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21 abril 2018

ES LA PROTEINA C REACTIVA UN BUEN MARCADOR DE LA INFLAMCION

Filed under: General — Enrique Rubio @ 20:10

ES LA PROTEINA C REACTIVA UN BUEN MARCADOR DE LA INFLAMCION
Necesitamos un elemento, buen marcador de la inflamación crónica. Conocemos multitud de factores que marcan la inflammation de manera específica, pero existen pocos que hablen de inflamación crónica global y sobre todo destinados al reconocimiento de las enfermedades autoinmunes, causa da multitud de patógenos de todo tipo, que aumentan cada día y con los que convivimos.
Hace ya bastantes años que conocemos la proteína C reactiva, pero cuando apareció nos parecio un marcador importante de la inflamación. Quizas seria conveniente revisar el tema por si la PCR sigue siendo eficaz
Esta proteína desde hace ya algún tiempo se la considera un marcador fiable de la inflamación. Recientes trabajos muestran que no tienen que ser para mal, sino que puede ser una proteína protectora.
Me limito a describir las dos opiniones recogidas de la literatura reciente.

Es una proteína plasmática circulante, que aumenta sus niveles en respuesta a la inflamación (proteína de fase aguda). El rol fisiológico de esta proteína consiste en unirse a la fosfocolina expresada en la superficie de las células moribundas o muertas, y a algunos tipos de bacterias, con el fin de activar el sistema del complemento, por la vía del complejo C1Q.1
Es sintetizada por el hígado en respuesta a factores liberadores y por los adipocitos.2 3 Es miembro de la familia de las pentraxinas.2 No debe ser confundida con el péptido C ni con la Proteína C.
La PCR es miembro de la clase de reactivos de fase aguda o proteína de fase aguda y su nivel aumenta dramáticamente durante los procesos inflamatorios que ocurren en el cuerpo. Este incremento se debe a un aumento en la concentración plasmática de IL-6, que es producida por macrófagos,2 células endoteliales y linfocitos T, como también lo hacen los adipocitos.3 La PCR se liga a la fosfocolina de los microorganismos. Se piensa que colabora con el complemento ligándose a células extrañas y dañadas, y que realice la fagocitosis hecha por macrófagos, quienes expresan un receptor para PCR. También se cree que desempeña un papel importante en la inmunidad innata, como un sistema de defensa temprano contra infecciones. La PCR aumenta hasta 50.000 veces en estados inflamatorios agudos. Se eleva sobre su nivel normal dentro de las 6 horas siguientes y alcanza el pico máximo en 48 horas. Su vida media es constante, y por ello la principal forma de medir sus niveles, es mediante la determinación de la tasa de producción (y por lo tanto la gravedad de la causa precipitante). El amiloide A sérico es un marcador de fase aguda relacionado, que se eleva rápidamente en circunstancias similares.2 Además se ha demostrado que sus niveles se incrementan en los episodios agudos coronarios, significando un mal pronóstico tanto a corto como a largo plazo.4
La PCR se usa como marcador de inflamación.2 La medición de los valores de la PCR puede servir para determinar el progreso de una enfermedad o la efectividad del tratamiento. Para su análisis se requiere de suero o plasma heparinizado. Hay varios métodos analíticos para determinar la PCR, cómo por ejemplo el ELISA, la inmunoturbidímetría, la inmunodifusión rápida, y la aglutinación visual.
Un test de PCR de alta sensibilidad, mide niveles bajos de PCR mediante el uso de nefelometría láser. La prueba arroja resultados en 25 minutos, con una sensibilidad menor a 0.04 mg/L. La concentración sérica normal en los adultos sanos, usualmente es inferior a 1 mg/L, aumentando ligeramente en la vejez. En mujeres embarazadas al final de la gestación y en inflamación leve e infecciones virales, oscila entre 1–4 mg/L. En proceso inflamatorios activos e infección bacteriana, entre 4–20 mg/L y en infecciones bacterianas severas y quemaduras >20 mg/L.5

Rangos de referencia en pruebas sanguíneas, muestran la PCR de color amarillo grisáceo en el centro
En asociación con la prueba de Procalcitonina se diagnostica de manera significativa los niveles de sepsis.
La insuficiencia hepática disminuye la producción de PCR, pero no otras patologías intercurrentes. Muy pocos medicamentos reducen los valores de PCR, a menos que también intervengan en el control de la patología subyacente que estimula la fase aguda.2

Se piensa que el daño arterial es el resultado de inductores químicos. La PCR es un marcador general para la inflamación y la infección, por ello, puede ser usada para determinar el riesgo de estar padeciendo un infarto agudo de miocardio. Debido a que una PCR elevada puede ser tener múltiples causas, no es una prueba específica.6 El hallazgo de una cifra superior a 2.4 mg/l duplica el riesgo de sufrir un evento coronario que con un nivel inferior a 1 mg/l; por tanto; a pesar de no ser específica, puede orientar el diagnóstico y establecer el riesgo.2 Los valores normales de la PCR varían de un laboratorio a otro.
La proteína C reactiva elevada puede ser la respuesta no la causa de enfermedad
24/06/2016 – 7:21
Niveles genéticamente elevados de la proteína C reactiva (CRP) –una proteína inflamatoria– se asocian con protección contra la esquizofrenia, según un estudio de aleatorización mendeliana publicado esta semana en la revista ‘PLoS Medicine’.
El trabajo, realizado por Behrooz Z. Alizadeh, del Centro Médico Universitario de Groningen, en Holanda, y sus colegas, reveló una falta de asociación entre la PCR y una serie de trastornos somáticos y psiquiátricos, lo que sugiere que muchos de los incrementos relacionados con la enfermedad de los niveles de PCR podrían ser una respuesta en lugar de la causa de la enfermedad.
Los estudios de observación han demostrado que el aumento de los niveles en sangre de CRP están vinculados con ciertas patologías, sugiriendo que estas enfermedades pueden ser controladas con medicamentos que reducen los niveles de PCR.
Alizadeh y sus colegas realizaron un estudio de aleatorización mendeliana usando variantes genéticas que afectan a los niveles de PCR para determinar si el incremento de la PCR tiene una relación causal predecible genéticamente con 32 complejos trastornos comunes.
Los investigadores informan de que el aumento de la PCR genéticamente se asoció significativamente con un menor riesgo de esquizofrenia. Además, encontraron relaciones significativas nominalmente (que aún no se han confirmado) entre el incremento de los niveles de PCR genéticamente y mayor riesgo de artritis, albúmina sérica elevada, presión arterial elevada y trastorno bipolar.
No hubo pruebas de un efecto del incremento de los niveles de PCR genéticamente en cualquiera de los otros 27 resultados estudiados. Aunque este es uno de los estudios más grandes sobre el tema, la fiabilidad de estos resultados depende de la validez de los supuestos de la aleatorización mendeliana, incluyendo la capacidad de las puntuaciones genéticas para explicar las variaciones en el nivel de PCR.
Sin embargo, estos hallazgos sugieren -según los autores– que es poco probable que las intervenciones diseñadas para reducir el nivel de PCR disminuyan el riesgo de que las personas desarrollen la mayoría de los resultados somáticos complejos comunes y neuropsiquiátricos.

Thompson D, Pepys MB, Wood SP. (1999). «The physiological structure of human C-reactive protein and its complex with phosphocholine.». Structure 7 (2): 169-77. doi:10.1016/S0969-2126(99)80023-9. PMID 10368284.
Pepys MB, Hirschfield GM (2003). «C-reactive protein: a critical update». J Clin Invest 111 (12): 1805-12. doi:10.1172/JCI18921. PMC 161431. PMID 12813013.
Lau DC, Dhillon B, Yan H, Szmitko PE, Verma S (2005). «Adipokines: molecular links between obesity and atheroslcerosis». Am J Physiol Heart Circ Physiol 288 (5): H2031-41. doi:10.1152/ajpheart.01058.2004. PMID 15653761.
Oscar Bazzino, Eugenia Natale (2000). «El significado pronóstico de la elevación de la proteína C reactiva en la cardiopatía isquémica». Medicina (Buenos Aires) 60: 239-242. ISSN 0025-7680.
Clyne, Brian; Jonathan S. Olshaker (1999). «The C-reactive protein». Journal of Emergency Medicine 17 (6): 1019-1025. doi:10.1016/S0736-4679(99)00135-3. ISSN 0736-4679. PMID 10595891. Consultado el 24 de septiembre de 2009.
Lloyd-Jones DM, Liu K, Tian L, Greenland P (5 de junio de 2006). «Narrative review: assessment of C-reactive protein in risk prediction for cardiovascular disease». Ann Intern Med 145 (1): 35-42. PMID 16818927. Archivado desde el original el 22 de noviembre de 2015.

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