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27 marzo 2019

El cerebro TRIUNO y EL SISTEMA POLIVAGAL

Filed under: ANATOMIA — Enrique Rubio @ 14:50

El cerebro TRIUNO y EL SISTEMA POLIVAGAL

Uno el cerebro Triuno, se refiere al CEREBRO TRIUNO DE MACCLEN. Su expresión es casi puramente anatómica,
Los tres cerebros colocados en batería, Reptiles, mamíferos y hominidos. Su funcionalidad viene después.
El otro es el SISTEMA POLIVAGAL DE PORGES, que se refiere al funcionameineto de un nervio mas antiguo, que es el nervio más largo y antiguo de nuestra biología y es un componente del sistema parasimpático y al que se le atribuye la misión de producir paz y que esta en equilibrio con el sistema simpático que nos prepara para la batalla.
Estudios recientes demuestran las múltiples funciones de este nervio o mejor del sistema colinérgico como tiende a llamarse en la actualidad, que no sólo está encargado del equilibrio con el sistema adrenérgico o simpático, para mantener el equilibrio y mantener la homeostasis de nuestro organismo, sino que participa intensamente en el control de nuestras funciones psíquicas.
La teoría polivagal (gr. “Polus ‘”, “muchos” “+” vago “,”‘ Nervio Vago ‘”) fue propuesta y desarrollada por el Dr. Stephen Porges, Director del Centro de Cerebro-Administración en la Universidad de Illinois en Chicago. Esta teoría parte de la distinción entre las dos ramas del nervio vago, craneal, que tienen relaciones distintas ante el estrés evolutivo en los mamíferos y sobre todo en el hombre.
La rama más primitiva provoca comportamientos de inmovilización (por ejemplo, fingiendo la muerte), mientras que la rama más evolucionada está vinculada a la comunicación social y las conductas de relajación.
Estas funciones siguen una jerarquía filogenética, donde los sistemas más primitivos sólo se activan cuando las estructuras más evolucionadas fallan. Estas vías neuronales regulan el estado autonómico y la expresión de la conducta emocional y social. Por lo tanto, según esta teoría, el estado fisiológico dicta el rango de comportamiento y experiencia psicológica. La teoría polivagal tiene muchas implicaciones en el estudio del estrés, las emociones y el comportamiento social. Tradicionalmente, la frecuencia cardíaca y el nivel de cortisol se han utilizado como índices periféricos de la excitación vagal. La medición del tono vagal en los seres humanos se ha convertido en un índice de vulnerabilidad al estrés y ha permitido estudiar la reactividad en muchas poblaciones con trastornos afectivos, como los niños con problemas de conducta y los que sufren de trastorno límite de la personalidad.
El nervio vago es un componente primario del sistema nervioso autónomo. La teoría polivagal describe la estructura y función de las dos ramas distintas de las vago, las dos se originan en la médula oblonga. [1] Más específicamente, cada rama está asociada con una estrategia de comportamiento adaptativo diferente, ambos de los cuales son de naturaleza inhibidora a través de la sistema nervioso parasimpático (SNP). El sistema vagal está en oposición al sistema simpático-adrenal, que está implicado en conductas de movilización. Según la teoría polivagal, estos sistemas opuestos están filogenéticamente emparejados. [1]
El complejo vagal dorsal (DVC)
Es la rama dorsal del nervio vago se origina en el núcleo motor dorsal y es considerada la rama filogenéticamente más antigua. [2] Esta rama es amielínica y existe en la mayoría de los vertebrados y se la conoce como el “vago vegetativo”, ya que se asocia con las estrategias de supervivencia primarios de vertebrados primitivos, reptiles y anfibios. [2] Ante un potente estrés, estos animales se congelan cuando se sienten amenazadas, la conservación de sus recursos metabólicos.
Proporciona control primario de los órganos viscerales subdiafragmáticos, como el tracto digestivo. En condiciones normales, el DVC mantiene la regulación de estos procesos digestivos. Sin embargo, la desinhibición prolongada puede ser letal para los mamíferos, ya que da lugar a apnea y bradicardia. [1]
El complejo vagal ventral
El aumento de la complejidad neuronal observada en mamíferos (debido al desarrollo filogenético) dio lugar a un sistema más sofisticado para enriquecer las respuestas conductuales y afectivas a un entorno cada vez más complejo. [1] La rama ventral del nervio vago se origina en el núcleo ambiguo y está mielinizada para proporcionar más control y velocidad en la respuesta. [1] Esta rama también se conoce como el “vago inteligente”, ya que se asocia con la regulación de la “lucha o huida” en el servicio de los comportamientos sociales. [2] Estos comportamientos ocurren en las relaciones sociales y son tranquilizantes y relajantes en general. [1] Es decir esta rama del nervio vago puede inhibir o desinhibir circuitos límbico defensivos, dependiendo de la situación. El VVC proporciona control primario de los órganos viscerales supra diafragmáticos, tales como el esófago, bronquios, la faringe y la laringe. El VVC también ejerce influencia importante en el corazón. Cuando el tono vaga es alto, este nervio tiende a tranquilizar el corazón y produce bradicardia o al menos disminuye la frecuencia del ritmo. En otras palabras, el vago actúa como un freno de la frecuencia cardíaca. Sin embargo, cuando el tono vagal decrece o desaparece , hay poca inhibición, y aumenta el ritmo de los latidos de manera rápida (“lucha / huida”) puede ser activado en momentos de estrés, pero sin tener que comprometer el sistema simpático-adrenal. [1]
EL CEREBRO TRIUNO DE MACCLEAN
Paul D. MacLean (1 de mayo de 1913 – 26 de diciembre de 2007) fue un médico norteamericano y neurocientífico que hizo importantes avances en los campos de la psicología y la psiquiatría : Su teoría evolutiva del cerebro triúnico propone que el cerebro humano es en realidad tres cerebros en uno: el reptiliano, el sistema límbico y la neocorteza. Amplió la teoría de James Papez que habría desaparecido y hubiera pasado a la historia si no hubiera constituido la principal fuente de inspiración en la teoría de MacLean
El Neurólogo Paul MacLean fue el primero en proponer que el cerebro humano tiene tres porciones que son la suma de los cerebros que han pertenecido a otros animales en la evolución y cada una de ella creció encima de la otra. A lo largo de su evolución, el cerebro humano adquirió tres componentes que fueron surgiendo y superponiéndose.
1. Cerebro primitivo (arquipálio), constituido por la estructuras del tronco cerebral: Bulbo, cerebelo, puente y mesencéfalo, con el más antiguo núcleo en la base, el globo pálido y bulbos olfatorios. Se dice que corresponde al cerebro reptiliano, también llamado complejo-R por el neurofisiologo Paul MacLean.
2. Cerebro intermedio (paleopálio), formado por las estructuras del sistema límbico. Y se corresponde al cerebro de los mamíferos inferiores.
3. Cerebro superior o racional (neopálio situado en la capa superior), que comprende la mayor parte de los dos hemisferios cerebrales (formado por el neocórtex) y algunos grupos neuronales subcorticales. Este último solo es compartido por los mamíferos superiores, incluyendo a los primates y el hombre.
Los tres cerebros están interconectados como computadoras biológicas y cada uno tiene su propia inteligencia especial, su propia subjetividad, su propio sentido del tiempo y del espacio y su propia memoria
Esta hipótesis se convirtió en paradigma e interpretó primero que el neocortex dominaba los otros niveles mas bajos. MacLean cree que esto no es asi y que el cerebro o lóbulo limbico de situación inferior y que controla las emociones, puede controlar las funciones del neocortex cuando lo necesita
El Complejo Reptiliano
El Complejo-R se compone del tronco cerebral y del cerebellum. Su objetivo está estrechamente relacionado con la supervivencia física real y el mantenimiento del cuerpo.
Los tres cerebros se desarrollan superponiéndose durante la evolución embrionaria del feto. Y también cronológicamente en la evolución de las especies (filogenia), desde el lagarto hasta el homo sapiens. En palabras de Mclean, son como tres computadoras biológicas que, aunque íntimamente interconectadas, conservan cada una sus propias formas peculiares de inteligencia, subjetividad, sentido del tiempo y del espacio, memoria, motricidad y otras funciones menos específicas.
La parte más primitiva del cerebro básico, es el cerebro instintivo y reptiliano. Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basales, el tallo cerebral y el sistema reticular. Es esa parte la que se ocupa de las actividades intuitivas. Alojado en el tronco cerebral, es la parte más antigua del cerebro y se calcula que se desarrolló hace unos 500 millones de años. Se encuentra presente primordialmente en los reptiles.
Los reptiles son las especies animales con un menor desarrollo cerebral. El suyo, está diseñado para manejar la supervivencia desde un sistema binario: huir o pelear, con muy poco o ningún proceso sentimental. Tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva y se encarga de autorregular el organismo. Por lo tanto este cerebro no está capacitado para pensar, ni sentir. Su función es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda. El complejo reptiliano, en los seres humanos, incluye conductas que se asemejan a los rituales animales como el de aparearse. La conducta animal e instintiva está en gran medida controlada por esta área del cerebro.
Se trata de un tipo de conducta instintiva programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resistente al cambio. Es el impulso por la supervivencia: comer, beber, mantener la temperatura corporal, sexo, territorialidad, necesidad de cobijo y de protección. Es un cerebro funcional, territorial, responsable de conservar la vida y el responsable de las mayores atrocidades. Nos sitúa en el presente, sin pasado ni futuro y por tanto es incapaz de aprender o preveer. No piensa ni siente emociones y es pura impulsividad. En el cerebro reptiliano se procesan las experiencias primarias, no verbales, de aceptación o rechazo.
Aquí se organizan y procesan las funciones que tienen que ver con el hacer y el actuar, lo cual incluye: las rutinas, los hábitos, la territorialidad, el espacio vital, las adicciones, los rituales, los ritmos, las imitaciones, las inhibiciones y la seguridad. Es el responsable de las conductas automáticas, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para la sobrevivencia.
En síntesis: este cerebro se caracteriza por la acción: El sistema básico o reptiliano controla la respiración, el ritmo cardíaco, la presión sanguínea e incluso colabora en la continua expansión-contracción de nuestros músculos. Este primer cerebro es sobre todo como un guardián de la vida, pues en él están los mayores sentidos de supervivencia y lucha. Y además, mantiene la interrelación con los poros de la piel, los cuales son como una especie de interfase que poseemos con el mundo externo. Este primer cerebro es nuestro agente avisador de peligros para todo el cuerpo. Permite la adaptación con rapidez por medio de respuestas elementales poco complicadas emocional o intelectualmente. Esta conducta no está basada en consideraciones basadas en las experiencias previas ni en los efectos a medio o largo plazo.
El cerebro de Macclean es anatomico y complementario, el de Porges, es la función del vago, pero a nivel del segmento Troncoenfcefalico es decir el reptiliano de Macclean.
Es difícil concatenar estas dos porciones, una anatómica y otra funcional, pero es lo que mas se parece a lo anatomico funcional.
Es difícil, explicar las ramas vagales, que inervan estructuras cerebrales, pero seguro que una explicación mas detallada nos harán comprenderlas.
Como siempre anatomía y función se complementan

Bibliografia
Porges, Stephen. (2001). The polyvagal theory: phylogenetic substrates of a social nervous system.. International Journal of Psychophysiology, 42, 123-146.
Beauchaine, T. P., Gatzke-Kopp, L., & Mead, H. K. (2007). Polyvagal theory and developmental psychopathology: Emotion dysregulation and conduct problems from preschool to adolescence. Biological Psychology, 74, p. 3.
Porges, S. (2011). The polyvagal theory: Neurophysiologial foundations of emotions, attachment, communication, and self-regulation. New York: W. W. Norton & Company.
Porges, S. (2011). The polyvagal theory: Neurophysiologial foundations of emotions, attachment, communication, and self-regulation. New York: W. W. Norton & Company. pg. 69.
Reed, S. F., Ohel, G., David, R., & Porges, S. W. (1999). A neural explanation of fetal heart rate patterns: A test of the polyvagal theory. Developmental Psychobiology, 35,p. 109,

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