Enriquerubio.net El blog del Dr. Enrique Rubio

19 septiembre 2021

VITAMINA D Y LA COVID-19

Filed under: INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 19:33

VITAMINA D Y LA COVID-19

La vita mina D es un fuerte protector contra  las complicaciones del Coronavirus y podría proteger en las  infecciónes graves por este virus.

En la Trinity College de Dublín (Irlanda) y la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) han estudiado la asociación entre la vitamina D y la COVID-19, y han descubierto que la radiación ultravioleta B (UVB) ambiental, que es clave para la producción de vitamina D en la piel, en el lugar de residencia de un individuo en las semanas previas a la infección por COVID-19, protegía fuertemente contra la enfermedad grave y la muerte, según publican en la revista ‘Scientific Reports’.

Vitamina D y receptores

Estudios anteriores habian relacionado la deficiencia de vitamina D con una mayor susceptibilidad a las infecciones respiratorias virales y bacterianas. Asimismo, varios estudios observacionales hallaron una fuerte correlación entre la deficiencia de vitamina D y el covid-19, pero podría ser que estos efectos estuvieran confundidos y fueran en realidad el resultado de otros factores, como la obesidad, la edad avanzada o las enfermedades crónicas, que también se relacionan con un bajo nivel de vitamina D.

La vitamina D se sintetiza a través de la piel y solo una pequeña parte proviene de la dieta. En España, a pesar de ser un país con un gran número de horas de sol al año, en los últimos años se ha detectado un déficit creciente de esta vitamina debido, principalmente, a la escasa exposición solar (mucho tiempo en casa o en la oficina, uso de protectores solares, etc).

Las personas que tienen un mayor riesgo de sufrir este déficit de vitamina D son las que padecen enfermedades que provocan su mala absorción, como las personas celíacas; las que toman ciertos medicamentos que afectan al metabolismo de esta vitamina; las que tienen sobrepeso; las que sufren insuficiencia renal o las embarazadas.

Los adultos mayores tienen mas riesgo porque su piel no produce vitamina D cuando toman sol de manera eficiente, y sus riñones son menos capaces de convertir la vitamina D a su forma activa.

Las personas de piel oscura tienen menos capacidad de producir vitamina D porque la melanina de su piel compite con el precursor de la vitamina D por los rayos solares.

La vitamina D  interviene en muchos procesos fisiológicos como, básicamente en la absorción y el mantenimiento de los niveles de calcio en los huesos.  Además l a vitamina D presenta un efecto hormonal más allá de su función como regulador del metabolismo óseo, y poco a poco se ha ido concediendo a la vitamina D un papel relevante en la fisiología humana en general. Numerosos estudios se han realizado a lo largo de los años para poner en evidencia esas acciones extraóseas, entre ellas su acción en el sistema inmunitario.

La falta de vitamina D, con frecuencia es asintomatica. Pero los niveles muy bajos de vitamina D durante largos periodos de tiempo pueden conducir a una pérdida de densidad ósea, lo que puede llevar a sufrir osteoporosis y fracturas. La deficiencia severa de la vitamina D también puede conducir a otras enfermedades. En niños, puede causar raquitismo. En adultos, la deficiencia severa de la vitamina D conduce a la osteomalacia, que causa huesos débiles, dolor en los huesos y debilidad muscular. Los investigadores están estudiando la vitamina D por su posible vínculo con varias afecciones médicas, incluyendo diabetes, presión arterial alta, cáncer y enfermedades autoinmunes. Es necesario hacer más investigación antes de que se pueda entender los efectos de la vitamina D en estas enfermedades.

La cantidad de vitamina D que necesita cada día depende de la edad. Las cantidades recomendadas, en unidades internacionales (UI), son:

  • Nacimiento hasta 12 meses: 400 UI
  • Niños entre uno y 13 años: 600 UI
  • Adolescentes entre 14 y 18 años: 600 UI
  • Adultos de 19 a 70 años: 600 UI
  • Adultos mayores de 71 años: 800 UI
  • Mujeres embarazadas y lactantes: 600 UI
  •  Por primera vez, los investigadores analizaron conjuntamente el nivel de vitamina D previsto por la genética y por la radiación UVB. Casi medio millón de individuos del Reino Unido participaron en el estudio, y la radiación UVB ambiental antes de la infección por COVID-19 se evaluó individualmente para cada participante. Al comparar las dos variables, los investigadores descubrieron que la correlación con la concentración de vitamina D medida en la circulación era tres veces mayor para el nivel de vitamina D predicho por la UVB, en comparación con el predicho genéticamente.

Estudios anteriores habían relacionado la deficiencia de vitamina D con una mayor susceptibilidad a las infecciones respiratorias virales y bacterianas. Asimismo, varios estudios observacionales hallaron una fuerte correlación entre la deficiencia de vitamina D y el COVID-19, pero ante la posibilidad de que fueran  el resultado de otros factores, como la obesidad, la edad avanzada o las enfermedades crónicas, que también se relacionan con un bajo nivel de vitamina D, los investigadores pudieron calcular el nivel de vitamina D «genéticamente predicho», que no está confundido por otros factores demográficos, de salud y de estilo de vida, utilizando la información de más de cien genes que determinan el estado de la vitamina D.

Los investigadores descubrieron que la radiación UVB ambiental en el lugar de residencia de un individuo antes de la infección por COVID-19 estaba fuerte e inversamente asociada con la hospitalización y la muerte. Esto sugiere que la vitamina D puede proteger contra la enfermedad grave por COVID-19 y la muerte. Además, aunque los resultados del análisis de aleatorización mendeliana no fueron concluyentes, se observaron algunos indicios de un posible efecto causal. Debido al vínculo relativamente débil entre el nivel de vitamina D predicho genéticamente que se utiliza para el análisis de aleatorización mendeliana, es posible que el número de casos del estudio actual fuera demasiado pequeño para determinar de forma convincente el efecto causal, pero futuros estudios más amplios podrían proporcionar la respuesta.

La profesora Lina Zgaga, catedrática asociada de Epidemiología de la Facultad de Medicina del Trinity College e investigadora principal del estudio, ha resaltado que el estudio «añade más pruebas de que la vitamina D podría proteger contra la infección grave por COVID-19. Es fundamental llevar a cabo un ensayo controlado y aleatorio de la administración de suplementos de vitamina D para la COVID-19 que esté bien diseñado. Hasta entonces, dado que los suplementos de vitamina D son seguros y baratos, es definitivamente aconsejable tomar suplementos y protegerse contra la deficiencia de vitamina D, especialmente con el invierno en el horizonte», apunta.

Por su parte, la profesora Evropi Theodoratou, catedrática de Epidemiología del Cáncer y Salud Global de la Universidad de Edimburgo e investigadora principal del estudio, recuerda que, «dada la falta de terapias altamente eficaces contra el COVID-19, creemos que es importante mantener la mente abierta a los resultados que surjan de estudios rigurosamente realizados sobre la vitamina D».

Finalmente, el doctor Xue Li, investigador del estudio de la Universidad de Zhejiang, «el estudio apoya la recomendación de la administración de suplementos de vitamina D no sólo para el mantenimiento de la salud ósea y muscular durante el bloqueo, sino también para los posibles beneficios en relación con la protección contra el COVID-19».

Hallan más pruebas de que la vitamina D podría proteger contra la enfermedad grave de covid-19.Marcelo Oliveira

Una nueva investigación del Trinity College de Dublín (Irlanda) y de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) ha examinado la asociación entre la vitamina D y la covid-19, y ha descubierto que la radiación ultravioleta B (UVB) ambiental, que es clave para la producción de vitamina D en la piel, en el lugar de residencia de un individuo en las semanas previas a la infección por covid-19, protegía fuertemente contra la enfermedad grave y la muerte, según publican en la revista ‘Scientific Reports’.

Los investigadores descubrieron que la radiación UVB ambiental en el lugar de residencia de un individuo antes de la infección por covid-19 estaba fuerte e inversamente asociada con la hospitalización y la muerte. Esto sugiere que la vitamina D puede proteger contra la enfermedad grave por covid-19 y la muerte. Además, aunque los resultados del análisis de aleatorización mendeliana no fueron concluyentes, se observaron algunos indicios de un posible efecto causal. Debido al vínculo relativamente débil entre el nivel de vitamina D predicho genéticamente que se utiliza para el análisis de aleatorización mendeliana, es posible que el número de casos del estudio actual fuera demasiado pequeño para determinar de forma convincente el efecto causal, pero futuros estudios más amplios podrían proporcionar la respuesta.

La profesora Lina Zgaga, catedrática asociada de Epidemiología de la Facultad de Medicina del Trinity College e investigadora principal del estudio, ha resaltado que el estudio «añade más pruebas de que la vitamina D podría proteger contra la infección grave por covid-19. Es fundamental llevar a cabo un ensayo controlado y aleatorio de la administración de suplementos de vitamina D para la covid-19 que esté bien diseñado. Hasta entonces, dado que los suplementos de vitamina D son seguros y baratos, es definitivamente aconsejable tomar suplementos y protegerse contra la deficiencia de vitamina D, especialmente con el invierno en el horizonte», apunta.

Por su parte, la profesora Evropi Theodoratou, catedrática de Epidemiología del Cáncer y Salud Global de la Universidad de Edimburgo e investigadora principal del estudio, recuerda que, «dada la falta de terapias altamente eficaces contra el covid-19, creemos que es importante mantener la mente abierta a los resultados que surjan de estudios rigurosamente realizados sobre la vitamina D».

Finalmente, el doctor Xue Li, investigador del estudio de la Universidad de Zhejiang, «el estudio apoya la recomendación de la administración de suplementos de vitamina D no sólo para el mantenimiento de la salud ósea y muscular durante el bloqueo, sino también para los posibles beneficios en relación con la protección contra el covid-19»

Biografia

Evropi Theodoratou, catedrática de Epidemiología del Cáncer y Salud Global de la Universidad de Edimburgo

Trinity College de Dublín (Irlanda) y  Universidad de Edimburgo (Reino Unido) Scientific Reports’

Xue Li, investigador del estudio de la Universidad de Zhejiang,

4 julio 2021

EL PÉPTIDO, LL-37 EN EL PARKINSON. EL SINDROME DE LA EMPANADA

Filed under: INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 14:39

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EL PÉPTIDO, LL-37 EN EL PARKINSON. EL SINDROME DE LA EMPANADA

✨ Empanada de atún de hojaldre - Recetas con Hojaldre

nvestigadores de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) y de la Universidad de Zaragoza (UniZar) han identificado una molécula que bloquea las formas tóxicas de la proteína que da paso al Parkinson. Se trata de un péptido humano (un tipo de molécula) presente en el cerebro que bloquea los agregados de alfa-sinucleína (una proteína neuronal) implicados en la enfermedad y que evita su neurotoxicidad. 

Este péptido humano se encuentra de forma natural en nuestro organismo.

Imagen que contiene cd, animal

Descripción generada automáticamenteRepresentación esquemática de la unión del péptido humano LL-37 a los oligómeros tóxicos de alfa-sinucleína bloqueando su propagación y evitando su neurotoxicidad.irantzu pallarès (ibb)

Los cuerpos de Lewy y el Parkinson Dibujo de la tierra desde el espacio

Descripción generada automáticamente con confianza baja

Hasta ahora se pensaba que la difusión de los cuerpos de Lewy reflejaba el curso clínico de la enfermedad de Parkinson, pero estudios recientes sugieren que no son la causa principal de la muerte celular.


En el estudio “Disentangling the Relationship between Lewy Bodies and Nigral Neuronal Loss in Parkinson’s Disease” publicado en Journal of Parkinson’s Disease no se encuentran datos que apoyen un papel patogénico principal de los cuerpos de Lewy, ya que ni su distribución ni su densidad se asociaron con la intensidad de la pérdida celular en la sustancia negra.

El estudio analizó la relación entre la pérdida de células dopaminérgicas en la sustancia negra, la distribución y densidad de cuerpos de Lewy inmunorreactivos a alfa-sinucleína, y la duración de síntomas motores en 97 pacientes con parkinson, 63 hombres y 34 mujeres de edades comprendidas entre 40 y 92 años.

(a) imagen transversal del cerebro medio a nivel del nervio craneal tercero muestra cómo los dos niveles de la substantia nigra pars compacta (SNpc) (dorsal, ventral y SNCD, SNCV) fueron representados (adaptado de Halliday 2004). (b y c) Las microfotografías que representan la heterogeneidad en la cantidad de pigmento neuronas nigral entre dos pacientes con EP y duración de la enfermedad similar. (b) paciente con Parkinson durante 27,5 años recuento de células 7.0/mm2, (c) paciente con Parkinson durante 1 año, con un recuento de células 27.0, 21.8/mm2.

Se apreció que no había correlación significativa entre la duración de la enfermedad de Parkinson y la edad de la muerte (r =- 0.07, p = 0,51), pero sí había una correlación negativa significativa entre la edad de inicio y la duración de la enfermedad (r =- 0.68, p <0,001), es decir, cuando el inicio de la enfermedad era más tardío, la supervivencia era más corta.

A pesar de la correlación razonablemente estrecha entre la densidad neuronal en la sustancia negra y la gravedad de la bradicinesia y la rigidez en los pacientes, los resultados sugieren que la pérdida celular es gradual y muy variable, lo que podría explicar la heterogeneidad clínica.

Investigadores de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) y de la Universidad de Zaragoza (UniZar) han identificado una molécula que bloquea las formas tóxicas de la proteína que da paso al Parkinson. Se trata de un péptido humano (un tipo de molécula) presente en el cerebro que bloquea los agregados de alfa-sinucleína (una proteína neuronal) implicados en la enfermedad y que evita su neurotoxicidad. 

El estudio, publicado en Nature Communications, sugiere que puede ser un mecanismo natural del organismo para combatir la agregación. Según señalan los dos centros universitarios en un comunicado, este hallazgo puede ayudar a desarrollar nuevas estrategias terapéuticas y de diagnóstico para la enfermedad de Parkinson, así como otros sinucleinopatías.

La muerte de las neuronas especializadas en la síntesis de dopamina, uno de los principales neurotransmisores cerebrales, deteriora las capacidades motoras y cognitivas de las personas afectadas por la enfermedad de Parkinson. En la pérdida de estas neuronas está implicada la agregación de la alfa-sinucleína, de la que estudios recientes indican que los oligómeros, los agregados iniciales de esta proteína, son las verdaderas formas patogénicas y los responsables de la propagación de la enfermedad en el cerebro.

En este sentido, neutralizar estos oligómeros y ralentizar su progresión es una de las maneras de detener la enfermedad. Una colaboración científica entre investigadores del Instituto de Biotecnología y de Biomedicina (IBB) de la UAB y el Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la UniZar ha identificado ahora un péptido endógeno humano que se une fuerte y específicamente a los oligómeros de alfa-sinucleína, evitando su agregación y bloqueando su neurotoxicida, dos procesos íntimamente ligados al declive neurodegenerativo que ocurre en el Parkinson.

El péptido, llamado LL-37, «se une a los oligómeros tóxicos de alfa-sinucleína de forma selectiva y con una potencia superior a la de cualquier péptido anteriormente descrito, equivalente a la de un anticuerpo. Inhibe la agregación a concentraciones muy bajas y protege totalmente a las células neuronales del daño causado”, señalan los investigadores.

Los péptidos antibióticos de origen eucariótico (PAE) son componentes esenciales de la inmunidad innata. Actúan en secreciones, epitelios y fagocitos profesionales como primera barrera defensiva frente a las invasiones por patógenos. Su interés clínico se debe a dos de sus características generales: amplio rango de patógenos susceptibles y muy baja inducción de resistencias. Ambas se derivan de su mecanismo de acción: la permeabilización de la membrana del patógeno por interacción con los fosfolípidos aniónicos de la cara externa de la membrana

“LL-37 se encuentra de manera natural en nuestro organismo, tanto en el cerebro como en el intestino, órganos donde tiene lugar la agregación de alfa-sinucleína en la enfermedad de Parkinson. Esto sugiere que la actividad de LL-37 puede responder a un mecanismo desarrollado por el propio organismo para luchar de manera natural contra la enfermedad”, añaden.

Por este motivo, los investigadores quieren estudiar ahora cómo se podría regular su expresión y si esta estrategia podría convertirse en una terapia segura con potencial para incidir en el curso de la enfermedad. “Existe la posibilidad de que una terapia para el Parkinson se encuentre ya en nuestro interior y sólo debamos activarla de la manera adecuada”, apunta Salvador Ventura, investigador del IBB y coordinador del estudio.

La identificación de la LL-37 se ha hecho en el marco de una investigación que ha analizado la estructura y características de los oligómeros patogénicos para poder neutralizarlos de manera específica y con alta afinidad. 

Los ensayos han permitido a los investigadores identificar tres moléculas con actividad antiagregante, y además de la molécula humana, se ha encontrado un segundo péptido presente en bacterias y un tercero que han construido artificialmente. Estas moléculas son herramientas que consideran prometedoras para el diagnóstico del Parkinson, en discriminar entre las especies de alfa-sinucleína funcionales y las tóxicas.

“Hasta la fecha, no existían moléculas capaces de identificar de manera selectiva y eficiente los agregados tóxicos de alfa-sinucleína; los péptidos que presentamos en este sentido son únicos y, por tanto, tienen un gran potencial como herramientas de diagnóstico y pronóstico”, señala la co-coordinadora del estudio Nunilo Cremades, investigadora del BIFI-UniZar.

En el estudio se han analizado computacionalmente más de 25.000 péptidos humanos y se han aplicado métodos de espectroscopia de molécula única e ingeniería de proteínas. También se han hecho cultivos celulares in vitro utilizando oligómeros tóxicos.

Es decir después de leer esto, sabemos que los cuerpos de Levy y la alfa-sinucleína, son responsables de las lesiones de la sustancia negra en la enfermedad de Parkinson,  investigadores del Instituto de Biotecnología y de Biomedicina (IBB) de la UAB y el Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la UniZar ha identificado ahora un péptido endógeno humano que se une fuerte y específicamente a los oligómeros de alfa-sinucleína, evitando su agregación y bloqueando su neurotoxicida, dos procesos íntimamente ligados al declive neurodegenerativo que ocurre en el Parkinson.

El péptido, llamado LL-37, «se une a los oligómeros tóxicos de alfa-sinucleína de forma selectiva y con una potencia superior a la de cualquier péptido anteriormente descrito, equivalente a la de un anticuerpo. Inhibe la agregación a concentraciones muy bajas y protege totalmente a las células neuronales del daño causado.

De forma pues que tenemos los cuerpos de Lewy, que están compuestos por la sinucleina, son los que se depositan sobre las células dopaminérgicas de la sustancia Nigra, y las anula y ahora encontramos que el péptido, llamado LL-37, limita a la alfa, sinucleina.

Y que esto puede ser un futuro para el tratamiento de esta enfermedad.

Cabe preguntarse?,

¿Porque se depositan los cuerpos de Lewy y su compuesto la alfa, sinucleina sobre las neuronas dopaminérgicas de la sustancia Nigra y porque sobre esta se deposita el péptido, llamado LL-37.

Estamos formando una empanada, y si esperamos algo de tiempo, veremos como otro macrófago se depòsita sobre el pectido LL-37, y así sucesivamente HASTA FORMAR UNA AMPANADA

La pregunta obvia, es que hay en la sustancia negra que invita a que sobre ellas se depositen sucesivos macrófagos.

La repetida idea de que la rotura de la Microbiota intestinal, hacen que determinados gérmenes invadan el cerebro entre otras estructuras. Invitan a pensar que el causante principal del deposito ulterior de sucesivos macrófagos, son gérmenes, y estos son los responsables de la enfermedad y los causantes de que sobre ellos se depositen macrófagos.

Este esquema seria extrapolable a otras enfermedades neurodegenerativas, como Alzheimer

Es bastante probable que las enfermedades degenerativas y concretamente las neurodegenerativas, tengan un patrón microbiano y desde aquí desarrollen una respuesta inmunitaria que sea responsable de la destrucción cerebral.

Le podríamos llamar a las enfermedades neurodegenerativas en su evolución, que tienen el SÍNDROME DE LA EMPANADA.

Sobre un germen se depositan macrófagos sucesivamenente, como si fuere una empanada

Un germen, la alfa sinucleina y el péptido, llamado LL-37

BIBLIOGRAF??A

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13 junio 2021

EE.UU. APRUEBA UN FÁRMACO CONTRA EL ALZHÉIMER

Filed under: DEGENERATIVAS,INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 14:52


EE.UU. APRUEBA UN FÁRMACO CONTRA EL ALZHÉIMER

Es el primer tratamiento contra esa enfermedad neurodegenerativa en casi 20 años

Según la Agencia del Medicamento, Aduhelm supone «un significativo avance»

La noticia ha sido recibida con cierto recelo por parte de un comité asesor independiente y algunos especialistas porque consideran que no hay aún suficiente evidencia de que el fármaco ayude a los pacientes

Estados Unidos ha aprobado un nuevo medicamente para tratar el Alzhéimer que afecta a la memoria y causa desorientación e impide, a veces, realizar tareas cotidianas. También se asocia con marcados cambios de humor y problemas de comunicación.

Es el primer tratamiento contra esa enfermedad neurodegenerativa en casi 20 años. En todo el mundo la padecen alrededor de cincuenta millones de personas y generalmente comienza después de los 65 años. 

El fármaco se llama ‘Adulhem’ y según la Agencia del Medicamento supone un «gran avance». Es  la primera medicina creada para tratar directamente la patología fundamental de este mal neurodegenerativo. Es decir, el fármaco reduce las placas beta en el Alzheimeramiloide en el cerebro, que son el signo más palpable de la enfermedad por culpa de su toxicidad.

Una teoría científica asegura que la enfermedad se produce por una acumulación excesiva de estas proteínas en el cerebro de algunas personas a medida que envejecen y su sistema inmunológico se deteriora.

Es el primero en abordar el deterioro cognitivo relacionado con la afección.

afectando la memoria de las personas, dejándolas desorientadas y en ocasiones incapaces de realizar las tareas cotidianas. También se asocia con marcados cambios de humor y problemas de comunicación.

La noticia ha sido recibida con cierto recelo por parte de un comité asesor independiente y algunos especialistas en esta enfermedad. Para ellos, aún no hay suficiente evidencia de que el fármaco ayude a los pacientes. La Agencia del Medicamento reconoce que los resultados no son concluyentes todavía pero considera que hay evidencia sustancial para su aprobación.

Este avance coincide con el avanzado estudio de investigadores del Alzheimer Center de Barcelona que han identificado nuevas variantes genéticas implicadas en la demencia senil de tipo Alzhéimer. Lo que hace el nuevo medicamento es actuar como un anticuerpo monoclonal, que elimina a la proteína macrofagica, Beta amiloidotica

Y eso parace eficaz  en algunos casos.

Ya es un logro, pero estamos matando al anticuerpo que en  el Alzheimer luchan contra algo. Hace falta seguir poniendo la atención en los gérmenes que desencadenan la acción de los macrófagos.

Pero si reconocemos que destruyendo los acúmulos de esta proteína, los pacientes mejoran. Habrá que pensar si esta medicación tan cara es soportable.

La otra cosa es buscar si de verdad los gérmenes son los responsables  de que se deposite esta beta amiloide.

No me canso de decir que estas enfermedades neuro degenerativas están producidas por uno o varios gérmenes como vienen diciendo desde hace mucho tiempo los Dres. Carrasco y Moir

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Gérmenes en el Alzheimer

Células de levaduras en depósitos de Amiloide

Gérmenes en el cerebro procedentes del intestino

Es lo lógico, los macrófagos, que actúan como anticuerpos se precipitan siempre que pueden sobre los gérmenes.

Si pudiéramos ver que razonablemente desaparecen la placas beta amiloidotica y reaparecen las condiciones psíquicas. Pues que bien.

Pero sobre todo correlacionar, enfermedades degenerativas con gérmenes y macrófagos

Pero además insisto en la necesidad de seguir pensando en los gérmenes como.

Lo que llama profundamente mi atención, es la rapidez con que se difunden las noticias medicas en todos los medios; periódicos, internet. Y para todo el que sepa leer.

Esto no hay libro que lo soporte

Bibliografia

FDA approves the first treatment directed at the underlying biology of Alzheimer’s disease, which is expected to reduce the clinical decline of patients with this disease: https://t.co/xEVvn7V2Fi pic.twitter.com/OaADO8DkZB — U.S. FDA (@US_FDA) June 7, 2021

Enriquerubio.net E.Degenerativas y Germenes

25 mayo 2021

EL COVID PERSISTENTE

Filed under: INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 13:28

EL COVID PERSISTENTE

Una nueva enfermedad degenerativa

La Vanguadia publica por Carina Farreras, un trabajo interesante, donde valora el Covid persistente, desde el punto de vista social.

Se me ocurre pensar que estamos ante una nueva enfermedad degenerativa “un germen y una reacción inflamatoria persistente”

Niebla mentalLa mayoría de pacientes refieren padecer este trastorno cognitivo que afecta la memoria, la atención, el lenguaje y la capacidad de organizarse  Johner Images / Getty

El tiempo corre y una baja laboral puede devenir en una incapacidad. ¿Qué solución puede ofrecerse a estas personas? Mayoritariamente son mujeres y de edad media, es decir, a mitad de su carrera laboral. Profesionales con ganas de continuar.

Entre la alegría de la vacunación de la generación más numerosa de España, los baby boomers , y la vista en la luz al final del túnel, el colectivo de covid persistente teme llegar a sentirse como los soldados heridos de Vietnam que, una vez acabada la guerra ya nadie se acordó de ellos.

Decía mi tio Alfonso, sabio el, que siempre que pasa lo mismo sucede igual.

Estos enfermos crónicos han padecido una enfermedad infecciosa, asintomáticos unos y otros muy sintomáticos, y después de ella, están deshechos, y mutilados y además los médicos no sabemos que hacer

La demanda de ayuda que han realizado durante estos meses ha quedado en un segundo plano, oculta por los datos más cruentos de la pandemia, con las muertes y las ucis de los hospitales en primera página. Muchos, los primeros contagiados, ni siquiera tienen evidencias de haber pasado la covid porque en esos primeros meses no se practicaban pruebas. Pero lo cierto es que antes estaban sanos y ahora no pueden llevar una vida normal.

Su cuerpo no es el mismo y, en cambio, las pruebas médicas arrojan una normalidad asombrosa. Viven además una incertidumbre (sin pronóstico, sin tratamiento, sin control sobre cuándo aparecerán las dolencias) y la ausencia de conocimiento científico y reconocimiento legal de la enfermedad. Todos estos aspectos resultan desconcertantes, para ellos y para las empresas.

El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) ha empezado a actuar para reducir el gasto de las bajas médicas. Las bajas por covid (oficialmente, no hay bajas por covid persistente) están pasando a ser bajas ordinarias por cualquier otra patología a los seis meses y dejan de ser una “asimilación” a un accidente laboral, como se estableció desde el primer decreto de estado de alarma, con unas condiciones económicas favorables al trabajador (y al empleador). 

Esto es así al menos en Aragón y Andalucía, según la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Y se está a la espera de lo que pase a los 18 meses de la incapacidad temporal del trabajador, según Pau Estévez, abogado del Colectivo Ronda. ¿Será permanente? ¿En qué condiciones? Antes de llegar allí los enfermos confían en curarse o que remitan las dolencias tal y como aparecieron.

Fases del  COVID

1. Agudo. Signos y síntomas de la Covid tras su contagio, hasta 4 semanas después de la infección
​2.Secuelas. Existe el antecedente de la infección grave de covid en fase aguda que, con frecuencia, ha requerido ingreso hospitalario o en unidades de críticos. El enfermo presenta síntomas derivados de secuelas posteriores al daño estructural de las complicaciones sufridas. 
​3.Persistente. Complejo sintomático multiorgánico que afecta a pacientes que han padecido covid y que permanecen con sintomatología pasados 4 en incluso 12 semanas, persistiendo en el tiempo.

Aunque el término ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por el Ministerio de Sanidad, las bajas laborales no pueden justificarse por este concepto. No existe un código específico, que es lo que reclaman tanto las asociaciones de pacientes como los médicos de familia.

“La dificultad reside también en su definición puesto que reúne una amalgama de síntomas (hasta 200) que van desde la fatiga a la febrícula, falta de aire, trastornos intestinales, cefaleas, pérdidas de memoria, niebla mental…”, indica Francisco José Sáez Martínez, responsable de Salud Laboral de la SEMG.

Virus del Covid

Los síntomas, para cada persona son distintos, pueden ser continuos u oscilantes, pero, en todo caso, persisten 12 semanas tras la infección. Los pacientes pudieron estar graves o aparentemente asintomáticos. 

La mayoría son mujeres (el 80%), de 43 años de media, según una encuesta de la SEMG, la única realizada en España pero que coincide con las de otros países. También hay niños. Quizás, parte de la invisibilidad de esta dolencia en los medios de comunicación se explique porque estos pacientes acuden al 100% a los médicos de familia y no a hospitales, que cuentan con equipos de comunicación capaces de transmitir con rapidez. 

El Consejo General de Enfermería calcula que podría haber medio millón de afectados por la covid persistente, hasta un 20% de enfermos covid. Otro estudio, basado en datos de la Seguridad Social, calcula que unas 100.000 personas están de baja después de 12 semanas de contraer el virus. «El síndrome poscovid, incapacidad temporal laboral y prevención», elaborado por los catedráticos de la UCAM, Araceli López-Guillem y José Manuel Vicente, informa que las bajas por covid no se prolongan más de 3 semanas, pero un 8% supera los 3 meses y el 0,8% pasa del año. Hasta marzo del 2021 se registraron en España 1,23 millones de bajas laborales por contagio (y 2,53 millones por cuarentena). Las prestaciones por incapacidad temporal en el 2020 aumentaron un 25% respecto al 2019.

En la Unidad de Can Ruti con cientos de adultos y 75 niños

Lesiones por Coronavirus

Se desconoce por qué la recuperación global o de un síntoma concreto en algunas personas se alarga. Se han planteado como posibles hipótesis la presencia del virus en sangre a causa de una respuesta débil de anticuerpos, o por recaídas, posibles reinfecciones, reacciones inflamatorias y otras reacciones inmunes, pérdida de forma física o estrés postraumático. El hospital Germans Trias i Pujol de Badalona (Can Ruti) creó el año pasado una unidad específica para tratar e investigar la covid persistente desde una vertiente multidisciplinar. Tienen ya centenares de pacientes. En diciembre abrieron la unidad pediátrica. Ya hay 75 niños y adolescentes que, meses después de infectarse, continúan presentando síntomas, principalmente fatiga, dificultad respiratoria, debilidad y cefaleas. Algunos tienen también problemas cognitivos, como dificultad para concentrarse, retener información, prestar atención o hablar con claridad lo que afecta a su escolarización. Se sospecha que podría haber más afectados a los que no se les ha interpretado bien sus síntomas. Los niños pueden quejarse de fatiga y desmotivación y los padres atribuirlo a las condiciones en las que se está viviendo la pandemia. Otros hospitales como Vall d’Hebrón y el Clínic han abierto investigaciones sobre la persistencia de secuelas de covid en enfermos que fueron críticos. Fuera de Catalunya se han abierto unidades específicas para la covid persistente en el hospital Infanta Helena de Huelva y en el hospital Virgen del Rocío en Sevilla.

Se desconoce de cuántas se trata. Las estimaciones van del 5 al 20 por ciento de los contagiados. La aproximación general es que es de un 10%. Un estudio reciente, que analiza el aumento de las bajas laborales en España de larga duración, estima que podrían llegar a ser unos 100.000 empleados en total. Pero esa cifra es una deducción. El Consejo General de Enfermería elevaba esa cifra a 500.000. 

El Consejo General de Enfermería valora el COVID persistente como una condición muy «incapacitante en algunos casos, que mina enormemente la calidad de vida de aquellos pacientes que la padecen». Según exponen numerosos investigadores, los síntomas propios de la enfermedad permanecen con la misma intensidad una vez ha desaparecido el virus, incluso, pueden aparecer nuevos.

Actualmente, no hay factores de riesgo claros y puede aparecer aunque los síntomas hayan sido leves»,  «aunque daña primariamente a los pulmones, el SARS-CoV-2 puede afectar a otros órganos y esto puede aumentar el riesgo de efectos prolongados», concluye.
La enfermedad puede conllevar consigo problemas respiratorios, neurológicos, cardíacos y circulatorios, del sistema nervioso autónomo, digestivos, de salud mental y otros como alteraciones del olfato y el gusto.Y Fatiga, dificultad para respirar, tos, dolor en las articulaciones, muscular, en el pecho, de cabeza, fiebre intermitente, falta de apetito, diarrea, insomnio, formación de coágulos…
“Es imprescindible que las personas que tienen estos síntomas consulten con el profesional de referencia y las enfermeras estamos muy atentas a este tipo de patologías porque debemos identificarlos para que no pasen desapercibidos», indica. Hay que valorar para que no haya un infradiagnóstico de este síndrome o que se enmascaren otro tipo de enfermedades o patologías pensando que todo se achaca a la covid”, explica Guadalupe Fontán, enfermera del CGE.

Asimismo, reiteran que todos aquellos que han estado ingresados en la UCI, por el mero hecho de sobrevivir a esta experiencia, pueden ser más propensos a sufrir problemas como el síndrome de estrés postraumático, depresión o ansiedad. Para las enfermeras, cuidar de la salud mental de estos pacientes es una pieza clave para mejorar su calidad de vida.

Que duda cabe que el componente psíquico que desencadena esta actuación de los enfermos en Uci y de los santos sanitarios, que están aguantando mas de lo posible, intervienen en la sitomatologia

Esto no es diferente de las enfermedades degenerativas, la exposición a una noxa y después el fenómeno mutilante de la inflamación persistente.

Recuérdese el Guillan Barre, tras una infección una parálisis progresiva y mutilante, que la mayoría de las veces se cura sola, pero en otras es terrible, persistente, de repetición y mutilante.

Los investigadores ya han definido el  Covid persistente como la enfermedad que sufren «pacientes con antecedentes de afectación generalmente leve o moderada en la fase aguda de la covid-19, pero que pasadas cuatro e incluso doce semanas, siguen presentando sintomatología muy variada, frecuentemente fluctuante e incapacitante, que no se explica por una enfermedad subyacente alternativa»,

Los de mayor incidencia son el cansancio, que afecta al 95% de los pacientes; el malestar general, también presente en el 95% de los casos; los dolores de cabeza (86%); alteraciones en el estado de ánimo (86%); dolores musculares (82%); la falta de aire o disnea (78%); dolores articulares (79%); falta de concentración o niebla mental en el 78% de los casos, según un estudio realizado por la SEMG. «Hay otros muchos síntomas descritos con alta incidencia y que impiden a estos pacientes llevar una vida normal».,

El prototipo de enfermos de covid persistente sería el de una mujer entre 35 y 50 años, pero puede darse en todos los pacientes. Otro de los misterios de la enfermedad se encuentra en su prevalencia. El estudio de los médicos de familia encontró que hasta el 15% de los pacientes padecía la enfermedad (una cifra que haría que, actualmente, aproximadamente un millón de personas la estén padeciendo en España), pero otras investigaciones, como la llevada a cabo por el departamento de medicina interna del Hospital de Barcelona con 300 personas, muestra el 50% de los pacientes ingresados con coronavirus en este centro ha seguido mostrando síntomas de la enfermedad siete meses después de haber recibido el alta; entre ellos, trastornos psicológicos (49%), astenia o fatiga generalizada (27%) y disnea o dificultad para respirar (10%).

Entre tantas malas noticias, sin embargo, aparece una esperanza en el horizonte para los pacientes de covid persistente, y es la vacunación. Varios estudios preliminares muestran que una parte importante de los enfermos mejora tras recibir las dosis, aunque también aquí aparece un lado oscuro. Pero en algunos casos, ha ocurrido lo contrario y los pacientes han empeorado. Los expertos tratan de averiguar las claves de ambas situaciones y la SEMG está trabajando en un proyecto para «caracterizar qué pacientes con covid persistente se podrían beneficiar de la vacunación y cuáles podrían no mejorar o, incluso, empeorar con la vacuna; o si el efecto varía con el tipo de vacuna administrada». A través de un cuestionario, a los participantes se les pregunta qué sintomas tenían cuando se contagiaron, con qué intensidad y que variaciones notaron tras la vacunación.

La solución del covid persistente, se acompañara del reconocimiento de un germen y una reacción inflamatoria crónica y persistente.

Biografia

CARINA FARRERAS BARCELONA 25/05/2021 06:00

ENRIQUERUBIO.NET Sobre el Covid

23 mayo 2021

GÉRMENES EN LAS ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS

Filed under: DEGENERATIVAS,INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 21:00

GÉRMENES EN LAS ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS

Todas las enfermedades neurodegenerativas se caracterizan por el acumulo de proteínas en lugares múltiples que bloquean de forma progresivas , no solo funciones nerviosas sino múltiples estructuras de nuestra economía

Células de levaduras en depósitos de Amiloide

Es bastante probable que las enfermedades degenerativas y concretamente las neurodegenerativas, tengan un patrón microbiano y desde aquí desarrollen una respuesta inmunitaria que sea responsable de la destrucción cerebral

El Parkinson que se caracteriza por perdida de las estructuras dopaminérgicas donde se depositan  las proteínas cuerpos de Lewy.

Los cuerpos de Lewy son depósitos anormales de proteína llamada alfa-sinucleína.  Que son propias en la demencia producidas por estosl deposito de Pero saben que otras enfermedades, como el mal de Parkinson, también involucran la acumulación de esta proteína.

 Demencias con cuerpos de Lewy  se presentan por ahora en :

 Demencia con cuerpos de Lewy y demencia por enfermedad de Parkinson. Ambos tipos causan los mismos cambios en el cerebro, y, con el tiempo, provocan los mismos síntomas. La principal diferencia es cuándo los síntomas cognitivos (del pensamiento) y del movimiento comienzan.

También la demencia con cuerpos de Lewy causa problemas con la habilidad de pensar similar a la enfermedad de Alzheimer . Posteriormente, causa otros problemas, como síntomas de movimiento, alucinaciones visuales y ciertos problemas del sueño. También causa más problemas con las actividades mentales que con la memoria.

La demencia por enfermedad de Parkinson comienza como un trastorno del movimiento. Primero causa los síntomas de la enfermedad de Parkinson, movimientos lentos, rigidez muscular, temblor y caminar arrastrando los pies. Más adelante, causa demencia.

La demencia con cuerpos de Lewy ocurre cuando se acumulan cuerpos de Lewy en partes del cerebro que controlan la memoria, el pensamiento y el movimiento.

Otras dos enfermedades neurodegenerativas tienen un acumulo anormal de proteínas, que actúan como macrofagos
El Alzheimer (AL) es una enfermedad neurodegenerativa, y la causa principal y más conocida en enfermedades demenciales, cuya característica principal es la pérdida de memoria. Su relación con la proteína amiloide y tau es indiscutible. Su acumulo en el lóbulo temporal entre otras zonas del cerebro mutila la funciones cognoscitiva y produce demencia.
La Esclerosis Múltiple, (EM) también es una enfermedad neurodegenerativa, y afecta a los nervios, destruye la mielina que es su aislante Los nervios están envueltos en mielina que los aísla y permite su función. La beta-amiloide sería capaz de luchar contra la reacción inflamatoria autoinmune que causa la EM,  la proteína beta-amiloide y su precursor se encuentran en las lesiones de la EM .

La administración de proteínas  beta-amiloide fuera del cerebro, concretamente se inyectó en el vientre de los ratones y no en el cerebro. Aunque los sistemas inmunes de estos ratones estaban preparados para atacar al aislante nervioso o mielina, con la administración de la beta-amiloide se produjo todo lo contrario.

Así lo expresa Steinman: “Esta es la primera vez que la beta amiloide demuestra tener propiedades antiinflamatorias”
En definitiva, la beta-amiloide fuera del sistema nervioso central tendría propiedades como antiinflamatorio, todo lo contrario a lo que produce cuando se encuentra dentro del mismo cerebro o de los nervios.
El juego inflamatorio en enfermedades degenerativas, llegan siempre a las misma situaciones, un problema de inflamación y reparación complejo e imbricado.
No es la primera vez que se analizan las propiedades de la beta amiloide, El Hospital General de Massachusetts (MGH,), evidencio que la proteína beta-amiloide se deposita en forma de placas en el cerebro de pacientes con enfermedad de AL y se la considera una parte normal del sistema inmune innato, primera línea de defensa del cuerpo contra la infección.
Su estudio, publicado en ‘Science Translational Medicine’, concluye que la expresión de beta-amiloide humana resulta protectora contra las infecciones potencialmente letales en ratones, en el C elegans y en células cerebrales humanas en cultivo.

Se admite que la neurodegeneración en la enfermedad de AL es causada por el comportamiento anormal de moléculas de beta-amiloide, que son conocidas por reunirse en resistentes estructuras de fibrillas llamadas placas amiloides en el cerebro de los pacientes
En 2010 , Moir y Rudolph Tanzi, director del MGH-MIND y concluyeron que la beta-amiloide tenía muchas de las cualidades de un péptido antimicrobiano (AMP) y se trata de una pequeña proteína innata del sistema inmune que protege contra una amplia gama de patógenos.
En ese estudio se compararon formas sintéticas de A-beta con un conocido AMP llamado LL-37 y se encontró que la beta inhibe el crecimiento de varios patógenos importantes, a veces igual de bien o mejor que LL-37. La beta amiloide de los cerebros de los pacientes de AL también suprimió el crecimiento del hongo ‘Candida’ cultivado para esa investigación y, posteriormente, otros grupos han documentado la acción de A-beta sintético contra los virus de influenza y herpes.
En este nuevo trabajo, los investigadores encontraron que los ratones transgénicos que expresan A-beta humano sobrevivieron significativamente más tiempo después de inducir la infección por ‘Salmonella’ en sus cerebros frente a los ratones sin alteración genética. Los ratones que carecen de la proteína precursora de amiloide murieron incluso más rápidamente.
La expresión de la beta transgénica parece proteger a los gusanos ‘C.elegans’ de cualquier infección por ‘Candida’ o ‘Salmonella’. Del mismo modo, la expresión de beta humana protege las células neuronales cultivadas de ‘Candida’. De hecho, la beta amiloide humano expresado por células vivas parece ser mil veces más potente contra la infección que el beta amiloide sintético utilizado en estudios previos.
Esa superioridad parece referirse a propiedades de beta amiloides que se han considerado parte de la patología en la enfermedad AL, la propensión de moléculas pequeñas a combinarse en lo que se denominan oligómeros y luego se agregan en placas de beta-amiloide.

Moir añade: “Nuestros resultados plantean la intrigante posibilidad de que puede surgir la patología de AL, cuando el cerebro se percibe a sí mismo como bajo el ataque de los patógenos invasores, aunque se necesitan estudios adicionales. No parece probable que las vías inflamatorias del sistema inmune innato puedan ser posibles dianas de tratamiento. Si se validan, nuestros datos también justifican la necesidad de tener precaución con terapias dirigidas a la eliminación total de las placas de beta-amiloide. Las terapias basadas en la disminución de amiloides, pero no en la eliminación de beta amiloide en el cerebro podría ser una estrategia mejor”.

Un nuevo estudio de la Universidad de Florida, en Estados Unidos, establece, por primera vez, un vínculo entre especies específicas de bacterias y manifestaciones físicas de enfermedades neurodegenerativas.

Investigaciones recientes sugieren que las personas con estas enfermedades presentan cambios en la composición bacteriana de su tracto digestivo. 

Una nueva investigación publicada en ‘PLOS Pathogens’ establece, por primera vez, un vínculo entre especies específicas de bacterias y manifestaciones físicas de enfermedades neurodegenerativas. 

En este estudio, quiere  demostrar que especies específicas de bacterias desempeñan un papel en el desarrollo de estas enfermedades», Daniel Czyz, 

Algunas otras bacterias producen compuestos que contrarrestan estas bacterias ‘malas’. Estudios recientes han demostrado que los pacientes con la enfermedad de Parkinson y de Alzheimer son deficientes en estas bacterias ‘buenas’, por lo que nuestros hallazgos pueden ayudar a explicar esa conexión y abrir un área de estudio futuro», añade.

Todas las enfermedades neurodegenerativas tienen su origen en problemas en el manejo de las proteínas en el organismo. Si las proteínas están mal plegadas, se acumulan en los tejidos. Estos agregados de proteínas, como los llaman los científicos, interfieren en el funcionamiento de las células y provocan trastornos neurodegenerativos.

Czyz y sus coautores querían saber si la introducción de ciertas bacterias en los gusanos ‘C. elegans’ iría seguida de la agregación de proteínas en los tejidos de los gusanos.

» Con una forma de marcar los agregados para que brillen en verde bajo el microscopio, se vio que los gusanos colonizados por ciertas especies de bacterias se iluminaban con agregados que eran tóxicos para los tejidos, mientras que los colonizados por las bacterias de control no lo hacían. Esto ocurría no sólo en los tejidos intestinales, donde están las bacterias, sino en todo el cuerpo de los gusanos, en sus músculos, nervios e incluso órganos reproductores».

Sorprendentemente, las crías de los gusanos afectados también mostraron un aumento de la agregación de proteínas, a pesar de que estas crías nunca se encontraron con las bacterias originalmente asociadas a la enfermedad.

«Esto sugiere que estas bacterias generan algún tipo de señal que puede transmitirse a la siguiente generación»,

Czyz. Afirma que los gusanos colonizados por las bacterias «malas» también perdieron movilidad, un síntoma común de las enfermedades neurodegenerativas.

«Un gusano sano se mueve rodando y dando vueltas. Cuando se coge un gusano sano, se desplaza rodando por el pico, un sencillo dispositivo que se utiliza para manipular estos diminutos animales. Pero los gusanos con la bacteria mala no podían hacerlo debido a la aparición de agregados de proteínas tóxicas», explica Walker, que desarrolló este método de evaluación.

Los gusanos son muy delicados, así que se necesita una herramienta que no los dañe. Además, son transparentes y tienen un plan corporal sencillo. Estudios como este son posibles porque estos gusanos se alimentan normalmente de bacterias.

«Los gusanos sólo miden un milímetro de largo y cada uno tiene exactamente 959 células . Pero, en muchos aspectos, se parecen mucho a los humanos: tienen intestinos, músculos y nervios, pero en lugar de estar compuestos por miles de millones de células, cada órgano es sólo unas pocas células. 

Su pequeño tamaño nos permite hacer experimentos de forma mucho más controlada y responder a preguntas importantes que podremos aplicar en futuros experimentos con organismos superiores y, eventualmente, con personas».

En la actualidad, el laboratorio de Czyz está probando cientos de cepas de bacterias presentes en el intestino humano para ver cómo afectan a la agregación de proteínas en ‘C. elegans’. El grupo también investiga cómo las bacterias asociadas a la neurodegeneración provocan el mal plegamiento de las proteínas a nivel molecular.

Czyz también está interesado en las posibles conexiones entre las bacterias resistentes a los antibióticos y el mal plegamiento de las proteínas.

Lo que se deduce de estos estudios, es que el deposito de proteínas mal plegadas, se hace sobre gérmenes previos y no al revés.

«Casi todas las bacterias que encontramos asociadas al mal plegamiento de las proteínas están también asociadas a infecciones resistentes a los antibióticos en las personas.

Varios autores sobre todo Carrasco y Moir, han repetido de forma machacona, como los gérmenes están presentes en las enfermedades neurodegenerativas y que los depositos de proteínas plegadas que son macrófagos es un intento del organismo por eliminar estos gérmenes.

El desequilibrio empieza en la microbiota intestinal, se sigue de la inflamación expresada por macrófagos, y la aparición de  enfermedades neurodegenerativas  

                    Gérmenes en el Alzheimer

BIBLIOGRAFÍA

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 Alzheimer y Robert Moir « Enriquerubio.net

Luis Carrasco,. Catedrático de Microbiología de la UAM, 

 Moir y Rudolph Tanzi, director del MGH-MIND

5 mayo 2021

LA DUALIDAD DE CONDUCTA

Filed under: INFECCIONES E INFLAMACION,Vacunas — Enrique Rubio @ 20:53

LA DUALIDAD DE CONDUCTA

UNA AVALANCHA HUMANA EN UNA FIESTA JUDÍA EN ISRAEL PROVOCA AL MENOS 45 MUERTOS

LA EPIDEMIA DE CORONAVIRUS ESTA CONTROLADA EN ISRAEL

La Conducta del ser humano es Inexplicable.

El pueblo judío, a lo largo de la historia, se ha enfrentado a lo lartgo de la historia, con problemas enormes y terrorificos, de los cuales, sale, con algún éxito.

Por ello me llama profundamente la atención.

Que cuando frente a la  terrible epidemia de coronavirus que estamos sufriendo., son  capaces? De eliminarla. O al menos, controlarla. Antes que nadie. Y sin embargo. Algo tan explicable. Como una multitud. 10 veces mas alta de lo esperado. Provoca una mortandad, en 45 personas, cuando se produce una avalancha. En medio de una festividad religiosa.

Esto era de esperar. Tenemos la referencia histórica. De las múltiples calamidades que han ocurrido durante las aglutinaciones, en las festividades, por lo menos y posiblemente en condiciones similares.

Cuando el miedo invade a un grupo numeroso, la despavorida huida, mata a muchas gentes.

Esto es la norma. Rara vez uno de estos episodios, no deja muertos.

 Este grupo de Judíos, no vacilaro en entrar, 100 000 personas en un  recinto  acotado . Cuando lo permitido eran  10 000 personas. Es decir. 9 veces más de ló  permitido.

¿Cómo es posible compaginar esto?

Muy inteligente y enormemente ordenados y respetuosos, para luchar con algo nuevo y devastador como una epidemia de un virus tan letal,  y bastante negligente por otro para respetar unas normas elementales.

La elección, no tiene gradientes lógicos , y casi seguro que a veces el cerebro se comporta torpemente  . Por lo tanto la elección no depende de una inteligencia. Y posiblemente es la  casualidad, lo mas útil. “Lo aleatorio”

La muerte busca siempre su forma de actuar y no distingue entre inteligentes y negligentes.

No sé si tiene interés lo que estoy diciendo, pero a mí me ha im

presionando bastante El recuerdo  en mi niñez, durante la procesiones en Semana Santa,que mi padre nos advertía insistentemente. “que tuviéramos mucho cuidado con las estampidas”.

Esto había ocurrido alguna vez con resultados dramáticos ¿Alguno de los penitentes? de una manera fortuita, con su cirio encendido, que quemaban la capa del penitente que le precedia. El fuego inmediato  producía una estampida. Que siempre terminaba con muertes.

Es decir. Este episodio. Es muy conocida. Y tiene. Unos resultados funestos. Siempre.

Escribo la maldad y la bondad de ambos episodios con el ferviente deseo de que esto llegue a alguna parte, y se tenga mucho cuidado en las aglomeraciones.

Pero la explicación científica, del accidente, me cuesta trabajo entender.

Miles de judíos celebraban la festividad de Lag Baomer en el monte Meron de Galilea

Voluntarios de la organización afirman que «hubo un colapso debido al hacinamiento»

Decenas de muertos en un estampida humana en una festividad religiosa en Israel. /EFE / DAVID COHEN / VÍDEO: EFE

Israel está de luto por las vidas perdidas en pleno festival de la alegría. Al menos 45 personas fallecieron y 150 resultaron heridas tras una avalancha la madrugada del viernes en el monte Merón de Galilea cuando decenas de miles de judíos celebraban la festividad de Lag Baomer. El evento más concurrido desde el inicio de la pandemia, con unos 100.000 asistentes -diez veces más de lo permitido-, se convirtió en «uno de los peores desastres que ha sufrido el estado de Israel». Netanyahu declaró el domingo día de luto nacional.

«Era el caos», reconocía un testigo al diario israelí Haaretz. «Al principio pensé que era algo pequeño pero después de ver camilla tras camilla, lo entendimos: no había sangre, se ahogaban hasta la muerte», recordaba. Las hogueras ardían la madrugada del viernes cerca de la tumba del rabino Shimon Bar-Yochai al norte de Israel. Mientras la densa multitud de fieles comenzó a salir del lugar en el que se halla la tumba, algunos de ellos resbalaron en una pasarela, cayendo sobre los de abajo y precipitando una estampida y un aplastamiento fatal.

Judíos ultraortodoxos se reúnen junto a la tumba del rabino Shimon Bar Yochai en el Monte Meron, durante la celebración del Lag Baomar. /AFP / JALAA MAREY

Rápidamente empezaron a circular vídeos en las redes sociales del antes y el después. Un gentío gozaba de la festividad de Lag Baomer, pero apenas unas horas después, en el mismo lugar, se agolpaban decenas de cadáveres envueltos en lonas blancas aún sin identificar. Un acto con mayoría de judíos ultraortodoxos al que asistieron solo hombres y niños se saldó con 45 víctimas mortales. Una veintena de heridos siguen en estado crítico.

En busca del culpable

Mientras las familias buscan a sus allegados, los líderes religiosos y las autoridades políticas andan a la caza de un culpable. «Voy a poner las cosas sobre la mesa: yo, Shimon Lavie, el comandante del Distrito Norte de la Policía de Israel, tengo toda la responsabilidad, para bien y para mal», dijo el viernes por la mañana este mando policial. Netanyahu declaró que se abrirá una investigación para esclarecer las causas de la avalancha. Los 100.000 asistentes sobrepasaron con creces el plan policial de limitarlos a 10.000 y eso abrumó a los 5.000 oficiales desplegados. 

«En un momento, pasamos de un evento feliz a una inmensa tragedia», declaró Zaki Heller, portavoz del servicio de rescate Magen David Adom. «Nadie jamás había soñado» que algo como esto pudiera suceder, reconoció, aunque tal vez sí podían haberlo previsto. La Oficina del Auditor del Estado advirtió en 2008 y 2011 de las deficiencias de seguridad en la tumba del rabino en el monte Merón. Los informes auguraban un posible desastre ya que el recinto no estaba debidamente preparado para albergar reuniones masivas. 

El caos que se vivió en Israel tras la catástrofe dificultó la comunicación del fallecimiento a las familias. A raíz de la avalancha, la red de telefonía móvil en el área colapsó. Muchos de los voluntarios relataron cómo seguían sonando los teléfonos de los fallecidos y al otro lado de la línea estaban sus madres o esposas. Algunos familiares preocupados recurrieron a las redes sociales para publicar fotos en un intento desesperado de encontrar a los desaparecidos. 

Abucheos a Netanyahu

Para cumplir con el rito judío, se empezaron o a celebrar varios funerales antes de la puesta del sol del viernes. Al comienzo del shabat ya no se realizan entierros. El presidente israelí encendió 45 velas conmemorativas para las víctimas. «Ha habido escenas descorazonadoras aquí: personas aplastadas hasta la muerte, incluidos niños», dijo Netanyahu desde el lugar del suceso este viernes por la mañana. Allí fue recibido con abucheos y reproches por algunos miembros de la comunidad ultraortodoxa que seguían en el monte Merón.

La exitosa campaña de vacunación por el coronavirus ha permitido el retorno a la normalidad en Israel. El evento más multitudinario desde el inicio de la pandemia concentró a 100.000 personas, 10 veces más de lo permitido según las restricciones que se mantienen. De hecho, en los últimos días se había expresado preocupación desde el Ministerio de Salud por los elevados riesgos de contagios entre la multitud. También se esperan consecuencias a este nivel en las próximas semanas.

Grupo insumiso

Durante la pandemia, la comunidad ultraortodoxa ha sido una de las más castigadas por el virus. Representa un 12% de la población del país, aunque han acumulado más de una tercera parte de los contagios. Su insumisión y la celebración de actos religiosos masivos sin seguir las medidas de protección ha provocado una tasa de infecciones mucho más elevada que en otros grupos sociales. Netanyahu, en pleno proceso de formación de Gobierno, depende de forma directa de las formaciones jaredís. 

La Unión Europea se unió a los deseos y condolencias de líderes diplomáticos al transmitir «su más sentido pésame a los familiares y amigos de las víctimas». El rabino jefe sefardí de Israel, Yitzhak Yosef, insistió en la importancia de pensar en la comunidad. «Hago un llamado al público en general para que ore por la recuperación de los heridos y para apoyar a las familias de aquellos que han perdido parientes», dijo. Ahora cabe esperar que la investigación revele las causas de esta gran tragedia. 

Israel notifica su primer día sin muertos por coronavirus en los últimos diez meses

LA EPIDEMIA DE CORONAVIRUS ESTA CONTROLADA EN ISRAEL

El país superó el jueves la barrera de cinco millones de personas vacunadas contra el Covid-19

El Gobierno de Israel ha señalado este viernes que, por primera vez en diez meses, el país no ha registrado fallecidos por coronavirus durante el último día, después de superar el jueves la barrera de cinco millones de personas vacunadas contra el Covid-19. Vacuna coronavirus: La seguridad privada alerta de la venta de vacunas  falsas en México

El Ministerio de Sanidad israelí ha indicado a través de su página web que durante las últimas 24 horas se han confirmado 129 casos, lo que sitúa el total en 837.870, mientras que la cifra de fallecidos es 6.346, la misma notificada el jueves.

Asimismo, ha indicado que en estos momentos hay 1.897 casos activos en el país, entre ellos 160 en estado grave, al tiempo que ha indicado que 5.374.276 personas han recibido al menos una dosis de la vacuna, de las cuales 5.005.418 han sido inoculadas con la segunda.

El país ha registrado un descenso de las cifras de contagios y fallecidos desde el drástico repunte registrado a finales de enero, en medio de los avances de la campaña de vacunación, que cubre ya a más de la mitad de la población total y a más del 80 por ciento de los mayores de 16 años, según ha recogido el diario ‘The Times of Israel’.

«Este es un tremendo éxito para el sistema sanitario y los ciudadanos israelíes. Juntos estamos erradicando el coronavirus», ha señalado el ministro de Sanidad de Israel, Yuli Edelstein, a través de un mensaje publicado en su cuenta en la red social Twitter.

5 abril 2021

EL SÍNDROME DE GUILLAN BARRE UNA ENFERMEDAD NEURODEGENERATIVA

Filed under: DEGENERATIVAS,INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 21:01

EL SÍNDROME DE GUILLAN BARRE UNA ENFERMEDAD NEURODEGENERATIVA

Histologia en Guillan Barre

La cronicidad que es la característica común de estas enfermedades. En este síndrome existe poco tiempo entre el contagio y la clínica, no obstante, se comporta como lo suelen hacer las neurodegenerativas:

Asociación de gérmenes, probablemente varios como en otras enfermedades de este tipo, y la desmielinización, la hacen una enfermedad infecciosa e inflamatoria.

Guillain-Barré es un  síndrome  y la presentación clínica aunque variada, la parálisis flácida aguda es el síntoma dominante aunque en territorios dispares. 

La mayoría de los pacientes se presentan con antecedentes de enfermedad, con mayor frecuencia infección del tracto respiratorio superior, antes del inicio de la debilidad motora progresiva.

Varios microorganismos se han asociado con el síndrome de Guillain-Barré, en particular Campylobacter jejuni , virus Zika y, en 2020, el síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2.

En C jejuni relacionado con el síndrome de Guillain-Barré, existe buena evidencia que respalda un proceso inmunológico mediado por autoanticuerpos que se desencadena por el mimetismo molecular entre los componentes estructurales de los nervios periféricos y el o lo que se sostienen en la actualidad por muchos autores, sobre los gérmenes que infectan, se acumulan macrófagos que desmielinizan las estructuras nerviosas periféricas.

Hacer un diagnóstico del llamado síndrome de Guillain-Barré clásico es sencillo; sin embargo, los criterios de diagnóstico existentes tienen limitaciones y pueden dar lugar a que se pasen por alto algunas variantes del síndrome

Lesion axonal en Guillan Barre

Diagnostico.

Clasicamente la disociación albumino citológica definia el diagnostico. En la actualidad, y pese a su frecuencia, la forma solapada de algunos casos, dificulta el diagnostico. La dificultad respiratoria, con su frecuente incidencia confirma el caso. El síndrome de Guillain-Barré puede ser difícil de diagnosticar en las primeras etapas. Sus signos y síntomas son similares a los de otros trastornos neurológicos y pueden variar de persona a persona.

Electromiografía

Punción espinal (punción lumbar)

Tratamiento

El síndrome de Guillain-Barré no tiene cura. Pero dos tipos de tratamientos pueden acelerar la recuperación y reducir la gravedad de la enfermedad:

Intercambio de plasma (plasmaféresis). La porción líquida de parte de la sangre (plasma) se extrae y se separa de las células sanguíneas. Luego, las células sanguíneas se vuelven a colocar en el cuerpo, el cual produce más plasma para compensar lo que se extrajo. La plasmaféresis puede funcionar liberando al plasma de ciertos anticuerpos que contribuyen al ataque del sistema inmunitario a los nervios periféricos.

Terapia de inmunoglobulina. La inmunoglobulina que contiene anticuerpos sanos de donantes de sangre se administra a través de una vena (por vía endovenosa). Las dosis altas de inmunoglobulina pueden bloquear los anticuerpos perjudiciales que podrían contribuir al síndrome de Guillain-Barré.

. A la mayoría de los pacientes con síndrome de Guillain-Barré les va bien con la inmunoterapia, pero una proporción sustancial queda con discapacidad y puede ocurrir la muerte. Los resultados del Estudio Internacional de Resultados del Síndrome de Guillain-Barré sugieren que existen variaciones geográficas en el síndrome de Guillain-Barré, incluido el acceso insuficiente a la inmunoterapia en los países de bajos ingresos. 

Estos tratamientos son igualmente eficaces. Combinarlos o administrar un tratamiento tras otro no es más eficaz que usar cualquiera de los dos métodos por separado.

También beneficia  estos paciente.

Aliviar el dolor, que puede ser intenso

Prevenir los coágulos sanguíneos, que se pueden desarrollar mientras estás inmóvil

Las personas con el síndrome de Guillain-Barré necesitan ayuda física y fisioterapia antes y durante la recuperación. Movimiento de los brazos y las piernas por parte de las personas encargadas del cuidado antes de la recuperación, para ayudar a mantener los músculos flexibles y fuertes

Fisioterapia durante la recuperación para ayudarte a lidiar con la fatiga y recuperar la fuerza y el movimiento adecuado

Entrenamiento con dispositivos de adaptación, como una silla de ruedas o aparatos ortopédicos, para brindarte movilidad y habilidades de cuidado personal

Recuperación.

Si bien a muchas personas les llevan meses e incluso años recuperarse, la mayor parte de las personas con síndrome de Guillain-Barré siguen esta cronología general:

Después de los primeros signos y síntomas, la afección tiende a empeorar progresivamente durante aproximadamente dos semanas

Los síntomas llegan a una meseta en cuatro semanas

Comienza la recuperación, que suele durar de seis a 12 meses, aunque para algunas personas puede durar hasta tres años

Entre los adultos que se recuperan del síndrome de Guillain-Barré:

Alrededor del 80 % puede caminar independientemente seis meses después del diagnóstico

Alrededor del 60 % recupera completamente la fuerza motora un año después del diagnóstico

Alrededor del 5 % al 10% tiene una recuperación muy retrasada e incompleta

Los niños, que rara vez presentan el síndrome de Guillain-Barré, por lo general se recuperan más completamente que los adultos.

Actualmente se están realizando ensayos clínicos para investigar algunos de los posibles candidatos terapéuticos, incluidos los inhibidores del complemento, que, junto con los datos emergentes de grandes estudios colaborativos internacionales sobre el síndrome, contribuirán sustancialmente a comprender las múltiples facetas de esta enfermedad y desarrollar terapias eficaces para modificar la enfermedad que puedan limitar la extensión de la lesión nerviosa

Referencias

Sejvar JJ Baughman AL Wise M Morgan OW

Incidencia poblacional del síndrome de Guillain-Barré: una revisión sistemática y un metanálisis.

Síndrome de Guillain-Barré: Atención médica en Mayo Clinic

18 marzo 2021

EL COVID PROLONGADO

Filed under: INFECCIONES E INFLAMACION,INMUNIDAD — Enrique Rubio @ 21:50

EL COVID PROLONGADO

Esto dos artículos, se refieren a la persistencia del Covid como enfermedad crónica

LA   dificultad de estos estudios, nunca dan clara idea de como actuar. Esta hechos en Dinamarca 2020 y publicados en  The LANCET  .

El concepto del llamado COVID prolongado ha ganado prominencia en los últimos meses, y algunos pacientes informaron manifestaciones neurológicas persistentes , desde síntomas más leves como dolores de cabeza, hiposmia, hipogeusia y fatiga hasta afecciones más graves que incluyen trastornos del sueño, dolor, deterioro cognitivo y (en casos muy raros) Síndrome de Guillain-Barré

El SARS-CoV-2, la causa de la epidemia de COVID-19, ha provocado más de 117 millones de casos y más de 2 · 6 millones de muertes en todo el mundo al 7 de marzo de 2021, según las estimaciones de la OMS . 

La presencia o ausencia de inmunidad protectora después de la infección o la vacunación contra el SARS-CoV-2 afectará la transmisión del virus y la gravedad de la enfermedad.

Se cree que la ausencia de inmunidad preexistente al SARS-CoV-2 es responsable de la rápida propagación del virus a nivel mundial y de la pandemia continua. Por lo tanto, es esencial comprender mejor el grado de protección contra la reinfección con SARS-CoV-2 para perfeccionar las estrategias de intervención adecuadas.

Se sabe poco sobre la protección contra las infecciones repetidas por SARS-CoV-2, pero dos estudios en el Reino Unido han encontrado que la inmunidad podría durar al menos 5-6 meses después de la infección.

Estos datos sugieren que la reinfección por SARS-CoV-2 es poco común y ocurre en menos del 1% de las personas que previamente dieron positivo por SARS-CoV-2. Estos hallazgos son consistentes con varios estudios de casos únicos o pequeños, con solo hasta seis pacientes, realizados en los EE. UU., China, Corea del Sur e India, que encontraron que la reinfección ocurre dentro de los 26 a 142 días después de la primera infección, respaldada por factores genéticos. pruebas y resultados negativos de la prueba de PCR entre las dos infecciones.

 Los virus estrechamente relacionados SARS-CoV y MERS-CoV indujeron una inmunidad que por lo general duraba de 2 a 3 años después de la infección.

No está bien descrito el grado en que la infección por SARS-CoV-2 confiere protección frente a una reinfección posterior. En 2020, como parte de la amplia y gratuita estrategia de pruebas de PCR de Dinamarca, aproximadamente 4 millones de personas (69% de la población) se sometieron a 10 · 6 millones de pruebas. Utilizando estos datos nacionales de pruebas de PCR de 2020, estimamos la protección frente a la infección repetida con SARS-CoV-2.

Métodos

En este estudio observacional a nivel de población, recopilamos datos a nivel individual sobre pacientes que habían sido evaluados en Dinamarca en 2020 de la base de datos de microbiología danesa y analizamos las tasas de infección durante la segunda oleada de la epidemia de COVID-19, del 1 de septiembre al 31 de diciembre. , 2020, mediante la comparación de las tasas de infección entre personas con pruebas de PCR positivas y negativas durante el primer aumento (marzo a mayo de 2020). Para el análisis principal, excluimos a las personas que dieron positivo por primera vez entre las dos oleadas y las que murieron antes de la segunda. Hicimos un análisis de cohorte alternativo, en el que comparamos las tasas de infección durante todo el año entre aquellos con y sin una infección previa confirmada al menos 3 meses antes, independientemente de la fecha. También investigamos si se encontraron diferencias por grupo de edad, sexo, y tiempo desde la infección en el análisis de cohorte alternativo. Calculamos los cocientes de tasas (RR) ajustados por posibles factores de confusión y la protección estimada contra la infección repetida como 1 – RR.

Recomendaciones

Durante el primer aumento (es decir, antes de junio de 2020), se realizaron las pruebas a 533381 personas, de las cuales 11 727 (2 · 20%) resultaron positivas para la PCR y 525 339 fueron elegibles para seguimiento en el segundo aumento, de las cuales 11 068 (2 · 11%) dieron positivo durante el primer aumento. Entre los individuos elegibles con PCR-positivo del primer aumento de la epidemia, 72 (0 · 65% [IC 95% 0 · 51–0 · 82]) dieron positivo nuevamente durante el segundo aumento en comparación con 16 819 (3 ​​· 27% [ 3 · 22-3 · 32]) de 514 271 que dieron negativo durante la primera oleada (RR ajustado 0 · 195 [95% CI 0 · 155–0 · 246]). La protección contra la repetición de la infección fue del 80,5% (IC del 95%: 75,4-84,5). El análisis de cohorte alternativo proporcionó estimaciones similares (RR ajustado 0 · 212 [0 · 179–0 · 251], protección estimada 78 · 8% [74 · 9–82 · 1]). En el análisis de cohortes alternativo, entre los mayores de 65 años, la protección observada contra la repetición de la infección fue del 47,1% (IC del 95%: 24,7-62,8). No encontramos diferencias en la protección estimada contra la infección repetida por sexo (hombres 78,4% [72,1–83,2]vs mujeres 79 · 1% [73 · 9-83 · 3]) o evidencia de disminución de la protección con el tiempo (3-6 meses de seguimiento 79 · 3% [74 · 4-83 · 3] vs ≥7 meses de seguimiento 77 · 7% [70 · 9–82 · 9]).

Interpretación

Nuestros hallazgos podrían informar las decisiones sobre qué grupos deben vacunarse y abogar por la vacunación de personas previamente infectadas porque no se puede confiar en la protección natural, especialmente entre las personas mayores.

Investigación en contexto

Evidencia antes de este estudio

Buscamos publicaciones en PubMed y en los servidores de preimpresión bioRxiv y medRxiv entre el 1 de septiembre de 2019 y el 14 de febrero de 2021, sin restricciones de idioma, utilizando los términos («SARS-CoV-2» O «COVID-19» O «COVID» O “Coronavirus”) Y “reinfección” E “inmunidad”. Para los artículos preimpresos, incluimos el término de búsqueda «humano» y encontramos 695 artículos, de los cuales 192 se publicaron en el servidor bioRxiv y 503 en el medRxivservidor. En PubMed, encontramos 112 publicaciones revisadas por pares y, después de filtrar por estudios en humanos, identificamos 48 artículos. La mayoría de estos artículos revisados ​​por pares informan que la reinfección con SARS-CoV-2 es un evento raro que ocurre en menos del 1% de los casos de COVID-19. A continuación, repetimos nuestra búsqueda en PubMed y cambiamos el término de búsqueda «reinfección» por «seroprevalencia» para evaluar la inmunidad al SARS-CoV-2 en la población en un momento dado. Identificamos 47 estudios que informaron una seroprevalencia de SARS-CoV-2 basada en respuestas de anticuerpos séricos de 0 · 37–22 · 1%, destacando la ausencia o el bajo nivel de inmunidad en la población en general. Al observar la inmunidad natural, identificamos tres estudios de cohorte: un artículo revisado por pares sobre reinfecciones en residentes de dos hogares de ancianos y dos artículos preimpresos,

Valor agregado de este estudio

Mediante el análisis de los datos de vigilancia a nivel de población danesa con más de 10 millones de resultados de pruebas de PCR identificables por personas en 2020, estimamos que la inmunidad protectora es aproximadamente del 80% al 83% en personas menores de 65 años. No encontramos diferencias en la inmunidad durante el período de estudio. Entre las personas de 65 años o más, se estimó que la inmunidad era aproximadamente del 47%.

Implicaciones de toda la evidencia disponible

La infección natural con SARS-CoV-2 condujo a una protección observada contra la reinfección estimada en aproximadamente 80% después de 6 meses. Sin embargo, la baja inmunidad natural observada en personas de 65 años o más subraya la necesidad de vacunar a las personas previamente infectadas, en particular en este grupo de edad.

Dinamarca registró su primer caso positivo de SARS-CoV-2 el 27 de febrero de 2020.

Al igual que en otros países europeos, la epidemia se caracterizó por dos oleadas de infecciones en 2020, una en primavera (marzo-mayo) y otra en otoño-invierno (septiembre-diciembre). Dinamarca ha estado realizando pruebas de alta intensidad para la infección por SARS-CoV-2 entre sus 5,8 millones de residentes, con inversiones en instalaciones de prueba realizadas con el objetivo más amplio de mantener la sociedad abierta siempre que sea posible. Además de las pruebas de PCR realizadas en personas sintomáticas por derivación dentro del sistema nacional de atención de la salud, un sistema de pruebas nacional paralelo, dirigido principalmente a personas no sintomáticas, estuvo ampliamente disponible a partir de mayo de 2020, conocido como TestCenter Dinamarca. Como parte de este sistema de prueba paralelo, las estaciones de prueba a nivel nacional ofrecieron pruebas de PCR gratuitas a todos los residentes mayores de 18 años, y la posterior expansión para todos los mayores de 2 años en septiembre de 2020. La cantidad de estaciones de prueba ha aumentado gradualmente durante 2020, y al 31 de diciembre de 2020, se habían realizado más de 10 millones de pruebas de PCR en Dinamarca en 3 · 96 millones de personas en total. Todas las pruebas son identificables inequívocamente a las personas, lo que permite identificar a las personas con más de una prueba positiva a escala nacional. El objetivo de nuestro estudio fue estimar la protección contra infecciones repetidas medida por PCR positiva de SARS-CoV-2, incluyendo si la protección estimada resultante de una primera infección difería por grupo de edad, sexo o período de tiempo desde la infección.

Métodos

 Diseño de estudios, recopilación de datos y sistema de vigilancia.

En este estudio observacional a nivel de población, recopilamos datos a nivel individual de la base de datos de microbiología danesa (MiBa) para todas las personas que se sometieron a una prueba de PCR para SARS-CoV-2 entre el 26 de febrero y el 31 de diciembre de 2020. Registros electrónicos de reservas Los resultados se capturan en el MiBa en un formato identificable por personas y se enriquecen con datos (incluida la edad, el sexo y el estado vital) del sistema de registro civil y otros registros del sistema de vigilancia nacional automatizado.

 El sistema de vigilancia está alojado y mantenido por Statens Serum Institut (SSI; Copenhague, Dinamarca), el Instituto Nacional Danés para el Control y la Prevención de Enfermedades Infecciosas.

En cada sitio de pruebas de PCR que forma parte de TestCenter Denmark, los hisopos de garganta se recolectan y transportan a instalaciones centrales de laboratorio de alto rendimiento (uno en el campus de SSI o uno que abrió el 7 de diciembre de 2020, en Aarhus, Dinamarca) y analizados por PCR. Las citas para las pruebas de PCR se reservan electrónicamente o por teléfono, y los resultados de las pruebas generalmente están disponibles en 48 h (positivos, negativos o no concluyentes) y se comunican al paciente en línea a través de registros médicos electrónicos personales (y su médico de atención primaria). Para aquellos que fueron evaluados por derivación como parte del sistema nacional de pruebas de atención médica, los pacientes asistieron a hospitales o centros de atención primaria y se tomaron muestras de garganta para realizar pruebas de PCR y se transportaron a uno de los diez principales laboratorios clínicos, públicos y microbiológicos. Dependiendo de si los pacientes fueron evaluados como parte del sistema nacional de atención médica o TestCenter Denmark, se utilizaron diferentes plataformas de PCR. Los laboratorios de microbiología clínica aplicaron una variedad de plataformas comerciales con la marca CE o ensayos internos cuya calidad se controló de acuerdo con los estándares de diagnóstico de microbiología clínica. El laboratorio TestCenter Denmark aplicó un ensayo de RT-PCR con el gen E en SARS-CoV-2 como objetivo.

En diciembre de 2020, las pruebas rápidas de antígenos también estuvieron disponibles gratuitamente en estaciones de prueba públicas dedicadas separadas (las pruebas de antígenos comerciales estaban disponibles para su compra antes de esta fecha); estas pruebas no fueron capturadas por la vigilancia y no se incluyen en este análisis. Los análisis que presentamos en este artículo se basan en datos extraídos del sistema de vigilancia nacional y cubren todas las pruebas de PCR, tanto las realizadas dentro del sistema nacional de atención médica como en TestCenter Dinamarca.

Nuestros análisis se basan en datos de vigilancia de COVID-19 nacionales daneses existentes y no requirieron aprobación ética. Una copia del protocolo está disponible en línea .

 Análisis de infecciones y reinfecciones durante la segunda oleada

Para su inclusión en este análisis, seleccionamos a todas las personas del país con una prueba de PCR positiva o negativa desde el primer brote de la epidemia, es decir, antes del 1 de junio de 2020 (se eliminaron todos los resultados de las pruebas no concluyentes [aproximadamente el 1% de todas las pruebas] del conjunto de datos antes del análisis). Luego, hicimos un seguimiento de esta cohorte durante el segundo aumento de la epidemia, del 1 de septiembre al 31 de diciembre de 2020, para ver quién contrajo una infección por SARS-CoV-2 (confirmada por PCR) durante este período. Las tasas de infección durante la segunda oleada se compararon con aquellas con una prueba positiva o negativa desde la primera oleada. Las personas que dieron positivo por primera vez durante el período del 1 de junio al 31 de agosto (es decir, entre el final del primer aumento y el comienzo del segundo aumento) fueron excluidas del análisis, al igual que las personas que murieron por cualquier causa antes de septiembre. 1 de enero de 2020.

Calculamos la tasa de infección como el número de personas con pruebas de PCR positivas durante el segundo aumento dividido por el número acumulado de días-persona en riesgo. Calculamos el número de días en riesgo para cada individuo de la muestra como el número de días desde el 1 de septiembre de 2020 hasta la primera prueba positiva, o el 31 de diciembre de 2020, lo que ocurra primero. Censuramos el tiempo de seguimiento en caso de fallecimiento. Este mecanismo de censura no informativo esencialmente asumió que se habría observado una tasa de infección similar entre los que murieron si hubieran sobrevivido, como se observó entre los sobrevivientes con el mismo estado de exposición (ya sea previamente infectados o no). Calculamos la razón de tasas ajustada (RR) y el IC del 95% correspondiente mediante regresión de Poisson, ajustada por sexo, grupo de edad (0-5, 6-14, 15-24, 25-34, 35-44, 45-54, 55 –64, 65–74, 75–84, y ≥85 años) y la frecuencia de la prueba (número de pruebas de PCR realizadas a cada persona en 2020 clasificadas como 1–2, 3–5, 6–10 y ≥11 pruebas) para controlar posibles factores de confusión. La protección contra infecciones repetidas se calculó como RR ajustado a 1, análogo al método para estimar la efectividad de la vacuna a partir de datos de observación.

Debido a que las personas eran propensas a realizarse más pruebas si pensaban que podrían tener un mayor riesgo de infección, existía la posibilidad de sesgo en el análisis principal, especialmente si los patrones de prueba diferían entre aquellos con y sin una prueba positiva previa. Por este motivo, realizamos un análisis de sensibilidad en el que repetimos el análisis principal en un subgrupo de personas (enfermeras, médicos, trabajadores sociales y auxiliares de salud) que fueron evaluados de forma frecuente y rutinaria como parte de su profesión (detalles sobre profesiones se obtuvieron mediante la vinculación con el registro de autorizaciones sanitarias de la Autoridad Danesa de Seguridad del Paciente).

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Para determinar en qué medida nuestros hallazgos dependían de la brecha entre la primera y la segunda oleada (es decir, el tiempo mínimo permitido entre pruebas positivas repetidas para que un individuo sea categorizado como reinfectado), hicimos dos análisis de sensibilidad adicionales, uno en en el que el segundo aumento comenzó el 1 de agosto de 2020 (es decir, 2 meses después del final del primer aumento), y uno en el que comenzó el 1 de octubre de 2020 (es decir, 4 meses después del final del primer aumento). El período para el primer aumento se mantuvo sin cambios.

 Análisis de cohortes alternativo

Utilizando un enfoque de análisis alternativo, hicimos un uso completo de los datos disponibles para investigar las tasas de reinfección a lo largo de la epidemia, no solo durante la segunda oleada. Se realizó un seguimiento de cada individuo con un resultado de la prueba de PCR desde el momento de su primera prueba, independientemente de la fecha y si tenían un resultado positivo o negativo, hasta el 31 de diciembre de 2020, o una nueva prueba positiva al menos 90 días después. Si la prueba inicial fue negativa, una prueba positiva posterior dentro de los 90 días cambió el estado de un individuo de no infectado a infectado previamente. Comparamos la tasa de infección observada durante el seguimiento cuando las personas no estaban infectadas con la tasa observada durante el seguimiento de las personas que ya estaban infectadas. Aquellos que dieron positivo durante el seguimiento por primera vez (es decir, que inicialmente habían aportado tiempo como individuo no infectado) permanecieron en seguimiento pero, desde la fecha de su primera infección, aportaron tiempo como individuo previamente infectado. Estimamos el RR ajustado utilizando los mismos métodos que para el análisis principal, excepto que el modelo se ajustó adicionalmente para el mes de inicio del seguimiento (mediante la inclusión de variables indicadoras) para minimizar los factores de confusión debidos a variaciones en la tasa de infección subyacente a lo largo del tiempo.

 Variaciones por edad, sexo y tiempo desde la primera infección

Para evaluar si el nivel de protección conferido por una infección previa difería según el sexo o la edad, ampliamos el análisis de cohortes alternativo para incluir términos de interacción con el sexo y el grupo de edad (restringido a cuatro grupos de edad [0-34, 35-49, 50-64 , ≥65 años] para evitar estratos con pocos eventos). Esta expansión nos permitió calcular una estimación del efecto protector por separado para cada grupo de edad y por sexo, y probar la evidencia de la modificación del efecto utilizando una prueba de razón de verosimilitud. Usamos un enfoque similar para comparar el nivel de protección contra infecciones repetidas medido por una prueba de PCR positiva antes y después de los primeros 6 meses de seguimiento. Hicimos este análisis dividiendo el tiempo en riesgo en dos períodos para aquellos con más de 180 días de seguimiento (individuos con < 181 días de seguimiento aportados con un único período no superior a 6 meses), el primero de 0 a 180 días, y el segundo desde el día 181 hasta el final del seguimiento, ya sea por resultado positivo de la prueba, fallecimiento o fin del estudio. Incluimos un término de interacción con el período en el modelo para permitir una evaluación separada de la protección contra infecciones repetidas, medida por la positividad de la PCR para los dos períodos. También trazamos una curva de Kaplan-Meier de tiempo hasta la infección durante el seguimiento.

Informamos proporciones calculadas utilizando IC del 95% exactos (Clopper-Pearson). Hicimos todos los análisis usando SAS versión 9.4 y generamos gráficos usando Graphpad Prism (versión 8.3.0).

Resultados

La capacidad para realizar pruebas de PCR para el SARS-CoV-2 en Dinamarca aumentó rápidamente durante 2020, desde las primeras pruebas en febrero hasta el final del año, cuando aproximadamente el 10% de la población se evaluó cada semana en promedio. Durante la primera oleada de la epidemia (es decir, antes de junio), se hicieron pruebas a 533 381 personas, de las cuales 11 727 (2 · 20%) resultaron positivas a la PCR. Durante el segundo aumento (del 1 de septiembre al 31 de diciembre de 2020), se hicieron pruebas a 3 · 48 millones de personas, de las cuales 150 159 (4 · 32%) dieron positivo ( figura 1 ). Para el 31 de diciembre de 2020, 3 · 96 millones de personas, más de dos tercios de la población de 5 · 8 millones de personas, se habían hecho la prueba al menos una vez, de los cuales 2 · 55 millones (64 · 4%) se habían hecho más de una vez ( figura 2 ; apéndice p 6 ).

Después de excluir a 610 personas que dieron positivo por primera vez entre la primera y la segunda oleada de la epidemia, y otras 7432 que murieron (por cualquier causa) antes de la segunda oleada (de las cuales 659 dieron positivo por SARS-CoV-2 durante el primer aumento; apéndice p 2 ), 525 339 de los que fueron evaluados durante el primer aumento de la epidemia permanecieron en seguimiento durante el segundo aumento. En esta población, 11 068 (2 · 11%) individuos dieron positivo durante el primer aumento, de los cuales 72 (0 · 65% [IC 95% 0 · 51–0 · 82]) dieron positivo nuevamente durante el segundo aumento en comparación con 16 819 (3 ​​· 27% [95% CI 3 · 22–3 · 32]) de 514 271 personas que dieron negativo durante el primer aumento.

La tasa diaria de infección durante el segundo aumento fue de 5 · 35 pruebas positivas por 100 000 personas entre las que habían dado positivo anteriormente frente a 27 · 06 por 100 000 personas entre las que dieron negativo anteriormente ( tabla 1 ). El RR de infección ajustado fue de 0 · 195 (IC del 95%: 0 · 155–0 · 246) entre aquellos que previamente dieron positivo en comparación con aquellos que previamente solo habían dado negativo. La protección estimada contra la repetición de la infección después de una infección previa por SARS-CoV-2 fue del 80,5% (IC del 95%: 75,4-84,5; tabla 1 ).

La frecuencia de las pruebas durante la segunda oleada fue un poco más alta entre los que no tuvieron un resultado positivo durante la primera oleada que entre los que dieron positivo durante la primera oleada ( apéndice p 3 ). En un análisis de sensibilidad, restringimos la muestra a los 15 604 enfermeros, médicos, trabajadores sociales y asistentes de salud que se encontraban presentes en la muestra. Se realizaron una mediana de 10 pruebas (IQR 9-12) cada una en 2020, y 658 (4 · 2%) dieron positivo durante el primer aumento ( tabla 1). Ocho (1 · 2%) de 658 que dieron positivo en el primer aumento también dieron positivo durante el segundo aumento. Por el contrario, entre los que no se infectaron durante el primer aumento, 934 (6,2%) de 14 946 dieron positivo durante el segundo aumento. El RR ajustado fue 0 · 189 (95% CI 0 · 094–0 · 379) y la protección estimada contra la reinfección fue 81 · 1% (95% CI 62 · 1–90 · 6). Mover la fecha en la que comenzó el segundo aumento en dos análisis de sensibilidad y, por lo tanto, revisar la definición de reinfección en nuestro estudio al cambiar la brecha entre la primera y la segunda prueba positiva, solo afectó ligeramente la protección estimada contra la infección repetida ( tabla 1 ).

Se incluyeron 2432509 individuos en el análisis de cohorte alternativo, de los cuales 28875 (1 · 19%) contribuyeron con períodos de tiempo expuestos y 2405683 (98 · 90%) contribuyeron con períodos de tiempo no expuestos, y 2049 contribuyeron tanto al tiempo no expuesto como al tiempo expuesto períodos, con un total de 138 reinfecciones. Ningún individuo dio positivo más de dos veces. Los resultados de este análisis de cohorte alternativo fueron muy similares a los del análisis principal ( tabla 1 ), aunque se basó en más eventos debido al tiempo de seguimiento adicional que brinda el enfoque analítico, que también permite el análisis de reinfección. durante todo el año calendario. La protección estimada contra la infección repetida en este análisis fue del 78,8% (IC del 95%: 74,9-82,1).

También en el análisis de cohortes alternativo, encontramos poca evidencia de que el grado de protección contra la infección repetida, medido por la positividad de la PCR conferida por una infección previa, variara según el grupo de edad por debajo de los 65 años. Sin embargo, la protección contra la infección repetida entre las personas de 65 años o más fue menor que entre los grupos de edad más jóvenes ( tabla 2 ). No encontramos evidencia de diferencias en las estimaciones de protección contra la infección repetida por sexo, ni encontramos ninguna evidencia de que la protección contra la infección repetida estuviera disminuyendo después de 6 meses de seguimiento * Tasa de infección por 100 000 días-persona de seguimiento.

† Ajustado por sexo, grupo de edad, frecuencia de la prueba y mes de inicio del seguimiento.

Discusión

Utilizamos un gran conjunto de datos de vigilancia nacional de resultados de pruebas de PCR transferibles individualmente para estimar el grado en que una infección previa con el SARS-CoV-2 da como resultado protección contra la repetición de la infección. Encontramos que la protección en la población es del 80% o más en los menores de 65 años, pero de aproximadamente el 47% en los de 65 años o más. No vimos signos de disminución de la protección contra la repetición de la infección durante el año 2020.

Nuestras estimaciones de protección general después de una infección previa con SARS-CoV-2 de 77-83% están en línea con varios otros estudios de cohortes del Reino Unido, Qatar y los EE. UU. Que informaron que la reinfección es rara y ocurre en menos del 1% de los casos. todos los casos de COVID-19.

 Se desconoce cuánto tiempo dura la protección contra la infección repetida después de una infección previa por SARS-CoV-2 porque ha transcurrido muy poco tiempo desde el comienzo de la pandemia, pero un estudio de más de 20000 trabajadores de la salud en el Reino Unido encontró que el riesgo de la reinfección con SARS-CoV-2 se redujo en un 83% durante al menos 5 meses después de la infección primaria.

 Otro estudio de 12 541 trabajadores de la salud en el Reino Unido mostró una protección del 89% durante al menos 6 meses.

 Un estudio de Qatar que examinó a 43 000 personas mediante PCR sugirió que la protección contra la repetición de la infección se produjo en el 95% de las personas que dieron positivo, durante al menos 7 meses.

Estudios anteriores han encontrado que los anticuerpos contra otros coronavirus disminuyen con el tiempo y permiten la reinfección a largo plazo; sin embargo, la longevidad exacta de las respuestas de anticuerpos después de la infección por coronavirus aún es incierta. Para el coronavirus humano circulante, el período estimado de inmunidad protectora fue de 11 meses.

 Para MERS-CoV, los anticuerpos disminuyeron después de aproximadamente 5 meses, mientras que la inmunidad duró hasta 3 años, y para SARS-CoV, hasta 2 años.

 Las estimaciones de la seroprevalencia de los anticuerpos IgG contra el SARS-CoV-2 varían según los métodos de laboratorio utilizados, la cohorte seleccionada, la ubicación geográfica y el origen étnico de los participantes y su origen socioeconómico.

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 En nuestro estudio en el que clasificamos el tiempo entre la infección y la reinfección en dos períodos de tiempo principales, tardío y temprano, no observamos un efecto que indicara una disminución de la protección contra infecciones repetidas durante nuestro período de estudio.

Además de los estudios epidemiológicos, se necesitan estudios serológicos longitudinales y otros estudios inmunológicos para proporcionar información sobre los mecanismos de inmunidad contra el SARS-CoV-2 y su duración. Un estudio observacional de los EE. UU. Que incluyó a 3,2 millones de personas que se sometieron a pruebas de anticuerpos para el SARS-CoV-2 examinó sus patrones de prueba de PCR posteriores.

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 Tres meses después de la fecha índice de la prueba serológica, las pruebas de PCR dieron positivo en las personas con una prueba de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 negativa al menos diez veces más a menudo que en las que tuvieron una prueba de anticuerpos positiva.

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 Muchos estudios han examinado la inmunidad adaptativa después de la infección por SARS-CoV-2.

 En un estudio longitudinal de la memoria inmunológica para el SARS-CoV-2, aproximadamente el 95% de las personas retuvieron la inmunidad hasta 8 meses después de la infección según las mediciones de anticuerpos, células B de memoria y células T CD4 y CD8.

Aunque las concentraciones de anticuerpos contra el pico de SARS-CoV-2 y el dominio de unión al receptor disminuyeron moderadamente durante el período de estudio de 8 meses, la cantidad de células B de memoria aumentó y las células T CD4 y CD8 de memoria tuvieron una vida media de 3-5 meses . Por tanto, los diferentes tipos de memoria inmunológica como parte del sistema inmunológico adaptativo estaban activos pero tenían una cinética distinta, y las mediciones de los anticuerpos circulantes no parecían predecir la memoria de las células T.

Estimamos una protección relativamente baja contra la reinfección en personas de 65 años o más en comparación con las personas más jóvenes. Aquellos de 65 años o más tenían menos del 50% de protección contra infecciones repetidas por SARS-CoV-2 después de la primera infección. Sin embargo, otro grupo de estudio, que utilizó un diseño de estudio diferente, encontró un alto grado de protección contra la reinfección entre las personas mayores.

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Nuestro hallazgo de que las personas mayores tenían más probabilidades que las personas más jóvenes de dar positivo nuevamente si ya habían dado positivo podría explicarse por los cambios naturales relacionados con la edad en el sistema inmunológico de los adultos mayores, también conocidos como senescencia inmunológica. Estos cambios afectan tanto al sistema inmunológico innato como al adaptativo y la coordinación de las respuestas inmunitarias y, por lo tanto, las personas mayores son más susceptibles a las enfermedades infecciosas emergentes, como el SARS-CoV, MERS-CoV y otros virus.

 Se ha descubierto que la coordinación de las respuestas de las células T CD4 y CD8 específicas del SARS-CoV-2 se altera en individuos de 65 años o más, pero no en individuos más jóvenes.

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 Además, la escasez de células T vírgenes se asoció con el envejecimiento y peores resultados de COVID-19.

 A la luz de esta evidencia, nuestro análisis destaca la necesidad de proteger a las personas mayores contra la reinfección con SARS-CoV-2 mediante vacunación, medidas de distanciamiento físico y equipo de protección personal, como mascarillas, independientemente del estado de infección anterior.

El potencial de reinfección de los trabajadores de la salud es de particular interés debido a su alto riesgo de exposición al virus y a las pruebas frecuentes, independientemente de los signos y síntomas clínicos. En nuestro análisis de sensibilidad de los trabajadores de la salud, encontramos resultados similares a los de nuestro análisis principal. Varios estudios de seroprevalencia de trabajadores de la salud han encontrado que el riesgo de infección por SARS-CoV-2 es mayor en este grupo que en la población general.

 En un estudio de Irán, la seroprevalencia de IgG fue casi del 20%.

 Un estudio de seroprevalencia entre los trabajadores de la salud en Dinamarca encontró que el riesgo de infección era 1 38 veces mayor en los trabajadores de atención médica de primera línea que trabajaban en las salas COVID-19 que en otros trabajadores de la salud en el hospital.

 En nuestro estudio, encontramos que la tasa de infección entre los profesionales de la salud era aproximadamente el doble que en la población general.

Una de las fortalezas principales de nuestro estudio es el tamaño y la completitud de nuestro conjunto de datos, que se basa en toda la población de Dinamarca e incluye a todas las personas que han sido sometidas a pruebas para el SARS-CoV-2 entre el 26 de febrero y el 31 de diciembre de 2020. Aprovechamos del hecho de que Dinamarca tiene una gran capacidad de prueba, ofreciendo pruebas gratuitas dentro de la población sin necesidad de derivación, e independientemente de la edad, si un individuo es sintomático o asintomático, o si sospecha de infección o no. Este marco nos permitió estudiar las diferencias dentro de los grupos de edad. Como se describió, las instalaciones de prueba se volvieron más accesibles durante el transcurso del período de estudio y el número de pruebas realizadas por semana aumentó hasta diez veces en el segundo aumento en comparación con el primer aumento. No creemos que el cambio en el número total de pruebas realizadas haya afectado nuestro análisis;

El conocimiento de una primera prueba positiva podría afectar potencialmente el comportamiento de un individuo, dando como resultado una clasificación errónea diferencial. Las personas con una prueba de PCR positiva previa pueden participar en actividades de mayor riesgo (por ejemplo, no usar una mascarilla) debido a la supuesta inmunidad y, por lo tanto, es más probable que la prueba sea positiva por segunda vez. Por el contrario, y probablemente más probable, estas personas podrían tener menos probabilidades de realizarse una segunda prueba de PCR porque podrían creer que son inmunes. Tal comportamiento daría lugar a una sobreestimación del efecto protector de una infección previa. Abordamos esta posible sobreestimación de dos maneras: ajustando los análisis por el número de pruebas realizadas y mediante el análisis de sensibilidad de los trabajadores de la salud. Los resultados de este análisis corroboraron los resultados del análisis principal. Los diferentes enfoques que adoptamos para el análisis de los datos no cambiaron los hallazgos generales, ni tampoco cambiaron el período de tiempo definido entre la primera y la segunda oleada. De hecho, el aumento en el período entre oleadas dio como resultado un ligero aumento en la protección observada contra la repetición de la infección, lo que sugiere que los criterios de reinfección se volvieron más específicos porque menos infecciones recrudescentes se clasificaron erróneamente como reinfecciones. Por tanto, creemos que podemos sacar conclusiones representativas sobre la protección frente a la repetición de la infección en la población. el aumento en el período entre oleadas dio como resultado un ligero aumento en la protección observada contra la repetición de la infección, lo que sugiere que los criterios de reinfección se volvieron más específicos porque menos infecciones recrudescentes se clasificaron erróneamente como reinfecciones. Por tanto, creemos que podemos sacar conclusiones representativas sobre la protección frente a la repetición de la infección en la población. el aumento en el período entre oleadas dio como resultado un ligero aumento en la protección observada contra la repetición de la infección, lo que sugiere que los criterios de reinfección se volvieron más específicos porque menos infecciones recrudescentes se clasificaron erróneamente como reinfecciones. Por tanto, creemos que podemos sacar conclusiones representativas sobre la protección frente a la repetición de la infección en la población.

Una de las limitaciones de nuestro estudio es que no pudimos correlacionar los síntomas con la protección contra la infección repetida porque los parámetros clínicos detallados generalmente no se registran a menos que el paciente ingresara en el hospital debido a síntomas graves de COVID-19. Nuestro conjunto de datos incluye resultados de pruebas de personas con pocos o ningún síntoma que podrían haber resultado en una respuesta inmune comparativamente más baja que si solo hubiéramos incluido individuos con síntomas moderados o severos. Sin embargo, si hubiéramos incluido solo a personas con infecciones moderadas o graves, nuestros hallazgos habrían sido generalizables solo a personas con infecciones sintomáticas. Además, podría haber ocurrido una clasificación errónea de las reinfecciones si el ARN del virus detectable persistiera durante más de 3 meses en algunos pacientes. Sin embargo, Es poco probable que este sesgo potencial haya afectado nuestros resultados sustancialmente porque abordamos esta clasificación errónea potencial en el análisis alterando el período de tiempo definido entre las oleadas pandémicas. Es posible que se hayan producido algunas clasificaciones erróneas en las pruebas de PCR; sin embargo, se cree que la prueba utilizada es muy precisa, con una sensibilidad del 97,1% y una especificidad del 99,98%.

Por lo tanto, solo esperaríamos aproximadamente dos resultados falsos positivos por cada 10 000 pruebas en personas no infectadas y aproximadamente tres resultados falsos negativos por cada 100 pruebas en personas infectadas. Nuestros hallazgos solo se ven afectados muy levemente cuando se tiene en cuenta la precisión de la prueba (datos no mostrados). Por último, recientemente han aparecido en Dinamarca nuevas variantes de SARS-CoV-2 con las sustituciones del área de unión al receptor 484K o 501Y.

En resumen, encontramos que la protección contra la repetición de la infección por SARS-CoV-2 es robusta y detectable en la mayoría de los individuos, protegiendo al 80% o más de la población infectada naturalmente que tiene menos de 65 años contra las reinfecciones dentro del período de observación. Sin embargo, observamos que las personas mayores de 65 años tenían menos del 50% de protección contra la repetición de la infección por SARS-CoV-2. Debido a que el grupo de mayor edad es más propenso a un curso clínico grave de la enfermedad, este hallazgo destaca la necesidad de implementar medidas de protección para la población de mayor edad en forma de vacunas efectivas y un mayor distanciamiento físico y control de infecciones, incluso en aquellos que se sabe que son infectado. Además, nuestros datos indican que se debe vacunar a las personas previamente infectadas porque no se puede confiar en la protección natural.

La OMS actualizó su guía en vivo para el manejo clínico de COVID-19 en enero de 2021, que ahora incorpora una nueva declaración de práctica sobre el cuidado de pacientes con síntomas persistentes, nuevos o cambiantes después de la sospecha o confirmación de COVID-19. La guía señala que la caracterización clínica del COVID prolongado es inadecuada y, por lo tanto, se justifica una mayor investigación sobre las secuelas a largo plazo.

El año pasado se lanzaron múltiples iniciativas para recopilar datos clínicos neurológicos sobre COVID-19, con el objetivo de ayudar al manejo y comprender las manifestaciones clínicas a largo plazo de la enfermedad. 

En abril de 2020, la Academia Europea de Neurología (EAN) estableció el grupo de trabajo EANcore NeuroCOVID-19 y comenzó a recopilar recursos para ayudar a los neurólogos a prepararse y manejar esta crisis médica. Casi un año después, el grupo de trabajo ha logrado algunos objetivos, incluida la elaboración de una declaración de consenso sobre el manejo de pacientes con enfermedades neurológicas y COVID-19. El grupo de trabajo EANcore NeuroCOVID-19 también ha creado el registro ENERGYpara evaluar la prevalencia de manifestaciones neurológicas en pacientes con COVID-19 confirmado, cuyos hallazgos se espera que se publiquen más adelante en 2021. EAN también ha establecido colaboraciones con varias organizaciones internacionales, incluida una colaboración formal con la Sociedad de Cuidados Neurocríticos en los EE. UU. .

Además, en los EE. UU., El Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS) está apoyando varios proyectos, incluida una iniciativa para rastrear síntomas neurológicos, complicaciones y resultados de COVID-19, para obtener información sobre cómo la enfermedad afecta el sistema nervioso y para estimar la prevalencia de estas complicaciones potencialmente raras. Una de las iniciativas apoyadas por NINDS es el Proyecto NeuroCOVID, que fue lanzado el 26 de enero de 2021 por investigadores de NYU Langone Health. El proyecto tiene como objetivo construir y mantener un recurso internacional de datos clínicos y bioespecímenes no identificados.

 Reconociendo la escasa comprensión del proceso de recuperación después de la infección por SARS-CoV-2, el NINDS también participa en la Iniciativa de Secuelas Post-Agudas de Infección por SARS-CoV-2 de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) (PASC). Las oportunidades de investigación fueron anunciadas por la Iniciativa PASC en febrero de 2021, y otorgará subvenciones para estudios de cohortes de recuperación clínica, estudios de cohortes de autopsias y estudios basados ​​en datos del mundo real, con el objetivo de identificar factores de riesgo y biomarcadores de resultados adversos a largo plazo y comprender los mecanismos fisiopatológicos que podría ayudar en el desarrollo de estrategias de prevención y tratamientos novedosos.

Las iniciativas EAN y NIH se pueden agregar a múltiples proyectos adicionales que se han iniciado en todo el mundo. En mayo de 2020, el Grupo de Especialidad en Neurología Ambiental de la Federación Mundial de Neurología (WFN)comprometido a curar la investigación de registros nacionales e internacionales, haciendo que estos datos estén disponibles gratuitamente en el sitio web de WFN. Sin embargo, con tantos registros disponibles, el riesgo de duplicación de datos y variación en las definiciones de casos son complicaciones potenciales. Con mucho aún desconocido sobre los efectos a largo plazo de COVID-19, y muchos proyectos en curso o en curso, las organizaciones deben trabajar juntas. Los enfoques deben estandarizarse y las definiciones de casos deben usarse de manera coherente en todos los estudios. Con el objetivo de perfeccionar las pautas para el manejo de los pacientes con COVID-19 y caracterizar sus manifestaciones neurológicas a largo plazo, serán fundamentales las colaboraciones multidisciplinarias y a gran escala.

A medida que la pandemia COVID-19 entra en su segundo año, un logro notable ha sido la aprobación de las vacunas contra el SARS-CoV-2. Las personas con enfermedades neurodegenerativas corren un riesgo particular de un peor resultado después de la infección por SARS-CoV-2, ya que la comorbilidad preexistente y la edad avanzada son factores de riesgo. Las estrategias de vacunación están priorizando a los adultos mayores y a las personas con comorbilidades. Sin embargo, a pesar de las expectativas sobre la vacunación que anuncian el regreso a la normalidad, la disponibilidad de vacunas es limitada y es probable que muchas personas permanezcan desprotegidas durante mucho tiempo. Mientras tanto, la colaboración para mejorar nuestro conocimiento de COVID-19, incluidas sus manifestaciones neurológicas a largo plazo, debe seguir siendo una alta prioridad.

Referencias

Evaluación de la protección contra la reinfección con SARS-CoV-2 entre 4 millones de personas sometidas a pruebas de PCR en Dinamarca en 2020: un estudio observacional a nivel de población Christian Holm Hansen, PhD  Daniela Michlmayr, PhD  Sophie Madeleine Gubbels, MD Prof. Kåre Mølbak, DMSc Profesor Steen Ethelberg, PhD 

THE LANCET Publicado: abril de 2021DOI: https://doi.org/10.1016/S1474-4422(21)00059-4

EDITORIAL AL COVID PROLONGADOPDF

15 marzo 2021

LO QUE OPINA YUVAL HARARI SOBRE LA EPIDEMIA DE COVID

Filed under: General,INFECCIONES E INFLAMACION,Vacunas — Enrique Rubio @ 21:04

REFLEXIONES PARA EL FUTURO

En doce meses de avances científicos (y fracasos políticos), ¿qué podemos aprender para el futuro?

Me pregunto, que sentido tiene que yo copie, un articulo de este fantastico divulgador, Yuval Harari  No se que sentido tiene , pero me encanta hacerlo, y además, suelo estar en desacuerdo con casi todo, lo de este señor me encanta.

Solo le añado:

Solo el miedo a las reinfecciones, hará que nos preocupemos de los desposeídos. Y el control de los políticos, eso va por otra parte, son muy jóvenes en la vida espiritual

¿Cómo podemos resumir el año Covid desde una amplia perspectiva histórica? Muchas personas creen que el terrible precio que se ha cobrado el coronavirus pone de manifiesto la indefensión de la humanidad frente al poder de la naturaleza. En realidad, 2020 ha demostrado que la humanidad dista mucho de estar indefensa. Las epidemias ya no son fuerzas incontrolables de la naturaleza. La ciencia las ha convertido en un reto manejable.

Entonces, ¿por qué hemos visto tantas muertes y tanto sufrimiento? Por las malas decisiones políticas.

En otros tiempos, cuando los seres humanos se enfrentaban a plagas como la de la peste negra, no tenían ni idea de su causa ni de cómo atajarlas. Cuando surgió la gripe de 1918, los mejores científicos del mundo se vieron incapaces de identificar el letal virus, muchas de las contramedidas adoptadas fueron ineficaces y los intentos de desarrollar una vacuna eficaz resultaron inútiles.

Con la Covid-19 ha sido muy diferente. Las primeras alarmas sobre una posible nueva epidemia comenzaron a sonar a finales de diciembre de 2019. El 10 de enero de 2020, los científicos no sólo habían aislado el virus responsable, sino que también habían secuenciado su genoma y publicado la información online. En unos pocos meses más, quedó claro qué medidas podían frenar y detener las cadenas de contagio. En menos de un año, ya se producían en masa varias vacunas eficaces. En la guerra entre humanos y patógenos, los humanos nunca hemos sido tan poderosos.

Vida online

Junto con los logros sin precedentes de la biotecnología, el año Covid también ha puesto de manifiesto el poder de la tecnología de la información. En épocas anteriores, la humanidad rara vez pudo detener las epidemias porque los seres humanos no éramos capaces de controlar las cadenas de infección en tiempo real y porque el coste económico de los confinamientos prolongados resultaba prohibitivo. En 1918, se pudo poner en cuarentena a las personas que contraían la temida gripe, pero no rastrear los movimientos de los portadores presintomáticos o asintomáticos. Además, la orden de que toda la población de un país se quedara en casa durante varias semanas habría provocado la ruina económica, el colapso social y la hambruna masiva.

En cambio, en 2020, la vigilancia digital facilitó muchísimo el seguimiento y la localización de los vectores de la enfermedad; ello permitió que la cuarentena fuera más selectiva y eficaz. Y, lo que es más importante, la automatización e internet hicieron viables los confinamientos prolongados, al menos por lo que se refiere a los países desarrollados. Mientras que en algunas partes del mundo en desarrollo la experiencia humana siguió recordando las plagas del pasado, en gran parte del mundo desarrollado la revolución digital lo cambió todo.

Consideremos la agricultura. Durante miles de años, la producción de alimentos dependió del trabajo humano, y cerca del 90% de las personas trabajaba en la agricultura. Hoy en día, en los países desarrollados, ya no es así. En Estados Unidos, sólo el 1,5% de las personas trabaja en granjas; ese porcentaje no solo es suficiente para alimentar a toda la población estadounidense, sino también para que el país sea uno de los principales exportadores de alimentos. Casi todo el trabajo agrícola es realizado por máquinas, que son inmunes a la enfermedad. Por lo tanto, los confinamientos sólo tienen una pequeña repercusión en la agricultura.

Imaginemos un campo de trigo en el momento álgido de la peste negra. Si se pide a los campesinos que se queden en casa en el momento de la cosecha, el resultado es la hambruna. Si se les pide que vayan a cosechar, pueden contagiarse unos a otros. ¿Qué hacer?

Las epidemias ya no son fuerzas incontrolables de la naturaleza. La ciencia las ha convertirdo en un reto manjeable

Imaginemos ahora el mismo campo de trigo en 2020. Una única cosechadora guiada por GPS puede cosechar todo el campo con mucha más eficiencia… y con cero posibilidades de contagio. Mientras que en 1349 un agricultor medio cosechaba unas 5 fanegas al día, en 2014 una cosechadora estableció un récord cosechando el equivalente a 30.000 fanegas en un día. En consecuencia, la Covid-19 no ha tenido un impacto significativo en la producción mundial de cultivos básicos como el trigo, el maíz y el arroz.

Ahora bien, para alimentar a la población no basta con cosechar el grano. También hay que transportarlo, a veces miles de kilómetros. Durante la mayor parte de la historia, el comercio había sido uno de los principales villanos en la evolución de las pandemias. Los patógenos mortales se desplazaban por todo el mundo en barcos. La peste negra, por ejemplo, viajó por la ruta de la seda desde Asia oriental hasta Oriente Medio; y, desde allí, los barcos mercantes genoveses la llevaron a Europa. El comercio suponía una amenaza mortal porque cada carro necesitaba un carretero, hacían falta decenas de marineros para operar incluso pequeñas naves, y las naves y las posadas hacinadas eran focos de enfermedad.

Pese a un cierto retroceso, el comercio internacional siguió con normalidad 

 AFP

En 2020, el comercio mundial pudo seguir funcionando más o menos sin contratiempos, porque en él intervienen ya muy pocos seres humanos. Un buque portacontenedores actual está ampliamente automatizado y puede transportar más toneladas que toda la flota mercante de alguno de los primeros reinos modernos. En el año 1582, la flota mercante inglesa tenía una capacidad total de transporte de 68.000 toneladas y requería el concurso de unos 16.000 marineros. El portacontenedores OOCL Hong Kong, botado en el año 2017, puede transportar unas 200.000 toneladas y únicamente necesita una tripulación de 22 personas.

Es cierto que los cruceros con cientos de turistas y los aviones llenos de pasajeros desempeñaron un papel importante en la propagación de la Covid-19. Sin embargo, el turismo y los viajes no son esenciales para el comercio. Los turistas pueden quedarse en casa y los empresarios pueden conectarse por medio de Zoom, mientras unos barcos fantasma automatizados y unos trenes casi sin ferroviarios mantienen en movimiento la economía global. El turismo internacional se desplomó en 2020; en cambio, el volumen del comercio marítimo mundial sólo disminuyó un 4%.

¿Por qué hemos visto tantas muertes y tanto sufrimiento? Por las malas decisiones políticas

La automatización y la digitalización han tenido una repercusión aun más profunda en los servicios. En 1918, era impensable que las oficinas, las escuelas, los tribunales o las iglesias pudieran seguir funcionando en un confinamiento. Si alumnos y profesores se encierran en sus casas, ¿cómo celebrar las clases? Hoy sabemos la respuesta. El cambio al online tiene muchos inconvenientes; y, entre ellos, el inmenso desgaste mental. También ha creado problemas antes inimaginables, como que los abogados aparezcan en los tribunales bajo la forma de gatos. Sin embargo, el hecho de que ese desplazamiento haya sido posible ya es asombroso.

En 1918, la humanidad sólo habitaba el mundo físico; y, cuando ese mundo se vio arrasado por el mortal virus de la gripe, la humanidad no tuvo adónde huir. Hoy muchos de nosotros habitamos dos mundos: el físico y el virtual. Cuando el coronavirus circuló por el mundo físico, muchas personas trasladaron gran parte de su vida al mundo virtual, donde el virus no podía seguirlas.

Los repartidores han sido el nexo con el mundo físico en tiempos de confinamiento 

 EFE

Por supuesto, los seres humanos seguimos siendo seres físicos, y no todo puede digitalizarse. El año Covid ha puesto de manifiesto el papel crucial que desempeñan muchas profesiones mal pagadas en el mantenimiento de la civilización humana: personal de enfermería, trabajadores de la limpieza, camioneros, cajeros, repartidores. Suele decirse que toda civilización está sólo a tres comidas de la barbarie. En 2020, los repartidores fueron la delgada línea roja que mantuvo la civilización unida. Se convirtieron en el decisivo cordón umbilical que nos mantuvo unidos al mundo físico.

A medida que la humanidad se automatiza, se digitaliza y se desplaza a las actividades online, también nos exponemos a nuevos peligros. Uno de los acontecimientos más notables del año Covid es que internet no se descompuso. Si aumentamos de repente el volumen de tráfico que pasa por un puente físico, cabe esperar que se produzcan atascos y quizás incluso el colapso del puente. En 2020, las escuelas, las oficinas y las iglesias pasaron al online casi de la noche a la mañana, pero internet aguantó.

Apenas nos detenemos a pensar en ello, pero deberíamos hacerlo. Después de 2020, sabemos que la vida puede seguir adelante incluso cuando todo un país está confinado físicamente. Intentemos imaginar ahora qué ocurriría si colapsara nuestra infraestructura digital.

El teletrabajo ha recibido un gran impulso durante la pandemia.

La tecnología de la información nos ha hecho más resistentes frente a los virus orgánicos, pero también nos ha hecho mucho más vulnerables al malware y la ciberguerra. La gente pregunta a menudo: “¿Cuál será la próxima Covid?”. Un ataque a nuestra infraestructura digital es uno de los principales candidatos. El coronavirus tardó varios meses en propagarse por el mundo e infectar a millones de personas. Nuestra infraestructura digital podría colapsar en un solo día. Y, si bien las escuelas y las oficinas pudieron pasar rápidamente al online, ¿cuánto tiempo se tardaría en volver del correo electrónico al correo postal?

¿Qué es lo que cuenta?

El año Covid ha puesto de manifiesto una limitación aun más importante de nuestro poder científico y tecnológico. La ciencia no puede sustituir a la política. Al decidir sobre políticas, debemos tener en cuenta muchos intereses y valores; y, como no hay forma científica de determinar qué intereses y valores son más importantes, no hay forma científica de decidir qué debemos hacer.

Por ejemplo, a la hora de decidir si imponer o no un confinamiento, no basta con preguntar: “¿Cuántas personas enfermarán de Covid-19 si no confinamos?”. También debemos preguntarnos: “¿Cuántas personas sufrirán depresión si confinamos? ¿Cuántas personas tendrán una mala alimentación? ¿Cuántas faltarán a la escuela o perderán su trabajo? ¿Cuántas mujeres serán maltratadas o asesinadas por sus parejas?”.

La automatización e internet hicieron viables los confinamientos largos, al menos en países desarrollados

Incluso si todos nuestros datos son precisos y fiables, debemos preguntarnos siempre: “¿Qué es lo que contamos? ¿Quién decide lo que se cuenta? ¿Cómo ponderamos las cifras?”. Se trata de una tarea más política que científica. Son los políticos quienes deben hallar un equilibrio entre las consideraciones médicas, económicas y sociales y, tras ello, elaborar unas políticas integrales.

De modo similar, los ingenieros crean ahora nuevas plataformas digitales que nos ayudan a funcionar estando confinados y nuevas herramientas de vigilancia que nos ayudan a romper las cadenas de contagio. Ahora bien, la digitalización y la vigilancia ponen en peligro nuestra privacidad y abren la vía a la aparición de regímenes totalitarios sin precedentes. En 2020, la vigilancia masiva se volvió más legítima y más frecuente. El combate contra la epidemia es importante, pero ¿merece la pena que sea a costa de la destrucción de nuestra libertad? De nuevo, es tarea de los políticos, más que de los ingenieros, encontrar el equilibrio adecuado entre la vigilancia útil y las pesadillas distópicas.

Tres reglas básicas pueden ser de gran utilidad a la hora de protegernos de las dictaduras digitales, incluso en tiempos de epidemia. En primer lugar, siempre que se recopilen datos sobre personas (en especial, sobre lo que ocurre dentro de su cuerpo), esos datos deben utilizarse para ayudarlas y no para manipularlas, controlarlas o perjudicarlas. Mi médico personal sabe muchas cosas extremadamente privadas sobre mí. Me parece bien, porque confío en que utilizará esos datos en mi propio beneficio. No debería venderlos a ninguna empresa o partido político. Lo mismo debería ocurrir con cualquier tipo de “autoridad de vigilancia pandémica” que podamos crear.

En segundo lugar, la vigilancia debe ir siempre en ambas direcciones. Si va sólo de arriba a abajo, nos encontramos en un camino real hacia la dictadura. Por lo tanto, siempre que aumentemos la vigilancia de los individuos, debemos aumentar al mismo tiempo la vigilancia al gobierno y las grandes empresas. Por ejemplo, en la actual crisis, los gobiernos están distribuyendo enormes cantidades de dinero. El proceso de asignación de fondos debería ser más transparente. Como ciudadano, quiero ver de forma fácil quién recibe qué y quién ha decidido adónde va el dinero. Quiero asegurarme de que el dinero va a las empresas que realmente lo necesitan y no a una gran empresa cuyos propietarios son amigos de un ministro. Si el gobierno dice que es demasiado complicado establecer un sistema de control de ese tipo en medio de una pandemia, no debemos creerlo. Si no es demasiado complicado empezar a supervisar lo que uno hace, no es demasiado complicado empezar a supervisar lo que hace el gobierno.

En tercer lugar, no hay que permitir nunca que se concentren demasiados datos en un solo lugar. Ni en la epidemia, ni cuando ésta termine. El monopolio de los datos es una receta para la dictadura. Así que, si recopilamos datos biométricos de las personas para poner coto a la pandemia, debería hacerlo una autoridad sanitaria independiente y no la policía. Y los datos resultantes deberían mantenerse separados de otros silos de datos controlados por ministerios y grandes empresas. Eso creará, sin duda, redundancias e ineficiencias. Pero la ineficacia es una funcionalidad, no un error. ¿Queremos evitar el auge de la dictadura digital? Mantengamos las cosas al menos un poco ineficientes.

A los políticos

 “Hay que controlar qué hacen los políticos en este preciso momento”

Los éxitos científicos y tecnológicos sin precedentes obtenidos en 2020 no resolvieron la crisis de la Covid-19. Lo que hicieron fue transformar la epidemia, que pasó de ser una calamidad natural a ser un dilema político. Cuando la peste negra mató a millones de personas, nadie esperó gran cosa de reyes y emperadores. Alrededor de un tercio de los ingleses murió durante la primera oleada de esa epidemia, pero eso no hizo que el rey Eduardo III de Inglaterra perdiera el trono. Frenar la epidemia se hallaba a todas luces más allá del poder de los gobernantes, así que nadie los culpó de un fracaso.

Sin embargo, hoy en día la humanidad dispone de las herramientas científicas para detener la Covid-19. Varios países, desde Vietnam hasta Australia, han demostrado que, incluso sin vacuna, las herramientas disponibles pueden detener la epidemia. Ahora bien, esas herramientas tienen un alto precio económico y social. Podemos vencer el virus, pero no estamos seguros de querer pagar el coste de la victoria. Por eso los logros científicos han hecho recaer una enorme responsabilidad sobre los hombros de los políticos.

Por desgracia, demasiados políticos no han estado a la altura de esa responsabilidad. Por ejemplo, los presidentes populistas de EE.UU. y Brasil restaron importancia al peligro, se negaron a hacer caso a los expertos y, en vez de eso, dieron pábulo a las teorías conspirativas. No presentaron un plan de acción nacional sólido y sabotearon los intentos de las autoridades estatales y municipales para detener la epidemia. La negligencia y la irresponsabilidad de los gobiernos de Trump y Bolsonaro han provocado cientos de miles de muertes evitables.

En el Reino Unido, parece que el gobierno estuvo en un principio más preocupado por el Brexit que por la Covid-19. Pese a todas sus políticas aislacionistas, el gobierno de Johnson fracasó al aislar a Gran Bretaña de lo que realmente importaba: el virus. Mi país natal, Israel, también ha padecido una mala gestión política. Al igual que Taiwán, Nueva Zelanda y Chipre, Israel es, de facto, un “país isla”, con fronteras cerradas y una sola puerta de entrada principal: el aeropuerto Ben Gurion. Sin embargo, en el momento álgido de la pandemia, el gobierno de Netanyahu permitió que los viajeros entraran por ese aeropuerto sin cuarentena o incluso sin un control adecuado y, además, se desentendió de la aplicación de sus propias políticas de confinamiento.

El año Covid ha evidenciado el papel crucial para mantener la civilización de muchas profesiones mal pagadas

Tanto Israel como el Reino Unido han estado después a la vanguardia del despliegue de las vacunas, pero sus primeros errores de apreciación resultaron muy caros. En Gran Bretaña, la pandemia se ha cobrado la vida de 120.000 personas; el país se encuentra en el sexto lugar del mundo en tasas promedio de mortalidad. Por su parte, Israel ocupa el séptimo lugar en tasa media de casos confirmados; para contrarrestar el desastre, recurrió a un acuerdo de “vacunas por datos” con la empresa estadounidense Pfizer. Pfizer acordó proporcionar a Israel vacunas suficientes para toda la población a cambio de enormes cantidades de datos valiosos, lo que suscita preocupaciones sobre la privacidad y el monopolio de los datos y demuestra que los datos de los ciudadanos son ahora uno de los activos estatales más valiosos.

Aunque algunos países se han comportado mucho mejor, la humanidad en su conjunto no ha logrado hasta ahora contener la pandemia, ni idear un plan global para derrotar el virus. Los primeros meses de 2020 fueron como ver un accidente a cámara lenta. Las comunicaciones modernas hicieron posible que los ciudadanos de todo el mundo vieran en tiempo real las imágenes primero de Wuhan, luego de Italia y después de cada vez más países, pero no surgió ningún liderazgo global que impidiera que la catástrofe engullera al mundo. Las herramientas han estado ahí, pero con demasiada frecuencia ha faltado sabiduría política.

Una de las razones de la diferencia entre el éxito científico y el fracaso político es que los científicos han cooperado a nivel mundial, mientras que los políticos han tendido a pelear entre sí. Trabajando bajo una enorme presión e incertidumbre, los científicos de todo el mundo han compartido libremente la información y se han apoyado en los descubrimientos y conocimientos ajenos. Muchos proyectos de investigación importantes han sido realizados por equipos internacionales. Por ejemplo, un estudio clave que demostró la eficacia de las medidas confinamiento fue realizado conjuntamente por investigadores de nueve instituciones: una del Reino Unido, tres de China y cinco de Estados Unidos.

En cambio, los políticos no han conseguido formar una alianza internacional contra el virus ni acordar un plan global. Las dos principales superpotencias del mundo, Estados Unidos y China, se han acusado de ocultar información vital, de difundir desinformación y teorías conspirativas e incluso de propagar deliberadamente el virus. Parece ser que muchos otros países han falsificado u ocultado datos sobre la evolución de la pandemia.

Para el futuro, hay que salvaguardar la infraestructura digital e invertir más en el sistema público de salud

La falta de cooperación mundial no sólo se manifiesta en esas guerras de información, sino de modo aun más flagrante en los conflictos por los escasos equipos médicos. Aunque ha habido muchos casos de colaboración y generosidad, no se ha hecho ningún intento serio para poner en común todos los recursos disponibles, racionalizar la producción mundial y garantizar una distribución equitativa de los suministros. El “nacionalismo vacunal”, en particular, crea un nuevo tipo de desigualdad mundial entre los países que pueden vacunar a su población y los que no pueden hacerlo.

Entristece ver que muchos no comprenden un sencillo hecho acerca de esta pandemia: mientras el virus siga propagándose por todas partes, ningún país puede sentirse verdaderamente seguro. Supongamos que Israel o el Reino Unido consiguen erradicar el virus dentro de sus fronteras, pero que el virus sigue propagándose entre cientos de millones de personas en la India, Brasil o Sudáfrica. Una nueva mutación en alguna ciudad remota de Brasil podría hacer que la vacuna fuera ineficaz y dar lugar a una nueva oleada de contagios.

Israel es uno de los países con mejor ritmo de vacunación 

En la actual emergencia, es probable que los llamamientos al altruismo sin más no logren imponerse a los intereses nacionales. Ahora bien, en la actual emergencia, la cooperación mundial no es altruismo. Resulta esencial para garantizar el interés nacional.

Antivirus para el mundo

Los debates sobre lo ocurrido en 2020 resonarán durante muchos años. Sin embargo, las personas de todos los campos políticos deberían coincidir en al menos tres lecciones principales.

En primer lugar, tenemos que salvaguardar nuestra infraestructura digital. Ha sido nuestra salvación durante esta pandemia, pero podría no tardar en convertirse en fuente de un desastre aun peor.

En segundo lugar, todos los países deben invertir más en su sistema público de salud. Parece algo evidente, pero los políticos y los votantes logran a veces no hacer caso de la lección más evidente.

Reforzar el sistema público de salud es básico para contener nuevas epidemias 

En tercer lugar, deberíamos crear un potente sistema mundial de vigilancia y prevención de pandemias. En la vieja guerra entre humanos y patógenos, la primera línea pasa por el cuerpo de todos y cada uno de nosotros. Si esa línea se rompe en cualquier lugar del planeta, todos estamos en peligro. Incluso los más ricos de los países más desarrollados tienen un interés personal en proteger a los más pobres de los países menos desarrollados. Si un nuevo virus salta de un murciélago a un ser humano en una aldea pobre de alguna selva remota, en pocos días ese virus puede estar paseándose por Wall Street.

El esqueleto de ese sistema mundial contra la epidemia ya existe bajo la forma de la Organización Mundial de la Salud y otras instituciones. Sin embargo, los presupuestos que lo apoyan son escasos, y es un sistema que casi no tiene fuerza política. Hay que dotarlo con algo de peso político y con mucho más dinero, para que no esté del todo a la merced de los caprichos de políticos interesados. Como he mencionado antes, no creo que unos expertos no elegidos deban tomar decisiones políticas cruciales. Esa tarea debe seguir siendo competencia de los políticos. De todos modos, algún tipo de autoridad sanitaria mundial independiente sería la plataforma ideal para recopilar datos médicos, controlar los posibles peligros, dar la alarma y dirigir la investigación y el desarrollo.

Deberíamos crear un potente sistema mundial de vigilancia y prevención de las pandemias

Muchos temen que la Covid-19 marque el inicio de una oleada de nuevas pandemias; pero, si se ponen en práctica las lecciones anteriores, la conmoción de la Covid-19 podría tener como consecuencia que las pandemias fueran menos frecuentes. La humanidad no puede evitar la aparición de nuevos patógenos. Se trata de un proceso evolutivo natural que lleva en marcha miles de millones de años y que continuará también en el futuro. Sin embargo, la humanidad sí que dispone hoy de los conocimientos y las herramientas necesarios para evitar que un nuevo patógeno se propague y se convierta en pandemia.

Si, a pesar de todo, la Covid-19 sigue propagándose y matando a millones de personas en 2021, o si una pandemia aun más mortífera golpea a la humanidad en 2030, no será una calamidad natural incontrolable ni un castigo de Dios. Será un fracaso humano y, más concretamente, un fracaso político.

Yuval Harari analiza la evolución de un año de pandemia y qué enseñanzas se pueden extraer de ella   KIM MANRESA/DISEÑO YUVAL NOAH HARARI

21 febrero 2021

‘NATURAL KILLER’

Filed under: INFECCIONES E INFLAMACION,INMUNIDAD — Enrique Rubio @ 16:12

‘NATURAL KILLER’ SU APLICACIÓN

La célula NK (del inglés Natural Killer), asesina natural o célula asesina es un linfocito, y un componente importante del sistema inmunitario innato para la defensa del organismo. Su función es la destrucción de las células infectadas y de las células cancerosas, además de regular las respuestas inmunitarias. No son células fagocíticas, destruyen las células a través del ataque a su membrana plasmática causando la citolisis.
Se cree que estas células detectan a la célula diana por reconocimiento del glicocálix anómalo. También se cree que las reconocen cuando las células infectadas o tumorales pierden la MHC de clase I, las cuales inhiben la acción de las células NK.

Anatomía microscópica

 

Linfocito NK mostrando su superficie vellosa típica. Microscopio electrónico de barrido.

Con el microscopio óptico se ven como linfocitos llenos de gránulos citoplasmáticos por lo que se conocían como células LGG (Linfocito Grande Granuloso). Morfológicamente son casi indistinguibles a los linfocitos grandes excepto por los gránulos que contienen.

Célula NK (en la mitad inferior) con sus gránulos líticos característicos. Unión de membranas plasmáticas de la célula NK con su célula blanco (en el tercio medio). Microscopio electrónico de transmisión.

Con el microscopio electrónico se caracterizan por sus gránulos y la estructura de los mismos. Los gránulos líticos que se encuentran en el citoplasma de la célula NK, son lisosomas secretores. Esto significa que presentan características tanto del compartimento celular lisosómico, como de la maquinaria secretora especializada de la célula NK. El resultado es un orgánulo de doble función, una función especializada en actividades destructivas debido a sus propiedades lisosómicas y además una función secretora asociada.1

Fisiología

No expresan un receptor de membrana especial de los linfocitos, el receptor de linfocito T (TCR) que es el receptor de membrana característico de los linfocitos T, tampoco expresan el BCR (receptor característico de los linfocitos B), ni CD3 (que es una molécula que hace parte del complejo del receptor TCR), etc. También se las conoce como célula nula. Además, no madura en el timo, como lo hacen los linfocitos T. Se desarrolla en la médula ósea y como ya se había mencionado, no posee los marcadores de superficie característicos de los linfocitos B y T.
Tampoco expresan marcadores celulares fenotípicos que tradicionalmente identifican al resto de las subpoblaciones de linfocitos. En sus membranas sólo expresan CD2CD16 y LFA-1, diferenciándolas de los linfocitos T que siempre son CD3+ y CD16. Se localizan principalmente circulando en sangre y en el bazo, rara vez en otros tejidos. Otro marcador usado para identificar a las células NK es el CD56.

Funciones]

Sinapsis inmunológica entre un linfocito NK arriba en rojo y su célula objetivo en verde.

Esquema que muestra la interacción del patógeno con los Linfocitos T CD8+ y las células NK (en inglés)

Los linfocitos granulares NK, son identificados por su habilidad para reconocer y matar células tumorales o infectadas por virus y bacterias, sin necesidad de antígeno sensibilizante.2

Las células asesinas NK, tienen la capacidad de diferenciar las células infectadas por un virus, o las células tumorales que han sufrido transformaciones malignas. Son capaces de identificar qué células son propias del hospedador y cuales son foráneas.
Esto pasa gracias a que los receptores de membrana de la célula asesina detectan la presencia de las MHC de clase 1 en este tipo de células dañadas y receptores inhibidores en células sanas. Este sistema sencillo de reconocimiento de las células sanas y de las células dañadas es muy eficaz.

Sinapsis inmunológica NK

Sinapsis inmunológica NK, vista desde la célula objetivo. Ubicación de las diferentes dominios supramoleculares. El eje Z muestra el espesor completo de la célula NK, con la disposición cortical del centro organizador de microtúbulos o MTOC (en azul) y de los gránulos líticos. Microscopio confocal.

La citotoxicidad requieren de una zona de contacto intercelular estrecho, entre la célula NK y su célula objetivo; esta zona es la sinapsis inmunitaria, a través de la cual pueden liberarse moléculas para desencadenar la citolisis.3
Esta interfase NK especializada, está finamente regulada, porque es crítica para el proceso de citotoxicidad, pero también para la inhibición, la regulación y la co-estimulación inmunológicas.4

Receptores activadores

Los receptores de activación de células NK se acumulan mediante un proceso dependiente de actina en las sinapsis inmunes citotóxicas, donde proporcionan señales sinérgicas que desencadenan las funciones efectoras de células NK.

Sinapsis inmunitaria NK, pueden ser tanto activadoras (célula NK#2), como inhibidoras (célula NK#1) con sus células blanco (221). Imagen izquierda contraste de fase; imagen derecha: inmunofluorescencia las diferencia por colores.

Receptores inhibidores

En contraste, los receptores inhibidores de las células NK, la familia de receptores MHC tipo I (KIR), se acumulan en las sinapsis inmunes inhibitorias, bloquean la dinámica de actina y evitan la fosforilación dependiente de actina de los receptores de activación. De esa manera la capacidad citotóxica queda bloqueada.5

Además de este sistema liberan interferón y otras citocinas para desencadenar su respuesta inespecífica y destruir la célula que ha expulsado dicha sustancia, al verse atacada por una acción vírica. El reconocimiento de células diana induce a la movilización de gránulos hacia el sitio de contacto, los cuales contienen granzimas y perforinas. Estas proteínas forman un complejo, junto con una tercera proteína que actúa como carrier, el cual es endocitado por la bacteria. Esta endocitosis esta mediada por el receptor manosa 3-fosfato. Las perforinas desestabilizan la membrana del endosoma, liberando a las granzimas, que inducen apoptosis celular

Activación

La célula NK (en rojo), provoca la citolisis de una célula de cáncer de mama. En este ejemplo el proceso dura 6 horas (360 minutos).

Las células NK se activan por interferones, los cuales son producidos por las células infectadas por virus (es un proceso feed-back). También se activan por otras citocinas: las interleucinas-2, las cuales se forman en los linfocitos T activados.2


Una vez que el sistema inmunitario específico se ha activado, los anticuerpos tienen un papel de activación de las células NK, pues éstas también tienen función citotóxica (tóxicas para la célula). Las células NK poseen receptores específicos para la región Fc de la inmunoglobulina G (FcγRIII). Cuando una célula está infectada por virus, los antígenos de éstos, se presentan en la superficie de la célula infectada y los anticuerpos unidos a la NK, a su vez se unen a la célula infectada.

A las células NK activadas por interleucinas-2 en laboratorio, se las denomina células LAK.

Una nueva aplicación de estas células, amplian su utilidad.

‘NATURAL KILLER’ PERMITIRÍA ELIMINAR LA INFECCIÓN POR VIH

Un estudio liderado por los grupos de investigación en Enfermedades Infecciosas y CIBBIM-Nanomedicina. Nanopartículas Farmacocinéticas del Valle de Hebrón Instituto de Investigación (VHIR) ha demostrado, mediante una nueva técnica que utiliza nanopartículas, que la activación de las células natural killer (NK) del sistema inmunitario ayudaría a eliminar los reservorios del virus del VIH en las células infectadas.

En el trabajo, publicado en la revista Nano Today, colaboran el Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Valle de Hebrón, el grupo de investigación Nanopartículas Inorgánicas del Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2), la Universidad Autónoma de Barcelona, el IrsiCaixa y el Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol (IGTP).

En el caso de las células infectadas por VIH (virus de la inmunodeficiencia humana), «las NK juegan un papel clave en su eliminación y se encuentran especialmente activas al inicio de la infección. Sin embargo, al tratarse de una infección crónica, con el paso del tiempo, las células NK dejan de responder bien, se agotan».

“Sabemos que las natural killer son muy importantes en la lucha contra el VIH, así que nuestro objetivo es encontrar nuevas terapias que potencien su actividad para que vuelvan a actuar como en el inicio de la infección”,. En concreto, los investigadores se focalizan en la actividad citotóxica de las NK que es dependiente de anticuerpos, es decir, utilizan anticuerpos para dirigir a las NK hacia las células infectadas y que las eliminen.

Para reactivar las células natural killer, los investigadores han desarrollado nanopartículas que contienen dos tipos de anticuerpos. Uno de los tipos reconoce la proteína CD16, que se encuentra en la superficie d las células NK, y el otro tipo reconoce la proteína gp120 que expresan las células infectadas y ayudan a que las NK se activen de forma más eficaz y eliminen la infección.

“Como novedad, hemos conseguido diseñar unas nanopartículas polarizadas, es decir, los anticuerpos que son iguales se agrupan en dominios concretos encima de la superficie de la partícula (por un lado, los anti-CD16 y, por el otro, los anti-gp120). Esto favorece la unión a las proteínas que nos interesan y dirigimos mejor la respuesta inmunitaria”, destaca Víctor Puntes, jefe del grupo CIBBIM-Nanomedicina y Nanopartículas Farmacocinéticas del VHIR, jefe del grupo de Nanopartículas Inorgánicas del ICN2 e investigador ICREA.

Mediante esta tecnología, los resultados del estudio muestran que las células natural killer son capaces de poner en marcha un respuesta citotóxica hacia las células infectadas y eliminar los reservorios celulares de VIH en cultivos de células sanguíneas y de tejido linfoide humano.

“Las NK, permiten eliminar las células infectadas con VIH”.  

De cara a investigar su potencial uso en la clínica, ahora el grupo de Enfermedades Infecciosas del VHIR trabaja en la búsqueda de anticuerpos biespecíficos, capaces de reconocer a la vez tanto las células infectadas como las natural killer para facilitar esta unión. En este caso no se utilizarán nanopartículas para facilitar el proceso de traslado hacia la clínica, y se probará la eficacia para eliminar las células infectadas por parte de estos anticuerpos tanto en cultivos celulares como en ratones.

Innovación en nanotecnología

Valle de Hebrón explica que «en los últimos años, el interés en la investigación sobre las aplicaciones médicas de la nanotecnología ha crecido exponencialmente. Desde los años 80, los investigadores han trabajado para conseguir nanopartículas donde unir diferentes tipos de anticuerpos que reconozcan proteínas concretas. Sin embargo, hasta ahora no se había demostrado que era posible crear nanopartículas de oro polarizadas con dominios de anticuerpos diferenciados, es decir, donde cada tipo de anticuerpo se agregue con los que son iguales a él. Es lo que se llama adsorción cooperativa. Hasta ahora, los anticuerpos se colocaban al azar sobre la partícula».

“La adsorción cooperativa, que permite crear nanopartículas polarizadas, se había visto en partículas y superficies más grandes. En el caso de partículas tan pequeñas, creíamos que era posible, pero es la primera vez que se demuestra en la práctica”,.

Para hacerlo posible, los investigadores han diseñado una metodología de formación de las nanopartículas que requiere unas condiciones muy concretas y controladas. Así, han conseguido tener nanopartículas polarizadas con dos tipos de anticuerpos separados en el espacio que permitan aumentar la eficacia de las uniones a las células de interés.

Las nanopartículas polarizadas se han utilizado, en este caso, para el estudio de la unión entre las células natural killer y las células infectadas por VIH. Sin embargo, esta tecnología podría convertirse en una nueva plataforma de investigación con un gran abanico de aplicaciones, como por ejemplo el cáncer. En este caso sería, por lo tanto, una estrategia de inmunoterapia que dirigiría las células del sistema inmunitario hacia las células tumorales.

Referencias

 Orange, JS (2008). «Formation and function of the lytic NK-cell immunological           synapse»Nat Rev Immunol. 8 (9): 713-725. Consultado el 5 de marzo de 2018.

 Xu Y, Zhou S, Lam YW, Pang S W (2017). «Dynamics of Natural Killer Cells Cytotoxicity in Microwell Arrays with Connecting Channels»Front. Immunol. Consultado el 5 de marzo de 2018.

 Alice CN, Brown ACN, Oddos S, Dobbie IM, Alakoskela J-M, Parton RM, Eissmann P, et al. (2011). «Remodelling of Cortical Actin Where Lytic Granules Dock at Natural Killer Cell Immune Synapses Revealed by Super-Resolution Microscopy.»PLoS Biol 9 (9): e1001152. Consultado el 10 de marzo de 2018.

 Mace ME, Dongre P, Hsu H-T, SinhaP, James AM, Mann SS, Forbes LR, Watkin LB, Orange JS (2014). «Cell biological steps and checkpoints in accessing NK cell cytotoxicity». Immunology and Cell Biology (Revisión) 92: 245-255. doi:10.1038/icb.2013.96.

 Schleinitz N, March ME, Long EO. (2008). «Recruitment of Activation Receptors at Inhibitory NK Cell Immune Synapses»PLoS ONE 3 (9): e3278.

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