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29 Abril 2017

Los ácidos grasos saturados favorecen la artrosis

Archivado en: Inflamacion cerebral, Raquis — Enrique Rubio @ 15:08

Los ácidos grasos saturados favorecen la artrosis en ratas
Un estudio aporta nuevas pruebas de la influencia de la obesidad. Ejercería mayor impacto el tipo de alimentación que las calorías totales.
Los ácidos grasos saturados favorecen la artrosis en ratas
Un estudio aporta nuevas pruebas de la influencia de la obesidad. Ejercería mayor impacto el tipo de alimentación que las calorías totales.
Julia Ocón área de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Juan J. Gomez-Reino.

Un estudio en ratas y condrocitos humanos aporta nuevos datos del impacto de la obesidad, y específicamente del tipo de alimentación, en la artrosis. Yin Xiao y su equipo, de la Universidad Tecnológica de Queensland (Australia), han comprobado que las grasas saturadas cambian el metabolismo del cartílago y lo debilitan, volviéndolo más susceptible a las lesiones. “También hemos visto cambios en el hueso bajo el cartílago dañado en las ratas que consumieron una dieta rica en grasas saturadas”, ha declarado Xiao. En resumen, los animales que siguieron esta alimentación tan poco saludable desarrollaron tanto síndrome metabólico como artrosis, según el trabajo publicado en Scientific Reports.
Los autores exponen que “la obesidad en sí no causa artrosis, pero el incremento de ácidos grasos saturados circulantes puede inducir la infiltración de células inflamatorias por todo el cuerpo que lleven al desarrollo paralelo de ambos estados patológicos”. Los ácidos grasos saturados iniciarían la inflamación y existen aún más evidencias de que las adipocinas producidas por las células inflamatorias en los depósitos de grasa producen respuestas fisiológicas que pueden incrementar las respuestas inflamatorias en la artrosis.
• Las adipocinas producidas por las células inflamatorias en los depósitos de grasa incrementan las respuestas inflamatorias propias de la artrosis
Entre las citocinas con un papel más destacado en este proceso se encuentran la leptina y la adiponectina. Más recientemente, se han incorporado a la investigación del vínculo entre obesidad y artrosis la resistina y la visfatina.
La artrosis puede tener distintas causas. La más conocida es la postraumática, pero también se han descrito alteraciones genéticas que la favorecen, influyen los cambios en la proporción entre estrógenos y progestágenos y la edad es el factor de riesgo más claro.
Juan Jesús Gómez-Reino, presidente electo de la Sociedad Española de Reumatología (SER), hace hincapié en que la artrosis es un proceso patológico “muy complejo” para el que no se han conseguido modelos animales tan fieles como los que se emplean en otras enfermedades. Por eso, advierte de que los resultados del nuevo estudio no se pueden extrapolar directamente a los humanos.
Sobrecarga mecánica
No obstante, reconoce que la causa metabólica ha sido confirmada en numerosos estudios. En la articulación de la rodilla resulta difícil discernir si el problema se debe a una sobrecarga mecánica o a factores proinflamatorios. En cambio, en la mano, donde no influye tanto la sobrecarga, está más claro que los factores proinflamatorios podrían explicar la mayor incidencia de artrosis en obesos.
Gómez-Reino cree que se necesitarían trabajos amplios con pacientes para hacer recomendaciones concretas sobre alimentos. Un estilo de vida saludable sigue siendo lo indicado: “La pérdida de peso y el ejercicio previenen la progresión de la enfermedad”.
Julia Ocón, del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), señala que en modelos animales se ha comprobado que, de cara al desarrollo de artrosis, “es más importante la composición de la dieta que el contenido calórico”. En humanos hay menos evidencia, pero un estudio prospectivo con 2.000 pacientes publicado el mes pasado “halló una asociación significativa entre las grasas totales y saturadas y la progresión radiológica de la artrosis”.

María sánchez-Monge. Madrid | maria.Sanchez@diariomedico.com | 24/04/2017 00:00 PUBLICADO EN SCIENTIFIC REPORTS
Un estudio en ratas y condrocitos humanos aporta nuevos datos del impacto de la obesidad, y específicamente del tipo de alimentación, en la artrosis. Yin Xiao y su equipo, de la Universidad Tecnológica de Queensland (Australia), han comprobado que las grasas saturadas cambian el metabolismo del cartílago y lo debilitan, volviéndolo más susceptible a las lesiones. “También hemos visto cambios en el hueso bajo el cartílago dañado en las ratas que consumieron una dieta rica en grasas saturadas”, ha declarado Xiao. En resumen, los animales que siguieron esta alimentación tan poco saludable desarrollaron tanto síndrome metabólico como artrosis, según el trabajo publicado en Scientific Reports.
Los autores exponen que “la obesidad en sí no causa artrosis, pero el incremento de ácidos grasos saturados circulantes puede inducir la infiltración de células inflamatorias por todo el cuerpo que lleven al desarrollo paralelo de ambos estados patológicos”. Los ácidos grasos saturados iniciarían la inflamación y existen aún más evidencias de que las adipocinas producidas por las células inflamatorias en los depósitos de grasa producen respuestas fisiológicas que pueden incrementar las respuestas inflamatorias en la artrosis.
• Las adipocinas producidas por las células inflamatorias en los depósitos de grasa incrementan las respuestas inflamatorias propias de la artrosis
Entre las citocinas con un papel más destacado en este proceso se encuentran la leptina y la adiponectina. Más recientemente, se han incorporado a la investigación del vínculo entre obesidad y artrosis la resistina y la visfatina.
La artrosis puede tener distintas causas. La más conocida es la postraumática, pero también se han descrito alteraciones genéticas que la favorecen, influyen los cambios en la proporción entre estrógenos y progestágenos y la edad es el factor de riesgo más claro.
Juan Jesús Gómez-Reino, presidente electo de la Sociedad Española de Reumatología (SER), hace hincapié en que la artrosis es un proceso patológico “muy complejo” para el que no se han conseguido modelos animales tan fieles como los que se emplean en otras enfermedades. Por eso, advierte de que los resultados del nuevo estudio no se pueden extrapolar directamente a los humanos.
Sobrecarga mecánica
No obstante, reconoce que la causa metabólica ha sido confirmada en numerosos estudios. En la articulación de la rodilla resulta difícil discernir si el problema se debe a una sobrecarga mecánica o a factores proinflamatorios. En cambio, en la mano, donde no influye tanto la sobrecarga, está más claro que los factores proinflamatorios podrían explicar la mayor incidencia de artrosis en obesos.
Gómez-Reino cree que se necesitarían trabajos amplios con pacientes para hacer recomendaciones concretas sobre alimentos. Un estilo de vida saludable sigue siendo lo indicado: “La pérdida de peso y el ejercicio previenen la progresión de la enfermedad”.
Julia Ocón, del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), señala que en modelos animales se ha comprobado que, de cara al desarrollo de artrosis, “es más importante la composición de la dieta que el contenido calórico”. En humanos hay menos evidencia, pero un estudio prospectivo con 2.000 pacientes publicado el mes pasado “halló una asociación significativa entre las grasas totales y saturadas y la progresión radiológica de la artrosis”.
Es ilusionante como se van descubriendo caminos para encontrar la razón de esta enfermedad, prervalente y que se extiende, y para la que tenemos escasos remedios. La inflamación no cabe duda que es fundamental para el desarrolla de la afectación del cartílago, pero que mas la condiciona. Las grasas grasas saturadas cambian el metabolismo del cartílago y lo debilitan, es casi seguro que esto es así, pero no tan simple. ¿Que es primero el trastorno de alimentación o la reacción inflamatoria. La alimentación desencadena un proceso inflamatorio y todo lo demás vienen después, sería razonable. No obstante parece muy simple para ser verdad. Pero la evidencia existe, cundo unos animales alimentados con grasas saturadas desarrollan artrosis. Y aunque en humanos esto no es así de claro, si parece evidente que alimmentacion inadecuada conduce a artrosis.
Es necesario insistir y ver lo que relaciona las grasas con la inflamacion

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