Enriquerubio.net El blog del Dr. Enrique Rubio

3 abril 2019

ENCEFALITIS LIMBICA

Filed under: INFECCION Y DEPRESION,INFECCIONES E INFLAMACION,INMUNIDAD — Enrique Rubio @ 18:22

Encefalitis límbica:
La encefalitis límbica es una enfermedad caracterizada por compromiso subagudo de la memoria, síntomas psiquiátricos y convulsiones. Se ha demostrado una vinculación entre anticuerpos contra antígenos de superficie y encefalitis límbica.
La encefalitis límbica (EL), descrita en 1960 por Brierley et al.1, es una entidad clínica neurológica poco frecuente de curso subagudo que produce síntomas neuropsiquiátricos y debe tenerse presente en el diagnóstico diferencial del síndrome confusional de instauración subaguda.
Expongo un caso clínico que cumple casi todos los parámetros de esta enfermedad
Se trata de una mujer con abundante patología. Tiene 71 años y sufre; dislipemia, hipotiroidismo y carcinoma ductal de mama con exéresis radical, y actualmente en tratamiento con quimioterapia.
Ingresó en el hospital por sepsis por Staphylococcus aureus meticilin-sensible (por infección del reservorio). Sufre de forma progresiva desorientación, habla repetitiva y somnolencia con evolución a status epilepticus, por lo que ingresó en el servicio de medicina intensiva (SMI). Se realizó tomografía computarizada (TC) craneal urgente, sin hallazgos significativos. A su ingreso presenta estado post-crítico, tras administración de benzodiacepinas intravenosas (IV), y temperatura de 38°C; el resto de la exploración por aparatos resultó normal. En la analítica reseñar plaquetas 22×109/l, creatinina 3,5mg/dl, urea 95mg/dl, proteína C reactiva 15,6mg/dl, resto normal. Se procedió a intubación orotraqueal y realización de punción lumbar (PL) con salida de líquido cefalorraquídeo (LCR) transparente a normopresión sin células, glucosa 68mg/gl y proteínas 64mg/dl (proteínas plasma 5,2g/dl). Se iniciaron sedo-analgesia, fluidoterapia, levetiracetam, tratamiento antimicrobiano IV de amplio espectro, que incluyó aciclovir. En broncoaspirado y hemocultivo se aislaron. Klebsiella pneumoniae productora de betalactamasas , en la radiografía de tórax; urocultivo y cultivo de LCR negativos. LCR con reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para virus de herpes simple (VHS), citomegalovirus (CMV), virus varicela-zóster (VVZ) y virus Epstein-Barr (VEB) negativos, con citología negativa para células malignas. Serologías para virus de la inmunodeficiencia humana, hepatitis, VHS, CMV y VVZ negativas para infección activa. CA 125 elevado (180,3U/ml); resto de marcadores tumorales normales. Anticuerpos (Ac) anti-DNA, antinucleares, c-ANCA y p-ANCA negativos. Hormonas tiroideas en rango dentro de la normalidad con tratamiento sustitutivo y Ac antiperoxidasa y antitiroglobulina negativos.
Nueva TC con contraste descartó enfermedad estructural, y PL de control con salida de líquido transparente a normopresión con perfil bioquímico normal sin células, y negativo para malignidad. El electroencefalograma (EEG) es compatible con efecto de la sedación y la resonancia magnética nuclear (RMN) muestra el siguiente resultado: en la secuencia potenciada en T2 hiperintensidad de la región hipocámpica de predominio izquierdo, en la secuencia en difusión se observa hiperintensidad con discreto descenso del coeficiente de difusión aparente (ADC) en la región hipocámpica del lóbulo temporal izquierdo. Tras la introducción de contraste paramagnético no se observan captaciones (figs. 1 y 2A y B).

Figura 1.
RMN cerebral, secuencia FLAIR. Hiperintensidad de señal en la región hipocámpica de ambos lóbulos temporales, de marcado predominio izquierdo.
En el estudio de difusión muestra hiperintensidad con discreto descenso del coeficiente ADC en la región hipocámpica del lóbulo temporal izquierdo.
Ante los datos clínicos y la neuroimagen característica se planteó el diagnóstico de EL; se solicitaron Ac onco-neuronales en sangre y LCR (frente NMDA, IA-2, GAD, Hu, Yo, Ri, PNMA2, CV2, antifisina, titina, recoverina y SOX1) que fueron negativos. Se inició tratamiento con metilprednisolona IV 1mg/kg/d con recuperación neurológica lentamente favorable. Alta del SMI a los 35 días y del hospital a los 20 días, después tratamiento con prednisona vía oral 1mg/kg/d durante 3 meses, tras los cuales presentó recuperación neurológica «ad integrum».
El cuadro clínico de la EL se caracteriza por la aparición subaguda2 de alteraciones neuropsiquiátricas diversas que incluyen, entre otras, deterioro cognitivo, convulsiones, depresión, irritabilidad, alucinaciones y pérdida de memoria reciente3,4. En la mayoría de los casos el LCR5 muestra cambios inflamatorios con proteinorraquia y/o pleocitosis discretas, sin hallazgos patognomónicos. La TC5 habitualmente es normal, sin captación de contraste y la RMN cerebral5 en el 70% de los casos muestra hiperintensidad de ambos lóbulos temporales en forma asimétrica, especialmente en las secuencias T2 y FLAIR, que no realza con contraste. El EEG puede mostrar lentitud temporal o difusa, espigas temporales, actividad convulsiva focal temporal o generalizada.
Actualmente se distinguen 3 variedades de EL6: paraneoplásica, viral e idiopática (autoinmune no paraneoplásica).
Esta paciente presenta datos clínicos asociados y las pruebas complementarias altamente sugestivas de EL Ante el contexto de inmunodepresión, y dado que la causa más común de EL es vírica, EL origen viral ante PCR negativa en LCR para VHS, CMV, VVZ y VEB (sensibilidad y especificidad superiores al 95%)7. Se realizó el diagnóstico diferencial con otras causas de encefalopatía con afectación del lóbulo temporal como esclerosis mesial, accidente cerebrovascular isquémico, neoplasia cerebral, encefalopatía de Hashimoto y encefalopatía lúpica.
El diagnóstico más probable, tomando en consideración estos datos, es una EL paraneoplásica8(ELP). Se trata de una entidad poco frecuente (<1% de pacientes con cáncer) y entre el 60-70% de los casos la clínica neurológica precede a la identificación de la neoplasia incluso en años; los tumores más frecuentemente asociados con ELP son el carcinoma pulmonar de células pequeñas (50%), testicular (20%) y mama (8%). El diagnóstico de esta entidad requiere la presencia de 4 de los siguientes criterios9: clínica compatible, exclusión de complicaciones neuro-oncológicas, intervalo menor de 4 años entre síntomas y diagnóstico del tumor y, al menos uno de los siguientes: a) cambios inflamatorios en LCR con citología negativa, b) RMN cerebral con cambios en lóbulo temporal, c) identificación de Ac onco-neuronales6,10 en sangre o LCR, presentes entre el 50-60% de los casos con especificidad superior al 90%. Esta paciente cumple todos los criterios diagnósticos salvo la detección de Ac onco-neuronales. En la bibliografía médica hay pocos casos descritos de ELP, siendo excepcional tras el diagnóstico del proceso neoplásico. El tratamiento de la ELP se basa en el control de los síntomas y el inicio de tratamiento oncoespecífico y/o inmunomodulador. Hasta un 50% de los pacientes no responden al tratamiento inmunomodulador de primera línea (corticoides, inmunoglobulinas IV o recambio plasmático, por separado o de forma combinada). En los casos refractarios, la administración de tratamiento de segunda línea (rituximab y ciclofosfamida solos o en combinación)10 permite la recuperación completa o con déficits mínimos en el 80% de los caso Limbic encephalitis: The great unknown B. Sosa-Torres , M.J. Prieto-Bragado, L.Á. Domínguez-Quintero, P. Fernández-Arroyo, E. Blasco-Ciscar, R. Cantó-Pérez Servicio de Cuidados Intensivos, Hospital Marina Baixa, Alicante, La Vila Joiosa, España

2 abril 2019

MICROBIOTA

Filed under: INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 21:54

MICROBIOTA
Nuestra microbiota contiene 100 billones de microorganismos, incluyendo como mínimo 1.000 especies diferentes de bacterias que comprenden más de 3 millones de genes, 150 veces más que en el genoma humano. De hecho, la microbiota intestinal puede pesar hasta 2 kg.
Cada día existe más evidencia de la relación entre los intestinos, y su efecto sobre nuestra salud mental y los científicos cada vez tienen más pruebas. Muchos estudios han comprobado, cómo los cambios en los microbios que nos ayudan en la digestión producen también cambios en nuestro cerebro, justamente con las enfermedades más frecuentes, tales como la ansiedad y depresión. Y esto se demuestra repetidas veces en ratones, donde la presencia o ausencia de microbiota en los intestinos puede hacer que los animales desarrollen comportamientos relacionados con la ansiedad, como por ejemplo evitar la exposición a luces brillantes o salir a espacios abiertos.
Esta relación entre ambos órganos posiblemente se deben a pequeñas moléculas presentes en el cerebro que ayuden a las bacterias intestinales a piratear nuestras emociones.
Recientemente una investigación con ratones que sugiere que las bacterias intestinales afectan al tipo y la cantidad de microRNAs, moléculas que ayudan a las células a funcionar manejando la producción de proteínas, en las regiones del cerebro que controlan la ansiedad.
En esta investigación, los científicos compararon a ratones normales, cuyos tractos gastrointestinales tenían una presencia normal de bacterias, con otros criados en ambientes estériles, sin ninguna microbiota intestinal, y observaron que en las regiones cerebrales que controlan la ansiedad (amígdala y córtex prefrontal), los ratones sin bacterias tenían una sobreabundancia de algunos tipos de microRNAs y una escasez de otros, comparados con los ratones normales. Y despues de exponer los ratones esterilizados a microbios, sus niveles de microRNAs se acercaron más a los de los ratones normales.
También examinaron los niveles de microRNAs en la amígdala y el córtex prefrontal de ratones cuya microbiota había sido reducida por el uso de antibióticos, y observaron que sus niveles de estas moléculas estaban desequilibrados, igual que lo estaban en los ratones sin bacterias.
De aquí la creencia que la microbiota intestinal afecta a los niveles de ansiedad de su anfitrión a través de la manipulación de los microRNAs en regiones del cerebro muy concretas.
Los investigadores no conocen aún, como las raterías modifican la producción de estas moléculas en el cerebro. Quizá envíen señales a través del nervio vago, el canal de información parasimpática de los intestinos.
También es posible que la acción de esta bacterias produzcan sustancias que provoquen al sistema inmune para genere otras sustancias que causen que el cerebro fabrique más menos cantidades de determinados microRNAs. Posiblemente, esto se parece a un fenómeno de autoinmunidad.
Cabe la pregunta de cómo determinados medicamentos probióticos sirven para favorecer la presencia de determinados microbios en los intestinos y si ello puede regular los niveles de microRNA en determinados sitios del cerebro, para así atenuar los niveles de ansiedad, y desarrollar nuevos medicamentos para enfermedades psiquiátricas y neurológicas.
La relación del intestino y alimentación sobre nuestro psiquismo ha sido muy estudiado. La influencia sobre enfermedades como la depresión o la ansiedad, justo después del cerebro, serían los intestinos?
Nuestro intestino tiene ‘su’ cerebro. Se llama sistema nervioso enterico (SNE) y es una división del sistema nervioso que se encarga de controlar directamente el sistema digestivo. Se encuentra en las capas de tejido que revisten el esófago, el estómago, el intestino delgado y el colon, y los científicos estudian qué relación tiene este cerebro intestinal con nuestro estado de ánimo y nuestro comportamiento.

Su función principal es controlar la digestión de alimentos, desde el momento de tragar pasando por la liberación de enzimas que ayudan a descomponer la comida en el estómago hasta el control de los flujos sanguíneos que ayudan a absorber los nutrientes útiles y desechar los innecesarios. Durante todo el proceso, se comunica con nuestro cerebro con resultados profundos que aun están por comprender del todo.
Durante mucho tiempo, los científicos han considerado que la ansiedad y la depresión contribuían a provocar problemas como síndrome del colon irritable y patologías intestinales como estreñimiento, diarrea, hinchazón, dolores y molestias estomacales.
Ahora, nuevas evidencias muestran que la relación podría ser recíproca, y que lo que ocurre en nuestras tripas afecta también al cerebro, provocando que las personas que padecen cualquiera de esas enfermedades sea también más proclive a sufrir desequilibrios emocionales, depresión y ansiedad.
Actuales estudios demuestran que la microbiota, el conjunto de millones de bacterias que viven en ellas. Cada uno llevamos en nuestro estómago e intestinos unos dos kilos de estos microorganismos.
Aunque su efecto es casi siempre positivo y necesario para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo (ayudan a digerir la comida, eliminan compuestos que podrían resultarnos tóxicos y evitan la proliferación de bacterias peligrosas), también pueden tener repercusión sobre cómo nos sentimos.

Estas son dos formas comprobadas por la ciencia en las que la microbiota afecta a nuestra salud mental.
Todos sabemos que nuestro estado mental afecta a nuestros intestinos. Cuando estamos muy disgustados se nos hace imposible comer y uno de los síntomas habituales de la depresión es el estreñimiento.
Quizá no resulte tan intuitivo, pero es igualmente cierto que la misma reacción se da al revés, y que el estado de nuestro tracto digestivo afecta a nuestro estado anímico.
Un equipo de científicos de la Universidad College de Cork, en Irlanda, probó a alimentar a un grupo de ratones con Lactobacillus rhamnosus, un tipo de bacteria probiótica común en los yogures, y a otro grupo con un caldo sin esas bacterias.
Cuando después obligaron a todos los ratones a nadar en aguas profundas, los animales alimentados con probióticos lucharon por mantenerse a flote, mientras que los otros se hundían sin oponer resistencia, indicando la versión ratonil de una depresión. Al situarlos en un entorno desconocido, los primeros se atrevieron más a menudo a salir y explorar que los segundos, que se quedaron atrás buscando consuelo en sus compañeros, una señal de ansiedad.

Otro estudio, llevado a cabo en la Universidad de California Los Angeles, dio a un grupo de mujeres yogures enriquecidos en probióticos dos veces al día durante cuatro semanas; a otro grupo le dio productos lácteos no probióticos y a un tercero, su dieta habitual.
Tras las cuatro semanas, todas pasaron por un escáner para medir su respuesta cerebral, y resultó que el grupo que había consumido yogures probióticos mostraba unos resultados distintos en cuanto a las funciones cerebrales tanto en reposo como en respuesta a una tarea de reconocimiento de emociones.
La microbiota nos cambia la personalidad; científicos de la Universidad McMaster trabajaron con dos variedades distintas de ratones, elegidas por sus diferentes personalidades: una de ellas era tímida y retraída, y la otra más sociable y atrevida.
Los científicos eliminaron toda la microbiota de ambas variedades dándoles antibióticos, y después les suministraron a cada una las bacterias intestinales de la otra variedad. Y descubrieron que a la vez habían intercambiado sus personalidades: los tímidos ahora eran sociables, y los sociables ahora eran tímidos.
La dieta no cura la depresión. Al menos no hay evidencias científicas hasta la fecha de que esto puede ocurrir. Aunque la relación directa entre el sistema digestivo y los desequilibrios emocionales es cada vez más sólidamente reconocida, los expertos advierten de que todavía no se sabe lo suficiente como para establecer un tratamiento.
Sin embargo, sí que hay algunas recomendaciones alimentarias generales para prevenir la depresión. Estas son las 5 claves que determinó un estudio al respecto:
1. Seguir patrones de dietas tradicionales, como la mediterránea, la noruega o la japonesa.
2. Aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales enteros, frutos secos y semillas.
3. Incluir un alto consumo de alimentos ricos en ácidos grasos poliinsaturados con Omega 3.
4. Sustituir comidas insanas por alimentos saludables y nutritivos.
5. Limitar el consumo de alimentos procesados, comida rápida, productos de repostería industrial y dulces.
La depresión es un problema de salud que provoca discapacidad para llevar a cabo una vida normal. Según la OMS, afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo.
El tratamiento debe ser multidimensional, incluyendo medicación, tratamiento psicológico, sesiones de apoyo individual y/o en grupo y otra serie de actuaciones que resultan beneficiosas para mejorar este problema de salud mental. El ejercicio físico sigue tomando fuerza como un tratamiento útil y que debe ser tenido en cuenta para mejorar los casos de depresión, algo que detallaremos a continuación.
El ejercicio físico resulta positivo en problemas de salud mental como la depresión, cada vez hay más indicios de que no solo supone una recomendación, sino que realmente el ejercicio debe considerarse como un tratamiento útil para mejorar los casos de depresión.
Así lo afirman los investigadores que realizaron un metaanálisis incluyendo estudios de alta calidad metodológica (ensayos clínicos aleatorizados) en los que se comparaba la ejecución de ejercicio con un grupo control que no lo realizaba, todo en sujetos con diagnóstico de depresión.
Los resultados que obtuvieron en este análisis que abarcó una muestra de casi 1500 sujetos es que el efecto del ejercicio físico tenía un potente efecto contra la depresión. En estos estudios se comparó el ejercicio con el grupo control que no hacía nada, y se vio que el efecto del ejercicio (principalmente aeróbico moderado-intenso fue el utilizado en las intervenciones) resultaba muy beneficioso.
Según los investigadores, el ejercicio tiene un efecto antidepresivo bastante signficativo en personas afectadas por depresión, incluso con diagnóstico depresión mayor.
Los datos de este estudio apoyan considerar el ejercicio como un tratamiento para la depresión basado en la evidencia.
Por lo tanto, esta opinión, puede (y debería) incluirse en las pautas de tratamiento para problemas de salud mental como la depresión, siempre indicado y supervisado por los profesionales de la salud y del ejercicio, que trabajen de manera coordinada.
MIGUEL LÓPEZ PAREJA@miguelhd

30 marzo 2019

ENCEFALITIS

Filed under: General,INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 21:40

Encefalitis
Las encefalitis son enfermedades producidas por inflamación del encéfalo. Aunque predominan en determinadas regiones del planeta, son bastante frecuentes, son en general de causa infecciosa, y producidas por gran variedad de gérmenes; bacterias, ricketsias, espiroquetas, leptospiras, parásitos, hongos y virus. Salvo las de origen vírico las encefalitis sueles ser un síntoma más, casi nunca el más llamativo, dentro del cuadro clínico de la enfermedad. Normalmente, cuando se refiere a una encefalitis, se hace como sinónimo de encefalitis vírica.
Entre las encefalitis víricas, se conocen más de cincuenta virus causantes de encefalitis en la especie humana. Los más importantes son los que producen encefalitis sin trastornos sistémicos. Casi siempre la encefalitis está asociada a una meningitis, de manera que los dos síndromes, encefalitis y meningitis, forman un espectro continuo (meningoencefalitis) provocado por los mismos virus, aunque algunos virus pueden tener preferencia por alguna de estas localizaciones.
Los virus que producen encefalitis ocasionan un síndrome común que permite hacer un diagnóstico clínico, pero es muy difícil hacer un diagnóstico exacto en más de la mitad de los casos, excepto en los casos particulares de determinadas regiones geográficas.
Síntomas de la encefalitis
La encefalitis puede provocar alguno de los siguientes síntomas como:
• Síndrome febril agudo.
• Afectación meníngea, con meningismo o rigidez de nuca y cefalea.
• Alteraciones de la conciencia, con letargia, que puede progresar al estupor y coma.

• Hemiparesia o signos focales motores con asimetría de reflejos y signo de Babinski positivo.
• Convulsiones localizadas o generalizadas.
• Alteraciones del lenguaje y afasia.
• Movimientos anormales y temblor parkinsoniano muy raramente.
• Signos cerebelosos y alteraciones sensoriales, auditivas o visuales.
• Diabetes insípida o secreción inadecuada de ADH en los casos de afectación de hipotálamo o hipófisis.
Todos estos síntomas son debidos a lesiones focales o difusas de la sustancia gris o sustancia blanca del sistema nervioso central.
Una de las pruebas que hay que realizar es una punción lumbar en la que se analiza el líquido cefalorraquídeo que informa de meningitis aséptica.
La evolución de la encefalitis transcurre al cabo de pocos días a algunas semanas, con una mortalidad variable dependiente del agente vírico causal, desde el 5% al 20%. En la quinta parte de los pacientes aparecen diversas secuelas, como deterioro mental, cambios en la personalidad y alteraciones de los movimientos.
Tipos de encefalitis
: Encefalitis viral
• Encefalitis por arbovirus: Son frecuentes en América y Extremo Oriente. Se conocen más de 50 tipos de arbovirus o togavirus que transmiten determinados artrópodos que producen encefalitis, fiebre hemorrágica y artralgias.
• Encefalitis por virus del herpes simple: Es la forma más frecuente de encefalitis vírica en los países europeos, aunque su incidencia es muy baja.
• Encefalitis por el virus de la rabia: Muy rara en Europa.
• Encefalitis por el virus de sarampión.
• Encefalitis por el virus de VIH.
• Encefalitis letárgica. Se piensa que la causa puede ser una bacteria o una respuesta autoinmune.
• Encefalitis Equina Oriental (EEE) Encefalitis Equina Oriental (EEE)
• Encefalitis autoinmune. Se crean anticuerpos contra el receptor NMDA. Asociado a pacientes jóvenes con alteraciones psiquiátricas.

Encefalitis autoinmune
La encefalitis autoinmune es una variedad de encefalitis causada por un mecanismo de autoinmunidad. Es un grupo heterogéneo de enfermedades que incluye diferentes variantes, una de las más frecuentes es la causada por anticuerpos contra el receptor N-metil-D-aspartato. El cuadro clínico consiste en manifestaciones psiquiátricas, movimientos anormales y crisis epilépticas. El diagnóstico diferencial principal es con la encefalitis viral, por ejemplo la causada por el virus del herpes. La encefalitis autoinmune es una enfermedad grave, aunque potencialmente reversible en muchos casos, el tratamiento precoz mejora los síntomas y disminuye la frecuencia de recaídas. 1
Tipos
Encefalitis de Rasmussen. También conocida como encefalitis crónica focal (ECF), provoca convulsiones frecuentes, pérdida de habilidades motoras y del habla, parálisis y demencia.
Encefalitis del lupus eritematoso
Encefalitis de la enfermedad de Behcet
Encefalitis de Hashimoto
Encefalitis por autoanticuerpos contra el receptor de N-metil-D-aspartato (anti-NMDAR). Esta enfermedad fue descrita por primera vez en el año 2007 por Josep Dalmau en la Universidad de Pennsylvania. Se caracteriza por la existencia de autoanticuerpos contra los receptores NMDA existentes en las neuronascerebrales.234
Encefalitis para neoplásica. Secundaria a la existencia de un tumor, sobre todo el teratoma ovárico.
Referencias
↑ Encefalitis por anticuerpos anti-NMDA en pediatría: una entidad potencialmente tratable. An Pediatr.2015; 82: e252-4 – Vol. 82 Núm.5 DOI: 10.1016/j.anpedi.2014.08.007
Hospital Clinic Barcelonaː La inmunoterapia controla el 81% de las encefalitis autoinmunes anti-NMDA, 2013.
Bhalla, D.; Godet, B.; Druet-Cabanac, M.; Preux, PM. (Jun 2011). «Etiologies of epilepsy: a comprehensive review.». Expert Rev Neurother 11 (6): 861-76. PMID 21651333. doi:10.1586/ern.11.51.
VV.AAː Encefalitis autoinmune. Reporte de un caso. Revista Pediátrica Elizalde, diciembre 2014; Vol. 5 (2): 57-132.

28 enero 2019

TEORIA DE LOS GERMENES

Filed under: INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 19:25

TEORIA DE LOS GERMENES
La teoría microbiana de la enfermedad o teoría germinal de las enfermedades infecciosas propone que los microorganismos son la causa de una amplia gama de enfermedades. Estos pequeños organismos, invaden a los humanos, animales y otros huéspedes. Y pueden producir una enfermedad. «Germen» o microbio puede referirse a un virus, bacteria, protista, hongo o prión. Los microorganismos causantes de enfermedades son llamados patógenos y las enfermedades que causan son llamadas enfermedades infecciosas.
Aun cuando el patógeno es la principal causa de una enfermedad infecciosa, factores personales como la herencia genética, nutrición, fortaleza o debilidad del sistema inmunologico, ambiente y hábitos higiénicos a menudo influencian la severidad de la enfermedad y la probabilidad de que un individuo en particular se infecte tras ser expuesto al patógeno.
La teoría germinal fue un descubrimiento científico realizado en la segunda mitad del siglo XIX . Louis Pasteur reemplazó anteriores explicaciones para la enfermedad, como la teoría miasmática o la teoría de los humores. Aunque fue muy controvertida cuando se propuso, es ahora fundamental en la medicina moderna y la microbiología clínica, conduciendo a innovaciones tan importantes como el desarrollo de la vacuna, el antibiótico, la esterilización y la higiene como métodos efectivos contra la propagación de enfermedades contagiosas.12
Koch logró probar la teoría germinal de las enfermedades infecciosas tras sus investigaciones en tuberculosis, siendo por ello galardonado con el premio Nobel en Medicina y Fisiología, en el año 1905.3 Estableció lo que se ha denominado desde entonces los postulados de Koch, mediante los cuales se estandarizaban una serie de criterios experimentales para demostrar si un organismo era o no el causante de una determinada enfermedad. Estos postulados se siguen utilizando hoy en día.

La medicina antigua , desde Hipócrates hasta Pasteur, creía que las enfermedades provenían de adentro del cuerpo debido a un desequilibrio de humores2
El Átharva Vedá es el primer texto antiguo que menciona a la medicina. El texto identifica las causas de la enfermedad como agentes causales vivos[]como el iatudhānia, el kimīdi, el krimi y el durṇama. El texto explica cómo matarlos con una variedad de hierbas a fin de contrarrestar la enfermedad .
Una de las primeras referencias occidentales a esta hipótesis aparece en De agricultura de Marcus Terentius Varro (publicado en el 36 a. C.) y advierte del peligro de tener una granja cercana a una ciénagas: porque la ciénaga hay criaturas diminutas que no pueden verse con los ojos, que flotan en el aire y entran en el cuerpo a través de la boca y la nariz y allí causan graves enfermedades.4
En el Canon de medicina (1020), Abū Alī ibn Sīnā (Avicena) expuso que la secreción corporal está contaminada por cuerpos terrenales exteriores sucios antes de estar infectado.5 También descubrió la naturaleza contagiosa de la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas, e introdujo la cuarentena como una manera de limitar la propagación de enfermedades contagiosas.6
Cuando la peste bubónica , la llamada “ Peste Negra” llegó a al-Ándalus en el siglo XIV, Ibn Jatima supuso que las enfermedades infecciosas eran causadas por «cuerpos diminutos» que entraban en el cuerpo humano y causaban la enfermedad. Otro médico andaluz del siglo XIV, Ibn al-Jatib, escribió un tratado llamado De la peste:5
La existencia de contagio es conocida por la experiencia, la investigación, la evidencia de los sentidos e informes fidedignos. Estos hechos constituyen un argumento de peso. El hecho de la infección se vuelve claro al investigador que nota cómo aquel que establece contacto con el afligido coge la enfermedad, mientras que aquel que no está en contacto permanece sano, y cómo la transmisión es afectada a través de prendas, vasijas y pendientes.
Girolamo Fracastoro en 1546 fue el primero en sostener una hipótesis más o menos precisa de que las enfermedades epidémicas estaban causadas por agentes vivos, los cuales se podían transmitir por contacto de objetos contaminados o incluso el aire.2
El médico italiano Francesco Redi proporcionó una prueba contra la generación espontánea. Ideó un experimento en 1668 donde usó tres jarras. Puso un pastel de carne en cada una de las tres jarras. Tuvo una de las jarras abierta, otra cerrada herméticamente, y la última cubierta con gasa. Después de unos días, observó que el pastel de carne en la jarra abierta estaba cubierto por gusanos, y la jarra cubierta con gasa tenía gusanos en la superficie de la gasa. No obstante, la jarra cerrada herméticamente no tenía gusanos ni dentro ni fuera. También se dio cuenta de que los gusanos sólo se encontraban en superficies que eran accesibles por moscas. Por esto concluyó que la generación espontánea no era una teoría plausible.
Los microorganismos fueron observados directamente por primera vez por Anton van Leeuwenhoek, que está considerado el padre de la microbiología, pero nunca los considero seres vivientes..
Eugenio Espejo (Quito, 1747-1795. En su obra “Reflexiones acerca de un método para preservar a los pueblos de viruelas”, publicada en 1785, propuso que el origen de las enfermedades infecciosas se debe, no a maldiciones divinas, sino a causas biológicas y que para evitar su dispersión se deben de implementar medidas higiénicas.
El médico italiano Agostino Bassi es a menudo reconocido por haber expuesto la teoría microbiana de la enfermedad por primera vez, basándose en sus observaciones en la letal y epidémica enfermedad de la muscardina de los gusanos de seda. En 1835 culpó específicamente de las muertes de los insectos a un agente vivo y contagioso que era visible a ojo desnudo como multitud de esporas polvorientas; estos hongos microscópicos fueron posteriormente llamados Beauveria bassiana en su honor.
Ignacio Felipe Semmelweis fue un obstetra húngaro que trabajó en el Hospital General de Viena en 1847, quien observó la alta mortalidad de fiebre puerperal entre mujeres que parían en el hospital (30%), contrapuesta a la presentada en partos domiciliarios, que podían considerarse relativamente seguros. Investigando más, Semmelweis hizo la conexión entre la fiebre puerperal y los reconocimientos médicos practicados a las mujeres de parto por los doctores. Se percató que estos médicos venían directamente de las autopsias. Afirmando que la fiebre puerperal era una enfermedad contagiosa y que material proveniente de las autopsias estaba implicado en su desarrollo, Semmelweis hizo a los doctores lavarse sus manos con agua y cal antes de examinar mujeres embarazadas, reduciendo de ese modo la mortalidad del parto a menos del 2% en su hospital. Sin embargo, él y sus teorías fueron atacados sin piedad por la mayoría del sistema médico vienés.
John Snow contribuyó a la formación de la teoría microbiana cuando localizó el foco del brote de cólera de 1854 en el barrio londinense del Soho. El análisis estadístico de los casos de afectados mostró que el brote no concordaba con la teoría miasmática que estaba extendida en ese tiempo. Contrario al modelo de contagio, identificó beber agua como el causante de la transmisión de la enfermedad. Descubrió que ocurrieron casos en las casas que obtenían su agua de la fuente de Broad Street, que, no casualmente, estaba en el centro del brote.
Louis Pasteur demostró entre 1860 y 1864 de una manera fehaciente, que la fermentación y el desarrollo de microorganismos en caldos de nutrientes no procedía de la generación espontánea. Expuso caldo recién hervido al aire en vasijas que contenían un filtro para impedir que todas las partículas pasaran al medio de cultivo: e incluso sin ningún filtro, con el aire siendo admitido por un largo y tortuoso tubo que no dejaría pasar partículas de polvo. No creció nada en los caldos, por tanto los organismos vivos que crecieron en estos caldos venían de fuera, como esporas en el polvo, en vez de ser generadas dentro del caldo.2
Expuso la «teoría germinal de las enfermedades infecciosas», según la cual toda enfermedad infecciosa tiene su causa (etiología) en un germen con capacidad para propagarse entre las personas, además de ser el causante de procesos químicos como la descomposición y la fermentación, y su causa no provenía de adentro del cuerpo debido a un desequilibrio de humores como se creía tradicionalente.2
Sus experimentos refutaron la generación espontánea y crearon el principio Omne vivum ex vivo, clave en la actual teoría celular. Las consecuencias prácticas de su teoría lo llevó al desarrollo de vacunas para varias enfermedades y la impulsión de la higiene como método efectivo contra el contagio de las enfermedades.2
Referencias
↑ Moledo, Leonardo; Magnani, Esteban (2009) [Obra original 2006]. «6. Pasteur y la teoría de la infección microbiana». Diez teorías que conmovieron al mundo: de Copérnico al big bang. Argentina: Capital Intelectual. ISBN 9789876141673.
↑ «The Nobel Prize in Physiology or Medicine 1905». Nobelprize.org. Consultado el 22 de noviembre de 2006.
↑ Varro De agricultura 1,xii Loeb↑ b Ibrahim B. Syed, Ph.D (2002). «Islamic Medicine: 1000 years ahead of its times», Journal of the Islamic Medical Association 2, p. 2-9.
↑ David W. Tschanz, MSPH, PhD (Agosto de 2003). «Arab Roots of European Medicine», Heart Views 4 (2).
↑ Madigan M, Martinko J (editores). (2005). Brock Biology of Microorganisms (11thd. edición). Prentice Hall. ISBN 0131443291.

10 diciembre 2018

BACTERIAS INTESTINALES DENTRO DEL CEREBRO HUMANO

Filed under: DEGENERATIVAS,INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 14:13

BACTERIAS INTESTINALES DENTRO DEL CEREBRO HUMANO

Fotografía de un astrocito,. La mancha gris del centro es un capilar, a la izquierda, varias bacterias – ROSALINDA ROBERTS, COURTNEY WALKER, AND CHARLENE FARMER La barrera hematoencefálica, es un conjunto de «filtros» situados en los vasos sanguíneos que evitan la entrada de patógenos, toxinas y otras moléculas, en el cerebro. Teoricamente impiden que entren patógenos en el cerebro, pero cada vez se pone este axioma mas en duda, ya que determinados patógenos, cuando cambian las condiciones del medio, pueden penetrar esta barrera y llegar al cerebro y el sistema nervioso en general
Investigadores de la Universidad de Alabama en Birmingham (EE.UU.) encontraron en muestras de cerebros por casualidad unas formas alargadas en su interior, que posteriormente vieron que eran bacterias que se suelen encontrar en el intestino y pertenecen a tres grupos de microbios.
Ponen los autores en duda si estas bacterias no son producto de la contaminación dichas bacterias entraran en las células cerebrales, pero sugieren que podría haber bacterias intestinales viviendo dentro del cerebro de personas sanas.
Este hallazgo, realizado por un pequeño equipo de investigadoras dirigido por Rosalinda Roberts, fue presentado el mes pasado en el congreso anual de la Sociedad de Neurociencia, en Estados Unidos, y revelado por Sciencemagazine.
Barrera Hematoencefalica
Los autores piensan que estos microbios, pueden ser inocuos o incluso beneficiosos para el organismo.
La investigadora, Courtney Walker y Charlene Farmer trabajaban con muestras de cerebro extraídas de 34 personas fallecidas solo unas horas antes. Su objetivo era comparar los cerebros de enfermos de esquizofrenia con los de personas no afectadas por esta dolencia. Las fotografías de microscopía electrónica, en las que se extraen pequeñas láminas de tejido que se fijan a través de complejas técnicas, revelaron la presencia de corpúsculos dentro de ciertas células y en zonas concretas de estas.
Se encontraron las bacterias predominantemente en dos o tres lugares»,
En concreto, en los pies de los astrocitos, en la barrera hematoencefálica y junto a axones mielinizados. Además, la presencia de los microbios varió en cada región cerebral. En general, resultaron ser más abundantes en la sustancia negra (implicada en movimiento de ojos, planificación de movimientos, aprendizaje y adicción), el hipocampo (memoria, entre otros procesos) y el córtex prefrontal (pensamiento, memoria a corto plazo, atención), y más escasas en el cuerpo estriado (función motora, recompensa, etc).
Descartar que las bacterias hubieran llegado al cerebro después de la muerte, como una contaminación, les hizo buscar estos microbios en 10 ratones sanos. Extrajeron los tejidos justo después de la muerte de estos animales y, ¿qué encontraron? Más bacterias. A continuación, analizaron los cerebros de cuatro ratones desprovistos de microbios, criados expresamente para nacer en ausencia de bacterias. En este caso, encontraron tejidos totalmente limpios de microorganismos, lo que apunta a que no es la técnica de extracción la que introdujo las bacterias.
Además, y según ha detallado Rosalinda Roberts, en los ratones, pero no en los humanos, observaron bacterias dentro de los de las neuronas. También las vieron en las cercanías de los axones mielinizados.
Microbios de la microbiota intestinal?
Lo próximo que hicieron fue identificar a las bacterias halladas en el cerebro. Los análisis de genomas revelaron que el 92 por ciento de dichas bacterias pertenecen a 3 grandes grupos, que se corresponden con bacterias intestinales pero también con los tipos más frecuentes de estos microorganismos: Firmicutes, Proteobacteriasy BacteroidetesEl hecho de que hayan encontrado bacterias solo en ciertas zonas específicas de las profundidades de las células sugiere que estas no llegan a sus posiciones por azar. Como tampoco hay señales de inflamación en los cerebros, lo que se esperaría si estos fueran patógenos, también hace pensar que no están atacando.
Las bacterias podrían entrar en el cerebro bajo circunstancias que no impliquen lesiones o infecciones»«Las bacterias podrían entrar en el cerebro bajo circunstancias que no impliquen lesiones o infecciones y que podrían tener preferencias muy selectivas sobre el lugar donde viven en el cerebro», ha constatado Roberts.
Entonces, ¿qué podrían estar haciendo estos microbios si, efectivamente, vivieran en el interior del cerebro? ¿Podrían ser importantes para las funciones celulares, la enfermedad y la respuesta inmune? «Si vivieran ahí, la respuesta es sí», ha dicho la investigadora. «La ausencia de inflamación sugiere que son comensales o mutualistas, o bien que llegan tras la muerte a causa de una contaminación».
Los hallazgos son interesantes porque las bacterias se localizan en lugares específicos y no sencillamente en cualquier parte», como harían en una contaminación.. Es decir, esta opción también abriría curiosos interrogantes: ¿Por qué las bacterias invaden un ambiente hostil (compuesto por glutaraldehído), que se usa como agente antibacteriano en la conservación de las muestras de cerebro? ¿Qué tienen de especial los astrocitos y la mielina para ser invadidos mientras que otras células no reciben la «visita» de estos microbios? ¿Por qué invaden los núcleos de las neuronas de los ratones pero no de los humanos?
La comunidad científica ha constatado que la microbiota del intestino humano tiene un papel crucial para evitar la entrada de patógenos, regular el sistema inmunológico y absorber nutrientes. Recientemente, se ha comenzado a observar que el microbioma intestinal parece influir en el funcionamiento del cerebro, en el comportamiento y en la aparición de enfermedad, a través de mecanismos desconocidos. Se ha sugerido que puede ser gracias a la producción de hormonas o neurotransmisores, o quizás a través de algún mecanismos de comunicación, vía nervios o vasos sanguíneos. ¿Es lo hallado por estos científicos un primer indicio de esto?
Rosalinda Roberts ha explicado que a continuación tratarán de repetir los hallazgos centrándose en la esterilidad de las técnicas, con la finalidad de confirmar si estas bacterias proceden de una contaminación o no. Además, harán nuevos análisis para averiguar cuántas bacterias hay en los tejidos y si están vivas y, más adelante, cuántas hay en cada región en personas afectadas de varias dolencias. Para saber cómo podrían llegar hasta ahí, Roberts ha dicho que examinará potenciales rutas de entrada, como el nervio olfativo, el nervio vago y el área postrema.
Otros investigadores ya han manifestado su interés en estas observaciones. Por el momento, un grupo ha obtenido una confirmación independiente en tejidos extraídos en cirugía. El reto será, según Roberts, investigar en este campo teniendo en cuenta que hay pocos microscopistas electrónicos que puedan trabajar con este tipo de muestras, y el propio hecho de que sea necesario hacer las preparaciones tan solo ocho horas después de la muerte.
El esfuerzo podría merecer la pena. Si no es una peculiar contaminación, los científicos podrían haber encontrado un filón para estudiar la evolución, el funcionamiento y las enfermedades del cerebro.
Fantastico trabajo, Pueden haber germenes en el cerebro, sin producir enfermedades sin inflamación incluso benefactores.
Es posible que sea cuestión de tiempo, pasado el cual, se hacen patógenos y aparece la inflamación y todo el camino de enfermnedades neurodegenerativas.
Algo se ha conseguido, hay que romper paradirgmas.
La microbionta se ha roto, los germenes entran en el sistema nervoso por cualquier sitio, no necesitan puerta y se existe ellos la abren y además actúan cuando pueden lo necesitan y el organismo trata de expulsarlos si se portan agresivamente
La microbiota esta siendo explotada desde muchos angulos y es muy posible que esto de resultados.

Abundando en lo anterior, cabe introducir, el manejo de los macrofagos en esta patología.

Un equipo de investigadores dirigido por científicos del Centro Max Delbrück de Medicina Molecular ha descubierto que una población de monocitos definida por la elevada expresión del marcador Ly6C (Ly6C ++) juega un papel crucial en la homeostasis cerebral. En experimentos realizados en ratones en los que el tratamiento prolongado con antibióticos había disminuido la neurogénesis hipocampal y la memoria, éstas pudieron ser restablecidas mediante el ejercicio físico y el tratamiento con probióticos.
Esta combinación se asoció a un aumento en el número de monocitos Ly6C ++ en el cerebro. La eliminación de esta población redujo la neurogénesis, mientras que su transferencia a ratones tratados con antibióticos la rescató. Ya era conocido que la macrobiota intestinal mantiene sistémicamente algunas poblaciones circulantes de célula mieloides, modulando los precursores de la médula ósea.
Los autores no descartan que la depleción de células Ly6C ++ mediante el uso de anticuerpos pueda tener algún efecto sobre otras células residentes del sistema nervioso central, como la microglia, los astrocitos o las células endoteliales. Sin embargo, el análisis de esta población celular en los diferentes paradigmas de tratamiento utilizados en este estudio les asigna, sin duda, un papel preponderante en la neurogénesis adulta en el hipocampo.
Bibliografia
– ROSALINDA ROBERTS, COURTNEY WALKER, AND CHARLENE FARMER. Universidad de Alabama en Birmingham (EE.UU.
Centro Max Delbrück de Medicina Molecular

21 noviembre 2018

ARTRITIS REUMATOIDE

Filed under: DEGENERATIVAS,INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 20:15

ARTRITIS REUMATOIDE

Cualquier agente externo o interno que invade esta nuestro organismo, se acompaña de reacción de este, que no sólo lucha contra el agresor, sino que su respuesta, puede ser desmedida y autolesionarse asimismo.
Forman asi las enfermedades , “cronicas y degenerativas”
Que es una enfermedad degenerativa.
La pérdida de la morfología celular e intersticial, con la correspondiente pérdida de la función.
Cualquier agente externo puede desencadenar una enfermedad degenerativa sobre todo si se hace crónica.
La neurodegeneración es extrapolación de este concepto al sistema nervioso. Están estandarizadas estas enfermedades y es muy posible que la causa y las consecuencias que lleva consigo compliquen la enfermedad, que únicamente está tipificada por una serie de daños orgánico que son producto de la persistencia del agente casual y de la respuesta desacertada del receptor, de forma que a la hora de tratarla, es difícil la elección, y además las grandes consecuancias de estas enfermedades, es el acumulo de materia reactiva.
La multitud de enfermedades que estamos sufriendo en nuestros días está producida por este binomio, “ agente patógeno reacción organica”
El patron patologico es repetido
Rotura de la microbiota, difusión de germenes, reacción organicas, local y difusa, aparición de los macrofagos para eliminar a los patógenos y constitución de una enfermedad que es inflamatoriamente progresiva.
El llamar a la degeneracion por su localización es una manía mas de clasificar
El cuadro de autolesion aparece en cualquier zona, pero es excepcional que todos los tejidos de nuestro organismos no esten lesionados. Aunque en distinto grado.
La degeneracion no entiende de edades, si bien necesita determinadas condiciones por supuesto cromosómicas y ambientaales, son los germenes los que desencadenan la degeneracion
La artritis reumatoide es un modelo de degeneraccion con brotes de agudeza.
La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria que padecen más de 200.000 personas en nuestro país –sobre todo mayores de 40 años y, en hasta tres de cada cuatro casos, mujeres– y caracterizada fundamentalmente por el dolor y la degeneración progresiva de las articulaciones.
Se engloba dentro de las denominadas ‘enfermedades autoinmunes’, en la que el propio sistema inmunitario ataca por error, cual si fuera un ‘cuerpo extraño’, al propio organismo –en este caso, a las articulaciones
Investigadores del Hospital General de Massachussets en Boston (EE.UU.), afirman que el origen podría encontrarse en una respuesta autoinmune a las bacterias que conviven en nuestro intestino, respuesta que posteriormente se trasladaría a todo el organismo –muy especialmente a las articulaciones, si bien también a órganos como el corazón o los pulmones.
A día de hoy se sabe que la inflamación y degeneración de las articulaciones sinoviales en la artritis reumatoide está provocada por una respuesta autoinmune mediada por los linfocitos T. y asimismo, ya se han identificado numerosos factores, tanto genéticos como ambientales, asociados a la aparición de la enfermedad. Pero, exactamente, ¿qué es lo que desencadena su aparición? Pues si bien algunas investigaciones recientes han sugerido que la causa podría ser una respuesta inmune a la flora intestinal, aún no se ha encontrado un nexo molecular que confirme esta posibilidad.
En el estudio, los autores analizaron el líquido sinovial –esto es, el líquido que se encuentra en las articulaciones para reducir la fricción de los cartílagos durante el movimiento– y en la sangre periférica con el objetivo de encontrar autoantígenos asociados tanto a la flora intestinal como a la artritis reumatoide.
Llegados a este punto, cabe recordar que un ‘autoantígeno’ no es más que un antígeno que se encuentra dentro del propio organismo, así como que un antígeno es cualquier molécula, caso de una proteína, que desencadena una respuesta inmunitaria. Así, y mientras el sistema inmune producirá anticuerpos para atacar a los antígenos llegados del exterior, producirá asimismo ‘autoanticuerpos’ para combatir los ‘autoantígenos’ que ya moran en el cuerpo.
Los resultados del estudio permitieron identificar a dos autoantígenos denominados ‘N-acetilglucosamina-6-sulfatasa’ (GNS) y ‘filamina A’ (FLNA) asociados a la respuesta autoinmune en la artritis reumatoide. Concretamente, se observó que la GNS y la FLNA eran el objetivo de las respuestas autoinmunes de los linfocitos B y T en, respectivamente, el 52% y 56% de los pacientes con artritis reumatoide –que no así en personas sanas o afectadas por otros tipos de artritis, en las que estos autoantígenos no fueron objeto de ninguna respuesta.
¿Nexo común?
Pero, además de con la artritis reumatoide, ¿qué relación tienen estos autoantígenos GNS y FLNA con la flora intestinal? Pues, simple y llanamente, se trata de proteínas muy similares –cuando no las mismas– a las producidas por especies bacterianas comunes en nuestros intestinos –por especies de los géneros ‘Prevotella’ y ‘Parabacteroides’ en el caso de la GNS, y por especies de los géneros ‘Prevotella’ y ‘Butyricimonas’ en de la FNLA–. De hecho, los pacientes en los que se detectó una respuesta autoinmune frente a GNS y FNLA también se observó una respuesta exactamente similar frente a las correspondientes proteínas bacterianas.
Como refieren los autores, «si bien los antígenos GNS y FLNA fueron encontrados en el líquido sinovial y las articulaciones afectadas por la artritis reumatoide, estas proteínas GNS y FLNA presentan una similitud remarcable con las proteínas producidas por especies bacterianas muy comunes en la flora intestinal».
Un descubrimiento que, además de sugerir el posible origen de la respuesta autoinmune en la artritis reumatoide, también puede tener importantes aplicaciones clínicas.
Hospital General de Massachussets en Boston (EE.UU.),

16 noviembre 2018

Burden of motor neuron diseases:

Filed under: DEGENERATIVAS,INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 21:26

ENFERMEDADES DE LAS NEURONAS MOTORAS:

Las enfermedades neurodegenerativas nos están avasallando,
El equilibrio entre los gérmenes alterados que forman nuestra microbiota se está alterando.
En las cavidades orgánicas de nuestro biología existen gran cantidad de gérmenes que mantiene en un delicado equilibrio y cuando esté se rompe, estos gérmenes por múltiples y fáciles vías se localizan en toda nuestra biología, y estas zonas intentan por todos los medios combatir esta agresión fabricando macrófagos que intentan destruir al germen pero al mismo tiempo bloquean e inutilizan regiones vitales y dan lugar a la enfermedad degenerativa.
Una inmigración de germenes emigran por razones varias y se comportan como parasitos y desencadenan la reacción de la zona afectada, de forma multiple y plural y los macrofagos o elementos inmunitarios destruyen o invalidan las funciones de los tejidos sobre olos que se asientan. Y ya tenemos una enfermedad degenerativa.
Tratar las consecuencias, no nos están reportando resultados, es necesario combatir al germen o equilibrar el estatus de este para que no invada otros territorios.

El conjunto de las enfermedades degenerativas, el grande los pero su complicación se incrementa marcadamente cuando se afecta el sistema nervioso y entonces dan lugar a las enfermedades neurodegenerativas, todas graves e incurables y sobre todo de las degeneraciones del sistema nervioso motor.
Esto es una revisión de la literatura de estas enfermedades de las neuronas motoras.Y tiene como objeto, su clasificación y la búsqueda. Mediante un análisis sistemático de todos los datos disponibles entre 1990 y 2016, del Estudio de Carga Global de Enfermedades, Lesiones y Factores de Riesgo (GBD) de 2016 publicado en The Lancet Neurology , los colaboradores de la enfermedad de la neurona motora de GBD 2016 han proporcionado el primer informe del Carga de enfermedades de las neuronas motoras en 195 países y territorios.

Según la Clasificación Internacional de ediciones novena (ICD-9) y décima (ICD-10), la categoría de enfermedades de las neuronas motoras comprende esclerosis lateral amiotrófica, atrofia muscular progresiva, esclerosis lateral primaria, parálisis bulbar progresiva, atrofia muscular espinal y Paraparesia espástica hereditaria. La atrofia muscular espinal y la paraparesia espástica hereditaria tienen una base genética, mientras que la esclerosis lateral amiotrófica, la enfermedad bulbar progresiva y la esclerosis lateral primaria, que son formas adultas de enfermedad de las neuronas motoras, tienen formas familiares y esporádicas. La atrofia muscular espinal es una enfermedad de la infancia y la niñez, la paraparesia espástica hereditaria a menudo se presenta en la niñez y las formas remanentes de enfermedad de las neuronas motoras ocurren principalmente en personas mayores de 50 años.
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El cálculo de la carga de la enfermedad de las neuronas motoras para las poblaciones europeas es sencillo. Los registros europeos basados en la población informan tasas de incidencia consistentes (2–3 por 100 000 personas-año) de esclerosis lateral amiotrófica.
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Los datos basados en la población para individuos de ascendencia no europea son escasos, pero las tasas de incidencia podrían ser más bajas en Asia (0 · 7–0 · 8 por 100 000 persona-año) que las poblaciones europeas.
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La incidencia de atrofia muscular espinal varía según las poblaciones. Esta variación es muy probablemente una función de diferentes tasas de portadores de las variantes causantes de la enfermedad del gen SMN en diferentes poblaciones ancestrales,
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Las razones de las variaciones geográficas en la incidencia de esclerosis lateral amiotrófica no están claras.
La esclerosis lateral amiotrófica es un trastorno genético complejo, y el análisis de datos de registros poblacionales sugiere que la patogénesis de la enfermedad es un proceso de seis pasos.
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El número de pasos se reduce para las personas que tienen una variante conocida causante de la enfermedad, como la expansión de un hexanucleótido en C9orf72 o una mutación patógena en SOD1 .
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Las frecuencias de estas mutaciones varían entre las poblaciones ancestrales, pero esta variabilidad no explica completamente la distribución geográfica no uniforme, ya que la esclerosis lateral amiotrófica familiar conocida es la causa de solo el 10-15% de todos los casos.
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Ser de ascendencia mixta podría ser protector en la enfermedad esporádica, ya que un estudio poblacional de mortalidad en Cuba reveló tasas más bajas en la población mixta (0 · 55 por 100 000 persona-año) en comparación con las de origen principalmente español o africano (alrededor de 0 · 9 por 100 000 persona-año).
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Utilizando todos los datos disponibles, el equipo de GBD ahora ha estimado los años de vida perdidos (YLL), los años de vida con discapacidad (YLD) y los años de vida ajustados por discapacidad (DALY) asociados con las enfermedades de las neuronas motoras. El número de personas con enfermedades de las neuronas motoras está aumentando, pero esto se debe principalmente al envejecimiento de la población.

La carga de enfermedades de las neuronas motoras es principalmente atribuible a la esclerosis lateral amiotrófica, y es más alta en países con un índice sociodemográfico altos (IDE; una medida compuesta de ingreso per cápita, educación y fertilidad), incluidos países de América del Norte con ingresos altos. , Australasia y Europa occidental; Este hallazgo no es sorprendente, ya que los servicios de salud están bien desarrollados y ofrecen altos estándares de atención clínica. Las tasas de incidencia estandarizadas por edad de la enfermedad de la neurona motora son más bajas en Asia Pacífico de altos ingresos y, debido a esto, la carga de la enfermedad de la neurona motora es menor en los países de esta región que en otros con niveles altos de IDE. Estos hallazgos sugieren que es probable que factores causales distintos al desarrollo sociodemográfico sean responsables de la variación geográfica en la incidencia y la carga de la enfermedad.
Al deconstruir las subescalas de la escala de calificación funcional de la esclerosis lateral amiotrófica utilizando un gran conjunto de datos clínicos para la esclerosis lateral amiotrófica, los colaboradores de la enfermedad de la neurona motora de GBD 2016 brindan un enfoque útil para establecer la carga global de la discapacidad y una base desde la cual medir el impacto económico de Disminución del motor. Sin embargo, debido a que este sistema clasifica las enfermedades de las neuronas motoras únicamente en función de la degeneración del sistema motor, y debido a que aún no tenemos una manera de capturar los dominios extra-motores asociados con la esclerosis lateral amiotrófica de manera confiable, el estudio no pudo establecer la carga global adicional. asociado con el 50% de los pacientes que desarrollan deterioro cognitivo y conductual,
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Además, el trabajo se basa en datos incompletos que se generaron entre 1996 y 2016, un período que experimentó un crecimiento en nuestra comprensión de los fenotipos más amplios asociados con las enfermedades de las neuronas motoras, que afectan la detección del paciente y la caracterización de la enfermedad.
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Este mayor entendimiento es particularmente cierto de los aspectos cognitivos y conductuales de la esclerosis lateral amiotrófica, que ahora son más ampliamente reconocidos que al inicio del período de estudio.
Burden of motor neuron diseases: mind the gaps
Teh LANCET NEUROLOGY
VOLUMEN 17, Issue 12, P 1030-1031, December 01,2017

6 noviembre 2018

HERPES VIRUS Y ALZHEIMER

Filed under: depresion demencias,INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 13:44

HERPES VIRUS Y ALZHEIMER
La enfermedad de Alzheimer, la plaga de nuestros días, se la ha debatido desde varios puntos de su etiología.
Parece claro, hoy, que la placa amiloide, es un elemanto inmunitario destinado entre otros a fagocitar determinados germenes, de los cuales el virus del Herpes podría ser uno de ellos, aunque no el único.
Ruth Itzhaki 23 de octubre de 2018
El virus que causa el herpes labial parece crear un daño duradero en el cerebro,.
Más de 30 millones de personas en todo el mundo padecen la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia. La investigación sugiere una forma de tratar la enfermedad. He encontrado la evidencia más sólida hasta ahora de que el virus del herpes es una causa de la enfermedad de Alzheimer, lo que sugiere que los medicamentos antivirales eficaces y seguros podrían ser capaces de tratar la enfermedad. Incluso podríamos vacunar a nuestros hijos contra esto.
El virus implicado en la enfermedad de Alzheimer, el virus del herpes simple tipo 1 (HSV1), es más conocido por causar herpes labial. Infecta a la mayoría de las personas en la infancia y luego permanece latente en el sistema nervioso periférico (la parte del sistema nervioso que no es el cerebro y la médula espinal). Ocasionalmente, si una persona está estresada, el virus se activa y, en algunas personas, causa el herpes labial.
HSV1 ingresa al cerebro de las personas mayores a medida que su sistema inmunológico disminuye con la edad
Descubrimos en 1991 que en muchas personas mayores, el HSV1 también está presente en el cerebro. Y en 1997, demostramos que confiere un gran riesgo de enfermedad de Alzheimer cuando está presente en el cerebro de personas que tienen un gen específico conocido como APOE4.
El virus puede activarse en el cerebro, tal vez repetidamente, y esto probablemente cause daño acumulativo. La probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer es 12 veces mayor para los portadores de APOE4 que tienen HSV1 en el cerebro que para los que no tienen ningún factor.
La infección por HSV1 en los cultivos celulares hace que se acumulen las proteínas tau beta-amiloides y anormales. Una acumulación de estas proteínas en el cerebro es característica de la enfermedad de Alzheimer.

Los momentos de estrés pueden reactivar el virus del herpes, y esto puede llevar eventualmente a daño cerebral a largo plazo (Crédito: Getty Images)

Creemos que el HSV1 es un factor importante que contribuye a la enfermedad de Alzheimer y que ingresa al cerebro de las personas mayores a medida que su sistema inmunológico disminuye con la edad. Luego establece una infección latente (latente), a partir de la cual es reactivada por eventos como el estrés, un sistema inmunológico reducido y la inflamación cerebral inducida por la infección por otros microbios.
La reactivación conduce al daño viral directo en las células infectadas y a la inflamación inducida por el virus. Sugerimos que la activación repetida causa daños acumulativos, lo que eventualmente lleva a la enfermedad de Alzheimer en personas con el gen APOE4.
Presumiblemente, en los portadores de APOE4, la enfermedad de Alzheimer se desarrolla en el cerebro debido a una mayor formación de productos tóxicos inducida por HSV1, o una menor reparación del daño.
Nuevos tratamientos?
Los datos sugieren que los agentes antivirales podrían usarse para tratar la enfermedad de Alzheimer. Los principales agentes antivirales, que son seguros, evitan que se formen nuevos virus, lo que limita el daño viral.
En un estudio anterior, encontramos que el medicamento antiviral anti-herpes, aciclovir, bloquea la replicación del ADN de HSV1 y reduce los niveles de beta-amiloide y tau causados por la infección de cultivos de células con HSV1.
Es importante tener en cuenta que todos los estudios, incluido el nuestro, solo muestran una asociación entre el virus del herpes y la enfermedad de Alzheimer; no prueban que el virus sea una causa real. Probablemente, la única forma de demostrar que un microbio es la causa de una enfermedad es demostrar que la aparición de la enfermedad se reduce considerablemente al atacar al microbio con un agente antimicrobiano específico o mediante una vacunación específica contra el microbio.
La prevención exitosa de la enfermedad de Alzheimer mediante el uso de agentes específicos contra el herpes se ha demostrado en un estudio de población a gran escala en Taiwán. Con suerte, la información en otros países, si está disponible, arrojará resultados similares.

Ruth Itzhaki es Profesora Emérita de Neurobiología Molecular en la Universidad de Manchester. Este artículo apareció originalmente en The Conversation y se volvió a publicar bajo una licencia de Creative Commons.

5 noviembre 2018

LAS PLACAS DE AMILOIDE FACTOR ANTIMICROBIANO

Filed under: INFECCIONES E INFLAMACION,SINUCLEOPATIAS — Enrique Rubio @ 20:49

PLACAS DE AMILOIDE
26/05/2016 – 7:13
El Hospital General de Massachusetts (MGH,), evidencia que la proteína beta-amiloide (A-beta) se deposita en forma de placas en el cerebro de pacientes con enfermedad de Alzheimer– y se la considera una parte normal del sistema inmune innato, primera línea de defensa del cuerpo contra la infección.
Su estudio, publicado en ‘Science Translational Medicine’, concluye que la expresión de beta-amiloide humana resulta protectora contra las infecciones potencialmente letales en ratones, en gusanos redondos y en células cerebrales humanas en cultivo. «Se ha pensado que la neurodegeneración en la enfermedad de Alzheimer es causada por el comportamiento anormal de moléculas de beta-amiloide, que son conocidas por reunirse en resistentes estructuras de fibrillas llamadas placas amiloides en el cerebro de los pacientes», lo explica el coautor del artículo Robert Moir, de la Unidad de Genética y Envejecimiento del Instituto de Investigación de Enfermedades Neurodegenerativas del Hospital General de Massachusetts (MGH-MIND).
Un estudio de 2010 co-conducido por Moir y Rudolph Tanzi, director del MGH-MIND y co-autor correspondiente del trabajo actual, según la opinión de Moir , la beta-amiloide tenía muchas de las cualidades de un péptido antimicrobiano (AMP) y se trata de una pequeña proteína innata del sistema inmune que protege contra una amplia gama de patógenos.
En ese estudio se compararon formas sintéticas de A-beta con un conocido AMP llamado LL-37 y se encontró que A-beta inhibe el crecimiento de varios patógenos importantes, a veces igual de bien o mejor que LL-37. A-beta de los cerebros de los pacientes de Alzheimer también suprimió el crecimiento del hongo ‘Candida’ cultivado para esa investigación y, posteriormente, otros grupos han documentado la acción de A-beta sintético contra los virus de influenza y herpes.
En este nuevo trabajo, los investigadores encontraron que los ratones transgénicos que expresan A-beta humano sobrevivieron significativamente más tiempo después de inducir la infección por ‘Salmonella’ en sus cerebros frente a los ratones sin alteración genética. Los ratones que carecen de la proteína precursora de amiloide murieron incluso más rápidamente.
La expresión de A-beta transgénica también parece proteger a los gusanos redondos ‘C.elegans’ de cualquier infección por ‘Candida’ o ‘Salmonella’. Del mismo modo, la expresión de A-beta humana protegión las células neuronales cultivadas de ‘Candida’. De hecho, el A-beta humano expresado por células vivas parece ser mil veces más potente contra la infección que el A-beta sintético utilizado en estudios previos.
Esa superioridad parece referirse a propiedades de A-beta que se han considerado parte de la patología en la enfermedad de Alzheimer, la propensión de moléculas pequeñas a combinarse en lo que se denominan oligómeros y luego se agregan en placas de beta-amiloide.
Mientras los AMP combaten la infección a través de varios mecanismos, un proceso fundamental implica la formación de oligómeros que se unen a las superficies microbianas y luego se agrupan en agregados que evitan que los patógenos se adhieran a las células huésped y permiten a los AMP matar microbios mediante la interrupción de sus membranas celulares.
Las preparaciones sintéticas de A-beta utilizadas en los estudios anteriores no incluyeron oligómeros; pero en el actual estudio, el oligómero de A-beta humano no sólo mostró una actividad antimicrobiana aún más fuerte, sino que también se observó su agregación en los tipos de fibrillas que forman las placas de beta-amiloide para atrapar los microbios en los modelos de ratones y gusanos redondos.
Tanzi explica que «se sabe que AMP juega un papel en las patologías de una amplia gama de enfermedades inflamatorias». «Por ejemplo, LL-37, que ha sido nuestro modelo para la actividad antimicrobiana de A-beta, ha sido implicado en varias enfermedades al final de la vida, incluyendo artritis reumatoide, lupus y aterosclerosis. El tipo de desregulación de la actividad de AMP que puede causar inflamación mantenida en esos trastornos podría contribuir a las acciones neurodegenerativas de A-beta en la enfermedad de Alzheimer» señala.
Moir añade: «Nuestros resultados plantean la intrigante posibilidad de que puede surgir la patología de Alzheimer cuando el cerebro se percibe a sí mismo como bajo el ataque de los patógenos invasores, aunque se necesitan estudios adicionales. No parece probable que las vías inflamatorias del sistema inmune innato puedan ser posibles dianas de tratamiento. Si se validan, nuestros datos también justifican la necesidad de tener precaución con terapias dirigidas a la eliminación total de las placas de beta-amiloide. Las terapias basadas en la disminución de amiloides, pero no en la eliminación de beta amiloide en el cerebro podría ser una estrategia mejor».
El siguiente paso es la búsqueda de microbios en los cerebros de pacientes de Alzheimer que puedan haber desencadenado la deposición de amiloide como una respuesta protectora, llevando más tarde a la muerte de las células nerviosas y la demencia. «Si podemos identificar a los culpables –ya sean bacterias, virus u hongos– podemos ser capaces de dirigirnos a ellos terapéuticamente para la prevención primaria de la enfermedad», concluye Tanzi

19 octubre 2018

LAS CELULAS DENDRITICAS EN LA INFECCION

Filed under: INFECCIONES E INFLAMACION — Enrique Rubio @ 18:39

LAS CELULAS DENDRITICAS EN LA INFECCION

La idea de un germen una enfermedad , se complicó cuando apareció la inflamación con características dominantes. De forma tal que a la infeccion hay que añadirle la reacción inflamatoria a veces cronificadas que complican y eternizan el proceso, dando lugar a la autoinmunidad, con la impregnación de cualquier prodceso su agravación y sobre todo la complicación que supone.
Los multiples elementos que componen la reacción inflamatoria pro y contra, tienen diferentes representantes de los cuales las células dendríticas (DCs,), son las responsables de iniciar las respuestas adaptativas y, funcionan como “centinelas” del sistema inmunitario. Paul Langerhans describio su existencia en la piel humana, en 1868, e inicialmente pensó que se trataban de células nerviosas cutáneas. Las DCs son leucocitos derivados de la médula ósea y una de las células presentadoras de antígeno (CPAs) más potentes. Están especializadas en capturar y procesar el antígeno, convirtiendo las proteínas en péptidos que podrán ser presentados en el complejo principal de histocompatibilidad (o CMH) y ser reconocidos por los linfocitos T. Existen muchos tipos diferentes de células dendríticas, las DCs mieloides y plasmacitoides. Todas comparten la características de captar antígeno, procesarlo y presentarlo a células T naïve, se diferencian en la expresión de marcadores superficiales, localización, rutas de señalización, funciones inmunológicas especializadas y en el estímulo para su generación. Durante el desarrollo de la respuesta inmunitaria adaptativa, el fenotipo y función de las DCs juega un papel clave en la iniciación de tolerancia, memoria y diferenciación hacia fenotipos Th1, Th2 o Th17.
Debido a que las DCs tienen una alta actividad citoplasmática, cuentan con una gran superficie que les permite un contacto íntimo con un gran número de células a su alrededor, como por ejemplo células T, células asesinas naturales (o NKs), neutrófilos o células epiteliales, entre otras. Tienen gran capacidad de contactar, se requiere solo una célula DC madura (mDC) para estimular entre 100 y 3000 células T. Los precursores de células dendríticas migran desde la médula ósea hacia el torrente sanguíneo y, desde allí, hacia cualquier tejido no-linfoide, donde residen como células inmaduras (iDCs) y “rastrean” su ambiente mediante procesos de endocitosis, macropinocitosis y fagocitosis. Son también capaces de penetrar entre los estrechos espacios del epitelio para capturar antígeno, aún incluso cuando no existe inflamación o infección, procesos que suelen aumentar el espacio entre células.
En la infeccion, las iDCs residentes detectan a los intrusos mediante los receptores de reconocimiento de patrón (RRPs), captan el antígeno y rápidamente abandonan el tejido. Se escurren entre las células, cruzan el endotelio de los vasos linfáticos y migran hacia los nódulos linfáticos de drenaje en respuesta a un gran número de quimiocinas, como CCL19 y CCL21. Durante el proceso de migración de los tejidos periféricos, sufren un proceso de maduración fenotípico y funcional. Lo más destacado es el incremento de la expresión de moléculas de coestimulación como CD80 y CD86 y del receptor de quimiocionas CCR7, además de secretar citocinas proinflamatorias como TNF-α e IL-12. Cuando llegan al seno subcapsular de los nódulos linfáticos, se mueven hacia las zonas de células T, donde se desarrolla el proceso de presentación antigénica.

Cada dia nos encontramos con el binomio de infección o algún que otro patogeno al que complica un elemento inflamatorio y su perpetuación o tendencia a hacerlo.
Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) publican hoy en Science un nuevo mecanismo de control de la inflamación que permite manejar el daño asociado a la respuesta inmunitaria
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David Sancho, Carlos del Fresno, Paula Saz y Sarai Martínez Cano, del CNIC.
CNIC 18 octubre, 2018
Los daños de un tejido , por patógenos infecciosos o de cualquier otra estirpe, se produce un daño en los tejidos y el organismo activa la respuesta inmune inflamatoria que rechaza la infección e intenta reparar el tejido dañado. Pero un exceso de inflamación puede causar el efecto contrario y provocar un daño mayor o inmunopatología.
Las células inmunitarias eliminan el daño causante de la inflamación y contribuyen a la reparación del tejido dañado en situaciones diversas como al páncreas durante una pancreatitis, al riñón tras una infección en sangre con el hongo Candida albicans o al corazón en un infarto.
“Los neutrófilos son las primeras células inmunitarias que llegan al foco infeccioso o inflamatorio, con el objetivo de eliminar la agresión. Sin embargo, son muy destructores y no actúan únicamente sobre la infección, sino también sobre el tejido al que llegan; de esta forma, la eliminación de la lesión conlleva un daño a los propios tejidos. Este proceso se conoce como inmunopatología, ya que se trata de un daño en el tejido causado por nuestro propio sistema inmunitario”,
David Sancho, ha realizado el estudio en el iNstituto de Inmunobiología del CNIC . Por ello, afirma, “resulta importante caracterizar cómo nuestro sistema inmunitario puede controlar la respuesta inflamatoria de los neutrófilos para que no resulte dañina para nuestro organismo.
Ha identificado que las células dendríticas, además de ser esenciales para dirigir la respuesta específica de los linfocitos T, también pueden controlar la infiltración de los neutrófilos en los tejidos y atenuar así la inflamación para evitar un daño excesivo en los tejidos”.
Las células dendríticas, señala Carlos del Fresno, primer autor del artículo, “producen factores que atraen a los neutrófilos al foco inflamatorio, como es el caso de la quimiocina Mip-2. Y, al mismo tiempo, estas células dendríticas también expresan en su superficie un receptor llamado DNGR-1, capaz de reconocer el daño en los tejidos. Esto se debe a que identifica componentes del interior de las células, que sólo son accesibles cuando la célula está dañada o rota. Así, cuando DNGR-1 detecta dicha lesión –aclara del Fresno-, detiene la capacidad de las células dendríticas de producir Mip-2 y, por tanto, reduce la llegada de neutrófilos al órgano dañado. De esta forma se evita que se genere una lesión mayor, que puede llegar incluso a comprometer la integridad del organismo”.
Entender cómo funciona la regulación del sistema inmunitario, tanto en su lado positivo de lucha contra la infección o el cáncer o favoreciendo la reparación de tejidos, como en su lado negativo en el que puede provocar exceso de daño inflamatorio durante una infección, reacciones alérgicas o enfermedades autoinmunes es muy importante, subraya Paula Saz, co-primera autora del trabajo. “En el sistema inmunitario siempre se produce este equilibrio, y aprender a controlarlo es la clave para poder luchar contra muchas enfermedades que tienen un componente inmunitario”.
La investigación se ha realizado en modelos de ratón, único sistema que reproduce la complejidad de las infecciones y procesos inflamatorios estudiados, y permite entender mejor cómo se regulan respuestas inmunopatológicas generadas por nuestras propias defensas.
Esto promete ser de gran utilidad, los intentos de reparación donde la llegada masiva de neutrófilos contribuye al desarrollo de la patología, tanto durante procesos infecciosos como en el daño de tejidos como consecuencia, por ejemplo, de un infarto de miocardio.
Cada día vemos como la patología es mixta, en muchos procesos, un agente patógeno que la reparación excesiva lo convierte además en una enfermedad autoinmune.
Referencia.
INFLAMACION AGUDA Y CRONICA. METAFLAMMATIO Y ANTHROPOGENS enriquerubio.net
Javier Rodríguez-Carrio, Oviedo, ES (SEI)
David Sancho, ha realizado el estudio en el iNstituto de Inmunobiología del CNIC

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