales.

 

Hay cientos de estudios de laboratorio que han mostrado una relación entre los CEM y las alteraciones de la salud. Uno de los últimos es el publicado en Science News en febrero de 1998 que involucran a la enzima tirosinquinasa como desencadenante de los hechos que inducen daños en el ADN a través de la radiación no ionizante. Parece que la activación de este enzima representa la manifestación inicial de la influencia de los CEM. Una activación excesiva de una segunda tirosinquinasa denominada BTK conduce a un aumento en la producción de leucemia, linfomas y otros cánceres en distintos sujetos.

 

La más reciente estrategia de la Industria y de parte de la Administración es argumentar que no se puede probar que exista un riesgo sobre la salud derivado de la exposición a CEM hasta que no se conozca exactamente el mecanismo de cómo los CEM producen cáncer, leucemia y otras enfermedades.

 

Lo que la Industria y la Administración no citan es que treinta años después de haber probado la Epidemiología que el amianto es un potente agente cancerígeno, los científicos todavía no saben el mecanismo a través del cual la inhalación de fibra de amianto produce cáncer de pulmón. Tampoco saben cómo el humo del tabaco reacciona en el tejido pulmonar para producir cáncer o cómo el pesticida DDT actúa en el tejido mamario para dar lugar al cáncer de mama. Si las autoridades sanitarias hubieran tenido que esperar hasta tener un conocimiento completo de los mecanismos carcinogéneticos de estos agentes, no habría ninguna legislación sobre la exposición a estas sustancias, no existirían las advertencias sobre los peligros del tabaco y se seguiría utilizando el DDT como pesticida.

 

En Estados Unidos, los Tribunales de Justicia se han pronunciado sobre los efectos en la salud de las personas.

 

A finales de 1985 el Tribunal de Texas ordenó el desvío de una línea de alta tensión que pasaba a 70 metros de una escuela. En junio de 1989 un juez de Florida hizo cerrar una escuela en Boca Raton por tener el patio sobrevolado por una línea de alta tensión y entender que eso constituía un peligro para los niños. Se han dado casos similares en Santa Barbara – California (1990), Connecticut (1990), New Jersey (1990), Illinois (1991), Fresno – California (1993), British Columbia – Vancouver (1994), Nebraska (1996), Nueva Zelanda (1996).

 

El reconocimiento oficial de los peligros para la salud de la radiación electromagnética va produciéndose lentamente. La Oficina de Evaluación Tecnológica del Congreso de los Estados Unidos emitió un Informe en junio de 1989 que decía: «los campos eléctricos y magnéticos producidos por los sistemas de energía eléctrica pueden conllevar peligros para la salud». El Informe también afirma: «existe un importante acúmulo de evidencias en favor de que, bajo determinadas circunstancias, incluso campos electromagnéticos de baja frecuencia y relativamente débiles pueden causar alteraciones biológicas, y si bien las implicaciones no están todavía claras, sí existen razones legítimas para preocuparse».

 

Entre las propuestas del Informe se halla la de «evitación prudente»: intentar conducir las nuevas líneas de alta tensión por lugares donde no haya personas, ensanchar los pasillos de las líneas de transporte de energía eléctrica, diseñar nuevos sistemas de distribución de energía, incluyendo nuevos métodos de enterramiento, que reduzcan los CEM, y rediseñar los electrodomésticos para minimizar o eliminar los CEM.

 

El posterior reconocimiento oficial vino del borrador de informe de la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (E.P.A.) que, de acuerdo a lo publicado en el New York Times el 23 de mayo de 1990, dice que hay un posible vínculo entre el cáncer y los campos electromagnéticos generados por las líneas de alta tensión. En particular, la encuesta de la Agencia en la que los estudios existentes acerca de los efectos sobre la salud muestran que los niños expuestos a este tipo de radiación tienen un riesgo mayor de lo normal de desarrollar leucemia.

 

Del borrador del informe de la EPA se desprendía la recomendación de que los denominados campos electromagnéticos de baja frecuencia fueran clasificados como «probables agentes cancerígenos para el hombre» de la misma forma que otros tóxicos químicos como el PCB, el formaldehido y la dioxina. Sin embargo, esta recomendación se suprimió del borrador final tras la revisión de la Oficina de Políticas de Desarrollo de la Casa Blanca. En opinión de Paul Brodeur, redactor de New Yorker, «eso ha sido un caso claro de manipulación y politización por la Casa Blanca de uno de los principales problemas de salud».

 

Martin Halper, director de la EPA, declaró a la revista Fortune en diciembre de 1990: «en todos mis años de investigación sobre las sustancias químicas nunca había visto tal cúmulo de estudios epidemiológicos que nos dieran tantas evidencias como lo que observamos con los CEM. De forma clara se puede afirmar que ahí hay algo».

 

El reconocimiento oficial vino en junio de 1994 cuando el Departamento de Trabajo e Industria del Estado de Washington falló una demanda a favor de un antiguo fundidor de la Kaiser Aluminum and Chemical Corporation que recibió una indemnización laboral por el cáncer que padecía, causado, según la demanda, por la exposición a CEM durante su trabajo. Esta es la primera sentencia de un cuerpo gubernamental de los Estados Unidos que reconoce la existencia de un relación entre la exposición a CEM y el cáncer. La demanda señalaba que 8 trabajadores de los 90 que trabajaron en la fundición de Kaiser habían muerto de linfomas o leucemias. La fundición de aluminio necesita normalmente una gran cantidad de energía eléctrica y consecuentemente los

trabajadores están expuestos a altos niveles de CEM durante el proceso de abricación.

 

El Dr. Samuel Milham estudió la planta de aluminio durante los años 80 y encontró «demasiados casos» de leucemia y linfoma no-Hodgkin entre los trabajadores. La alta incidencia de cáncer en los trabajadores de Kaiser coincide con hallazgos similares de otras plantas de aluminio.

 

El último reconocimiento oficial de los riesgos para la salud se encuentra en un informe del Consejo Nacional sobre Protección de la Radiación de los Estados Unidos, patrocinado por la Agencia de Protección Medioambiental y escrito por 11 importantes expertos americanos en CEM. Bob Edwards, en el número de octubre de 1995 de la revista New Scientist, escribe que el Informe recomienda un límite de seguridad de 2 mG (0,2 microteslas).

 

El informe recomienda que en el futuro se adopte un límite de seguridad de 0,2 microteslas. Esta cifra corresponde a un campo electromagnético muy débil y los CEM son mucho mayores alrededor de las líneas de alta tensión y cerca de las subestaciones eléctricas. Las guarderías, escuelas y casas de nueva construcción no se podrán construir donde los CEM sobrepasen este límite y las líneas de alta tensión deben retirarse de las áreas residenciales. Las oficinas se deben adaptar para proteger a

los trabajadores de la exposición derivada de ordenadores, fotocopiadoras e impresoras, que debe estar por debajo de 0,2 microT.

 

En Italia se ha propuesto también una directiva similar que data del año 1995. La directiva emana del Laboratorio de Física del Instituto Nacional de la Salud y propone reducciones a 1 y 5 mG para la exposición residencial y ocupacional, respectivamente.

 

La directiva italiana dice en uno de sus párrafos «Se ha propuesto en Italia una nueva legislación, tanto a nivel nacional como regional, al objeto de prevenir los posibles efectos a largo plazode los CEM sobre la salud, especialmente los derivados de las líneas de alta tensión. Basándose en las indicaciones de la literatura epidemiológica, los valores propuestos requieren una reducción de los límites de exposición a cifras que son tres órdenes de magnitud inferiores a las recomendadas por la IRPA/INIRC».

 

La Organización Mundial de la Salud ha iniciado a principios de 1996 un estudio a 5 años con un presupuesto de 3,33 millones de dólares para investigar los efectos de la exposición ambiental y ocupacional a los campos eléctricos y magnéticos.

Esto que ya era conocido a nivel de enfermos y de medico, no tienen por ahora un tratamiento o una prevención.

Habra que buscarla, entre otras cosas, porque curar después de afectados por la polucion y la aparición de enfermedades degenerativas es socialmente insostenible.

Esperemos que aparezca una mente privilegiada con una idea feliz.

Pero mientras tanto sabemos que la polucion causa lesiones muy plurales, en niños y adultos, esto por ahora, nos iremos enterando del poque de tanto suicido y de tanta angustia

María Neira. La directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Barcelona, 12 may (EFE).- La Vanguardia

J. Ignacio Orive MD PhD

 

EL EJE MICROBIOTA-INTESTINO-CEREBRO

EL EJE MICROBIOTA-INTESTINO-CEREBRO

Se denomina microbiota al conjunto de microorganismos que conviven de manera simbiótica en nuestro organismo. Este conjunto bacteriano, que se localiza principalmente en el tracto digestivo, se distribuye a lo largo de los diferentes órganos en función de las propiedades químicas. Los factores que influyen en su composición son múltiples (dieta, hábitos individuales, fármacos). La microbiota colabora en varias funciones, como pueden ser el metabolismo o la inmunidad.

Pero junto a estos germenes, el deposito de metales pesados productos de la polucion, tienen un papel en la microbiota fundamental.

Los germenes alteran la reabsorcion de los metales y los metales alteran el metabolismo de los germenes

Gérmenes en el cerebro procedentes del intestino

En los últimos años se ha puesto de relieve el papel bidireccional de la microbiota del tracto digestivo y del sistema nervioso central, es el denominado eje intestino-cerebro. En lo que a este eje se refiere, se cree que la ‘comunicación’ se produce a través de tres vías: el nervio vago, la vía sistémica (mediante la liberación de hormonas, metabolitos y neurotransmisores) y el sistema inmune (por la acción de las citocinas).

Aunque aún quedan muchas incógnitas por esclarecer, este eje se postula como una posible base patógena para numerosos trastornos neurológicos de gran impacto sanitario, como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson o la esclerosis múltiple. En el momento actual se están llevando a cabo estudios que intentan evaluar el impacto de los probióticos sobre algunas de estas enfermedades neurológicas.

Se denomina microbiota al conjunto de millones de microorganismos que conviven en simbiosis, principalmente en nuestro tracto digestivo [1]. Su importancia recae en las funciones que desempeñan, algunas vitales, y muchas, aún desconocidas. Una de ellas es el papel que desempeña en la relación entre el intestino y el cerebro (eje intestino-cerebro). Esta conexión, bidireccional y cada vez más estudiada, se está postulando como una posible explicación a algunos de los más frecuentes trastornos neurológicos de nuestro entorno, como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson o la esclerosis múltiple. El mayor conocimiento sobre la microbiota puede ayudar, por un lado, a abrir nuevas líneas de investigación que ayuden a mejorar su patogenia y, por otra, a establecer futuras estrategias terapéuticas.
Se calcula que el número total de microorganismos que componen la microbiota es de 10 × 1014  [2], lo que supone una cantidad diez veces mayor que el número total de nuestras células. La composición de la microbiota no es estática y debe adaptarse al lugar donde reside y a las funciones que desarrolla [3]. Además, esta composición se verá afectada por la dieta, los estilos de vida o el consumo de antibióticos, entre otros factores.

La microbiota de un individuo varía a lo largo de su vida. Así, en los primeros años, la microbiota se ve condicionada por el tipo de parto o de lactancia (artificial o materna) (Fig. 1). En este momento predominan las bacterias del filo Actinobacterias (género Bifidobacterias). Ya en la edad adulta, los estilos de vida, los hábitos dietéticos, etc., contribuyen a su sustitución por bacterias del filo Bacteroidetes y Firmicutes.

Resumen de la evolución de la microbiota a lo largo de la vida (modificado de [3]).

La composición de la microbiota se modifica además según el órgano donde se encuentra. A ello contribuyen las variaciones en función de las condiciones del pH gástrico, lo que hace que en esta región haya apenas unos cientos de microorganismos en comparación con la diversidad del recto (de 1011 a 1012) [4] (Fig. 2).

Figura 2. Evolución de la cantidad y de la variedad de la microbiota a lo largo del tracto digestivo (modificado de [4]).

 

En el momento actual son muchos los aspectos que se desconocen sobre el funcionamiento de la micro­biota. Sin embargo, está establecido su papel crucial en el sistema inmunitario, metabólico y hormonal, así como en la relación eje intestino-cerebro [5]. Precisamente en este eje es donde vamos a centrarnos.

Eje intestino-cerebro

Este eje está formado por la microbiota, el sistema nervioso entérico, el sistema nervioso autónomo, el sistema neuroendocrino, el sistema neuroinmune y el sistema nervioso central [6]. El sistema nervioso entérico se encarga del funcionamiento básico gastrointestinal (motilidad, secreción mucosa, flujo sanguíneo), y el control central de las funciones del intestino se lleva a cabo gracias al nervio vago [7]. Este complejo eje conforma un sistema de comunicación neurohumoral bidireccional conocido desde hace tiempo. Son muchos los trabajos que apoyan su existencia. Así, existe una correlación entre las alteraciones de la microbiota y la encefalopatía hepática, la ansiedad, el autismo o el colon irritable [8]. En estas enfermedades existe una disbiosis (cambios en la composición normal de la microbiota) que genera cambios en la motilidad gastrointestinal, afecta a las secreciones y produce una hipersensibilidad visceral. En estas circunstancias se ven alteradas las células neuroendocrinas y las del sis­tema inmune, modificando la liberación de neurotransmisores, lo que se podría traducir en las diferentes manifestaciones psiquiátricas. A su vez, estudios en modelos animales expuestos a diferentes situaciones de estrés han evidenciado variaciones en la composición de la microbiota [9]. De esta manera se puede postular la comunicación bidireccional en este eje; la microbiota afecta al comportamiento humano y, a su vez, alteraciones en él producen cambios en la microbiota [10].

Vías del eje intestino-cerebro

La relación entre ambas partes del eje parece que se ejerce a través de diversas vías de comunicación (Fig. 3), como el nervio vago, el sistema circulatorio y el sistema inmune.

Figura 3. Las señales que llegan al sistema nervioso central procedentes de la microbiota pueden ser: a través de la estimulación directa del vago desde el sistema nervioso entérico; gracias a la producción de metabolitos, como pueden ser neurotransmisores, hormonas o metabolitos como los ácidos grasos de cadena corta; o a través del sistema inmune, que se activa por la microbiota y libera citocinas que pueden actuar sobre el sistema nervioso central.

 

Nervio vago

El nervio vago constituye una de las principales vías para transmitir la información desde la microbiota al sistema nervioso central. En este sentido, la administración a ratones de Lactobacillus rhamnosus favorecía la transcripción de ácido γ-aminobutírico (GABA), lo que se tradujo en una modificación de su comportamiento dependiendo de la integridad vagal [11], ya que, al realizar ese mismo estudio en ratones vagotomizados, no se lograron estos resultados, identificando así el nervio vago como la principal vía de comunicación constitutiva moduladora entre la microbiota y el cerebro [12].

Sistema circulatorio [13]

Neurohormonas

Las neurohormonas (serotonina, catecolaminas, do­pamina…) se liberan desde las células neuroendocrinas del intestino y actúan, directa e indirectamente, en la modulación del comportamiento. La serotonina (5-HT), producida en un 90% en el intestino, se ve regulada por la microbiota [14]. Si bien la relación con la microbiota puede parecer dudosa, ya que la 5-HT generada por las células intestinales no atraviesa la barrera hematoencefálica (BHE), esta interconexión también existe, aunque de manera indirecta. Esto se debe a que la microbiota actúa sobre los niveles de los precursores serotoninérgicos y del transportador de 5-HT, que participan en la activación y la modulación de la serotonina central [15]. Del mismo modo, el triptófano [16], que es un precursor de la síntesis de 5-HT central, también interviene en esta interconexión indirecta. En este caso su producción se ve regulada por enzimas metabolizadas por la microbiota intestinal, y es capaz de atravesar la BHE para formar parte de la síntesis de serotonina central [17].

La dopamina también se ve favorecida por la acción de la microbiota [13]. En un modelo de ratón carente de microbiota, los denominados germ free, se ha detectado menor cantidad de dopamina, lo que ha abierto interesantes líneas de investigación en la búsqueda de la patogenia de la enfermedad de Parkinson [18].

La microbiota interviene en la liberación de GABA. Esta liberación se produce gracias a las propiedades de algunas bacterias que contienen la enzima glutamato descarboxilasa y que degradan el glutamato presente en ciertos alimentos facilitando su transformación en GABA. Este neurotransmisor es fundamental en la modulación del comportamiento. Tanto es así que ya hay estudios que demuestran que la administración de probióticos y, por tanto, un aumento de la disponibilidad de GABA, mejora el control de la ansiedad [7,19].

La mayoría de autores están de acuerdo en que de manera directa ni el GABA ni la serotonina atraviesan la BHE, sino que su acción es indirecta, gracias a la acción sobre el sistema nervioso entérico [20]. En contra de esta única acción indirecta, otros autores demostraron la existencia de un transportador de GABA en la BHE [21]. Estos resultados explicarían cómo el GABA puede penetrar en el sistema nervioso central y la modulación de la microbiota sobre la función del GABA en el cerebro [22].

Ácidos grasos de cadena corta

La microbiota también participa en la hidrólisis de los distintos polisacáridos en ácidos grasos de cadena corta, como el propionato, el butirato y el acetato [23]. Estos ácidos grasos de cadena corta producidos en el intestino sí atraviesan la BHE y llegan al hipotálamo, donde regulan los niveles de GABA, glutamato o glutamina, además de aumentar la expresión de péptidos anorexígenos [24]; a su vez, contribuyen a mantener la integridad de la BHE, lo que supone otro nexo entre la microbiota y el sistema nervioso central [25,26].

Eje hipotálamo-pituitario-adrenal [26]

Las acciones de la microbiota también afectan al eje hipotálamo-pituitario-adrenal, regulando la liberación de cortisol. En los ratones libres de gérmenes se han observado respuestas exageradas de citocinas inflamatorias ante situaciones de estrés. En esta línea, existen estudios que demuestran que niveles altos de Lactobacillus rhamnosus se correlacionan con menores niveles de corticosterona, mejor control del estrés, menor depresión y menor liberación de citocinas inflamatorias [11]. Y, viceversa, otros estudios demuestran que pequeñas exposiciones a estrés pueden impactar en el perfil de la microbiota, la respuesta al estrés y la activación del eje hipotálamo-pituitario-adrenal [27].

Sistema inmune

Los patrones moleculares asociados a diferentes patógenos son la forma de presentación de la microbiota frente al sistema inmune. Uno de ellos son los lipopolisacáridos. Estos lipopolisacáridos activan las células del sistema inmune, particularmente las del sistema innato (macrófagos, neutrófilos y células dendríticas). Una vez activadas, producen citocinas inflamatorias (interleucina-1a, interleucina-1b, factor de necrosis tumoral alfa e interleucina-6) que atraviesan la BHE. En el cerebro, estas citocinas actúan sobre los receptores expresados en las neuronas y las células gliales, concretamente en la microglía, alterando su estado de activación y función. A su vez, las citocinas son capaces de actuar sobre los receptores de diferentes nervios aferentes promoviendo alteraciones de las señales desde el tubo digestivo hasta el sistema nervioso central [28]. Del mismo modo, la microbiota también es capaz de facilitar la liberación de citocinas no inflamatorias, como pueden ser las producidas por el factor estimulante de colonias de granulocitos, que son capaces de atravesar la BHE y de estimular la neurogenia en el cerebro [29], lo que se ha visto como un factor protector tras una lesión isquémica.

Microbiota: posible patogenia y solución de enfermedades neurodegenerativas

Conforme se ahonda en el entendimiento del eje intestino-cerebro empiezan a establecerse ciertos postulados que hacen creer que existe una relación entre la microbiota y las enfermedades neurodegenerativas [30]. Estudios en ratones germ free demuestran que la microbiota es fundamental para un desarrollo cognitivo normal [31,32]. En esta línea, un estudio español realizado con ratones in vivo [33] relaciona la ingesta de un oligosacárido de la leche materna (2-fucosil-lactosa) con una mejora cognitiva. Los autores demuestran que la ingestión de este oligosacárido, a través de la leche materna, tiene una acción sobre el hipocampo que mejora los patrones de memoria, las habilidades de aprendizaje y los diferentes marcadores de plasticidad sináptica  cerebral. Esto estaría en relación con la acción del oligosacárido sobre el eje microbiota-intestino-cerebro y su medicación por el nervio vago. Asimismo, la microbiota también participa en la generación de GABA, del factor neurotrófico derivado del cerebro, de la serotonina y de otras moléculas necesarias para el correcto funcionamiento del sistema nervioso central [34]. Cuando se produce una disbiosis, pueden verse alteradas las concentraciones de estas moléculas, lo que podría justificar en parte la aparición de diferentes enfermedades, como pueden ser trastornos del comportamiento, ansiedad [35], enfermedad de Alzheimer [36] o autismo [37]. Además, la microbiota interviene en la síntesis de péptidos que servirán como moléculas de adhesión para las células del huésped [38]. A veces estas moléculas serán las que generen autorreactividad y creen una reacción que dañe las propias estructuras nerviosas [25].

Estas razones llevan a pensar que la microbiota puede llegar a postularse como una de las causas responsables de diferentes enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple [39], el trastorno por déficit de atención/hiperactividad [40], la enfermedad de Parkinson [41,42] o incluso la enfermedad de Alzheimer, y a que los probióticos se conviertan en una herramienta terapéutica, pero aún queda mucho por aclarar; por ejemplo, el hecho de que la mayoría de los estudios citados estén realizados en animales, con una composición de la microbiota diferente a la humana. Por ello, una de las principales dudas que surge es si estos resultados serán similares en los humanos. Para esclarecer esta hipótesis se han revisado varios estudios realizados con pacientes que presentaban patología neurológica en los cuales la administración de probióticos ha producido mejoras objetivas. Así, recientemente se ha publicado un estudio de pacientes con enfermedad de Alzheimer que, tras haber sido tratados con probióticos durante tres meses, presentaron una mejora cognitiva [43]. Nosotros hemos tenido la oportunidad de llevar a cabo un estudio piloto en el que, tras la administración de probióticos a pacientes con epilepsia farmacorresistente, se observó una efectividad (reducción del 50% o más de sus crisis) del 28,9% [44]. Estos resultados apoyan la idea de que los probióticos podrían ser en un futuro otro tratamiento para enfermedades neurológicas [45]. En la tabla se definen los conceptos de probióticos [46], prebióticos [47] o simbióticos [48], y se resumen los ensayos clínicos registrados con su uso en patología neurológica en la actualidad. Sin embargo, también hay publicado otro estudio en el que la administración de probióticos en voluntarios sanos no produce cambios en el rendimiento cognitivo [49].

Tabla. Registro de ensayos clínicos en los que se utilicen prebióticos, probióticos o simbióticos en enfermedades neurológicas.
  Producto utilizado Tiempo de administración Enfermedad Estado
del estudio
Objetivo principal
NCT02342262 B. bifidum W23, B. lactis W52, L. acidophilus W37, L. brevis W63, L. casei W56, L. salivarius W24, L. lactis W19, L. lactis W58 12 semanas Migraña Desconocido Efecto en la frecuencia e intensidad de los ataques de migraña y la permeabilidad intestinal
NCT03259971 Lactobacillus plantarum PS128 4 meses Síndrome de Rett Reclutamiento Efecto en la mejora de los movimientos, comportamiento y situación cognitiva
NCT03324399 Probiótico (no especificado) 24 semanas Esclerosis lateral amiotrófica En marcha Mejora de la fuerza,
espasticidad y calidad de vida
NCT01110447 Lactobacillus (L. paracasei, L. plantarum, L. acidophilus, L. delbrueckii subsp. bulgaricus), tres cepas de Bifidobacteria (B. longum, B. infantis, B. breve), una cepa de Streptococcus thermophilus 24 semanas Profilaxis secundaria de encefalopatía hepática Finalizado Valoración de recurrencia y necesidad de hospitalización por encefalopatía hepática
NCT02459717 125 mg de leche fermentada con múltiples probióticos (no especificados) y fibra prebiótica 4 semanas Estreñimiento
en Parkinson
Finalizado Cambio en el número de
deposiciones espontáneas completas
NCT01008293 Lactobacillus (L. casei, L. plantarum, L. acidophilus, L. delbrueckii subsp. bulgaricus), tres cepas de Bifidobacterium (B. longum, B. breve, B. infantis) y una cepa de Streptococcus salivarius subsp. thermophilus 2 meses Encefalopatía
hepática leve
Finalizado Comparar el efecto de la lactulosa frente a los probióticos en el tratamiento de la encefalopatía hepática y valorar la mejora en la calidad de vida
NCT00992290 Lactobacillus GG 8 semanas Encefalopatía
hepática
Finalizado Valorar la seguridad del
probiótico en estos pacientes
NCT01798329 Lactobacillus (L. casei, L. plantarum, L. acidophilus, L. delbrueckii subsp. bulgaricus), tres cepas de Bifidobacterium (B. longum, B. breve, B. infantis) y una cepa de Streptococcus salivarius subsp. thermophilus 15 semanas Encefalopatía
hepática
Desconocido Mejora neurocognitiva y neuropsicológica
NCT02723344 Lactobacillus reuteri 8 semanas TCE leve y síndrome de estrés postraumático Reclutando Disminución de la inflamación
encontrada en los TCE
NCT01413243 Trichuris suis ova 12 meses Esclerosis
múltiple y SCA
Finalizado Número de lesiones hiperintensas en T2 tras un año de tratamiento
NCT03117322 Agave inulina, Lactobacillus reuteri DSM 17938 4 semanas Estreñimiento en niños
con parálisis cerebral
Reclutando Cambio en las heces, en la composición de la microbiota, en el pH fecal y cambio en la frecuencia de las deposiciones
NCT03403907 Streptococcus thermophilus, Lactobacillus acidophilus, L. plantarum, L. paracasei, L. delbrueckii subsp. bulgaricus,
Bifidobacterium breve, B. longus, B. infantis
 y CD2
4 meses Epilepsia farmacorresistente Completado Reducir el número de crisis, mejorar la calidad de vida de los pacientes, valorar la evolución antiinflamatoria de las citocinas, seguridad de los probióticos
Prebiótico: sustrato utilizado selectivamente por los microorganismos del huésped y que confiere un beneficio para la salud. Probiótico: microorganismos vivos que, cuando se ingieren en las cantidades adecuadas, pueden aportar beneficios para la salud de quien los consume. Simbiótico: compuesto que combina prebiótico y probiótico en el que el prebiótico favorece selectivamente al probiótico. SCA: síndrome clínico aislado; TCE: traumatismo craneoencefálico.

Las investigaciones son alentadoras, pero todavía queda mucho por aclarar: ¿cuál es el mecanismo por el cual los probióticos realmente funcionan?, ¿se debe sólo a una cepa o a la simbiosis de ellas?, ¿qué dosis usamos?, ¿durante cuánto tiempo? Hay muchas preguntas sin respuesta, pero lo que está claro es que se abre un campo de investigación con muchas posibilidades.

Metal pesado

A silvery thumbnail-size chunk of osmium with a highly irregular crystalline surface.

Cristales de osmio, un metal
pesado casi el doble de denso
que el plomo.1

Un metal pesado es un miembro de un grupo de elementos químicos no muy bien definido que exhibe propiedades metálicas. Se incluyen principalmente metales de transición, algunos semimetaleslantánidos y actínidos.

Muchas definiciones diferentes han propuesto basarse en la densidad, otras en el número atómico o peso atómico, y algunas en sus propiedades químicas o de toxicidad.2​ De esta forma, la definición de metal pesado referida al peso atómico, un metal pesado es un elemento químico comprendido entre 63.55 (Cu) y 200.59 (Hg); otra manera se refiere a los metales de densidad entre 4 g/cm³ hasta 7 g/cm³ y también hay otra clasificación referida al número atómico.

El término metal pesado es considerado como una «mala denominación» en un informe técnico de la IUPAC debido a su definición contradictoria y su falta de «bases de coherencia científica».2​ Existe un término alternativo metal tóxico, para el cual tampoco existe consenso de su exacta definición.

Como se discute luego, dependiendo del contexto, los metales pesados pueden incluir elementos livianos como el carbono y pueden excluir algunos de los metales más pesados. Los metales pesados se encuentran libres y de forma natural en algunos ecosistemas y pueden variar en su concentración.

Sin embargo hay una serie de elementos que en alguna de sus formas pueden representar un serio problema medioambiental y es común referirse a ellos con el término genérico de «metales pesados». En la actualidad, existen fuentes antropogénicas de metales pesados, por ejemplo la contaminación, que los ha introducido en los ecosistemas. Por ejemplo los combustibles derivados de la basura (no orgánica) generalmente aportan estos metales, así que se debe considerar los metales pesados cuando se utilizan los residuos como combustible.

Los metales pesados tóxicos más conocidos son el mercurio, el plomo, el cadmio y el arsénico, y en raras ocasiones, algún no metal como el selenio. A veces también se habla de contaminación por metales pesados incluyendo otros elementos tóxicos más ligeros, como el berilio o el aluminio.

Relación con los organismos vivos y alimentos

Los organismos vivos requieren diferentes cantidades de metales pesados. Los humanos requieren pequeñas cantidades de hierrocobaltocobremanganesomolibdeno, y zinc. Cantidades excesivas de ellos pueden dañar nuestro organismo. Otros metales pesados como mercurioplutonio, y plomo son metales tóxicos que no tienen un efecto vital o beneficioso para el organismo, y su acumulación en el tiempo y en el cuerpo de los animales puede causar serias enfermedades, como por ejemplo saturnismo o envenenamiento por mercurio.

Algunos elementos que son normalmente tóxicos, para algunos organismos, bajo algunas condiciones pueden ser beneficiosos. Por ejemplo, el vanadio, el wolframio, incluso el cadmio.3

Metales pesados en el medio ambiente y en la salud

Otros causan corrosión, como zinc o plomo, o son malos por otros medios (por ejemplo el arsénico puede contaminar los catalizadores).

En la Unión Europea los once elementos más importantes son arsénico, cadmio, cobalto, cromo, cobre, mercurio, manganeso, níquel, plomo, estaño y talio, de los cuales sus emisiones en incineradores están reguladas. Algunos de ellos son necesarios para los humanos en pequeñas proporciones tales como cobalto, cobre, cromo, manganeso y níquel, mientras otros son carcinogénicos o tóxicos, afectando, entre otros, al sistema nervioso central (manganeso, mercurio, plomo, arsénico), los riñones o el hígado (mercurio, plomo, cadmio, cobre) o la piel, los huesos, o dientes (níquel, cadmio, cobre, cromo).5

La contaminación con metales pesados puede surgir de muchas fuentes, pero más comúnmente de la purificación de metales, por ejemplo, el smelting (proceso de extracción del metal de la piedra) extrae el metal de la piedra y del cobre para la preparación de combustible nuclear. La electro-deposición es la primera fuente de cromo y cadmio. Mediante la precipitación de estos compuestos o el intercambio de iones hacia los suelos y barros, los metales pesados se pueden localizar y quedar depositados. A diferencia de los contaminantes orgánicos, los metales pesados no decaen y presentan otros desafíos para remediarlos. Actualmente, se utilizan plantas (fitorremediación) y microorganismos para remover metales pesados, como el mercurio. Ciertas plantas que exhiben hiperacumulación pueden usarse para remover de los suelos estos metales por la concentración en biomateria.6​ En algunos diques de cola se utiliza vegetación que luego es incinerada para recobrar los metales pesados.

Uno de los mayores problemas asociados a la aparición de metales pesados es el potencial de bioacumulación y biomagnificación causando mayor exposición de estos metales a un organismo de la que podría encontrarse sola en el medio ambiente. Peces de alta mar (como el Tetractenos glaber) y aves marinas (como la Fratercula arctica) son controlados por la presencia de estos contaminantes. Los principales lugares en los que se encuentra bioacumulación son los estuarios o lugares con agua salobre, debido a que los contaminantes son arrastrados a lo largo del trayecto de los ríos y depositada en los lechos lacustres, siendo reportados niveles elevados de metales pesados en el fondo, en algas, ostras y peces de consumo humano, tal como sucede en muchas lagunas de agua salobre en México, Nigeria, Egipto, en donde se han realizado estudios del suelo, plantas, agua y tejidos animales, encontrando niveles elevados para metales pesados por encima de lo permitido por sus sistemas de salud y control ambiental en cada una de las naciones.789101112

Medicina

En el uso médico, los metales pesados están pobremente definidos2​ e incluyen a todos los metales tóxicos indistintamente de su peso atómico: los «envenenamientos por metales pesados» pueden incluir excesiva cantidad de hierromanganesoaluminiomercuriocadmio, o berilio (el cuarto elemento más liviano) o algunos como el semimetal arsénico. Esta definición puede incluir al bismuto como metal pesado, el más denso de los elementos estables, pese a su baja toxicidad.

La enfermedad de Minamata se da como resultado del envenenamiento por mercurio, la enfermedad itai-itai por envenenamiento con cadmio, y el saturnismo como envenenamiento con plomo.

Mercancías peligrosas

Los metales pesados en mercancías peligrosas son clasificados en su mayoría como «Clase 9: Materias y objetos que presentan peligros diversos» en el modelo de la ONU de clases de peligro, pero algunas veces mientras son transportados se los etiqueta como «Clase 6.1: Materias tóxicas».

Tecnología nuclear

El Burnup (combustible utilizable) del combustible nuclear, es expresado en gigavatio día por tonelada métrica de metales pesados, donde metales pesados significa actínidos como el toriouranioplutonio, etc., incluyendo material fisible y material fértil . Y no incluye elementos como el oxígeno agregado al material combustible, o material de revestimiento como el circonio, que puede ser considerado un metal pesado por otros estándares.

Conclusiones

Polucion, metales y gérmenes, forman un conglomerado que mutila los organisms y son responsables de la mayoría sino todas las enfermedade degenerativas.

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M. Gómez-EguílazJ.L. Ramón-TraperoL. Pérez-MartínezJ.R. Blanco[REV NEUROL 2019;68:111-117]PMID: 30687918DOI: https://doi.org/10.33588/rn.6803.2018223 OPEN ACCESS

Volumen 68 | Número 03 | Nº de lecturas del artículo 201.171 | Nº de descargas del PDF 3.036 | Fecha de publicación del artículo 01/02/2019
2019 Revista de Neurología

EL EJE MICROBIOTA-INTESTINO-CEREBRO

Se denomina microbiota al conjunto de microorganismos que conviven de manera simbiótica en nuestro organismo. Este conjunto bacteriano, que se localiza principalmente en el tracto digestivo, se distribuye a lo largo de los diferentes órganos en función de las propiedades químicas. Los factores que influyen en su composición son múltiples (dieta, hábitos individuales, fármacos). La microbiota colabora en varias funciones, como pueden ser el metabolismo o la inmunidad.

Pero junto a estos germenes, el deposito de metales pesados productos de la polucion, tienen un papel en la microbiota fundamental.

Los germenes alteran la reabsorcion de los metales y los metales alteran el metabolismo de los germenes

Gérmenes en el cerebro procedentes del intestino

En los últimos años se ha puesto de relieve el papel bidireccional de la microbiota del tracto digestivo y del sistema nervioso central, es el denominado eje intestino-cerebro. En lo que a este eje se refiere, se cree que la ‘comunicación’ se produce a través de tres vías: el nervio vago, la vía sistémica (mediante la liberación de hormonas, metabolitos y neurotransmisores) y el sistema inmune (por la acción de las citocinas).

Aunque aún quedan muchas incógnitas por esclarecer, este eje se postula como una posible base patógena para numerosos trastornos neurológicos de gran impacto sanitario, como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson o la esclerosis múltiple. En el momento actual se están llevando a cabo estudios que intentan evaluar el impacto de los probióticos sobre algunas de estas enfermedades neurológicas.

Se denomina microbiota al conjunto de millones de microorganismos que conviven en simbiosis, principalmente en nuestro tracto digestivo [1]. Su importancia recae en las funciones que desempeñan, algunas vitales, y muchas, aún desconocidas. Una de ellas es el papel que desempeña en la relación entre el intestino y el cerebro (eje intestino-cerebro). Esta conexión, bidireccional y cada vez más estudiada, se está postulando como una posible explicación a algunos de los más frecuentes trastornos neurológicos de nuestro entorno, como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson o la esclerosis múltiple. El mayor conocimiento sobre la microbiota puede ayudar, por un lado, a abrir nuevas líneas de investigación que ayuden a mejorar su patogenia y, por otra, a establecer futuras estrategias terapéuticas.
Se calcula que el número total de microorganismos que componen la microbiota es de 10 × 1014  [2], lo que supone una cantidad diez veces mayor que el número total de nuestras células. La composición de la microbiota no es estática y debe adaptarse al lugar donde reside y a las funciones que desarrolla [3]. Además, esta composición se verá afectada por la dieta, los estilos de vida o el consumo de antibióticos, entre otros factores.

La microbiota de un individuo varía a lo largo de su vida. Así, en los primeros años, la microbiota se ve condicionada por el tipo de parto o de lactancia (artificial o materna) (Fig. 1). En este momento predominan las bacterias del filo Actinobacterias (género Bifidobacterias). Ya en la edad adulta, los estilos de vida, los hábitos dietéticos, etc., contribuyen a su sustitución por bacterias del filo Bacteroidetes y Firmicutes.

Resumen de la evolución de la microbiota a lo largo de la vida (modificado de [3]).

La composición de la microbiota se modifica además según el órgano donde se encuentra. A ello contribuyen las variaciones en función de las condiciones del pH gástrico, lo que hace que en esta región haya apenas unos cientos de microorganismos en comparación con la diversidad del recto (de 1011 a 1012) [4] (Fig. 2).

Figura 2. Evolución de la cantidad y de la variedad de la microbiota a lo largo del tracto digestivo (modificado de [4]).

 

En el momento actual son muchos los aspectos que se desconocen sobre el funcionamiento de la micro­biota. Sin embargo, está establecido su papel crucial en el sistema inmunitario, metabólico y hormonal, así como en la relación eje intestino-cerebro [5]. Precisamente en este eje es donde vamos a centrarnos.

Eje intestino-cerebro

Este eje está formado por la microbiota, el sistema nervioso entérico, el sistema nervioso autónomo, el sistema neuroendocrino, el sistema neuroinmune y el sistema nervioso central [6]. El sistema nervioso entérico se encarga del funcionamiento básico gastrointestinal (motilidad, secreción mucosa, flujo sanguíneo), y el control central de las funciones del intestino se lleva a cabo gracias al nervio vago [7]. Este complejo eje conforma un sistema de comunicación neurohumoral bidireccional conocido desde hace tiempo. Son muchos los trabajos que apoyan su existencia. Así, existe una correlación entre las alteraciones de la microbiota y la encefalopatía hepática, la ansiedad, el autismo o el colon irritable [8]. En estas enfermedades existe una disbiosis (cambios en la composición normal de la microbiota) que genera cambios en la motilidad gastrointestinal, afecta a las secreciones y produce una hipersensibilidad visceral. En estas circunstancias se ven alteradas las células neuroendocrinas y las del sis­tema inmune, modificando la liberación de neurotransmisores, lo que se podría traducir en las diferentes manifestaciones psiquiátricas. A su vez, estudios en modelos animales expuestos a diferentes situaciones de estrés han evidenciado variaciones en la composición de la microbiota [9]. De esta manera se puede postular la comunicación bidireccional en este eje; la microbiota afecta al comportamiento humano y, a su vez, alteraciones en él producen cambios en la microbiota [10].

Vías del eje intestino-cerebro

La relación entre ambas partes del eje parece que se ejerce a través de diversas vías de comunicación (Fig. 3), como el nervio vago, el sistema circulatorio y el sistema inmune.

Figura 3. Las señales que llegan al sistema nervioso central procedentes de la microbiota pueden ser: a través de la estimulación directa del vago desde el sistema nervioso entérico; gracias a la producción de metabolitos, como pueden ser neurotransmisores, hormonas o metabolitos como los ácidos grasos de cadena corta; o a través del sistema inmune, que se activa por la microbiota y libera citocinas que pueden actuar sobre el sistema nervioso central.

 

Nervio vago

El nervio vago constituye una de las principales vías para transmitir la información desde la microbiota al sistema nervioso central. En este sentido, la administración a ratones de Lactobacillus rhamnosus favorecía la transcripción de ácido γ-aminobutírico (GABA), lo que se tradujo en una modificación de su comportamiento dependiendo de la integridad vagal [11], ya que, al realizar ese mismo estudio en ratones vagotomizados, no se lograron estos resultados, identificando así el nervio vago como la principal vía de comunicación constitutiva moduladora entre la microbiota y el cerebro [12].

Sistema circulatorio [13]

Neurohormonas

Las neurohormonas (serotonina, catecolaminas, do­pamina…) se liberan desde las células neuroendocrinas del intestino y actúan, directa e indirectamente, en la modulación del comportamiento. La serotonina (5-HT), producida en un 90% en el intestino, se ve regulada por la microbiota [14]. Si bien la relación con la microbiota puede parecer dudosa, ya que la 5-HT generada por las células intestinales no atraviesa la barrera hematoencefálica (BHE), esta interconexión también existe, aunque de manera indirecta. Esto se debe a que la microbiota actúa sobre los niveles de los precursores serotoninérgicos y del transportador de 5-HT, que participan en la activación y la modulación de la serotonina central [15]. Del mismo modo, el triptófano [16], que es un precursor de la síntesis de 5-HT central, también interviene en esta interconexión indirecta. En este caso su producción se ve regulada por enzimas metabolizadas por la microbiota intestinal, y es capaz de atravesar la BHE para formar parte de la síntesis de serotonina central [17].

La dopamina también se ve favorecida por la acción de la microbiota [13]. En un modelo de ratón carente de microbiota, los denominados germ free, se ha detectado menor cantidad de dopamina, lo que ha abierto interesantes líneas de investigación en la búsqueda de la patogenia de la enfermedad de Parkinson [18].

La microbiota interviene en la liberación de GABA. Esta liberación se produce gracias a las propiedades de algunas bacterias que contienen la enzima glutamato descarboxilasa y que degradan el glutamato presente en ciertos alimentos facilitando su transformación en GABA. Este neurotransmisor es fundamental en la modulación del comportamiento. Tanto es así que ya hay estudios que demuestran que la administración de probióticos y, por tanto, un aumento de la disponibilidad de GABA, mejora el control de la ansiedad [7,19].

La mayoría de autores están de acuerdo en que de manera directa ni el GABA ni la serotonina atraviesan la BHE, sino que su acción es indirecta, gracias a la acción sobre el sistema nervioso entérico [20]. En contra de esta única acción indirecta, otros autores demostraron la existencia de un transportador de GABA en la BHE [21]. Estos resultados explicarían cómo el GABA puede penetrar en el sistema nervioso central y la modulación de la microbiota sobre la función del GABA en el cerebro [22].

Ácidos grasos de cadena corta

La microbiota también participa en la hidrólisis de los distintos polisacáridos en ácidos grasos de cadena corta, como el propionato, el butirato y el acetato [23]. Estos ácidos grasos de cadena corta producidos en el intestino sí atraviesan la BHE y llegan al hipotálamo, donde regulan los niveles de GABA, glutamato o glutamina, además de aumentar la expresión de péptidos anorexígenos [24]; a su vez, contribuyen a mantener la integridad de la BHE, lo que supone otro nexo entre la microbiota y el sistema nervioso central [25,26].

Eje hipotálamo-pituitario-adrenal [26]

Las acciones de la microbiota también afectan al eje hipotálamo-pituitario-adrenal, regulando la liberación de cortisol. En los ratones libres de gérmenes se han observado respuestas exageradas de citocinas inflamatorias ante situaciones de estrés. En esta línea, existen estudios que demuestran que niveles altos de Lactobacillus rhamnosus se correlacionan con menores niveles de corticosterona, mejor control del estrés, menor depresión y menor liberación de citocinas inflamatorias [11]. Y, viceversa, otros estudios demuestran que pequeñas exposiciones a estrés pueden impactar en el perfil de la microbiota, la respuesta al estrés y la activación del eje hipotálamo-pituitario-adrenal [27].

Sistema inmune

Los patrones moleculares asociados a diferentes patógenos son la forma de presentación de la microbiota frente al sistema inmune. Uno de ellos son los lipopolisacáridos. Estos lipopolisacáridos activan las células del sistema inmune, particularmente las del sistema innato (macrófagos, neutrófilos y células dendríticas). Una vez activadas, producen citocinas inflamatorias (interleucina-1a, interleucina-1b, factor de necrosis tumoral alfa e interleucina-6) que atraviesan la BHE. En el cerebro, estas citocinas actúan sobre los receptores expresados en las neuronas y las células gliales, concretamente en la microglía, alterando su estado de activación y función. A su vez, las citocinas son capaces de actuar sobre los receptores de diferentes nervios aferentes promoviendo alteraciones de las señales desde el tubo digestivo hasta el sistema nervioso central [28]. Del mismo modo, la microbiota también es capaz de facilitar la liberación de citocinas no inflamatorias, como pueden ser las producidas por el factor estimulante de colonias de granulocitos, que son capaces de atravesar la BHE y de estimular la neurogenia en el cerebro [29], lo que se ha visto como un factor protector tras una lesión isquémica.

Microbiota: posible patogenia y solución de enfermedades neurodegenerativas

Conforme se ahonda en el entendimiento del eje intestino-cerebro empiezan a establecerse ciertos postulados que hacen creer que existe una relación entre la microbiota y las enfermedades neurodegenerativas [30]. Estudios en ratones germ free demuestran que la microbiota es fundamental para un desarrollo cognitivo normal [31,32]. En esta línea, un estudio español realizado con ratones in vivo [33] relaciona la ingesta de un oligosacárido de la leche materna (2-fucosil-lactosa) con una mejora cognitiva. Los autores demuestran que la ingestión de este oligosacárido, a través de la leche materna, tiene una acción sobre el hipocampo que mejora los patrones de memoria, las habilidades de aprendizaje y los diferentes marcadores de plasticidad sináptica  cerebral. Esto estaría en relación con la acción del oligosacárido sobre el eje microbiota-intestino-cerebro y su medicación por el nervio vago. Asimismo, la microbiota también participa en la generación de GABA, del factor neurotrófico derivado del cerebro, de la serotonina y de otras moléculas necesarias para el correcto funcionamiento del sistema nervioso central [34]. Cuando se produce una disbiosis, pueden verse alteradas las concentraciones de estas moléculas, lo que podría justificar en parte la aparición de diferentes enfermedades, como pueden ser trastornos del comportamiento, ansiedad [35], enfermedad de Alzheimer [36] o autismo [37]. Además, la microbiota interviene en la síntesis de péptidos que servirán como moléculas de adhesión para las células del huésped [38]. A veces estas moléculas serán las que generen autorreactividad y creen una reacción que dañe las propias estructuras nerviosas [25].

Estas razones llevan a pensar que la microbiota puede llegar a postularse como una de las causas responsables de diferentes enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple [39], el trastorno por déficit de atención/hiperactividad [40], la enfermedad de Parkinson [41,42] o incluso la enfermedad de Alzheimer, y a que los probióticos se conviertan en una herramienta terapéutica, pero aún queda mucho por aclarar; por ejemplo, el hecho de que la mayoría de los estudios citados estén realizados en animales, con una composición de la microbiota diferente a la humana. Por ello, una de las principales dudas que surge es si estos resultados serán similares en los humanos. Para esclarecer esta hipótesis se han revisado varios estudios realizados con pacientes que presentaban patología neurológica en los cuales la administración de probióticos ha producido mejoras objetivas. Así, recientemente se ha publicado un estudio de pacientes con enfermedad de Alzheimer que, tras haber sido tratados con probióticos durante tres meses, presentaron una mejora cognitiva [43]. Nosotros hemos tenido la oportunidad de llevar a cabo un estudio piloto en el que, tras la administración de probióticos a pacientes con epilepsia farmacorresistente, se observó una efectividad (reducción del 50% o más de sus crisis) del 28,9% [44]. Estos resultados apoyan la idea de que los probióticos podrían ser en un futuro otro tratamiento para enfermedades neurológicas [45]. En la tabla se definen los conceptos de probióticos [46], prebióticos [47] o simbióticos [48], y se resumen los ensayos clínicos registrados con su uso en patología neurológica en la actualidad. Sin embargo, también hay publicado otro estudio en el que la administración de probióticos en voluntarios sanos no produce cambios en el rendimiento cognitivo [49].

Tabla. Registro de ensayos clínicos en los que se utilicen prebióticos, probióticos o simbióticos en enfermedades neurológicas.
  Producto utilizado Tiempo de administración Enfermedad Estado
del estudio
Objetivo principal
NCT02342262 B. bifidum W23, B. lactis W52, L. acidophilus W37, L. brevis W63, L. casei W56, L. salivarius W24, L. lactis W19, L. lactis W58 12 semanas Migraña Desconocido Efecto en la frecuencia e intensidad de los ataques de migraña y la permeabilidad intestinal
NCT03259971 Lactobacillus plantarum PS128 4 meses Síndrome de Rett Reclutamiento Efecto en la mejora de los movimientos, comportamiento y situación cognitiva
NCT03324399 Probiótico (no especificado) 24 semanas Esclerosis lateral amiotrófica En marcha Mejora de la fuerza,
espasticidad y calidad de vida
NCT01110447 Lactobacillus (L. paracasei, L. plantarum, L. acidophilus, L. delbrueckii subsp. bulgaricus), tres cepas de Bifidobacteria (B. longum, B. infantis, B. breve), una cepa de Streptococcus thermophilus 24 semanas Profilaxis secundaria de encefalopatía hepática Finalizado Valoración de recurrencia y necesidad de hospitalización por encefalopatía hepática
NCT02459717 125 mg de leche fermentada con múltiples probióticos (no especificados) y fibra prebiótica 4 semanas Estreñimiento
en Parkinson
Finalizado Cambio en el número de
deposiciones espontáneas completas
NCT01008293 Lactobacillus (L. casei, L. plantarum, L. acidophilus, L. delbrueckii subsp. bulgaricus), tres cepas de Bifidobacterium (B. longum, B. breve, B. infantis) y una cepa de Streptococcus salivarius subsp. thermophilus 2 meses Encefalopatía
hepática leve
Finalizado Comparar el efecto de la lactulosa frente a los probióticos en el tratamiento de la encefalopatía hepática y valorar la mejora en la calidad de vida
NCT00992290 Lactobacillus GG 8 semanas Encefalopatía
hepática
Finalizado Valorar la seguridad del
probiótico en estos pacientes
NCT01798329 Lactobacillus (L. casei, L. plantarum, L. acidophilus, L. delbrueckii subsp. bulgaricus), tres cepas de Bifidobacterium (B. longum, B. breve, B. infantis) y una cepa de Streptococcus salivarius subsp. thermophilus 15 semanas Encefalopatía
hepática
Desconocido Mejora neurocognitiva y neuropsicológica
NCT02723344 Lactobacillus reuteri 8 semanas TCE leve y síndrome de estrés postraumático Reclutando Disminución de la inflamación
encontrada en los TCE
NCT01413243 Trichuris suis ova 12 meses Esclerosis
múltiple y SCA
Finalizado Número de lesiones hiperintensas en T2 tras un año de tratamiento
NCT03117322 Agave inulina, Lactobacillus reuteri DSM 17938 4 semanas Estreñimiento en niños
con parálisis cerebral
Reclutando Cambio en las heces, en la composición de la microbiota, en el pH fecal y cambio en la frecuencia de las deposiciones
NCT03403907 Streptococcus thermophilus, Lactobacillus acidophilus, L. plantarum, L. paracasei, L. delbrueckii subsp. bulgaricus,
Bifidobacterium breve, B. longus, B. infantis
 y CD2
4 meses Epilepsia farmacorresistente Completado Reducir el número de crisis, mejorar la calidad de vida de los pacientes, valorar la evolución antiinflamatoria de las citocinas, seguridad de los probióticos
Prebiótico: sustrato utilizado selectivamente por los microorganismos del huésped y que confiere un beneficio para la salud. Probiótico: microorganismos vivos que, cuando se ingieren en las cantidades adecuadas, pueden aportar beneficios para la salud de quien los consume. Simbiótico: compuesto que combina prebiótico y probiótico en el que el prebiótico favorece selectivamente al probiótico. SCA: síndrome clínico aislado; TCE: traumatismo craneoencefálico.

Las investigaciones son alentadoras, pero todavía queda mucho por aclarar: ¿cuál es el mecanismo por el cual los probióticos realmente funcionan?, ¿se debe sólo a una cepa o a la simbiosis de ellas?, ¿qué dosis usamos?, ¿durante cuánto tiempo? Hay muchas preguntas sin respuesta, pero lo que está claro es que se abre un campo de investigación con muchas posibilidades.

Metal pesado

A silvery thumbnail-size chunk of osmium with a highly irregular crystalline surface.

Cristales de osmio, un metal
pesado casi el doble de denso
que el plomo.1

Un metal pesado es un miembro de un grupo de elementos químicos no muy bien definido que exhibe propiedades metálicas. Se incluyen principalmente metales de transición, algunos semimetaleslantánidos y actínidos.

Muchas definiciones diferentes han propuesto basarse en la densidad, otras en el número atómico o peso atómico, y algunas en sus propiedades químicas o de toxicidad.2​ De esta forma, la definición de metal pesado referida al peso atómico, un metal pesado es un elemento químico comprendido entre 63.55 (Cu) y 200.59 (Hg); otra manera se refiere a los metales de densidad entre 4 g/cm³ hasta 7 g/cm³ y también hay otra clasificación referida al número atómico.

El término metal pesado es considerado como una «mala denominación» en un informe técnico de la IUPAC debido a su definición contradictoria y su falta de «bases de coherencia científica».2​ Existe un término alternativo metal tóxico, para el cual tampoco existe consenso de su exacta definición.

Como se discute luego, dependiendo del contexto, los metales pesados pueden incluir elementos livianos como el carbono y pueden excluir algunos de los metales más pesados. Los metales pesados se encuentran libres y de forma natural en algunos ecosistemas y pueden variar en su concentración.

Sin embargo hay una serie de elementos que en alguna de sus formas pueden representar un serio problema medioambiental y es común referirse a ellos con el término genérico de «metales pesados». En la actualidad, existen fuentes antropogénicas de metales pesados, por ejemplo la contaminación, que los ha introducido en los ecosistemas. Por ejemplo los combustibles derivados de la basura (no orgánica) generalmente aportan estos metales, así que se debe considerar los metales pesados cuando se utilizan los residuos como combustible.

Los metales pesados tóxicos más conocidos son el mercurio, el plomo, el cadmio y el arsénico, y en raras ocasiones, algún no metal como el selenio. A veces también se habla de contaminación por metales pesados incluyendo otros elementos tóxicos más ligeros, como el berilio o el aluminio.

Relación con los organismos vivos y alimentos

Los organismos vivos requieren diferentes cantidades de metales pesados. Los humanos requieren pequeñas cantidades de hierrocobaltocobremanganesomolibdeno, y zinc. Cantidades excesivas de ellos pueden dañar nuestro organismo. Otros metales pesados como mercurioplutonio, y plomo son metales tóxicos que no tienen un efecto vital o beneficioso para el organismo, y su acumulación en el tiempo y en el cuerpo de los animales puede causar serias enfermedades, como por ejemplo saturnismo o envenenamiento por mercurio.

Algunos elementos que son normalmente tóxicos, para algunos organismos, bajo algunas condiciones pueden ser beneficiosos. Por ejemplo, el vanadio, el wolframio, incluso el cadmio.3

Metales pesados en el medio ambiente y en la salud

Otros causan corrosión, como zinc o plomo, o son malos por otros medios (por ejemplo el arsénico puede contaminar los catalizadores).

En la Unión Europea los once elementos más importantes son arsénico, cadmio, cobalto, cromo, cobre, mercurio, manganeso, níquel, plomo, estaño y talio, de los cuales sus emisiones en incineradores están reguladas. Algunos de ellos son necesarios para los humanos en pequeñas proporciones tales como cobalto, cobre, cromo, manganeso y níquel, mientras otros son carcinogénicos o tóxicos, afectando, entre otros, al sistema nervioso central (manganeso, mercurio, plomo, arsénico), los riñones o el hígado (mercurio, plomo, cadmio, cobre) o la piel, los huesos, o dientes (níquel, cadmio, cobre, cromo).5

La contaminación con metales pesados puede surgir de muchas fuentes, pero más comúnmente de la purificación de metales, por ejemplo, el smelting (proceso de extracción del metal de la piedra) extrae el metal de la piedra y del cobre para la preparación de combustible nuclear. La electro-deposición es la primera fuente de cromo y cadmio. Mediante la precipitación de estos compuestos o el intercambio de iones hacia los suelos y barros, los metales pesados se pueden localizar y quedar depositados. A diferencia de los contaminantes orgánicos, los metales pesados no decaen y presentan otros desafíos para remediarlos. Actualmente, se utilizan plantas (fitorremediación) y microorganismos para remover metales pesados, como el mercurio. Ciertas plantas que exhiben hiperacumulación pueden usarse para remover de los suelos estos metales por la concentración en biomateria.6​ En algunos diques de cola se utiliza vegetación que luego es incinerada para recobrar los metales pesados.

Uno de los mayores problemas asociados a la aparición de metales pesados es el potencial de bioacumulación y biomagnificación causando mayor exposición de estos metales a un organismo de la que podría encontrarse sola en el medio ambiente. Peces de alta mar (como el Tetractenos glaber) y aves marinas (como la Fratercula arctica) son controlados por la presencia de estos contaminantes. Los principales lugares en los que se encuentra bioacumulación son los estuarios o lugares con agua salobre, debido a que los contaminantes son arrastrados a lo largo del trayecto de los ríos y depositada en los lechos lacustres, siendo reportados niveles elevados de metales pesados en el fondo, en algas, ostras y peces de consumo humano, tal como sucede en muchas lagunas de agua salobre en México, Nigeria, Egipto, en donde se han realizado estudios del suelo, plantas, agua y tejidos animales, encontrando niveles elevados para metales pesados por encima de lo permitido por sus sistemas de salud y control ambiental en cada una de las naciones.789101112

Medicina

En el uso médico, los metales pesados están pobremente definidos2​ e incluyen a todos los metales tóxicos indistintamente de su peso atómico: los «envenenamientos por metales pesados» pueden incluir excesiva cantidad de hierromanganesoaluminiomercuriocadmio, o berilio (el cuarto elemento más liviano) o algunos como el semimetal arsénico. Esta definición puede incluir al bismuto como metal pesado, el más denso de los elementos estables, pese a su baja toxicidad.

La enfermedad de Minamata se da como resultado del envenenamiento por mercurio, la enfermedad itai-itai por envenenamiento con cadmio, y el saturnismo como envenenamiento con plomo.

Mercancías peligrosas

Los metales pesados en mercancías peligrosas son clasificados en su mayoría como «Clase 9: Materias y objetos que presentan peligros diversos» en el modelo de la ONU de clases de peligro, pero algunas veces mientras son transportados se los etiqueta como «Clase 6.1: Materias tóxicas».

Tecnología nuclear

El Burnup (combustible utilizable) del combustible nuclear, es expresado en gigavatio día por tonelada métrica de metales pesados, donde metales pesados significa actínidos como el toriouranioplutonio, etc., incluyendo material fisible y material fértil . Y no incluye elementos como el oxígeno agregado al material combustible, o material de revestimiento como el circonio, que puede ser considerado un metal pesado por otros estándares.

Conclusiones

Polucion, metales y gérmenes, forman un conglomerado que mutila los organisms y son responsables de la mayoría sino todas las enfermedade degenerativas.

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M. Gómez-EguílazJ.L. Ramón-TraperoL. Pérez-MartínezJ.R. Blanco[REV NEUROL 2019;68:111-117]PMID: 30687918DOI: https://doi.org/10.33588/rn.6803.2018223 OPEN ACCESS

Volumen 68 | Número 03 | Nº de lecturas del artículo 201.171 | Nº de descargas del PDF 3.036 | Fecha de publicación del artículo 01/02/2019
2019 Revista de Neurología

 

DESARROLLAN ANTICUERPOS NEUTRALIZANTES EFICACES EN LAS VARIABLES MÁS VIRULENTAS DE LA COVID-19

DESARROLLAN ANTICUERPOS NEUTRALIZANTES EFICACES EN LAS VARIABLES MÁS VIRULENTAS DE LA COVID-19

Para los médicos que hemos sufrido junto a los enfermos, la carencia de medicación efectiva, contra la mayoría de las enfermedades, virales y degenerativas, parece un regalo del cielo, la cantidad de medios, que a diario, los investigadores están desarrollando y haciendo un impresionante bien.

Empieza todo a ser mas fácil

Eso, si después de muchos muertos y mucho dolor

El manejo de lo muy pequeño, como si fueran muy grande, es para mi una afortunada sorpresa.

Se imaginan, como pueden aislar particulas tan pequeñas, casi no existen de pequeñas que son y manipularlas con tanta eficacia.

Y además, cultivarlas, asociarlas con capas protectoras para que duren y todo un largo numero de bondadosos hallazgos.

Que Dios los bendiga, por su insistencia y bondad

El trabajo

Basados en el sistema inmunitario de los dromedarios, serían útiles en inmunodeprimidos y pueden apoyar a la detección.

Micrografía electrónica de barrido de células humanas (azul) infectadas con SARS-CoV-2 (rojo). Foto: CSIC. Magnifica micrografía electrónica de barrido de células humanas (azul) infectadas con SARS-CoV-2 (rojo). Foto: CSIC.

Raquel Serrano. Madrid Mar, 26/04/2022 – 09:45

La pandemia de covid-19, causada por el síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2), es una gran amenaza para la salud pública mundial que ya ha causado más de 6 millones de muertes debido a la ausencia de tratamientos específicos.

Durante el pasado año, se autorizaron en diferentes países varias vacunas contra la covid-19 basadas en diferentes tecnologías, así como algunos anticuerpos neutralizantes del SARS-CoV-2 generados a partir de individuos convalecientes de covid-19 y ratones humanizados.

No obstante, la aparición de variantes del SARS-CoV-2 que escapan de la neutralización inmunitaria supone un desafío para las vacunas y los anticuerpos desarrollados para detener la pandemia por covid-19. «Por tanto, es importante establecer terapias dirigidas a variantes múltiples o específicas del SARS-CoV-2. La glicoproteína del pico de la envoltura (proteína S) del SARS-CoV-2 es el objetivo clave de los anticuerpos neutralizantes», señalan en Frontiers in Immunology, investigadores del  Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) que han obtenido, en modelo animal, anticuerpos neutralizantes eficaces frente a las variantes más virulentas del SARS-CoV-2 y que pueden utilizarse como terapia en pacientes de covid-19.

Aplicación clínica

Los anticuerpos se han obtenido mediante cultivos celulares en el laboratorio y, según los autores, «la producción ya puede escalarse para su aplicación clínica». Además, estos anticuerpos tienen un gran potencial para la detección del virus, por lo que pueden ser de «gran utilidad para diferentes formatos de test antigénicos del SARS-CoV-2».

Dirigidos por Luis Ángel Fernández y José María Casasnovas, el equipo ha seleccionado los nanoanticuerpos que mejor se unían a la región de la proteína viral S (spike) del SARS-CoV-2 y que bloqueaban la entrada del virus en la célula.

El trabajo recoge el potencial terapéutico de cuatro de estos anticuerpos y que su administración, en una única dosis, protegió de la muerte causada por la covid-19 a entre el 85-100% de los animales infectados, que se recuperaron completamente en dos semanas. «Mediante ingeniería de proteínas se han humanizado las regiones VHH de estos anticuerpos, lo que permitirá su aplicación directa en ensayos clínicos», indican.

Estos anticuerpos podrían administrarse a pacientes infectados con SARS-CoV-2 que tuvieran riesgo de evolución a enfermedad severa, por ejemplo, pacientes inmunodeprimidos, que no hayan generado inmunidad tras vacunación, o no vacunados, y paliar así las consecuencias más graves de la covid-19, incluida la muerte.

Inmunización de dromedarios

El equipo ha desarrollado estos anticuerpos partiendo de segmentos generados por inmunización de dromedarios en colaboración con Juan Alberto Corbera, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Posteriormente fueron clonados en bacterias E. coli en los laboratorios del CNB.

Según Luis Ángel Fernández, director del grupo de Ingeniería Cacteriana del CNB, los camélidos (dromedarios, llamas y alpacas, entre otros) producen un tipo de anticuerpos capaces de reconocer al antígeno con una sola cadena de proteína, en lugar de dos como en el resto de especies animales. «Así, la zona de reconocimiento del antígeno en estos anticuerpos es de menor tamaño, y pueden alcanzar regiones en la superficie de virus y bacterias inaccesibles de otro modo».

En el laboratorio se ha aislado la zona de unión de estos anticuerpos, fragmentos de pequeño tamaño conocidos como nanoanticuerpos con gran capacidad de bloquear a virus y bacterias. «Al tener secuencias muy similares a las de los anticuerpos humanos, pueden utilizarse directamente en terapia sin generar rechazo», señala Fernández. Además, tienen algunas propiedades muy útiles, como su mayor estabilidad y resistencia a condiciones extremas.

Los ensayos ‘in vitro’ en células infectadas con SARS-CoV-2 identificaron aquellos con una mayor actividad neutralizante del virus en la plataforma de antivirales del instituto del CSIC, dirigida por Urtzi Garaigorta y Pablo Gastaminza. Los ensayos ‘in vivo’ los han realizado Miguel Ángel Martín Acebes y Juan Carlos Saizse del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC).

El CSIC ha patentado esta tecnología y busca empresas interesadas en llevar estos anticuerpos al mercado.

Y seguro que las encontraran, porque la puesta en marcha de las investigaciones con tanta rapidez es una de las características de nuestros tiempos.

No puedo, sino decir.

Que Dios Los bendiga a todos y a nosotros también.

 

EL VIRUS DE EPSTEIN-BARR Y LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

EL VIRUS DE EPSTEIN-BARR Y LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

Herpesvirus

Virus de la familia Herpesviridae, con genoma constituido por un fragmento grande y lineal de DNA bicatenario de 100-230 Kb. Es un virus de la clase I, según la clasificación de Baltimore. Los viriones están constituidos por una cápside icosaédrica, rodeada de una envoltura lipoproteica, que contiene glucoproteínas, con un tamaño aproximado de 150 nm.

El espacio que existe entre la cápside y la envoltura se denomina matriz y contiene proteínas y enzimas de origen viral. Como todos los virus con envoltura, los herpesvirus son sensibles a los ácidos, disolventes y detergentes, y a la desecación. Frecuentemente, el genoma posee algunas secuencias del DNA repetidas e invertidas, que flaquean algunas de sus regiones. Esto posibilita que se puedan invertir, de forma independiente, dichas regiones, dando lugar a distintas configuraciones o isómeros genómicos diferentes. Los herpesvirus son ubicuos, se transmiten principalmente por el contacto íntimo y muchas personas sufren la infección a una edad temprana. Pueden causar infecciones líticas, persistentes, latentes o con transformación celular. Infectan células mucoepiteliales (herpesvirus neurotrópicos) o del sistema inmune (herpesvirus linfotrópicos).

Entran en la célula por la fusión de la envoltura vírica con la membrana plasmática celular o por endocitosis.

El genoma viral se replica y las partículas virales se ensamblan en el núcleo celular. La envoltura vírica proviene de la membrana nuclear de la célula. El virus se libera por exocitosis o por lisis celular. Además, son comunes a todos los herpesvirus las siguientes características: la capacidad de diseminación de célula a célula, de establecer infecciones latentes, de reactivarse en condiciones de inmunodepresión y de causar una inmunodepresión temporal en el hospedador. Existen seis tipos de herpesvirus humanos:

1) el herpes simple (HSV) causa infecciones líticas en la mayoría de las células, infecciones persistentes en linfocitos y monocitos e infecciones latentes en neuronas. Existen dos tipos de HSV que, aunque comparten muchos antígenos comunes, se diferencian en las glucoproteínas de la envoltura y en la gran cantidad de rasgos biológicos.

2) El HSV-I se asocia habitualmente a infecciones que afectan a regiones corporales situadas por encima de la cintura.

3) El HSV-II, a las que se encuentran por debajo (zona genital y perianal). El HSV suele causar infecciones localizadas y recurrentes. Penetra en el organismo a través de la mucosa, donde puede replicarse de forma activa y provocar lesiones vesiculares.

El fluido vesicular contiene un gran número de viriones activos. A partir de estas lesiones, que pueden curar sin dejar cicatriz, el virus se disemina hacia las células adyacentes y hacia las neuronas que las inervan. En las neuronas, la partícula viral es transportada al núcleo y se inicia una infección latente. Distintos estímulos (estrés, fiebre, inmunodepresión, ciclo menstrual, frío, radiaciones solares…) pueden activar el virus latente en la neurona, de forma que este regresa por el nervio a la zona cutánea correspondiente, causando de nuevo lesiones vesiculares. Causan estomatitis, queratitis, eczemas y panadizos, lesiones genitales y meningitis. El aciclovir, que inhibe el DNA polimerasa viral, es el medicamento más eficaz frente al HSV.

4) El herpesvirus de la varicela-zóster (VZV) causa la varicela, y su recidiva, el herpes zóster. Posee muchos rasgos comunes con el HSV, pero, a diferencia de este, la vía de contagio más habitual del VZV es la respiratoria. La varicela comienza como una infección primaria, en la mucosa respiratoria, y, mediante el torrente circulatorio y linfático, llega a las células del sistema retículoendotelial. La infección continúa con la típica erupción dérmica vesicular generalizada, que se desarrolla en brotes sucesivos. Los niños con varicela no requieren ningún tipo de tratamiento. Sin embargo, esta infección primaria, en el adulto suele ser más acentuada que la del niño, pudiéndose agravar con cuadros de neumonía intersticial. Tras la infección primaria, el VZV entra en una fase de latencia en neuronas. En personas de edad o en pacientes inmunodeprimidos, el VZV puede reactivarse y emigrar, a lo largo de los nervios, hasta la piel, donde causa una erupción vesicular dolorosa conocida como herpes zóster. Se observa, por tanto, en personas que ya han padecido la varicela.

5) El virus de Epstein-Barr (EBV) es la causa principal de la mononucleosis infecciosa, y parece ser que interviene como cofactor en la patogenia del linfoma de Burkitt africano y en otros carcinomas. El receptor celular para el EBV se corresponde con el receptor para el componente C3d del sistema del complemento. Por ello, este virus infecta principalmente a linfocitos B, aunque también puede afectar a células epiteliales de la faringe. El virus activo es excretado por las células epiteliales de la faringe, hacia la sangre y la saliva. La infección se transmite a través de la saliva. El EBV actúa como agente mitogénico de linfocitos B, capaz de inmortalizar dichas células. Los linfocitos T supresores se activan y proliferan en respuesta a los linfocitos B, infectados por el EBV. Estos linfocitos T atípicos (denominados células de Downey) se ven en gran número en la sangre de las personas con mononucleosis infecciosa y su presencia suele ser la base del diagnóstico de la enfermedad. Además, la intensa respuesta de linfocitos T causa el característico aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, bazo e hígado, que se observa durante la infección.

6) El citomegalovirus (CMV) es un patógeno humano, bastante frecuente, que resulta especialmente importante en pacientes inmunodeprimidos. Infecta células epiteliales y puede permanecer latente en monocitos y leucocitos. Se puede transmitir por el contacto íntimo, trasplantes y transfusiones.

Ilustración del virus de Epstein-Barr

FUENTE DE LA IMAGEN,SCIENCE PHOTO LIBRARY

Ilustración del virus de Epstein-Barr. Este virus se transmite principalmente a través de la saliva, por el beso o beber del mismo vaso.

Desde hace mucho tiempo se sospechaba que el virus común de Epstein-Barr (VEB) puede desencadenar la esclerosis múltiple.

Un nuevo estudio de científicos de la Universidad de Harvard en Estados Unidos provee la evidencia más sólida hasta la fecha de que efectivamente juega un papel clave como desencadenante de esa enfermedad.

Una investigación llevada a cabo con más de 10 millones de reclutas militares estadounidenses mostró que prácticamente todos los casos de esclerosis múltple están precedidos por una infección con el virus.

Alberto Ascherio, profesor de epidemiología y nutrición en la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard afirma: «Este es un gran paso porque sugiere que la mayoría de los casos de esclerosis múltiple podrían prevenirse al detener la infección por VEB, y que enfocarse en el VEB podría conducir al descubrimiento de una cura para la esclerosis múltiple».

EL VEB Y LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

La esclerosis múltiple, que afecta a 2,8 millones de personas en el mundo, es una enfermedad inflamatoria crónica del sistema nervioso central en el que el sistema inmune ataca las vainas de mielina que protegen las neuronas del cerebro y la médula espinal. Cuando esta cubierta de los nervios se daña, los impulsos nerviosos disminuyen o se detienen.

Ilustración de la mielina dañada en una neurona de una persona con esclerosis múltiple

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

En la esclerosis múltiple hay daños en las vainas de mielina que protegen las neuronas del cerebro y la médula espinal.

Es una afección de por vida que puede llegar a causar una discapacidad seria, aunque en ocasiones puede ser leve.

Aunque su causa no se conoce, uno de los principales sospechosos es el VEB, un tipo de virus del herpes que infecta aproximadamente al 95% de los adultos.

El virus de Epstein-Barr se transmite principalmente a través de la saliva, por ejemplo, al besar o beber del mismo vaso.

Este virus es la causa de la mononucleosis, también conocida como fiebre glandular o «enfermedad del beso», y establece una infección latente de por vida en el huésped.

La dificultad para establecer una relación causal entre el virus de Epstein-Barr y la esclerosis múltiple es que este virus infecta aproximadamente al 95% de la población.

La esclerosis múltiple, en cambio es relativamente rara y la aparición de los síntomas comienza unos 10 años después de la infección por el virus de Epstein-Barr, según señaló en un comunicado la Escuela de Salud Pública T.H. Chan.

Se requieren estudios de grandes cantidades de individuos para establecer si personas que no han sido infectadas con el virus tienen menos probabilidades de desarrollar esclerosis múltiple.

Para determinar la conexión entre el virus y la esclerosis múltiple, los investigadores analizaron muestras de suero tomadas cada dos años a los reclutas.

De esta manera determinaron el estado del virus de Epstein-Bar de los reclutas en el momento de la primera muestra y la relación entre la infección por el virus y la aparición de la esclerosis múltiple durante el periodo de servicio activo.

Los niveles séricos de la cadena ligera de neurofilamentos, un biomarcador de la degeneración nerviosa típica de la esclerosis múltiple, solo aumentaron tras la infección por el VEB.

Estos resultados, «no pueden explicarse por ningún factor de riesgo conocido de la esclerosis múltiple y sugieren que el VEB es la principal causa» de esa enfermedad, de acuerdo a los investigadores. FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

La esclerosis múltiple es una afección de por vida que puede llegar a causar una discapacidad seria, aunque en ocasiones puede ser leve.

El riesgo de esclerosis múltiple aumentó 32 veces después de la infección por el VEB, pero no cambió después de la infección por otros virus.

Ascherio señaló que el retraso entre la infección por VEB y la aparición de la esclerosis múltiple puede deberse en parte a que los síntomas de la enfermedad no se detectaron durante las primeras etapas y en parte a la relación en evolución entre el VEB y el sistema inmunitario del huésped, que se estimula repetidamente cada vez que el virus latente se reactiva.

«Actualmente no hay forma de prevenir o tratar eficazmente la infección por VEB, pero una vacuna contra el VEB o medicamentos antivirales específicos que ataquen el virus podrían, en última instancia, prevenir o curar la esclerosis múltiple», afirmó Ascherio.

Los investigadores William Robinson y Lawrence Steinman, de la Universidad de Stanford, escribieron un artículo de comentario que acompaña al estudio.

Robinson y Steinman señalan que «estos hallazgos brindan datos convincentes que implican al virus de Epstein-Barr como el desencadenante del desarrollo de la esclerosis múltiple».

No existe actualmente una vacuna contra el virus Epstein-Barr, pero varios laboratorios, incluyendo Moderna, trabajan en una vacuna de ese tipo.

Para Clare Walton, investigadora principal de la Sociedad de Esclerosis Múltiple en Reino Unido, MS Society, el estudio no prueba en forma concluyente una relación de casualidad.

«Ahora hay evidencia sustancial que sugiere un vínculo entre el virus de Epstein-Barr y la esclerosis múltiple, especialmente cuando se observa una infección sintomática (es decir, fiebre glandular o mononucleosis infecciosa)», afirmó Walton en un comunicado.

«Como muestra este nuevo estudio, también está surgiendo evidencia que sugiere que el vínculo puede ser causal. Sin embargo, se deben requerir uno o más factores adicionales para desencadenar la esclerosis múltiple ya que a pesar de que 9 de cada 10 personas en todo el mundo están infectadas con VEB, la mayoría no desarrolla esclerosis múltiple».

La investigadora señaló que, en su opinión, «en última instancia, no podremos estar seguros de que el VEB esté causando la esclerosis múltiple hasta que podamos ver qué impacto tiene la prevención de la infección por VEB en la incidencia de la esclerosis mútiple».

«Y aunque la investigación sobre las vacunas contra el VEB está en marcha, todavía se encuentra en una etapa inicial. Es genial ver que la investigación sobre este tema crucial está cobrando impulso».

Pero esta vez está claro que el virus de Epstein bar interviene en la esclerosis múltiple que tanto lesiona y daña.

La forma de cómo actúa el virus y por porque demora su actuación aún no es conocida, y seguro que necesita de otras oportunidades para actuar. Pero ya tenemos algo concreto y la posibilidad de que una vacuna termine con esta enfermedad.

Ya es bastante

Bibliografia.

– Clare Walton, investigadora principal de la Sociedad de Esclerosis Múltiple en Reino Unido, MS Society

-Alberto Ascherio, profesor de epidemiología y nutrición en la Escuela de Salud Pública

– Chan William Robinson y Lawrence Steinman, de la Universidad de Stanford

Línea

 

ES REALMENTE TAN PELIGROSA LA NUEVA VARIANTE ÓMICRON?

Que no cunda el pánico por favor

Estamos muy sensibilizados a las malas noticias y nos hacen sufrir sin la menor de las dudas y agregan un componente emocional a los que ya tenemos.

Hace falta estar atento pero no más asustados

La respuesta frente a la nueva variante ha de ser reducir al máximo la exposición al virus y aumentar la población inmunizada en todos los países del planeta, limitando las oportunidades de que aparezcan nuevas mutaciones en el virus.

Los 7 tipos de coronavirus que infectan humanos

istockphoto Fernando González Candelas 29/11/2021

La identificación de una nueva variante del SARS-CoV-2 en Sudáfrica, caracterizada por un gran número de mutaciones (55 en todo el genoma, 32 en la proteína S o espícula) y el aumento vertiginoso de su incidencia relativa en esa población ha disparado una vez más las alertas a escala mundial. Varios países han cerrado el tráfico aéreo con Sudáfrica y hay expertos que indican que es “la variante más preocupante que hemos visto hasta la fecha”. La OMS la ha elevado a la categoría de “variante preocupante” y la ha designado con la letra griega “ ómicron”.

Pero, con los datos disponibles, ¿podemos aceptar la pertinencia de estas afirmaciones?, ¿se basan en demostraciones o son conjeturas?, ¿cuándo podemos definir una nueva variante como de preocupación y qué consecuencias tiene eso sobre nuestra estrategia frente a la pandemia? Intentaré en los siguientes párrafos arrojar un poco de luz sobre estos temas.

La secuencia genómica de la variante ómicron (linaje B.1.1.529 en el sistema PANGO, o linaje 21K de NextStrain) muestra 55 mutaciones respecto al virus original de Wuhan, 32 de ellas situadas en la proteína S o espícula, la más importante por su papel en la infección de las células y la respuesta inmunitaria.

Muchas de esas mutaciones se han detectado previamente en variantes de preocupación (VOCs) o de interés (VOIs) del virus, como las mutaciones N501Y (presente en las VOCs alfa, beta y gamma), las T95I, T478K y G142D (todas en delta), o se ha demostrado su papel en la interacción con el receptor celular ACE2 (S477N, Q498R), o se encuentran en regiones de unión de algunos anticuerpos (G339D, S371L, S373P, S375F).

Esta acumulación de mutaciones con efectos conocidos ya es motivo de interés y preocupación, pero todavía se tienen que realizar los experimentos adecuados para demostrar sus efectos cuando se encuentran simultáneamente.

Los efectos de dos mutaciones no son siempre aditivos y las interacciones (epistasias en lenguaje técnico) pueden ser tanto en sentido positivo (aumentando el efecto de cada una) como negativo (disminuyéndolo).

Hasta que no dispongamos de resultados de laboratorio y de datos epidemiológicos y de vigilancia genómica que nos demuestren una mayor transmisibilidad o mayores posibilidades de escape frente a la respuesta inmunitaria no es razonable pasar de vigilancia a alerta o, menos aún, a alarma.

SOBRE EL ADN MENSAJERO

SOBRE EL ADN MENSAJERO

Katalin Karikó, la bioquímica que entendió cómo utilizar el ARN mensajero

Una vacuna es un fármaco que actúa entrenando a nuestro sistema inmunitario para responder ante un patógeno. Para ello, lo que suele hacer es enseñarle a nuestras defensas de forma controlada un señuelo, un compuesto que se parezca al patógeno o esté presente en él, de forma que cuando éste aparezca en su forma completa, nuestro cuerpo lo reconozca y ya sepa cómo vencerlo. Las vacunas son un asombroso ejemplo de lo que la ciencia ha sido capaz de entender y hacer en las últimas décadas.

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Imagen obtenida con microscopio electrónico de barrido que muestra el virus SARS-CoV-2 (en amarillo).
Wikimedia Commons.

Hasta ahora, las vacunas contenían o bien el propio patógeno atenuado o desactivado por distintos mecanismos, o bien una proteína del patógeno que nuestro sistema inmunitario pudiese reconocer. Pero varias de las actuales vacunas contra el SARS-CoV-2, el coronavirus causante de la COVID-19, se basan en una estrategia distinta, nunca empleada todavía. Son las llamadas vacunas de ARN mensajero, en las que una molécula de ARN se inyecta en nuestro cuerpo y se introduce en nuestras células para que sea su maquinaria celular la que produzca la proteína que debe entrenar a nuestras defensas. No se introduce virus ni proteína del virus. Solo las instrucciones para producirla, y lo demás ocurre ya en nuestras células.

Esto tiene varias ventajas. Por un lado son vacunas más rápidas de producir, algo crucial en medio de una pandemia mundial. Por otro, son más sencillas de modificar si el virus muta, algo que todos los virus hacen y que con el SARS-CoV-2 estamos viendo casi en tiempo real. Según todos los datos disponibles por ahora, son vacunas seguras. Y no, no suponen un riesgo de volvernos transgénicos, como temen algunos, ya que el ARN no se introduce en nuestro ADN ni lo modifica de ninguna forma.

De una década de rechazos a la esperanza frente a la COVID-19

Si estas vacunas son ya una realidad es porque existe el trabajo que Katalin Karikó lleva toda su vida realizando y a pesar de que esta bioquímica húngara se pasó la década de los 90 recibiendo una carta tras otra de rechazo de financiación para sus investigaciones. Esas investigaciones son hoy la base de las vacunas que, todos esperamos, nos ayudarán a dejar atrás la pandemia de COVID-19 y a volver a nuestra vida normal prepandémica.

Karikó nació en 1955 en la ciudad húngara de Szolnok. En una entrevista al periódico El País ha contado que su infancia fue feliz, que su padre era carnicero y que ella disfrutaba viéndole trabajar, observando las vísceras de los animales que despiezaba y que de ahí surgió su vocación científica. 

Katalin Karikó (1980). Estudió ciencias y comenzó a investigar en el Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad de Szeged, donde obtuvo su doctorado en bioquímica. Pero investigar en la Hungría comunista no era sencillo, así que en 1985 aceptó una invitación para ocupar una plaza postdoctoral en una Universidad de Temple, en Filadelfia. Su marido y ella vendieron su coche y guardaron el dinero en el osito de peluche de su hija con la idea de irse y no volver a Hungría.

Cómo usar el ARN mensajero para curar enfermedades

En Temple, continuó con sus investigaciones, que consistían en utilizar moléculas de ARN para curar enfermedades. El ARN es la molécula encargada de trasladar las instrucciones consignadas en el ADN a la maquinaria celular para que lleve a cabo su función específica, para que genere las proteínas que le tocan dentro del gran engranaje que es el organismo.

SU IDEA ERA INTRODUCIR EN LOS ENFERMOS UNA MOLÉCULA DE ARN CON LAS INSTRUCCIONES QUE ENSEÑASEN A SUS CÉLULAS A PRODUCIR LAS PROTEÍNAS QUE PUDIESEN CURARLES. POR ENTONCES KARIKÓ SE CENTRABA EN CURAR, NO EN INMUNIZAR.

Durante años lo intentó con nulo éxito. Como decíamos, los años 90 fueron de continuo rechazo a su idea, demasiado innovadora por el momento. Eran los años de la terapia génica, del intento por solucionar los problemas de salud congénitos yendo directamente a la fuente, manipulando el ADN.

En 1995, tras varios rechazos de financiación fue degradada de rango en la Universidad de Pensilvania, donde se encontraba de trabajando. También le diagnosticaron un cáncer. Estuvo a punto de abandonar, de buscar otra cosa que hacer en otro sitio. “Pensé que tal vez no era lo suficientemente buena, no lo suficientemente inteligente”. Ante la necesidad de tener un trabajo para renovar su visa en Estados Unidos, aceptó ese puesto más bajo y con un sueldo menor.

Unos años después, un encuentro casual junto a una fotocopiadora de la universidad dio la vuelta a la situación de Karikó y de sus perspectivas científicas. Drew Weissman, inmunólogo recién llegado proveniente del equipo de Anthony Fauci, estaba buscando la vacuna contra el sida y quería que Karikó lo intentase con su ARN mensajero.

Pero las vacunas de ARN tenían algunos inconvenientes. Por un lado, no conseguían que el cuerpo generase bastante proteína como para conseguir una respuesta inmune suficientemente potente. Por otro, el ARN mensajero podía causar una fuerte inflamación, una respuesta defensiva del sistema inmunitario al considerar que el ARN introducido era de un virus. La solución a ambos problemas resultó ser la misma: en 2005 descubrieron que cambiando una letra de la secuencia genética del ARN se evitaba la respuesta inmune exagerada y además se aumentaba la producción de la proteína deseada. Los ensayos con animales daban resultados cada vez mejores.

Drew Weissman y Katalin Karikó (2015). Imagen: Katalin Karikó.

En 2010 una empresa dedicada a la investigación del tratamiento de enfermedades infecciosas con ARN mensajero compró los derechos sobre las patentes que habían registrado Karikó y Weissman. Se llamaba ModeRNA, acrónimo de “ARN modificado”. Casi a la vez, una pequeña empresa alemana fundada por dos inmigrantes de origen turco, BioNTech, adquirió otras patentes de los mismos investigadores orientadas al uso de ARN modificado para desarrollar vacunas contra el cáncer. En 2013, BioNTech contrataba a Karikó, que hoy ocupa el puesto de vicepresidenta senior.

Una vez en la empresa, Karikó siguió investigando para mejorar la técnica de ARN mensajero. Era necesario, por ejemplo, proteger de alguna forma las moléculas de ARN para que durasen más tiempo, ya que éstas son muy frágiles y se desechan enseguida, reduciendo así la eficacia de este tipo de fármacos. En 2015, Karikó comprobó que recubriéndolas de nanopartículas lipídicas se evita que se degraden demasiado rápido y se facilita su entrada en las células.

Ambas empresas, BioNtech y ModeRNA, son conocidas hoy mundialmente por su contribución al desarrollo de vacunas contra la COVID-19 utilizando la tecnología de ARN mensajero que Karikó se empeñó en desarrollar a pesar de las dificultades. “Esto es algo increíble, porque significa que todo el trabajo que estuve realizando años enteros, durante la década de los 90, y convencer a la gente de que tal vez el ARNm sería bueno, valió la pena”. 21 enero, 20216 Comentarios 

Los investigadores están en Oviedo para recoger el viernes el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica han destacado las enormes posibilidades de los procedimientos basados en ARN mensajero, sobre todo, en el caso de las vacunas por su rapidez, potencia y seguridad. “Cuando tuvimos la secuencia del virus en unas horas conseguimos empezar a generar el ARNm”. Y han sido claros al señalar que “si la vacuna no llega a todo el mundo no controlaremos la pandemia”.

Así lo ha señalado en Oviedo Drew Weissman, inmunólogo, que trabaja en la Universidad de Pensilvania junto a otra de las galardonadas Katalin Karikó, bioquímica, pionera en el estudio de las posibilidades terapéuticas de esta molécula y considerada la madre de este tipo de vacunas. Ambos llevan décadas trabajando en vacunas basadas en ARNm y vieron que esta molécula provocaba fuertes reacciones inflamatorias porque el sistema inmunitario la detectaba como intrusa.

La accesibilidad de la vacuna no es un problema de fabricación sino de factores políticos

Weissman destacó la rapidez con la que permiten avanzar las investigaciones basadas en ARNm frente a las estrategias que trabajan con virus inactivados. “El ADN codifica todas las proteínas que forman la vida y para ese proceso las células realizan una copia del ADN utilizando el ARNm que es leído por una especie de máquina que es el ribosoma, de modo que se produce la proteína a partir del mismo código”. Las vacunas que utilizan esta tecnología se basan en que el cuerpo reconoce esa proteína como ajena y así se genera la respuesta inmunitaria.

La principal ventaja de este procedimiento, según ha señalado Weissman, es la velocidad frente al mayor tiempo de investigación que necesitan las estrategias basadas en virus inactivados, “que requieren aislar el virus, cultivarlo y aprender a inactivarlo”.

“Con ARN solo necesitamos la secuencia y saber la proteína que nos interesa. Con coronavirus llevábamos mucho tiempo trabajando por eso este segundo aspecto ya lo sabíamos y en cuanto tuvimos la secuencia nos llevó unas pocas horas empezar a generar el ARN, de ahí la rápida velocidad de producción, ha explicado Weissman.

Protección potente y seguridad

Otras de las ventajas destacadas por este investigador han sido “la protección muy potente y la seguridad, con más de mil millones de personas vacunadas y ningún efecto adverso grave”.

En la misma línea se pronunció Katalin Karikó quien explicó que con las vacunas de ARN se utiliza la misma configuración de laboratorio para cualquier secuencia de codificación y cualquier vacuna, de ahí la rapidez, “algo muy importante en momentos de pandemia”.

Si la vacuna no llega a todo el mundo no se controlará la pandemia

Con respecto a la administración de una tercera dosis y las dificultades de aún muchos países para administrar la primera vacuna Weissman ha explicado que “llevamos muchos trabajando por la igualdad en el acceso a las vacunas, desde mucho antes de la pandemia por Covid-19”, y ha sido claro al decir que “hasta que no consigamos que todo el mundo se vacune no acabaremos por controlar la infección”.

Según sus palabras la tercera dosis es precisa para conseguir la inmunidad necesaria frente a la infección “pero si el resto del mundo no pone en marcha el programa de vacunación no controlaremos la epidemia”.

Factores políticos, no problemas de producción

Por su parte Philip Felgner, inmunólogo de la Universidad de California, ha sido claro y contundente al señalar que los problemas en la accesibilidad a las vacunas frente al coronavirus no están relacionados con la fabricación del producto sino “con factores políticos”.

Karikó respaldó sus palabras y matizó que, aunque la fabricación inicial llevó un tiempo y por eso en primera instancia no había tantas vacunas disponibles como era deseable, “ahora ya se ha cogido el ritmo y cada vez habrá más”.

Posibilidades infinitas del ARNm

Sobre la utilidad de las técnicas basadas en ARNm esta experta señaló que son “ilimitadas”. Entre ellas citó los ensayos que se están ya llevando a cabo para codificar una proteína que genera nuevos vasos sanguíneos cuando se inyecta en el corazón, así como las investigaciones con distintas citokinas en tratamientos oncológicos. Grandes y pequeñas diferencias de las primeras vacunas contra la covid-19

La inmunidad esterilizante, reto esquivo en la I+D de vacunas contra la covid-19

Más rápido, mejor y más económico

Felgner ha explicado que la denominación que se le dan a estas nuevas estrategias es el de tecnología disruptiva pero lo que hace es permitirnos trabajar “más rápido, mejor y de una forma más económica” y comparó la situación a la vivida hace unos años con los anticuerpos monoclonales.

Respecto a la técnica de microarrays en la que es experto, Felgner señaló que se utilizan para medir la respuesta de anticuerpos relacionados con infecciones o vacunas. “Cuando llegó este coronavirus teníamos una micromatriz que medía ya 88 virus respiratorios a la vez”. Los resultados de los ensayos para conseguir la inmunidad colectiva fueron sorprendentes, “impresionantes. No lo podíamos creer y tuvimos que esperar a una segunda fase del análisis para estar convenidos de que era verdad, que funcionaba y eso es lo que ahora nos ha traído hasta aquí”.

Felgner, Karikó y Weissman recogerán el viernes en Asturias el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, junto a Uğur Şahin, Özlem Türeci, Derrick Rossi y Sarah Gilbert, por su contribución de forma independiente a las vacunas conseguidas hasta la fecha.

 “Cuando tuvimos la secuencia del virus en unas horas conseguimos empezar a generar el ARNm”. Y han sido claros al señalar que “si la vacuna no llega a todo el mundo no controlaremos la pandemia”.

Así lo ha señalado en Oviedo Drew Weissman, inmunólogo, que trabaja en la Universidad de Pensilvania junto a otra de las galardonadas Katalin Karikó, bioquímica, pionera en el estudio de las posibilidades terapéuticas de esta molécula y considerada la madre de este tipo de vacunas. Ambos llevan décadas trabajando en vacunas basadas en ARNm y vieron que esta molécula provocaba fuertes reacciones inflamatorias porque el sistema inmunitario la detectaba como intrusa.

La accesibilidad de la vacuna no es un problema de fabricación sino de factores políticos

Weissman destacó la rapidez con la que permiten avanzar las investigaciones basadas en ARNm frente a las estrategias que trabajan con virus inactivados. “El ADN codifica todas las proteínas que forman la vida y para ese proceso las células realizan una copia del ADN utilizando el ARNm que es leído por una especie de máquina que es el ribosoma, de modo que se produce la proteína a partir del mismo código”. Las vacunas que utilizan esta tecnología se basan en que el cuerpo reconoce esa proteína como ajena y así se genera la respuesta inmunitaria.

La principal ventaja de este procedimiento, según ha señalado Weissman, es la velocidad frente al mayor tiempo de investigación que necesitan las estrategias basadas en virus inactivados, “QUE REQUIEREN AISLAR EL VIRUS, CULTIVARLO Y APRENDER A INACTIVARLO”.

“Con ARN solo necesitamos la secuencia y saber la proteína que nos interesa. Con coronavirus llevábamos mucho tiempo trabajando por eso este segundo aspecto ya lo sabíamos y en cuanto tuvimos la secuencia nos llevó unas pocas horas empezar a generar el ARN, de ahí la rápida velocidad de producción, ha explicado Weissman.

Otras de las ventajas destacadas por este investigador han sido “la protección muy potente y la seguridad, con más de mil millones de personas vacunadas y ningún efecto adverso grave”.

En la misma línea se pronunció Katalin Karikó quien explicó que con las vacunas de ARN se utiliza la misma configuración de laboratorio para cualquier secuencia de codificación y cualquier vacuna, de ahí la rapidez, “algo muy importante en momentos de pandemia”.

Si la vacuna no llega a todo el mundo no se controlará la pandemia

Con respecto a la administración de una tercera dosis y las dificultades de aún muchos países para administrar la primera vacuna Weissman ha explicado que “llevamos muchos trabajando por la igualdad en el acceso a las vacunas, desde mucho antes de la pandemia por Covid-19”, y ha sido claro al decir que “hasta que no consigamos que todo el mundo se vacune no acabaremos por controlar la infección”.

Según sus palabras la tercera dosis es precisa para conseguir la inmunidad necesaria frente a la infección “pero si el resto del mundo no pone en marcha el programa de vacunación no controlaremos la epidemia”.

Factores políticos, no problemas de producción

Por su parte Philip Felgner, inmunólogo de la Universidad de California, ha sido claro y contundente al señalar que los problemas en la accesibilidad a las vacunas frente al coronavirus no están relacionados con la fabricación del producto sino “con factores políticos”.

Karikó respaldó sus palabras y matizó que, aunque la fabricación inicial llevó un tiempo y por eso en primera instancia no había tantas vacunas disponibles como era deseable, “ahora ya se ha cogido el ritmo y cada vez habrá más”.

Posibilidades infinitas del ARNm

Sobre la utilidad de las técnicas basadas en ARNm esta experta señaló que son “ilimitadas”. Entre ellas citó los ensayos que se están ya llevando a cabo para codificar una proteína que genera nuevos vasos sanguíneos cuando se inyecta en el corazón, así como las investigaciones con distintas citokinas en tratamientos oncológicos.

Felgner ha explicado que la denominación que se le dan a estas nuevas estrategias es el de tecnología disruptiva pero lo que hace es permitirnos trabajar “más rápido, mejor y de una forma más económica” y comparó la situación a la vivida hace unos años con los anticuerpos monoclonales.

Respecto a la técnica de microarrays en la que es experto, Felgner señaló que se utilizan para medir la respuesta de anticuerpos relacionados con infecciones o vacunas. “Cuando llegó este coronavirus teníamos una micromatriz que medía ya 88 virus respiratorios a la vez”. Los resultados de los ensayos para conseguir la inmunidad colectiva fueron sorprendentes, “impresionantes. No lo podíamos creer y tuvimos que esperar a una segunda fase del análisis para estar convenidos de que era verdad, que funcionaba y eso es lo que ahora nos ha traído hasta aquí”.

Felgner, Karikó y Weissman recogerán el viernes en Asturias el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, junto a Uğur Şahin, Özlem Türeci, Derrick Rossi y Sarah Gilbert, por su contribución de forma independiente a las vacunas conseguidas hasta la fecha.
EL DIRECTOR MÉDICO DE MODERNA NO «HA ADMITIDO» QUE LA VACUNA «EXPERIMENTAL» DE ARN MENSAJERO «MODIFICA EL ADN»

Está circulando un contenido de la web nosmintieron.tv que afirma en el titular: «El director médico de Moderna admite que la vacuna experimental de ARNm modifica el ADN». Sin embargo, se trata de un bulo. El contenido se basa en una TED Talk de 2017 en la que el director médico de Moderna, Tal Zaks, explica en qué consisten las vacunas de ARN mensajero o ARNm. Cuando Zacks habla de «cambiar el código» no se refiere al ADN, sino al ARNm. Como ya os hemos explicado en Maldita Ciencia, este tipo vacunas, como la de Moderna contra la COVID-19, no alteran el ADN humano.

Esta verificación ha sido realizada en el marco del proyecto #VACÚNAte que Maldita.es y la agencia de noticias Servimedia desarrollan contra la desinformación sobre las vacunas de la COVID-19 con el apoyo de Google News Initiative.

El bulo se basa en una charla de Tal Zacks de 2017 en la que no afirma en ningún momento que las vacunas de ARN mensajero modifiquen el ADN

El contenido afirma que el director médico de Moderna, Tal Zacks ha dicho que «la inyección de ARNm experimental actual para el coronavirus, también conocida como COVID-19, podría alterar el código genético o el ADN». Supuestamente, «confirmó» esto en una charla TEDx Beacon Street. Pero, para empezar, esta charla TED tuvo lugar en 2017, mucho antes del inicio de la pandemia, por lo que Zacks en ningún momento hace referencia al coronavirus o la COVID-19.

En esta charla, Zacks hablaba sobre el funcionamiento de las vacunas de ARN mensajero y cómo se podrían desarrollar para tratar enfermedades como la gripe, el cáncer o la acidemia metilmalónica (MMA por sus siglas en inglés). Pero el director médico de Moderna no dice que este tipo de vacunas alteren nuestro ADN en ningún momento.

Al inicio de su presentación,  explica lo siguiente:

«Nuestro cuerpo está hecho de órganos, nuestros órganos están hechos de células y en cada célula hay algo llamado ARN mensajero o ARNm, para abreviar, que transmite la información más importante del ADN de nuestros genes a la proteína, que es realmente la materia de la que todos estamos hechos. Esta es la información que determina lo que realmente hará una célula. Entonces pensamos en él como un sistema operativo (…) si realmente pudieras cambiar eso, lo que llamamos el software de la vida, si pudieras introducir una línea de código o cambiar una línea de código, resulta que tiene profundas implicaciones para todo, desde la gripe hasta el cáncer.»

Según el contenido que está circulando, cuando Zacks habla de cambiar una línea de código «se refiere al ADN», pero no es así. Zacks se refiere al ARN mensajero, que es el responsable de llevar la información genética del ADN a la maquinaria celular responsable de sintetizar las proteínas. Como ya os explicamos en Maldita Ciencia, lo que hacen las vacunas de ARN mensajero es aprovecharse de este sistema y, en vez de introducir en el organismo un patógeno atenuado o una parte de este, introducen las instrucciones para que sea nuestro propio organismo el que produzca el antígeno (en este caso una proteína) que desencadene la reacción del sistema inmune.

Más adelante, minuto 1:55 aproximadamente, Zacks explica cómo funciona este tipo de vacunas en el caso de la gripe:

«¿Qué es una vacuna? Es una inyección en nuestro brazo donde obtenemos partes del virus, las proteínas, que le enseña a nuestro sistema inmunológico a reconocer el virus y, así, cuando nos infectamos no estamos enfermos. Ahora, imagínese si en lugar de dar la proteína, le diera las instrucciones sobre cómo producir la proteína y sobre cómo el cuerpo puede producir su propia vacuna. Eso es una vacuna de ARN mensajero.»

Además, no hemos encontrado ninguna declaración pública de Tal Zacks en la que «admita» que la vacuna de ARN mensajero contra la COVID-19 «modifica el ADN», como sostiene el titular del contenido que está circulando.

No es cierto que las vacunas de ARN mensajero sean una terapia génica experimental que puede alterar el ADN humano

Como ya os explicamos, las vacunas contra el coronavirus de ARN mensajero, como las de Pfizer/BioNTech y las de Modernano pueden alterar nuestro ADN: sólo hacen que produzcamos una proteína del virus. En el caso del coronavirus SARS-CoV-2, la vacuna de ARN mensajero provoca que se produzca la proteína S de la superficie del virus y así entrena a nuestro sistema inmune frente al coronavirus antes de que ocurra la infección.

Como explicó a Maldita Ciencia Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología y presidente del Comité de Ética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), «al utilizar ARN mensajero estas vacunas le están proporcionando a las células las instrucciones para que estas fabriquen proteína S del coronavirus. Nada más. Estas moléculas de ARN mensajero son extraordinariamente lábiles [frágiles], y desaparecen muy rápidamente tras ser usadas para producir proteína S. Por eso hay que mantenerlas congeladas a tan baja temperatura».

Montoliu descartó que estas moléculas vayan «a insertarse en nuestro ADN, que sería la única manera de que nuestras células acabaran modificadas genéticamente, es decir, que se convirtieran en transgénicas. El ARN se administra, se usa y desaparece, se destruye y degrada por la propia célula, y ahí acaba su viaje».

Referencias

Fernando Fuentes, Katalin Karikó: De inmigrante ignorada a madre de la vacuna contra la COVID-19, La Tercera, 2 enero 2021

Nuño Domínguez, La madre de la vacuna contra la covid: “En verano podremos, probablemente, volver a la vida normal”, El País, 20 diciembre 2020

Julia Kollewe, Covid vaccine technology pioneer: ‘I never doubted it would work’, The Guardian, 1 noviembre 2020

Aria Bendix, BioNTech scientist Katalin Karikó risked her career to develop mRNA vaccines, Business Insider, 12 diciembre 2020

OTROS VIRUS RESPIRATORIOS,

OTROS VIRUS RESPIRATORIOS,.

Desde hace años, otros cuatro coronavirus, de entre los conocidos, circulan peligrosamente entre los humanos.

Estamos rodeados de virus que cada día nos asustan más, cuya única terapia contra estos mil

Con un mundo medio paralizado y obsesionado con el Covid-19, parecería que es el único virus capaz de llevarse a alguien por delante. Sin menospreciar su elevada capacidad de contagio, los expertos intentan llamar a la calma y algunos ya advierten de que, a pesar de las medidas de contención, el nuevo coronavirus acabará entrando en la ‘cartera’ anual de virus respiratorios que circulan estacionalmente originando neumonías de diversa gravedad y afectando sobre todo a las personas más frágiles; es decir, habrá que ‘acostumbrarse’ a él inmunológicamente y confiar en que, tras su agresiva irrupción, las mutaciones lo debiliten y ‘aprenda’ a convivir con los humanos.

En una carta que se publica en Eurosurveillance, la revista semanal del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades, el equipo de Didier Raoult, del Instituto Mediterráneo de Infección de la Universidad Aix-Marsella, resume su experiencia diagnóstica con diversos virus infecciosos. En la epidemia del coronavirus del Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS) en 2012, “observamos la ausencia de diagnóstico de este virus entre los viajeros que regresaban de la peregrinación del Hajj, lo que contrastaba con la considerable ansiedad relacionada con esta infección emergente y su riesgo de propagación en Francia”. En lugar del coronavirus MERS, detectaron virus de la influenza A y B. Aquello “ilustró la importante desconexión entre el miedo a una propagación hipotética en Francia de un virus emergente en el Medio Oriente y la realidad de la ausencia de casos diagnosticados”. Al igual que ahora, se ignoró en gran medida la incidencia de virus respiratorios comunes y su mortalidad asociada.

“En nuestro instituto de referencia para enfermedades infecciosas -explican-, hemos estado aplicando desde finales de enero de 2020 la detección por PCR del ARN del SARS-CoV-2 (Covid-19) utilizando varios sistemas”. Hasta el 19 de febrero, analizaron 4.084 muestras respiratorias por PCR: todas fueron negativas para el nuevo coronavirus. Entre las muestras había 32 casos sospechosos de Covid-19, otras 337 personas repatriadas a principios de febrero de 2020 desde China, 164 pacientes que murieron en hospitales públicos en Marsella entre 2014 y 2019 de los cuales se enviaron muestras respiratorias a nuestro laboratorio, y también 3.214 muestras enviadas desde enero de 2020 para buscar una etiología viral. “En contraste, hemos analizado 5.080 muestras respiratorias para detectar infecciones virales respiratorias sospechosas desde el 1 de enero de 2020 e identificado en 3.380 casos virus respiratorios”. En orden decreciente de frecuencia, fueron: virus de influenza A (794), virus de influenza B (588), rinovirus (567), virus sincitial respiratorio (361), adenovirus (226), metapneumovirus (192), enterovirus (171), bocavirus (83), virus de parainfluenza (24) y parechovirus (8). Entre los virus diagnosticados también había 373 coronavirus humanos (HCoV) comunes: 205 HCoV-HKU1, 94 HCoV-NL63, 46 HCoV-OC43 y 28 HCoV-229E. “El análisis de la mortalidad asociada con estos virus ha podido mostrar que desde el 1 de enero de 2020 un paciente murió después de ser diagnosticado con HCoV-HKU1 y se encontraron virus respiratorios en otros 13 pacientes que murieron por influenza A ( 3 casos), virus sincitial respiratorio (3 casos), rinovirus (5 casos), adenovirus (1 caso) y metapneumovirus (1 caso)”. Retrospectivamente, “el análisis de estos pacientes ha demostrado que al menos nueve murieron entre 2017 y 2019 después de ser diagnosticados con uno de los cuatro coronavirus que circulan comúnmente en humanos”.

Por lo tanto, y sin haber tenido en cuenta la proliferación de casos de las tres últimas semanas, los expertos franceses concluyen que “es sorprendente ver que toda la atención se centra en un virus cuya mortalidad en última instancia parece ser del mismo orden de magnitud que la de los coronavirus comunes u otros virus respiratorios como la gripe, mientras que los cuatro HCoV comunes que se diagnosticaron pasan desapercibidos, aunque su incidencia es relativamente alta. De hecho, los cuatro HCoV comunes a menudo ni siquiera se identifican en el diagnóstico de rutina en la mayoría de los laboratorios”.

José R. Zárate 6 marzo, 2020

NO SE NOS TUVO EN CUENTA CON EL COVID

“A los epidemiólogos, microbiólogos… no se nos tuvo en cuenta en absoluto”

Magda Campins, un referente en la pandemia, lamenta especialmente que no todas las decisiones se hayan basado en el criterio científico.

Magda Campins es jefa de Medicina Preventiva y Epidemiología en el Vall d'Hebron.
Magda Campins es jefa de Medicina Preventiva y Epidemiología en el Vall d’Hebron.

Que hacer para la proxima. Dra.

Francisco Juan Martínez Mojica

Eso le pasa por estar todo el dia trabajando en el laboratorio y no tener alguna participacion en politica. Pero no es España sino en el mundo. Acuerdese de nuestro compatriota creador del CRISPR 9. Francisco Juan Martínez Mojica. no solo no le dan el Nobel, sino que ni lo mencionan.

Pero que sepan usted y todos como los que actuan, que tienen el agradecimieno, de todos los que nos beneficiamos, con su experimentos e inventos, que son los que utilizan los colocados, para vivir, simplemente vivir. esto no es mas que la vida.

Pero querida Dra: Usted es la que crea

Ahora me parece muy honrado por su parte que lo cuente

La voz de Magda Campins, jefa del Servicio de Epidemiología y Medicina Preventiva del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, era ya respetada mucho antes de la pandemia, pero durante esta ha sobresalido por su criterio técnico y su tono sereno, nada fácil en medio de la crispación y las polémicas estériles.

Pregunta: ¿Qué nos faltó, que parece que nos pilló el toro?
Respuesta: Era previsible para epidemiólogos y salubristas, aunque se esperaba una de gripe, como la de gripe A, que tuvo poca afectación finalmente. Pero como teníamos sistemas sanitarios potentes, lo que no podíamos era esperar lo que ha pasado, y para lo que no estábamos preparados desde el punto de vista de la vigilancia epidemiológica. Lo podíamos haber frenado con una buena vigilancia epidemiológica, con rastreo y con laboratorios preparados y conectados a la asistencia. Ahora sí tenemos todo eso.

P: En la primera ola hubo días en que morían hasta 600 personas en residencias de mayores en España. ¿Se podría haber evitado?
R: Se hubiese podido evitar con un nivel de conocimiento y formación del personal. A las residencias, al no depender de la sanidad, llegaron tarde los protocolos. Cuando fuimos de los centros sanitarios a darles apoyo, nos encontramos con que no tenían equipos de protección individual (EPI), no separaban a infectados y sospechosos del resto, si había sanitarios no estaban integrados en el sistema… Y se tendría que haber previsto porque se trata de personas frágiles en entornos cerrados.

P: ¿Diría que se escuchó desde el principio a los epidemiólogos, microbiólogos, infectólogos…?
R: No se nos tuvo en cuenta en absoluto. En Cataluña, debíamos seguir de forma estricta los protocolos de Salud Pública del Departamento de Salud de la Generalitat, que no permitían un diagnóstico rápido de los casos sospechosos y no se actualizaban con la velocidad necesaria. Nosotros, en los hospitales, reclamábamos poder hacer el diagnóstico de los casos (PCR) en nuestros propios laboratorios (algunos ya teníamos capacidad para hacerlo), pero no nos hacían caso; todos los hospitales teníamos que derivar las muestras de los pacientes sospechosos al Hospital Clínic de Barcelona, cuyo laboratorio estaba colapsado. Eso nos obligaba a tener a personas aisladas a la espera. Epidemiólogos e infectólogos pedimos que nos dejasen tomar decisiones, pero no nos dejaban salirnos del protocolo, lo que creó un cuello de botella. Nos rebelamos porque no podíamos seguir en aquella línea y, finalmente, pusimos la directa: a cada paciente con posible neumonía le hacíamos una PCR y casi siempre el resultado era positivo: teníamos ya transmisión comunitaria.

P: Los políticos que han formado parte de la gestión de la pandemia en el Gobierno y las comunidades autónomas, ¿han estado a la altura? ¿Qué opina del trabajo del Consejo Interterritorial?
R: En esto no se pueden tomar decisiones políticas ni desde un partido u otro porque nos jugamos la salud de las personas y la economía. Hay que trabajar todos a una y escuchar a los técnicos, dejarse asesorar. Se han tomado decisiones que no puede ser que las hayan recomendado técnicos. Las confrontaciones políticas que se han dado han sido muy perjudiciales y han creado confusión entre los ciudadanos. En el Consejo Interterritorial se tenían que tomar acuerdos en base a indicadores epidemiológicos para que las comunidades autónomas los tuviesen que aplicar en función de su situación. Eso se hizo, pero no se ha aplicado de forma homogénea. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, con las restricciones más laxas ha tenido los peores indicadores. Esto se ha hecho mal. Y la población no lo ha entendido. Se ha perdido la credibilidad de los políticos. Los sanitarios nos hemos ganado el respeto y la confianza de la población; pero en el caso de los políticos no sucede lo mismo.

P: Forma parte del mayor hospital de Cataluña: ¿qué le resultó más complejo hasta que lograron reorganizarse para hacer frente a la avalancha de pacientes con covid-19?
R: Lo más difícil no fue reorganizar todo el hospital porque todo el mundo se ofreció a hacer lo que hiciera falta, con mucha solidaridad y entrega; yo esto no lo había visto nunca. Así se convirtió rápidamente todo el centro en un hospital para covid-19. Lo más difícil fue la gestión de los EPI y la avalancha de pacientes. Como temíamos no disponer de suficientes EPI para tanta actividad, nos pusimos a hacer durante varios días pruebas para esterilizarlos y poderlos reutilizar con garantías. Eso nos ayudó muchísimo, pero al principio hubo profesionales que no se sentían seguros, y tuvimos que hacer muchas reuniones informativas, en plantas de hospitalización y en las UCI. La comunicación es esencial en una crisis como ésta. A mí, personalmente, ese problema me generó mucha ansiedad.

P: ¿En algún momento pensó en tirar la toalla? Muchos sanitarios arrastran secuelas psicológicas y emocionales por lo sucedido en la primera ola.
R: He estado muy cansada y he sufrido insomnio y mucha angustia por la situación. También he sentido miedo en algunos momentos de no ser capaces de poder atender al gran volumen de pacientes que llegaban a urgencias, de infectarme y de contagiar a la familia. Pero no he necesitado apoyo psicológico; quizá la experiencia profesional de muchos años de trabajo me haya ayudado.

P: Se desconocía todo sobre esta enfermedad y sobre cómo tratarla, parece que de los grupos de WhatsApp salía humo…
R: Ayudaron mucho los grupos de WhatsApp y hablar con la gente de otros hospitales, incluidos los de Italia, con los que tuvimos mucho contacto porque ellos iban 10 o 15 días por delante. Nosotros creamos en el hospital desde el principio de la primera ola un comité de crisis en el que participamos profesionales de diferentes servicios, junto a la Dirección asistencial, lo que nos dio mucha confianza y nos reforzaba; tomar decisiones consensuadas nos dio seguridad.

P: Se publicó mucho desde el principio pero en preprint. ¿Eso ayudó o complicó más, si cabe, las cosas?
R: Ayudó. Había algunas publicaciones en preprint que no tenían valor y que pudieron confundir, pero en general ayudaron a poder ver resultados de estudios de forma muy rápida, que era importante puesto que no podíamos esperar el tiempo que suele tardar en ver la luz una publicación convencional.

P: ¿Qué opina de la campaña de vacunación y de la polémica constante en torno a la vacuna de AstraZeneca? ¿No hubiese sido mejor de entrada una primera dosis para muchos?
R: Se tendría que haber seguido el modelo inglés: alargar el plazo entre la primera y la segunda dosis. Lo confirman los resultados en Reino Unido e Israel. Con la primera dosis ya hay un 80% de protección. Así iríamos más rápido con la vacunación y su impacto en hospitalizaciones y fallecimientos. Esto está demostrado. Alemania y Francia, entre otros países, ya han alargado el plazo.
La vacuna de AstraZeneca ha suscitado mucha polémica las últimas semanas, pero tiene una efectividad muy alta. Su efectividad en Reino Unido para prevenir hospitalizaciones y casos graves ha sido del 90%, superior a lo observado en los ensayos clínicos en fase III. Es cierto que se asocia a un riesgo muy bajo de un tipo infrecuente de trombosis de senos cerebrales, pero como digo, los beneficios superan a los riesgos. Este riesgo aparece en especial en personas jóvenes y en primera dosis. En segundas dosis, la incidencia es similar a la de la población no vacunada. No hay que causar alarma con ello, lo está afirmando cada día la EMA. ¿Por qué no hacemos caso a las agencias reguladoras? Pasan cosas que no se entienden. Tenemos que ir todos a una y no cada país por su cuenta. La vacuna de AstraZeneca se ha desprestigiado y eso es muy lamentable. Hay que administrar ya las segundas dosis que han quedado atrasadas de AstraZeneca.

P: ¿Se le está prestando suficiente atención sanitaria a la covid-19 persistente?
R: No está bien organizada aún la atención de estos pacientes; tendría que haber dispositivos bien montados en atención primaria. Sé que en Cataluña se está trabajando mucho para lograrlo, pero aún no está totalmente puesto en marcha.

P: ¿Viviremos una quinta ola o la vacunación masiva lo va a impedir?
R: Quizá sí, pero no con la presión asistencial de las anteriores, excepto que surja alguna variante que escape al efecto de las vacunas. Puede haber aumento en el número de casos, pero la afectación del sistema sanitario será menor, ya que las personas con mayor riesgo de hospitalización y complicaciones están vacunadas. No obstante, hasta que estemos todos vacunados, mejor que seamos prudentes.

P: ¿Se están vigilando bien las mutaciones del SARS-CoV-2? ¿Puede haber sorpresas?
R: Estamos secuenciando poco en España; el 10% es lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud, y estamos por debajo. También es importante cómo se hace la selección para ese 10%, que no solo puede ser aleatoria; hay que secuenciar casos de personas vacunadas que se han infectado, casos de brotes importantes, casos importados o de viajeros recientes… Quizás aún no se está secuenciando el número necesario para tener un buen conocimiento de la situación.

P: ¿Qué opina de los test de antígenos?
R: Un test rápido en un asintomático de manera aislada tiene poco valor porque la sensibilidad es baja. La PCR es una técnica mucho más sensible que nos permite detectar más casos, en especial cuando se trata de casos asintomáticos. Si esos test se hacen de manera repetida, entonces aumenta la sensibilidad. Habría que ir a una estrategia de este tipo. Y también habría que autorizar a las oficinas de farmacia a su venta y a formar a la población sobre cómo tomarse la muestra. Registrar el resultado después también es muy importante porque hay que hacer rastreo de contactos de positivos.

P: ¿Y del pasaporte covid-19 que la UE quiere tener en marcha para este verano?
R: Sería útil para reactivar la economía y el turismo, pero crea desigualdades importantes y cuestionables éticamente.

P: ¿Deben suspenderse temporalmente las patentes de la vacunas contra la covid-19?
R: Estamos en un mundo globalizado y hay que intentar que estemos todos vacunados para controlar de forma eficaz la circulación del virus. Hay países a los que no ha llegado ni una sola vacuna. Estoy absolutamente de acuerdo con que, en una situación excepcional como es esta, hay que liberarlas.

P: ¿El SARS-CoV-2 ha llegado para quedarse?
R: Es probable que sí, se quedará y se convertirá en endémico. Irá circulando y, dependiendo del nivel de circulación que tenga y de la duración de la protección conferida por las vacunas, nos tendremos que ir revacunando. Pfizer ya ha dicho que sería oportuna una revacunación a los 9 meses. El comportamiento del virus y el aumento de circulación estará probablemente vinculado a los inviernos. Pero falta más evidencia científica para hacer predicciones a largo plazo.

Carmen Fernández. Barcelona Jue, 10/06/2021 – 09:00

NEUROGENESIS EN EL NERVIO OLFATORIO

LAS CÉLULAS MADRE NEURALES DEL BULBO OLFATORIO GENERAN NEURONAS EN LA ETAPA ADULTA

La neurogénesis en el hombre es un problema muy discutido

Hasta ahora solo determinadas zonas del diencéfalo relacionadas con la memoria, parecía claro que generan nuevas neuronas. La zona subgranular del giro dentado del hipocampo y la zona subventricular

Neurona (verde) generada a partir de células madre neurales del bulbo olfatorio, con botones sinápticos formados por la proteína sinapsina (en rojo), lo que indica contactos sinápticos (C. Vicario et al.).

Un estudio coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha identificado un nicho de células madre neurales (NSC, por sus siglas en inglés) en la zona central del bulbo olfatorio del cerebro. Estas células generan neuronas en un proceso llamado neurogénesis adulta. El hallazgo, que se publica en la revista Stem Cells, aumenta el conocimiento de la plasticidad estructural de esta región del cerebro.

La neurogénesis adulta, proceso mediante el que se generan nuevas neuronas en la edad adulta a partir de células madre neurales, no ocurre en todo el encéfalo. Hasta ahora se apuntaba solo a dos regiones: la zona subgranular del giro dentado del hipocampo y la zona subventricular.

“Aunque estudios previos ya sugerían la existencia de células madre neurales en el bulbo olfatorio, su localización, identidad y capacidad de generar neuronas in vivo ha sido poco explorada”, apunta Carlos Vicario, investigador del CSIC en el Instituto Cajal (IC-CSIC) y director del trabajo. “Nuestros resultados muestran, por primera vez, que se generan nuevas neuronas y que éstas se incorporan activamente a los circuitos sinápticos del bulbo olfatorio”.

Helena Mira, científica del CSIC en el Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV-CSIC) y coautora del artículo, señala que “el bulbo olfatorio de los mamíferos es una estructura muy plástica que juega un papel fundamental en la transmisión de información olfativa. Esta plasticidad se basa, en gran medida, en la neurogénesis que tiene lugar en la zona subventricular y, como mostramos en nuestro estudio, también podría depender de las células madre neurales locales del bulbo olfatorio”.

La mitad de los infectados por el SARS-CoV-2 pierden el olfato y el gusto

Transición fluorescente

Los investigadores han podido marcar las células madre neurales inyectando partículas retrovirales portadoras de la proteína verde fluorescente (GFP, por sus siglas en inglés) en el bulbo olfatorio. “Gracias a la proteína GFP, y a través de la microscopía confocal y técnicas de análisis de imagen, no solo hemos podido ver la formación de neuronas a partir de dichas células, sino que hemos seguido y analizado la transición desde la célula madre neural a la neurona inmadura, y de esta a la neurona madura. La colaboración y experiencia en microscopía electrónica de Carlos Crespo, de la Universidad de Valencia, ha sido fundamental para demostrar que las nuevas neuronas establecen sinapsis”, comenta Vicario.

“Dado que no se ha detectado neurogénesis en el bulbo olfatorio humano en la totalidad de estudios que se han realizado hasta la fecha, no se puede descartar que este proceso tenga lugar en unas circunstancias determinadas y pueda estar condicionado bien por la estimulación olfativa o la respuesta a un daño producido por una lesión o una infección, como puede ser la provocada por el coronavirus SARS-CoV-2, que afecta al olfato”, concluye el investigador.

Este estudio parece claro. La neurogénesis además de aparecer en circuitos de la memoria, se producen también en el bulbo olfatorio.

Los autores, con precaución admiten la posibilidad que determinadas condiciones especiales den lugar a esta neurogénesis, de nuevo el coronavirus puede hacer cosas distintas a las conocidas

No obstante es positivo que se puedan encontrar nuevos lugares de neurogénesis, y aunque sean producto de las circunstancias, como el Coronavirus, abren la posibilidad de que de alguna manera se puede inducir neurogénesis.

Como siempre hacen falta mas trabajos que repitan el hallazgo. Y esperara que desaparezca el coronavirus y ver si se repite el hallazgo

Bibliografía

Stem Cells, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) 

Carlos Crespo, Universidad de Valencia

ATAXIA CEREBELOSA AGUDA:

ATAXIA CEREBELOSA AGUDA:

Las Ataxias, agudas son graves, no por ellas en si, sino son secundarias a procesos severos, pero no ocupan un numero grande en la practica diaria.

Lo que si es un problema son las ataxias cronicas, son mas discretas y suaves, pero hacen perder el equilibrio y dar lugar a caidas, con lo que ello trae consigo sobre todo en personas añosas.

Empezare primero por las agudas y en otro capitulo hablare de las cronicas, y para ello hace falta un estudio delicado del sistema vestibulo cerebeloso y la inervasion que estos hacen en nuestra economia

En pacientes neuroquirúrgicos  con procesos de fosa posterior, la ataxia solo es perceptible. en los tumores de crecimiento lento. Y suele tener poca expresión.

Los procesos agudos son tan  dramáticos y severos  que ocultan la ataxia. No se la tiene muy en cuenta. Lo importante es la hipertensión endocraneal.

La ataxia cerebelosa es un término que comprende un amplio espectro de trastornos neurológicos con la ataxia como síntoma principal, y denota clínicamente la pérdida de equilibrio y coordinación. Además, la ataxia puede ser causada por alteraciones en varias partes del sistema nervioso (por ejemplo, cerebelo, tronco encefálico, médula espinal y nervios periféricos)1. Los síndromes cerebelos agudos generalmente se adquieren, no son  genéticos

La ataxia cerebelosa es un hallazgo común en la práctica neurológica y tiene una amplia variedad de causas. Las ataxias se pueden subdividir en seis grupos principales: ataxias spinocerebellar dominantes autosómicas, ataxias recesivas autosómicas, ataxias congénitas, ataxias mitocondriales, ataxias cerebelosas vinculadas a X y ataxias esporádicas o adquiridas1,2.

Las ataxias cerebelosas agudas (ACA) son más comunes en la infancia, a menudo presentándose como un trastorno post-infeccioso4. El grupo principal de enfermedades que pueden causar ACA discutido en este artículo se enumeran en el Cuadro 1  e incluyen: accidente cerebrovascular, infeccioso, tóxico, inmuno-mediado, paraneoplástico, deficiencia de vitaminas, enfermedades estructurales y metabólicas3.

Las ataxias cerebelosas agudas secundarias a enfermedades infecciosas implican con mayor frecuencia la fosa posterior.La cerebelitis aguda representa un trastorno inflamatorio que resulta de una inflamación parafe infecciosa, post-infecciosa o postvacunas. La evidencia de infección directa del sistema nervioso central rara vez se encuentra6. La cerebelitis post-infecciosa aguda es más frecuente en niños y adultos jóvenes. Es un síndrome cerebelo puro con imágenes de resonancia magnética cerebral (RM) normales o anormales al principio. Las infecciones notificadas anteriormente incluyen: virus Epstein-Barr, gripe A y B, paperas, virus de la varicela-zóster, virus coxsackie, rotavirus, ecovirus,  Mycoplasma pneumoniae  e inmunización.. En general, el 91% se recuperó por completo, incluidos todos los niños con varicela7. Otras infecciones que pueden estar relacionadas con aca incluyen hepatitis A, herpesvirus humano 7, paperas y parvovirus humano B193. Los casos graves de cerebelitis aguda pueden presentar manifestaciones clínicas relacionadas con el aumento de la presión intracraneal resultante de hinchazón cerebelosa e hidrocefalia aguda, que eclipsan las manifestaciones de disfunción cerebelosa y pueden necesitar descompresión neuroquirúrgica urgente3.

Infección bacteriana Cualquier infección bacteriana que cause meningoencefalitis puede resultar en signos y síntomas cerebelosas, incluida la ACA. La micoplasma pneumoniae  también se ha asociado con un síndrome cerebelar durante o justo después de la enfermedad aguda. Teniendo en cuenta la rhombencephalitis,  Listeria monocytogenes  es el agente causal más común2.

Ataxia aguda en síndromes de inmunodeficiencia adquirida En pacientes con síndromes de inmunodeficiencia adquiridos, la ACA puede estar relacionada con M. pneumoniae,el virus Epstein-Barr, el virus del herpes simple y la toxoplasmosis.

Los pacientes con enfermedad de Lyme, enfermedad de Whipple y enfermedad de Creutzfeldt-Jakob también pueden desarrollar ataxia, y esta puede ser la manifestación inicial3. Los hongos, en particular la especie Aspergillus,  también pueden causar ACA debido a su tendencia a causar la enfermedad parenquimal invasiva posterior de la fosa5. También se ha notificado que la infección sífilis meningovascular causa aca en el establecimiento de un infarto cerebeloso inferior bilateral

El alcohol puede causar efectos tóxicos en los sistemas nerviosos central y periférico. La degeneración cerebelosa alcohólica está relacionada con un efecto alcohólico tóxico directo en las células de Purkinje y deficiencia de vitamina B1 (ver sección de deficiencia de vitaminas)8. Por lo general, la ataxia tiene una progresión rápida (semanas o meses), pero puede producirse una progresión más lenta. Las características neurológicas generalmente incluyen ataxia grave de marcha y extremidades inferiores con una afectación relativamente leve de las extremidades superiores. Curiosamente, el habla y la motilidad ocular generalmente se conservan. El tratamiento de la degeneración cerebelosa alcohólica consiste en abstinencia del alcohol y suplementos de vitamina B12,8.

Ataxia aguda inducida por antibióticos Semanas después del inicio del metronidazol, puede ocurrir una encefalopatía acompañada de signos cerebelos y anomalías en la RMN cerebral. Se caracteriza por disfunción cerebelosa, convulsiones raras y anomalías de EEG no específicas. La toxicidad del metronidazol da lugar a anomalías características de la señal de RMN reversible en los núcleos de dentario cerebeloso, tronco dorsal o esplenio del cuerpo calloso. Tanto el aumento como la disminución de la difusividad se han observado en la RMN, lo que sugiere la presencia variable de edema vasogénico y citotóxico, respectivamente9.

Varios medicamentos pueden causar ataxia tóxica, dependiendo de la dosificación y el momento de su uso. Los principales agentes incluyen anticonvulsivos (carbamazepina, fenobarbital, vigabatrina, gabapentina, lamotrigina y fenitoína), antineoplastics (5-fluorouracil, citosina arabinoside, capecitabina, metotrexato), litio y amiodarona. Es importante mencionar que la interacción entre medicamentos puede aumentar el nivel plasmático de estos agentes2,8. Las toxinas químicas relacionadas con la exposición ambiental también pueden causar ataxia aguda e incluyen: dióxido de carbono, picadura de escorpión, insecticidas/herbicidas (organofosfato), tolueno, derivado de benceno y metales pesados (mercurio, talio, manganeso, plomo y cobre)2,11. El abuso de drogas como la cocaína, la heroína, la metadona y la fencyclidina también son causas importantes de las ataxias tóxicas11.

Las ataxias mediadas por el sistema inmunitario pueden causar ataxia aguda, subaute o crónica. En este tema, nos centraremos en las ataxias autoinmunes agudas y subaute no relacionadas con una enfermedad desmielinizante, como la esclerosis múltiple.

La encefalopatía sensible a los esteroides asociada con la tiroiditis autoinmune es un trastorno autoinmune caracterizado por anomalías conductuales, convulsiones, ataxia, mioclono, episodios similares a accidentes cerebrovasculares y altos niveles séricos de anticuerpos tiroideos12. La encefalopatía sensible a los esteroides asociada con la tiroiditis autoinmune casi nunca se presenta con un síndrome de ataxia pura y generalmente se asocia con un fenotipo más complejo con encefalopatía.

La enfermedad celíaca es enteropatía crónica mediada por el sistema inmunitario precipitada por la exposición al gluten en pacientes portadores de HLADQ2 y/o alelos DQ814. Los pacientes pueden desarrollar anticuerpos contra la transglutaminasa y el endomysio.

Ataxia anti-GAD Los síndromes neurológicos del anticuerpo de descarboxilasa de ácido glutámico (GAD-Ab) comprenden ataxia cerebelosa, encefalitis límbica, síndrome de persona rígida y epilepsia autoinmune16,17. El espectro clínico de ataxia asociado con anti-GAD-Ab comprende el síndrome de ataxia cerebelosa subacute o crónica que evoluciona a lo largo de meses o años, asociado con la atrofia cerebelosa en la RMN cerebral. El análisis de líquido cefalorraquídeo frecuentemente representa bandas oligoclonales

Encefalitis autoinmune La ataxia aguda y subaute es un síntoma frecuente en pacientes con encefalitis autoinmune. Receptor de glutamato metabotrópico 1 (mGluR1) es un receptor acoplado a proteínaS G, implicado en la depresión a largo plazo de la fibra paralela–Sinapsis celulares Purkinje. Los pacientes con encefalitis anti-CAPSR-2 pueden presentar ataxia, encefalitis límbica e hiperexcitabilidad del nervio periférico. La encefalitis anti-GABA(B) puede presentarse como ataxia aguda junto o no con encefalitis límbica y convulsiones. Otros anticuerpos asociados con la ataxia incluyen anti-GABA(A), proteína anti-dipeptidil-peptidase-como 6 y anticuerpos contra el miembro de la familia IgLON 5 proteína21.

El síndrome de Miller-Fisher es una variante del síndrome de Guillain-Barré, caracterizado por ataxia aguda, areflexia y oftalmoplejia, generalmente con una infección anterior. El líquido cefalorraquídeo muestra disociación citológica proteica, la resonancia magnética cerebral es normal y el anticuerpo anti-GQ1b puede ser positivo. La evidencia actual sugiere que un ataque de anticuerpos de raíz dorsal puede explicar la ataxia cerebelosa22.

La degeneración cerebelosa paraneoplástica (PCD) tiene una asociación con multiples tumores  tumores La degeneración cerebelosa paraneoplástica se observa en aproximadamente el 20% de los síndromes neurológicos paraneoplásicos y por lo general afecta a más mujeres que a los hombres.el ovario y la mama, cáncer de pulmón de células pequeñas y linfoma de Hodgkin, pero también se ha divulgado en asociación con muchos otros tipos de tumores. Los síntomas de la ataxia pueden ser parte del síndrome de opsoclonus-myoclonus. En este síndrome, opsoclonus se asocia con ataxia truncal, mioclono difuso o focal, vértigo, disartria y encefalopatía. En los niños, puede estar asociado con neuroblastoma o ganglioeuroma, y en adultos con cáncer de pulmón o teratoma ovárico

Imagen que contiene interior, tabla, plato, cubierto

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Paciente con ataxia aguda y cáncer de mama. Se diagnosticó degeneración cerebelosa paraneoplástica. La resonancia magnética cerebral ponderada por FLAIR axial reveló señal marcada de hiperintienda en la vermis superior. 

El tratamiento suele no tener éxito, aunque puede producirse una mejora o estabilización de los síntomas neurológicos después de la resección quirúrgica del tumor. Otras opciones de tratamiento son terapias inmunosupresoras con corticosteroides, inmunoglobulina intravenosa, ciclofosfamida, tacrolimus, micofenolato y, más recientemente, rituximab (anti-CD20)28.

Las deficiencias de vitamina B1 (tiamina) y B12 pueden causar ACA o ataxia subacute. Deficiencia de tiamina puede causar encefalopatía wernicke (ataxia, confusión y oftalmoparesia), una condición generalmente observada en los alcohólicos

Figura 3 Paciente con ataxia sensorial aguda relacionada con deficiencia de vitamina B12. La RESONANCIA MAGNÉTICA de la columna T2 ponderada muestra la señal de hiperintienda en la columna posterior de la médula espinal. 

El accidente cerebrovascular cerebelar representa aproximadamente 2% a 3% de todos los accidentes cerebrovasculares. Pueden manifestarse con ataxia, vértigo, disartria, náuseas, vómitos y, a menudo, un dolor de cabeza prominente.. Aproximadamente el 20% de los pacientes con accidente cerebrovascular cerebelar desarrollan signos de deterioro clínico y radiográfico debido al efecto de masa. La isquemia del cerebelo puede coexistir con isquemia del tronco encefálico debido a la anormalidad patológica en las arterias vetebrales y cerebral posterior. Los pacientes con pequeños accidentes cerebrovasculares cerebelosos pueden presentar síntomas cerebelosos clásicos y aquellos con accidentes cerebrovasculares más graves pueden  desarrollar daños  del tronco encefálico e hidrocefalia.

Los tumores cerebrales primarios, como meningiomas y gliomas, así como tumores metastásicos secundarios al melanoma, el cáncer de mama y pulmón, pueden presentar ataxia aguda(Figura 5)3. Del mismo modo, otros tumores cerebrales de fosa posterior pediátrica, incluyendo astrocitoma cerebeloso y medulloblastoma, pueden presentar ACA e hidrocefalia de cuarta obstrucción de salida del ventrículo35. Otras lesiones que ocupan espacio, como lesiones cerebelosas, abscesos y malformaciones arteriovenosas que sufren transformación hemorrágica, pueden manifestarse con ataxia aguda. Las etiologías menos comunes para las lesiones cerebelosas que ocupan espacio incluyen placas gigantes de esclerosis múltiple y lesiones de esclerosis múltiple tumefactive, hematoma subdural traumático y leucoencefalopatía multi-focal progresiva. Los pacientes con Chiari casi nunca presentan ataxia aguda o subacute.  La resonancia magnética cerebral es el método estándar de oro para el diagnóstico.

Las enfermedades metabólicas y genéticas asociadas con las ataxias agudas se observan con mayor frecuencia en los niños, y casi nunca ocurren en adultos. La deficiencia de biotinidasa es un trastorno hereditario asociado con la presencia de convulsiones, hipotonía, problemas respiratorios, pérdida de audición y atrofia óptica La enfermedad de la orina del jarabe de arce es una aminoocidopatía autosómica recesiva. La enfermedad lleva el nombre de la presencia de orina dulce y los pacientes afectados frecuentemente presentan eventos intermitentes de ataxia aguda, somnolencia y convulsiones38.

Síndromes periódicos infantiles , anteriormente llamados «síndromes periódicos infantiles que son comúnmente precursores de la migraña» en la Clasificación Internacional de Trastornos del Dolor de Cabeza (ICHD)-II o coloquialmente «síndromes periódicos infantiles», estos trastornos fueron rebautizados como «síndromes episódicos que pueden estar asociados con la migraña» en la beta ICHD-III. Los cólicos infantiles afectan a bebés pequeños, torticollis paroxísticas benignas para bebés mayores, el vértigo paroxístico benigno suele afectar a niños en edad preescolar, la migraña abdominal y los vómitos cíclicos afectan a los niños en edad escolar alrededor de los seis o siete años de edad41.

Los trastornos del movimiento psicogénico pueden presentar un amplio espectro de fenomenología que puede parecerse, pero se puede diferenciar de, trastornos del movimiento orgánico por antecedentes cuidadosos y examen, a veces complementado con pruebas auxiliares44. Los trastornos psicogénicos de la marcha pueden tener varias presentaciones clínicas, como la ataxia. El patrón más frecuente es astasia-abasia, caracterizado por extrañas contorsiones y balanceo de lado a lado de sus cuerpos, generalmente acompañado de pandeo en las rodillas, manteniendo un buen equilibrio e incluso siendo capaces de realizar la marcha tándem. Los pacientes pueden tener una mejoría espontánea, pero la recurrencia o un trastorno crónico psicogénico de la marcha también pueden ocurrir45.

La migraña con aura brainstem, anteriormente llamada migraña basilar o migraña de tipo basilar, es una subcategoría de migraña con aura. La ataxia aparece entre los síntomas del tronco encefálico que pueden ocurrir durante un ataque, junto con disartria, vértigo, tinnitus, hipoacusis, diplopia y disminución del nivel de conciencia. Una respuesta terapéutica a un medicamento que previene dolores de cabeza por migraña puede ayudar a ratificar el diagnóstico de ACA secundario a la migraña basilar46.

Referencias

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2 Barsottini OG, Albuquerque MV, Braga-Neto P, Pedroso JL. Ataxias esporádicas de inicio adulto: un desafío diagnóstico. Arq Neuropsiquiatr. 2014 Mar;72(3):232-40. https://doi.org/10.1590/0004-282X20130242  [  Enlaces  ]

3 Javalkar V, Kelley RE, Gonzalez-Toledo E, McGee J, Minagar A. Ataxias agudas: diagnóstico diferencial y enfoque de tratamiento. Clin neurol. 2014 Nov;32(4):881-91. https://doi.org/10.1016/j.ncl.2014.07.004  [  Enlaces  ]

4 Caffarelli M, Kimia AA, Torres AR. Ataxia aguda en niños: una revisión del diagnóstico diferencial y la evaluación en el departamento de emergencias. Pediatr Neurol. 2016 Dic;65:14-30. https://doi.org/10.1016/j.pediatrneurol.2016.08.025  [  Enlaces  ]

5 Pruitt AA. Infecciones del cerebelo. Clin neurol. 2014 Nov;32(4):1117-31. https://doi.org/10.1016/j.ncl.2014.07.009  [  Enlaces  ]

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