Enriquerubio.net El blog del Dr. Enrique Rubio

4 noviembre 2019

“¿CÓMO PUEDES SABERLO SI NO LO VES?” Daniel Amen

Filed under: ANATOMIA — Enrique Rubio @ 20:29

“¿CÓMO PUEDES SABERLO SI NO LO VES?”

Daniel Amen es un psiquiatra obsesionado con la imagen. El título de este trabajo ya es significativo, si no lo ves cómo lo sabes. Evidentemente la mayoría de los especialistas médicos usa la imagen como dato imprescindible para el diagnóstico. Pero el investigador de la medicina, así como otros investigadores se tropieza múltiples veces, el binomio formas función. En concreto el cerebro de una formalidad extraordinaria tiene muchas dificultades a la hora de su deducir su función y determinadas alteraciones de la forma no permiten deducir con claridad que alteración produce en la función y sobre todo cuando esta función alterada es de tipo superior. Tomar decisiones, imaginar, suponer, y no digamos de tipo espiritual.
Porque el cerebro tiene todas estas capacidades, desde un automatismo hasta componer una partitura.
De forma y como siempre puedo entender que Daniel Amen, pueda encontrar alteraciones en las pruebas de imágenes que practica a sus lesionados enfermos,
No obstante creo imprescindible la imagen y también recomendar fuertemente prudencia a la hora de emitir un diagnóstico.
Pasó describir una publicaciones sobre imágenes cerebrales de SPEC y enfermedades.
Los cardiólogos miran, los neurólogos miran, los ortopedistas miran, todos los especialistas miran… Los psiquiatras adivinan”. Así resume el estadounidense Daniel Amen la que ha sido durante décadas su obsesión. El popular psiquiatra propietario de seis clínicas repartidas por toda Norteamérica lleva desde finales de los 80 tratando de revolucionar la detección y el tratamiento de las enfermedades mentales. Todo, a golpe de imágenes de nuestro cerebro.
De hecho, el autor del recientemente publicado ‘The Brain Warrior’s Way’, un libro en el que vincula ciertos hábitos saludables con un buen estado de nuestro cerebro, ha logrado todo un hito: tal y como anunció en una charla para los trabajadores de Google a comienzos de este 2017, su equipo ha logrado crear una base de datos de 125.000 escáneres cerebrales de pacientes de más de 100 países.
Con esa ingente cantidad de imágenes, Amen pretende cambiar por completo la forma en que ha funcionado históricamente la psiquiatría. “Desde el enfoque actual (diagnosticar en base a un grupo de síntomas, que es lo mismo que se hacía cuando Lincoln tenía depresión) a la utilización de neuroimágenes para mejorar los tratamientos y los resultados para las personas que sufren”, asegura.
La obstinación de Amen ya ha dado algunos frutos. La base de datos creada a partir de escáneres de los cerebros de sus pacientes, con financiación de la Seeds Foundation de Hong Kong y la colaboración de la doctora en neurociencia Kristen Willeumier, puede ser consultada por otros especialistas y ya dado lugar a decenas de estudios. Investigaciones que vendrían a demostrar que las imágenes del cerebro aportan información valiosa para la detección y el tratamiento de enfermedades mentales.
Uno de esos trabajos ha demostrado que los trastornos sufridos por jugadores de fútbol americano tras recibir un golpe dependen en cierta medida de la posición que ocupan en el terreno de juego durante los partidos. Otro estudio determina las diferencias visuales que hay entre las neuroimágenes de pacientes con depresión que reaccionan de forma positiva a su tratamiento y aquellos otros que no lo hacen.
Según el propio Amen, basarse en imágenes para diagnosticar y tratar a los pacientes puede evitar que se cometan errores catastróficos. “Siempre sentía que estaba tirando dardos a oscuras hacia mis pacientes”, cuenta. Por ejemplo, explica que en distintos casos de la misma enfermedad, el motivo cerebral puede ser distinto. “De esta forma, ¿cómo saber qué hacer a menos que mires?”, se pregunta.
Para él, las reglas del juego cambiaron en los primeros compases de la década de los 90, cuando conoció las imágenes SPECT (siglas en inglés de Tomografía Computarizada de Emisión Monofotónica). “SPECT nos dice básicamente tres cosas sobre el cerebro: si hay una buena actividad, muy poca o sea ojo poca de o demasiada”, resume Amen. No en vano, aporta información sobre el flujo de sangre en el órgano y la actividad cerebral. Todo, en imágenes.
Marihuana y déficit de atención
Los estudios que han sacado partido de la base de datos de Amen son muy diversos. Además de los ya mencionados, otro relaciona los trastornos alimenticios con un exceso de actividad en el lóbulo frontal del cerebro y hay uno que vincula el déficit de atención con la falta de flujo sanguíneo en varias partes del órgano pensante.
Sin embargo, uno de los más polémicos trabajos que han partido de los escáneres recopilados por el psiquiatra tiene que ver con la marihuana. Según las imágenes SPECT analizadas, el consumo de esta sustancia disminuiría el flujo sanguíneo en ciertas partes del cerebro. De esta forma, prescribir medicamentos basados en cannabis a los pacientes de alzhéimer podría ser fatal. “Aquellos que utilizaron marihuana mostraron una significativa falta de flujo sanguíneo en el hipocampo derecho, el área del cerebro que ayuda a la formación de la memoria”, indica Amen.
Las claves de esta base de datos, por las que puede resultar fundamental para entender no pocas enfermedades, es su extensión y su variedad: más allá de su tamaño (esas 125.000 neuroimágenes corresponden a más 70.000 pacientes), cuenta con muestras de personas cuyas edades están comprendidas entre los 9 meses y los 101 años.
De hecho, el propio Amen va más aún más lejos y augura que su base de datos podría ser el germen de una lucha más eficiente contra el alzhéimer o, al menos, permitiría advertir su llegada lo antes posible. “Lo terrible del alzhéimer es que empieza en el cerebro décadas antes de que tengas cualquier síntoma”, argumenta.
El trabajo de Amen, sin embargo, no está exento de polémica. De hecho, ya desde sus inicios el estadounidense ha tenido que enfrentarse a las dudas de otros profesionales. Sin ir más lejos, los profesores que lo formaron como psiquiatra en Washington le explicaban que mirar el cerebro “no ayudaría” y que, además, no existían las herramientas necesarias.
Una vez que el SPECT llegó a su vida, Amen sigue siendo diana de múltiples críticas de otros psiquiatras que dudan del diagnóstico por imagen de ciertos trastornos mentales.

Este otro otro trabajo es exhaustivos pero es más de lo mismo, aunque el número de tomografía revisadas es muy superior
LA LECCIÓN MÁS IMPORTANTE DE 83 000 TOMOGRAFÍAS DE CEREBRO
| DANIEL AMEN |
En esta charla el Dr.Daniel Amen comparte las lecciones que junto a sus colegas han aprendido tras observar 83 000 tomografías cerebrales. Su amor por las imágenes médicas y la psiquiatría le ha llevado de «tirar dardos a ciegas» a ser capaz de abordar los problemas de los pacientes de manera personalizada e individual. Como dice Daniel «el tratamiento tiene que ser personalizado para un cerebro individual, y no para grupos de síntomas».

En esta charla, les voy a dar la lección más importante que mis compañeros y yo aprendimos
tras ver 83 000 tomografías de cerebro.
Pero primero, pondré esta lección en contexto.
Yo soy el mediano de siete hermanos. Desde niño, mi padre
me llamaba inconformista, lo cual no era algo bueno para él.

En 1972, recibí la llamada del ejército y me formaron como médico de infantería
donde nació mi amor por la medicina. Pero como no quería para nada
dormir en el lodo o que me disparasen, me formé de nuevo para ser técnico en radiología
y desarrollé mi pasión por las imágenes médicas.
Como decían nuestros profesores: «Ver para creer».
En 1979, cuando estaba
en segundo año de medicina, alguien de mi familia empezó a tener comportamientos suicidas
y la llevé a un psiquiatra maravilloso. Con el tiempo, me di cuenta de que si la ayudaba
no solo iba a salvar su vida, sino también iba a ayudar a sus hijos y a sus futuros nietos,
ya que iban a crecer con alguien más feliz y estable.
Me enamoré de la psiquiatría porque me di cuenta de que tenía la capacidad de cambiar generaciones.
En 1991, atendí a mi primera clase de tomografía cerebral con SPECT.
La tomografía SPECT es un estudio médico nuclear que analiza la actividad y el flujo sanguíneo,
analiza el funcionamiento del cerebro.
La SPECT se presentó como una herramienta para ayudar a los psiquiatras a obtener más información para ayudar a sus pacientes.
En esa clase, mis dos amores profesionales, las imágenes médicas y la psiquiatría, se juntaron, y francamente, revolucionaron mi vida.
Los siguientes 22 años, mis compañeros y yo construimos la mayor base de datos del mundo
de tomografías relacionados al comportamiento con pacientes de 93 países.
La tomografía SPECT nos dice tres cosas sobre el cerebro: buena actividad, muy poca, o mucha.
Aquí tienen la SPECT de cerebros sanos.
La imagen de la izquierda muestra la superficie del cerebro, y una tomografía sana muestra
una actividad homogénea.
El color no es importante. Lo importante es la forma.
En la imagen de la derecha, el rojo señala las áreas con mucha actividad, que en un cerebro sano se suelen encontrar en la parte trasera del cerebro.
Esto es un cerebro sano comparado con uno que ha tenido dos derrames.
Aquí se ven los huecos de actividad.
Así luce el Alzheimer donde la mitad anterior del cerebro se está deteriorando.
¿Sabían que el Alzheimer empieza en el cerebro entre 30 y 50 años antes
de que se muestre algún síntoma?
Esto es un cerebro con una lesión traumática.
El cerebro es blando y el cráneo es muy duro.
O el abuso de drogas.
Las drogas dañan el cerebro, por eso no deben consumirlas.

El trastorno obsesivo-compulsivo donde la parte posterior trabaja tanto
que no pueden dejar de pensar. Una epilepsia donde a menudo vemos partes con mayor actividad.
En 1992, fui a una conferencia sobre la SPECT cerebral.
Fue impresionante y reflejaba nuestras primeras experiencias con la SPECT.
Pero los investigadores empezaron a quejarse diciendo que los psiquiatras
no deberíamos hacer tomografías, que solamente eran para sus investigaciones.
Siendo inconformista y con mi experiencia clínica, pensé que era una estupidez.
Sin imágenes los psiquiatras hacían, y hacen, diagnósticos como en 1840,
en la época en la que Abraham Lincoln estaba depresivo, hablando con el paciente
y mirando grupos de síntomas.
La imagen nos mostraba que había un método mejor.
¿Sabían que los psiquiatras son los únicos especialistas que nunca ven el órgano
que están tratando?
Los cardiólogos, los neurólogos, los ortopedistas, cualquier otro especialista mira el órgano de manera virtual.
Los psiquiatras, no.
Antes de la imagen, era como tirar dardos a ciegas a mis pacientes y herir a alguno de ellos me aterrorizaba.
Hay razones para poner una advertencia en casi todos los fármacos psiquiátricos.
En la persona incorrecta podrían precipitar un desastre.
Al principio las imágenes nos enseñaron lecciones muy importantes.
Enfermedades como TDAH, ansiedad, depresión y adicción no son un simple desorden cerebral, hay muchos tipos diferentes. Por ejemplo, estos dos pacientes diagnosticados con una fuerte depresión, tenían los mismos síntomas, pero con cerebros totalmente distintos.
Uno tenía muy poca actividad cerebral, y el otro tenía mucha actividad.
¿Cómo vamos a saber qué hacer a menos que miremos sus cerebros?
El tratamiento tiene que ser personalizado para cada cerebro y no por grupos de síntomas.
La tomografía también nos enseñó que la lesión cerebral traumática leve es una de las enfermedades psiquiátricas que más vidas arruina. Y nadie lo sabía porque iban al psiquiatra
por problemas de temperamento, ansiedad, depresión e insomnio, y nunca miraban su cerebro, así es que nunca lo sabrían.
Este es la tomografía de un chico de 15 años que se cayó por las escaleras cuando tenía 3 años.
Aunque solo estuvo inconsciente unos minutos, el efecto permanente de la lesión no fue para nada leve. Cuando lo conocí con 15 años, le habían expulsado de su tercer programa
de rehabilitación por violencia. Necesitaba un programa de rehabilitación cerebral, y no más fármacos recetados a ciegas, o terapia de conducta que es bastante cruel, si lo piensan.
Ponerle en terapia de conducta cuando la conducta es una expresión del problema, no el problema en sí.
Se ha descubierto que los daños cerebrales no diagnosticados llevan a quedarse sin casa,
a las drogas, abuso de alcohol, depresión, ataques de pánico, TDAH y suicidio.
Nos encontramos al borde de un desastre con cientos y miles de soldados
que vuelven de Irak y Afganistán, y nadie va a comprobar el funcionamiento de su cerebro.
Cuánto más trabajábamos con SPECT más crecían las críticas, pero también lo hacían las lecciones. Jueces y abogados pedían nuestra ayuda para entender el comportamiento criminal.
Hemos escaneado unos 500 criminales, entre ellos 90 asesinos.
Nuestro trabajo nos enseñó que los que hacen cosas malas a menudo tienen cerebros problemáticos.
No fue ninguna sorpresa. Lo que nos sorprendió es que muchos cerebros podían recuperarse.
Aquí va una idea drástica:
¿Y si evaluamos y tratamos los cerebros problemáticos en lugar de encerrarlos
en lugares tóxicos y estresantes?
Por mi experiencia sé que podríamos ahorrar mucho dinero si usáramos tratamientos más útiles para que cuando salgan de la cárcel puedan trabajar, ayudar a sus familias y pagar impuestos.
Dostoievski dijo:
«Una sociedad debería juzgarse no por cómo trata a los ciudadanos sobresalientes, sino por cómo trata a sus criminales».
En lugar de pensar en crimen y castigo, deberíamos pensar en crimen, evaluación y tratamiento.
Tras 22 años y 83 000 tomografías la lección más importante que hemos aprendido mis colegas y yo es que puedes cambiar el cerebro de una persona. Y así, cambias su vida.
No están estancados con el cerebro que tienen, pueden mejorarlo, y podemos demostrarlo.
Mis colegas y yo hemos hecho el primer y mayor estudio con jugadores de la Liga Nacional de Fútbol Americano, que muestran altos niveles de daño en los jugadores cuando la NFL decía que no sabía si el fútbol causaba daños cerebrales permanentes. Pero la verdad es que no querían saberlo.
No es ninguna sorpresa. Si juntamos a los niños de 9 años más razonables y les decimos que el cerebro es blando, casi como la mantequilla, que está cubierto por un cráneo duro y con salientes afilados, 28 de cada 30 niños de 9 años dirían:
«Probablemente sea mala idea».
Pero lo más emocionante es la segunda parte del estudio donde pusimos a los jugadores
en programas de rehabilitación y demostramos que el 80 % podía mejorar el flujo sanguíneo, la memoria y el estado de ánimo; que no están estancados con el cerebro que tienen,
pueden mejorarlo con programas de rehabilitación.
¿No es emocionante?
A mí me emociona. Revertir el daño cerebral es un desafío emocionante, pero las consecuencias son aún mayores.
Esta es la tomografía de una adolescente con TDAH que estaba autolesionándose, fracasando
en el colegio y peleando con sus padres. Cuando mejoramos su cerebro, pasó de sacar entre 1 y 4 a sacar entre 9 y 10 y era mucho más estable emocionalmente.
Este es la tomografía de Nancy. Nancy fue diagnosticada con demencia, y su médico le dijo a su marido que tenía que encontrar una residencia porque en un año ni si quiera
iba a recordar su nombre.
Pero con un programa intensivo de rehabilitación cerebral, el cerebro y la memoria
de Nancy mejoraron. Cuatro años más tarde, Nancy recuerda el nombre de su marido.
O mi historia favorita: Andrew, un chico de 9 años que atacó a una niña en el campo de béisbol
sin razón aparente.
Por aquel entonces se dibujaba a sí mismo colgando de un árbol y disparando a otros niños.
Andrew era un futuro caso como los de Columbine, Aurora y Sandy Hook.
La mayoría de los psiquiatras habrían medicado a Andrew como hicieron con Eric Harris
y el resto de los autores de estas masacres antes de cometer esos horribles crímenes,
pero la SPECT me enseñó a mirar su cerebro y no tirarle dardos a ciegas para entender lo que necesitaba.
Su SPECT mostraba un quiste del tamaño de una pelota de golf en el lóbulo frontal izquierdo.
Ningún fármaco ni terapia habría ayudado a Andrew.
Cuando le extrajimos el quiste su comportamiento fue normal otra vez y se convirtió en el chico amable que siempre había querido ser.
Ahora, 18 años más tarde, uno de ndrew, que es mi sobrino, tiene casa propia,
tiene trabajo y paga impuestos.
Gracias a que alguien se molestó en observar su cerebro ha sido mejor hijo, y será mejor esposo, padre y abuelo.
Cuando tienes el privilegio de cambiar el cerebro de una persona, no solo cambias su vida,
también tienes la oportunidad de cambiar generaciones futuras. 14:32 – 14:34
Las imágenes pueden verse en la presentación Power Poin

Dr. Daniel Amen. Gracias.

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